Mini Xef, un extraescolar con valores

Mini Xef, un extraescolar con valores

La entrada de esta semana será cortita. De hecho, esto va a ser un spoiler en toda regla. Y es que si me sigues en las redes, sobre todo en mi cuenta de Instagram, te habrás dado cuenta que a veces en mis Stories publico algo relacionado con la cocina y con los niños. ¿Te suena? Bueno, tanto si sí como si no sabes de qué te estoy hablando, te presento mi otro proyecto: Mini Xef.

Lo he tratado siempre como “mi otro” trabajo porque nació sólo, hace 6 años, casi de casualidad y “por probar”… como la mayoría de cosas chulas, que no las buscas si no que la vida te las sorprende. Y en esta web y blog no hablo nunca de ello.

 

Mini Xef es un extraescolar para niños de Primaria, de alimentación y de nutrición. Porque hacemos educación nutricional, tan necesaria en familias y coles actualmente con el sarao que se ha montado en este mundo consumista, obesogénico y diabético. Y obviamente, cocina. Nos manchamos, probamos, experimentamos, creamos y jugamos.

Es mi otro gran granito de arena para mejorar este mundo. Mi otro “efecto mariposa”.

Sin más presentación, hoy tan sólo te invito a ir a mi blog dedicado a la nutrición y alimentación infantil.

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No sufras estreñimiento nunca más

No sufras estreñimiento nunca más

El mal de todos los tiempos

Te lo prometo, que de entre todas las conversaciones sobre alimentación y salud que tengo con mis clientes, amigos, seguidores, conocidos y un largo etcétera, el tema del estreñimiento aparece en un 80% de los casos. Estoy segurísima que o bien tú misma sufres estreñimiento o conoces algún familiar, amigo o hijo de vecino que lo sufre. ¿Verdad?

Bueno, es que ir de vientre viene a ser hoy en día todo un arte. Pero todo tiene solución (menos la muerte) y voy a compartir en este artículo todo lo que he aprendido durante tantos años de consulta y en mis reciclajes en Trastornos Digestivos con el Dr. Álvaro Campillo. Vamos, un tesoro de resumen si sufres estreñimiento.

Lo que no debes hacer:

Tradicionalmente ante un estreñimiento hay dos remedios: los laxantes, y la fibra. Si vas al herbolario o a la farmacia a por un remedio para defecar, te van a dar, con toda seguridad, salvado de trigo o de otro cereal. Y te van a decir que lo tomes con mucha agua. Quizá hojas de sen. Y claro, los supositorios de glicerina.

Esto no sólo no funciona sino que es un gran error. Tomar fibra no sólo no mejora los cuadros de estreñimiento sino que los empeora. Es como si en pleno atasco en la Gran Vía a hora punta, intentamos meter un camión. Vale, sé si esta imagen es una chorrada pero desde luego es gráfica: ¿en qué mente cabe que cuando hay atasco meter más de lo mismo va a mejorar el atasco?

La ingesta de fibra en estreñimiento crónico produce flatulencias, distensión y malestar abdominal, debido a que la fermentación bacteriana de la fibra en el colon produce hidrógeno, dióxido de carbono y metano, distendiendo sus paredes y causando sensación de malestar e incluso dolor.

El tratamiento:

Esto no lo he sacado de ningún manual, sino de lo aprendido en cursos, lecturas y, sobre todo, en la práctica con mis clientes. Y dejo claro que, por supuesto, no a todo el mundo le irá bien, y que hay mucho más que todo lo que te cuente ahora: conocer la situación personal de cada uno es clave para el éxito del tratamiento.

  1. Eliminar fibra supone, en una primera fase, eliminar cereales.
  2. Con ello, no solo eliminamos fibra sino que cabe la posibilidad que el estreñimiento ya de por sí solo mejore si su origen fuera una inflamación intestinal debido al gluten o a los antinutrientes de dichos cereales.
  3. Enriquecer la flora intestinal con probióticos. Mis preferidos porque me han demostrado su eficacia son Ultra Probiotics de Nature’s Plus y por supuesto, el refresco de kéfir de agua Prokey Drinks, que es mi elección personal actual.
  4. Tomar prebióticos como almidón resistente, inulina… O sea, patata hervida y enfriada, chía, lino, especias…
  5. Hidratarte con caldos enriquecidos con cúrcuma, canela, pimienta cayena…

