5 pensamientos que debes evitar cuando “te pones a dieta”

5 pensamientos que debes evitar cuando “te pones a dieta”

Esto ya suena mal…

Ponerse a dieta no mola. Conozco personas que siempre que las veo “están a dieta”. Algunas, te lo prometo, incluso lo disfrutan. Es como si les gustara estar al día con las modas dietéticas de las famosas. Yo no le acabo de ver la gracia, la verdad. Pero bueno, la cosa es que esas personas son las menos. Las que más, son el resto: personas, la mayoría mujeres, que siempre se ponen a dieta y fracasan.

Pues, va por ustedes:

5 pensamientos que debes evitar cuando te pones a dieta

 

Pensamiento 1: ¿El aguacate engorda?

Quien dice el aguacate, dice la pera, la manzana, el pollo o las sardinas. El pensamiento en sí de que esto o aquello engorde…¡quítatelo de la cabeza! Siendo puristas te diría que menos el agua, todo engorda, ok? Parece complicado pero en el fondo se trata de reconciliarte con la comida. Ella no te engorda. Tampoco te adelgaza. La comida te nutre. Y un exceso de esta, te complica la vida, pero ya está, no hay más.

Tienes que acostumbrarte a comer disfrutando de lo bueno de ese alimento, sin tener el radar cuenta-calorías conectado.

Pensamiento 2: Mi amiga pierde más rápido

Lo sabes de sobra: las comparaciones nunca han sido buenas. ¡No te compares! Aunque hagas la misma “dieta” que tu amiga o vecina, el resultado nunca será el mismo. ¿Sabes por qué? Porque el tratamiento en sí no depende sólo de lo que comes (o sea, de la dieta) sino también de si te mueves o no, de si descansas bien, de cómo vas de vientre, de tu momento del ciclo menstrual, y además, de en qué hora del día haces tus ingestas*.

(*Apunte: esto último se llama cronobiología. Y últimamente me está flipando, pero esto ya será materia para otro artículo…¿Sabes que si tu cena te la tomas a las 7 p.m. o a las 10 p.m. no tendrá la misma respuesta metabólica en tu organismo? Una manzana tiene 52 kcal todas las horas del día, pero tus hormonas no están igual por la mañana que por la tarde… Interesante, ¿verdad?).

Pensamiento 3: Obsesionarse por los quilos

Ni te fijes en ellos. Aquí te pido que seas de letras puras. Un sobrepeso u obesidad es más un problema de inflamación corporal que no un problema matemático. Con esto me refiero que el 100% de las veces (ahí estoy radical…) las tallas y el volumen son más exagerados que la cifra que marca la báscula.

A ver, ¿tú qué quieres? ¿Verte bonita, sentirte ágil, estar sana y fuerte, o bien pesar… no sé… 65 kg? Ponle el número que quieras ahí. El número en sí no te dará la felicidad. La felicidad se siente.

Pensamiento 4: Me he saltado la dieta

¡Ni que fueras una rana! ¡Aquí uno no se salta nada! Si te apetece una pizza, pues te la comes. Si quieres tomarte una cervecita en una terracita de verano, pues andando. Pero el concepto no es “saltarse” nada. Uno tiene que responsabilizarse de lo que hace y, en este caso, de lo que toma. ¿Qué te crees, que yo estoy siempre con una manzana en la mano o qué? Jeje…no, que a mí también me apetece de vez en cuando tomar algo no-sano.

Pero el detalle es que un 80% de mi dieta es sana, y me reservo un 20% por si me apetece algo no-sano. Sin remordimientos. Sin saltos. El pensamiento “me he saltado la dieta” es absolutamente negativo. Te has comido una pizza, vale…, espero que la hayas disfrutado y ahora sigue con lo tuyo, y ya.

Pensamiento 5: “ponerse a dieta”

No veas el daño que me hace el propio título de este artículo. Si te pones a dieta estás ya condenada al fracaso. Ponerse a dieta implica que no es para siempre, que hay una fecha de caducidad. Y, ¿qué te crees que va a pasar cuando ya no estés a dieta? Aix…, preciosa mía, ¡que te olvides ya de las dietas!