Claro que el ir de vientre también tiene mucho de emocional. Piensa las veces que te has puesto de los nervios por un examen o una situación intensa, y has ido al baño como una oca. O al revés, cuando estás fuera de casa, fuera de tu zona de confort, de tu “control”, que no hay manera de ir de vientre…

Pero si nos fijamos sobre todo en la dieta, te recomiendo sobre todo (y a parte de los cinco puntos que te he comentado), que incluyas alimentos fermentados en tu día a día. En el libro “Pura fermentación” de Sandor Ellix, aprendes a hacer fermentados en casa de una forma muy simple. Y el poder de estos es, como comprovarás tú mism@, muy grande.

Y si aún con estos consejos, no sabes poner fin a tu estreñimiento, cuéntame tu caso y seguro que vamos a poder solucionarlo.

¿Cuánto tiempo llevas sufriendo estreñimiento? Espero que mis consejos te sean de gran ayuda.

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Cómo organizar tus menús y no perder tiempo cocinando

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Del caos al orden

Llámame mente cuadrada, aburrida o poco impulsiva, pero el orden y la organización han sido siempre una fuente de energía para mí. Y lo he recomendado siempre, en temas de alimentación y salud: la improvisación y la desorganización te llevan a comer mal. Hace un tiempo a eso lo llamaron Batch Cooking. Y ahora yo te lo ofrezco en un planazo.

Porque he visto, con clientes de mi consulta e incluso con gente que lee mis artículos y me escribe, que el mayor problema hoy en día, o uno de los grandes problemas, no es tanto el no saber qué comer (no será por falta de información…) sino el cómo llevarlo a la práctica, cómo decidir qué y cuando comer, cómo comprar de forma inteligente y eficaz y, sobre todo, cómo cocinar cuando no tenemos tiempo.

Así que llega mi Plan Batch Cooking Menú.

¿Qué es y de qué me sirve?

El Plan Batch Cooking Menú es un sistema de organización de tu alimentación que, una vez activado, recibirás cómodamente en tu correo:

  1. Se trata de una suscripción mensual (y déjame decirte que a un precio de escándalo) que puedes activar y desactivar según tus necesidades.
  2. Cada viernes recibes en tu correo electrónico un menú semanal perfectamente equilibrado, saludable y delicioso.
  3. Junto con este, lo acompaña también la lista de la compra clasificada por grupos de alimentos.
  4. Las instrucciones para tu Batch Cooking, que no te llevará más de 2 horas de cocina y
  5. Dos recetas extraordinarias

De esta forma tú ganarás en tiempo libre, porque tras el Batch Cooking entre semana tan sólo tendrás que dedicar 15-20 minutos para cocinar tus platos. Aprenderás a organizarte. Conocerás nuevas y deliciosas recetas prácticas y aptas para el día a día ajetreado que llevamos. Ganarás salud, porque todos los menús son ricos en nutrientes, basados en alimentos frescos y sin procesados. Tendrás todo el trabajo hecho.

No es un Batch Cooking para cocinillas. Ni para probar recetas healthies que están de moda. Son menús de batalla, de los de toda la vida, para las que no tenemos tiempo de cocinar pero queremos comer comida real. Mi plan está trabajado desde mi punto de vista de nutriconista, madre, trabajadora y… como la mayoría de mujeres de mi entorno, casi malabarista ;).

Mis clientas como ejemplo:

Porque de hecho ellas, mis clientas, han sido, son y serán siempre, mi fuente de inspiración. Son sus necesidades y sus comentarios los que me inspiran a crear estos servicios. Te dejo con ellas:

“Acudí a Marta porque necesitaba poner orden en mi vida y mi alimentación. La verdad es que he leído muchos libros y blogs de alimentación porque siempre me han interesado, pero en mi día a día no tengo tiempo de cocinar y, sobre todo, de pensar qué hacer cada día para comer al mediodía y para las cenas en familia. Marta me ha enseñado lo fácil que es planificar menús equilibrados y lo práctico de invertir 2 horas del fin de semana a cocinar. ¡Me encanta el Bach Cooking!”. Eva.

“Contacté con Marta hace muchos meses por un problema de salud. En unas semanas de tratamiento empecé a mejorar y en sólo 3 meses aprendí a manejar mi situación. Pero luego le volví a pedir socorro, porque aunque aprendí qué comer y cómo, y lo integré enseguida (lo aprendido hace más de medio año es todavía hoy un hábito) no sabía cómo organizar mi compra y mis menús. Oí hablar del sistema de Batch Cooking y le pregunté. Marta siempre escucha las necesidades de la gente y adapta sus métodos a lo que queremos. Esta forma de organizar mis menús y cómo Marta te lo transmite es alucinante.” Mónica.

¿Qué te parece esta idea? Me encantaría saber tu opinión!

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5 mitos nutricionales que te enferman

5 mitos nutricionales que te enferman

O te engordan, o te hacen ir mal…

Alguna vez ya te he contado que en algunas cosas, la hemos cagado. Con tanto nutricionismo y tanta estrechez de miras, hemos sentenciado y llegado a conclusiones erróneas. Lo peor, es que estas conclusiones y mitos, están tan extendidos entre la población que cuesta corregirlos. Lo mejor, es que aquí estamos unos cuantos nutricionistas dispuestos a todo para mostrarte la verdad.

Y como más de una persona pensará que todo esto es un lío, que cada uno dice sus teorías (lógico), no hablo yo: hablan los muchísimos estudios que, a día de hoy, demuestran que esos mitos son, sólo eso, mitos. Si te los quieren colar los anuncios de la TV, ya sabes qué es: publicidad e interés comercial. Si te los cuela tu médico de cabecera, que sepas que poca nutrición hacen los médicos en su carrera, pues no es de su competencia. Y si es tu nutricionista, eso sí es grave… dile que por favor, se actualice, se recicle y lea un poco más.

Mito 1: La base de nuestra alimentación mediterránea son los cereales

¡Ni hablar del peluquín! Jamás nuestra dieta se ha basado en los cereales… menos ahora, claro. Es indignante que un grupo de alimentos al que se lo relaciona con tantas enfermedades, pretenda ser nuestra base.

La recopilación científica de Whole Grains Council, cuyos estudios intentan demostrar la relación directa que hay entre la ingesta de cereales y la mejora en la salud, concluye que ninguno de sus estudios ha durado más de 3 meses. Poco se puede deducir  cuando hablamos de dieta y alimentación, en estudios tan cortos en el tiempo.

Seguramente la herramienta más potente que se ha creado para difundir mensajes con tanto interés comercial es la famosa pirámide alimentaria. Sobre este mito, hay 2 posibles teorías:

Existe la teoría que la primera pirámide de los alimentos apareció en los años 60, ante una necesidad, por parte del gremio de agricultores de EEUU de ofrecer sus excedentes de producto. Ahí aparece el Sr. Kellog’s y sus descendientes. Cierto es que la economía del país dependió en gran parte de las ventas de cereales de este gremio.

La teoría europea muestra algo similar: en los años 60 en Europa, y tras vivir años de penúria y miseria postguerra, se intentó potenciar aquél grupo de alimentos más barato y menos perecedero para poder alimentar a la población.

Sea cuál sea el origen, lo que está claro es que la pirámide no es fruto de ninguna sociedad nutricional, médica o sanitaria.

A modo de chiste, démonos un respiro… ¡Dale al play!:

Mito 2: Tienes que comer 5 veces al día

La recomendación de hacer cinco ingestas diarias está muy desmontada ya por diferentes estudios (artículo) y es que jamás de los jamases en la historia de la Humanidad se ha comido tanta cantidad y con tanta frecuencia. Una razón de peso es porque nunca habíamos tenido tanta opulencia alimentaria. El mito en cuestión ya se va desmontando, menos mal (aquí).

Una vez más vimos el tema en cuestión con la lupa del reduccionismo nutricional, y la pauta de comer 5 veces al día únicamente se basó en un supuesto de fisiología: evitar subidas de glucosa sanguínea repartiendo la ingesta durante el día. Obviamente nuestro organismo es mucho más que glucosa.