No te pongas a nada. Mira tú que a mí, la propia palabra “dieta” ya me chirría. Incluso a mis clientes les suelo decir “te paso una propuesta de menú semanal” que no “te hago una dieta”. “Dieta” me suena a restricción, a pasar hambre, a contar calorías, a comida insípida… Aunque ya te te lo he contado alguna vez, la palabra dieta no significa eso, pero tiene una serie de connotaciones que no me gustan nada.

Conclusión:

Si crees que debes perder peso, no te sientes a gusto con tu cuerpo, no estás ágil o no gozas de buena salud, asesórate con un nutricionista actualizado (esto es súper importante, por favor, que tenemos un panorama en este país…que no veas). Este nutri puede ser alguien como yo, que estaré encantada de ayudarte, alguien que:

  • no te ponga tostadas y pavo para desayunar (si recurre a procesados con pocas calorías y cero nutrientes en la primera ingesta, malo…)
  • no te haga estar pendiente de la comida todo el día: que si un desayuno a las 9h, un media mañana, bla, bla, bla… Todo el día comiendo a menudo y poco va a dejar tus hormonas medio taradas.
  • no te haga pasar hambre. Comer es un placer. Un enorme placer. Un nutri actualizado te enseñará a disfrutar de la comida de verdad. Te saciarás, disfrutarás, y encima, adelgazarás.
  • te enseñe a disfrutar del proceso. No vivas la dieta como el típico chiste de la mujer que está de mal humor, con hambre y pasándolo mal. Dis-fru-ta. No sólo de los menús (alias, dieta) sino también del placer de cuidarte, de mover tu cuerpo, de quererse y de responsabilizarte de tu salud física y mental.
No te pongas a dieta. Mejora tus hábitos.

Cupido y el sexo

O cómo cuidar tu sexualidad Como cada año entre máscaras y disfraces llega nuestro angelito preferido: rechonchete, con ricitos, un poco lelo y con su arco y sus flechas. ¡Ay... las flechas del amor...! La verdad es que este artículo está muy lejos de darte una receta...

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Cupido y el sexo

Cupido y el sexo

O cómo cuidar tu sexualidad

Como cada año entre máscaras y disfraces llega nuestro angelito preferido: rechonchete, con ricitos, un poco lelo y con su arco y sus flechas. ¡Ay… las flechas del amor…! La verdad es que este artículo está muy lejos de darte una receta con el típico bizcocho rosita y en forma de corazón… hay un montón de blogs rosas… este, es tricolor (ya sabes, por lo de alimentación-verde, movimiento-naranja y emociones-azul). Cupido viene alimentando nuestras esperanzas y tras unos años de relación, nos damos de bruces con la cruda realidad: el sexo y la pasión, desaparecieron.

Somos seres humanos con unas necesidades básicas, sociales, alimentarias, de sueño… y el sexo es una de ellas y ¡eo! ¡muy importante! Así que si la llama de tu pasión se está marchitando ya le estás poniendo remedio porque tu felicidad, estabilidad y equilibrio emocional depende, en gran medida, de ello. ¡Que sí, que el sexo importa!

En el plato:

Claro, cómo no, voy a hablarte de alimentos afrodisíacos… ¿Te das cuenta de que siempre buscamos la solución a nuestros problemas en el exterior? ¿Que no hay sexo? Vamos a ver qué puedo tomar para que se me arregle… Bueno, luego te hablo más de esto, pero sí hablamos de comida voy a distinguir 2 tipos de alimentos afrodisíacos:

1- Los que nos recuerdan por su forma a los órganos sexuales: ostras, aguacate, plátano… o bien son susceptibles de ser comidos con intenciones: churrepetear un chupachups, unas fresas, mermelada, nata y el resto de potingadas que se te ocurran… ya sabes ;).

2- Los picantes, que contienen capsaicina, la cual parece ser que calienta el cuerpo, estimula la circulación sanguínea y produce una reacción de subidón. Efecto placebo o no (lo típico, me pongo cachonda comiendo canela porque he leído que la canela pone cachonda), nos encontramos con la cúrcuma, la canela, el ajo, el jengibre, la vainilla…

Así que un menú afrodisíaco sería todo aquel que contiene alguna de estas especias picantes, o frutos con similitudes eróticas y, por supuesto, todo aquél que esté cocinado con interés sexual ;).