Mito 3: Necesitas X para estar sano

O sea, crear necesidades específicas. Aquí es donde la industria alimentaria se pone las botas y ha creado necesidades de la nada, jugando con el nutricionismo y la ignoracia de la población general. Juega con nuestro buen corazón y buenas intenciones y, ¡ale, nos hace creer que necesitamos esto o aquello! Menudo mito…

Me explico: ¿Crees de verdad que tu hijo de 6 meses necesitas “Mi Primer Danone” y no puede digerir un yogur natural? ¿Crees que tu marido que tiene el colesterol alto necesita Danacol para mejorar su perfil lipídico? ¿crees que necesitas esa maravillosa barrita energética para rendir mejor en el gimnasio? ¿o recuperarte de tu entreno? ¿De verdad no vas a poder perder peso si tomas un yogur natural en lugar de un Vitalínea? Pongo los ejemplos en los productos lácteos porque es donde lo veo todo más exagerado. Pero donde se me ponen los pelos de punta, ¡menuda barbaridad!, es en los productos destinados a la población infantil.

Esto es feo de verdad. Porque Nestlé, entre otras empresas, sabe obviamente que las mamás lo daremos todo por nuestros hijos. Y claro, una leche o unos cereales que están especialmente diseñados para que nuestros hijos tengan más hierro o crezcan mejor (¿cómo???), cómo no los vamos a comprar? Una leche crecimiento. Unos cereales enriquecidos. Y ¡ojo! lo último: un colacao para bebés. De verdad que no tengo ni fuerza para debatir semejantes barbaridades. Estos productos, todos ellos, son sobre todo ricos en azúcar, pero en cantidades industriales (cómo el etiquetado nutricional nos despista).

A este mito ni caso. De todo ello, no necesitas absolutamente nada. Es más, no deberías tomarlos.

Mito 4: La grasa es mala

Este mito nos da miedo… Bueno, te lo expliqué alguna vez, y alguna otra, pero básicamente, necesitas grasa para estar san@. En este meta-estudio , que es una revisión de las conclusiones de 21 estudios se demuestra que “no hay pruebas que permitan concluir que la grasa saturada esté asociada con un incremento de enfermedad coronaria o mayor riesgo de infarto”. Está más que dicho y aún así, todavía vamos al médico temiendo el colesterol, la grasa saturada y el temible infarto coronario.

Mito 5: el huevo y el colesterol

Come huevos. Que “el huevo lleva colesterol y el colesterol es malo” es algo que todavía tenemos grabado a cal y canto. Y yo, que ya sé que el huevo es en realidad un superalimento (aquí) que no va a hacer que me suba el colesterol, me lo zampo casi cada día básicamente porque me encanta (aquí) y me nutre.

Y no es por nada, pero parece ser que empezar el día con un par de huevos hace que comas menos (estudio) y que pierdas peso (estudio). Ahí queda eso.

Venga cuéntame, ¿cuantos de estos mitos ya has desterrado? ¿Cuál de ellos no puedes olvidar?

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Cómo leer el etiquetado nutricional…

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…sin caer en sus trampas.

Porque de hecho, la mayoría no son más que trampas. Este artículo hace mucho tiempo que estaba entre bastidores… Y es que sé que es algo que me preguntas a menudo, que crees que necesitas saber, pero al final, en mis conclusiones, entenderás por qué lo he ido postergando.

La industria alimentaria tiene una finalidad. Y no, no es que estés sana, que te alimentes bien y que tus hijos crezcan felices. La finalidad de la industria alimentaria es ganar dinero. Crearte una necesidad y que inviertas en ella en tu día a día. Una vez entendido esto, entenderás que las etiquetas nutricionales no son mera información, sino un absoluto y gigante reclamo publicitario. Está dentro de la legalidad subrayar, exagerar u omitir cierta información. Y todo ello para que compres.

Según algunos estudios, parece ser que, después de estar unos años con el etiquetado nutricional, la decisión de compra en el hogar español no ha mejorado en absoluto. Así que… ¿qué decir sobre el etiquetado nutricional?

Partes de la etiqueta:

En un envoltorio cualquiera de un producto alimentario nos encontramos con 3 partes destacadas en cuanto a información nutricional ser refiere:

  1. El reclamo publicitario o promesa. Con esto me refiero a esa palabra en grande y colorida que yo llamo el “reclamo para principiantes”. NI LO LEAS. Palabras como “Bio”, “Sin gluten”, “Light”, “Rico en calcio” y mil memeces más, que la mayoría de las veces son medias verdades o tomaduras de pelo absolutas. O sea, que un queso lleve como reclamo “sin gluten” es… pues eso, una tomadura de pelo! El queso no debería de llevar nunca gluten! Suelen ser reclamos para hacernos creer que el producto en cuestión es más sano, más nutritivo o menos calórico.
  2. El análisis nutricional. Que cuenta lo que no es taaaan importante. Que me diga las calorías no me interesa mucho, la verdad. Si me dice las grasas, pero me mete en el mismo saco las saturadas, las monoinsaturadas y las hidrogenadas, tampoco me sirve para nada. Y si me informa de la cantidad de calcio del producto, está demostrado que el consumidor sólo por el hecho de que aparezca la palabra “calcio”, ya lo interpreta como algo bueno… sin ni siquiera leer la cantidad que lleva.
  3. Los ingredientes. Es lo único que tienes que leer. Los ingredientes de un producto aparecen en orden de mayor a menor cantidad. Así que si de primero ves agua, azúcar, grasa de palma… ya no sigas leyendo. El truqui en este apartado es que nos meten tal cantidad de ingredientes, y con unas letritas tan chiquitas, que es un auténtico horror leerlas.

 

Triquiñuelas:

Vamos a llamarlas así, porque aunque se amparan bajo una legislación muy débil, el objetivo es engañarte. Así que vamos a ver cómo lo consiguen:

Sobre el azúcar, ya sabes que es malo (concluyendo mucho), así que lo camuflan con otros nombres como fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, galactosa (todo lo terminado en -osa es azúcar), maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar invertido (huye de este a toda costa), jarabe de arce, almíbar, jugo de caña, etc.

La información suele aparecer por 100 gramos o mililitros de producto. Esto es una estrategia simple pero muy efectiva: la mayoría de compradores no va a ponerse a calcular cuánto ingerirá realmente de ese producto si la ración son 250 mg y la información aparece en 100 mg.

El “sin azúcar” en realidad esconde un “alto en edulcorantes chungos”. ¡Lo light y bajo en azúcar es tremendamente insano!

Enriquecer o vender una bondad para esconder un error. Típico en los cereales y galletas de desayuno, sobre todo los destinados a los niños. (No le des esas porquerías a tu hijo). En este caso, la etiqueta anuncia que son energéticos, ricos en hierro, favorecen el crecimiento, etc. Pero gira el paquete, gira… ¿has visto la cantidad de azúcar que llevan? Eso, obviamente, anulan todas las posibles bondades que pudiera tener el producto. Personalmente no entiendo cómo esta falta de ética permite a la legislación española vender productos tan nocivos para nuestros hijos.

Quitar la grasa. Y con eso, nos quedamos tan anchos y pensamos que es mejor, más sano. Si quitan algo, grasa en este caso, deben meterle otra cosa… Ejemplo: un yogur natural lleva leche y fermentos. Punto. Un yogur desnatado lleva leche desnatada pasteurizada de vaca, jarabe (maltodextrina, almidón modificado, saborizante idéntico al natural, sucralosa y acesulfame K, sorbato de potasio, ácido láctico, ácido cítrico, simeticona, citrato de sodio), crema pasteurizada de vaca, sólidos de leche, almidón modificado y cultivos lácteos. Sanísimo, vamos…

Conclusiones y consejos:

La mejor conclusión a la que puedo llevar es que comas comida, y no productos. Pero voy a mojarme un pelín más:

  • Los productos sanos no llevan etiqueta. No la necesitan.
  • La etiqueta “bajo en”, “bio” y todas las que he comentado, no son sinónimo de producto sano.
  • Toda la comida basura añade frases para confundir al consumidor. Y se limpia la consciencia bajo la típica frasecilla minúscula “consumir con moderación, en el marco de una dieta equilibrada”. Y se quedan tan anchos! ¡Si hasta el envase de los Cheetos tiene la pirámide nutricional y se pueden consumir “con moderación”!
  • El producto original siempre es mejor que su versión mejorada (mejor un yogur que uno light, enriquecido, para ir de vientre, para crecer o lo que sea).
  • Total: come alimentos, comida real, que no necesite etiqueta. Muchas frutas y verduras, alimentos frescos… Y si algún día te apetece un producto elaborado, tómatelo, pero a sabiendas que es un producto con poco o nulo interés nutricional.
¿Lees las etiquetas antes de comprar? ¿Crees que esto influye en tu decisión final?