En el exterior:

O sea, en tu cuerpo. Cuídatelo. Hacer ejercicio segrega serotonina, que te hará sentir feliz y probablemente tu respuesta sexual será mayor. Además, si practicas deporte tu figura cambiará, te verás mejor, y eso ayudará a que despierte tu deseo. Sea como sea hacer deporte estimula la libido sexual o, visto desde otro punto de vista: según algunos estudios las personas sedentarias practican menos sexo que las deportistas. ¡A practicar! (deporte, digo).

Quiérete, aplícate un aceite corporal o un body milk, con aromas que te gusten y te empoderen (a mí hay un perfume de Lush, el Karma, que me hace sentir segura, me gusta y me hace crecer como ninguna otra cosa).

Y si te van los fetichismos, vístete para la ocasión, con algo que te haga sentir sexy (lo estés o no, lo importante es que así te sientas).

Y la clave:

Que a eso es a lo que voy: lo más importante para poder disfrutar del sexo es tu actitud. Uno de los grandes handicaps de la salud sexual es sufrir depresión, ansiedad, estrés o tener baja la autoestima. A los hombres les suele afectar más el estatus (no conseguir un buen empleo, o un salario menor del que anhelan, un coche que no cumple sus expectativas…) y a las mujeres el físico (¡claro que los clichés que se nos han impuesto durante décadas hunde hasta a la más fuerte!). ¡Ojo!, esto son sólo estadísticas, luego cada uno sabe lo suyo.

Pero si no disfrutas de una buena salud sexual, no busques soluciones externas: responsabilízate, cambia la actitud y descubre qué está fallando. Porque no hay menú afrodisíaco que arregle más tu sexualidad que el que hay en tu cabeza.

Así que este año le decimos al Señor Cupido que pasamos de corazoncitos rosas y arreglemos nuestras relaciones. Cuida y serás cuidada. Ten detalles y los tendrán contigo. Haz, y te harán.

No sé qué diría Cupido sobre el sexo… pero te aseguro, amiga, que el sexo forma parte de ti, de tu salud y de tu vida. Disfrútalo.

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La culpa es de la obesa

La culpa es de la obesa

O el laberinto de la obesidad

Porque lo más fácil para los otros, los que no estamos gordos, es pensar “Pero ¿cómo pueden dejarse tanto? ¿Por qué comen tal mal?” etc. Y desde ya te digo que en este artículo lo único que pretendo es ayudarte. Eso sí, no tengo pelos en la lengua, pero espero que mi forma de escribir no te hiera… La obesidad es una auténtica epidemia; y nos estamos acostumbrando a ella. La cuestión es, la persona obesa, ¿quiere ser obesa?

Desde luego que la obesidad no es algo tan simple que se solucione con una dieta. La persona obesa tiene que tratarse desde muchos otros ángulos que poco tienen que ver con la comida en sí.

Si es cuestión de buscar culpables, vamos a ver algún escenario, a ver qué te parece:

Cada día montones de niños de Primaria desayunan antes de ir al cole un cola cao (azúcar), cereales de desayuno (azúcar) y zumo envasado (azúcar). Y se llevan un bocata al cole con embutido, nocilla o peor aún, un simple bollicao. Comentario habitual: “es que son sólo niños”… Perpleja me quedo. Darle a tu hijo tremendas cantidades de azúcar y porquerías está socialmente bien aceptado. De postre, en el colegio, algunos días tienen Natillas. Las meriendas en las puertas del colegio ya son lo más: galletas rellenas de chocolate, pastelitos, zumos envasados, batidos “de niños”…

Perdona que sea tan franca, pero estamos envenenando a nuestros hijos.

Comer mal está bien aceptado por la sociedad. Si a tus hijos les das huevo duro en el desayuno de casa, y se llevan fruta, o un tupper con tomatitos, zanahoria y pimiento rojo, eres raro. Así tal cual. Tu hijo que come sano, es raro. Y encima dirán “pobrecito, lo tienen a dieta”…. Palabra de madre. Si vas en contra del ambiente obesogénico, te miran raro.