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Lo más leído del 2017

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El Top 5 del último año

Me gusta escribir. Incluso hace unos meses intenté dejarlo… como quien deja un vicio que sabe que le es malo, porque estaba hiper-estresada… pero lo eché tanto de menos, que volví. Escribir cada semana un artículo para tí, lejos de parecer una obligación, me supone un gesto de amor y de buena voluntad. Quiero explicarte cosas, quiero “iluminarte” con mis consejos, y aunque no domino para nada el arte del copywriting, me gusta.

Ojalá aprendieras algo de mis artículos. Y ojalá te hicieran pasar, además, un buen rato de lectura amena.

A veces, por mucho que me lo haya currado, por muy buena idea que me pareciera el tema, o por muy inspirada que esté, algún artículo que me parecía “lo más”, ha pasado por este blog sin pena ni gloria. Y a veces, alguno de estos ¡ha sido leído por cientos de personas!

Para empezar este 2018 te dejo los 5 artículos más leídos este año. Algunos, incluso escritos en 2016, pero no olvidados y releídos por ti estos últimos 12 meses.

“Venga, dílo: ¿Qué tiene de arte el ir de vientre? Pues mira, creo que entre que media humanidad va estreñida, o va demasiado, o tiene gases, o no va… Y entre todo lo que se está avanzando en cuanto a los descubrimientos sobre la parte de tu aparato digestivo que llega a su fin… la verdad, casi casi que ir de vientre se convierte en todo un arte. ¡Cucha!, que no todo el mundo sabe ir y sabe hacerlo bien, ¿a que no?”

El artículo más escatológico del año… ¡fue el más leído! Si te lo perdiste, léetelo ya.

“Vamos a hablar en plata: la nutrición oficialista, desde los años 50, se ha dedicado a difundir un concepto de alimentación saludable que no encaja en nuestra genética evolutiva. Sobre todo, en el campo de la nutrición deportiva. Conceptos como carga de carbohidratos, plataco de espaguetis o de arroz, superbatidos proteicos o chupitos de glucosa se me vienen a la cabeza cuando hablamos de nutrición deportiva popular. ¿A ti no? ¡Cuánto mito hay pululando sobre este campo!”

Para los más “puestos” en el deporte, este fue el preferido.

“Tengo alma inquieta. En lo personal y en lo profesional. Ya te conté (en más de una ocasión) mi postura acerca de las dietasy mi intención de ayudarte a mejorar tu estilo de vida. Ese es en realidad mi leitmotiv. ¡Revoluciónate! Quiero echarte un cable y mi postura es más tozuda que una mula. Así que, dicho esto, creo que no te va a sorprender lo que te vengo a contar.”

La lógica de este éxitazo viene por el lanzamiento que hice… ¡menudo currazo! Léetelo ya o únete al súper grupo de Facebook que hicimos.

“Esta semana hay post extra. Pero sé que entenderás que la ocasión se lo merece: ¡mi libro está a punto de salir! Si te digo que estoy emocionada, me quedo muy corta. Y no dejo de pensar, que ya que me he liado la manta a la cabeza, vamos a hacerlo inolvidable. ¿No crees?”

¡El lanzamiento de mi libro! Le dediqué un reto chulísimo que me llevó a conocer una cantidad enorme de personas bonitas. Fíjate.

“Dime si es tu caso, o si conoces a alguna amiga, prima o vecina, que le ocurra esto: Desde que tienes uso de razón has ido de dieta en dieta como si del juego de la oca se tratara. Has probado de todo, batidos, detox, y dietas con nombres de lo más variopintos. En el restaurante siempre te pides ensalada y, a lo sumo, algo de plancha de segundo. Y no adelgazas ni a tiros.”

El problema nº 1 de esta sociedad de la opulencia, el consumismo y en un entorno absolutamente obesogénico. No tiene desperdicio. (Por cierto, sobre este tema tan concurrido, voy a lanzar un taller offline y online que no te puedes perder).

Y ahora ya, con el resumen del año hecho, damos por inaugurada la nueva temporada de artículos del blog. Estoy calentando motores para lucirme en mis artículos este año (es uno de mis propósitos del 2018). Así que…

 

…dime, entre las 3 categorías: deporte, emociones y alimentación (tanto nutrición como recetas), ¿cuál te gusta más?

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