Ambiente obesogénico

La sociedad, como ves, desde la publicidad de las grandes marcas, los políticos, y todo hijo de vecino, fomenta la obesidad.

Por eso te digo que es un problema complejo. Que para la persona obesa no es tan fácil como comer lechuga y plancha. El culpable, y lo digo bien alto y claro, es el entorno. Decirle a una persona obesa que no coma burguers ni pasteles es como decirle a un alcohólico que no debería beber alcohol. Inútil. La persona obesa, de alguna forma, se automedica con esa comida placentera para protegerse de algo que siempre, hay detrás. Y esa automedicación la hemos “mamado” de pequeños. Ejemplo: bebe coca-cola para ser feliz, come helado de chocolate que es puro placer, y otros tantísimos eslóganes que se nos han ido grabando en la memoria.

Luchemos contra el entorno obesogénico

Te pido, amiga, que si eres obesa, te responsabilices. Y te pido sobre todo a ti, que no eres obesa, que ayudes a tu amiga, vecina o cuñada que sí tiene esos cuantos quilos de más. ¿Sabes el efecto mariposa? Yo creo en él. Creo que tu pequeño gesto, y el mío y el de la otra, puede con toda seguridad cambiar el mundo. Nuestro pequeño gesto es ayudar a evitar ese ambiente, ese entorno que rodea a la persona obesa… No se lo pongamos más chungo.

Podemos hacer muchas cosas:

1- Intentar cambiar el menú del cole. Soy dietista-nutricionista, y te aseguro que aunque el menú del cole de tu hijo esté avalado por un dietista, no es para nada garantía de que sea correcto ni equilibrado. Es un negocio, una empresa. Palabra de dietista. Promueve que sea rico en vegetales y comida real. ¡Y por lo que tú más quieras, que esté exento de nuggets, pizzas y postres azucarados!

2- Cada vez que vayas a un hospital y te acerques a la máquina exponedora, esa que incluso tiene la barra de poner eslóganes como de que eso es sano… aix… ¡pon una queja! Es vergonzoso que en un hospital se promueva la comida basura, los productos azucarados y las bebidas refrescantes. Patético. Y ya no entremos en los menús para los ingresados (tema para otro artículo porque tiene tela…).

3- Cada vez que veas a un famoso, influencer o actor, hablando maravillas de sus patatas Lays, o su tarro de Nocilla… deja de seguirlo. ¡Vendido! Me enfada soberanamente cómo juegan así con nuestra mente. No debería de ser posible que una persona que tiene millones de seguidores y fans, promocione comida basura. Me parece terrible.

4- Podemos quejarnos a los gobiernos, ayuntamientos, cada vez que sacan alguna campaña para promocionar hábitos saludables entre la población infantil. Y no, no me he vuelto majara: la última, de la Generalitat de Catalunya, incluye un libro cuento, muy mono, en donde no sé qué le pasa al protagonista, porque cuando vi en la contraportada del mismo, unos quince logotipos de todas las empresas de la industria alimentaria como Hero, Nestlé, Danone, Findus, Cola cao…. se me cayó el alma al suelo. Menudos vendidos… Los niños tienen que comer alimentos, no inventos como leches de crecimiento, cereales para campeones, ni ocho cuartos.

Así que, por favor, amiga, ayúdame a luchar contra este entorno que potencia la obesidad. Que no piensa en tu salud ni en la mía. Ni tan siquiera en la suya… Sólo en favor de su bolsillo. Siempre, el bolsillo…

La persona obesa necesita nuestro apoyo. Dime, ¿de qué forma te sientes tú influenciada por el ambiente?

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Año nuevo, programas nuevos

Año nuevo, programas nuevos

Nuevos propósitos de Año Nuevo

No hay momento del año en que tengamos más buenas intenciones que el primero de sus meses. Que si apuntarse al gimnasio, que si dejar de fumar (¿todavía hay gente que fuma?), que si hacer dieta… Aix, ¡los buenos propósitos! Yo hace tiempo que estoy trabajando para mejorar nuevos y más completos programas y, en vistas de las fechas en que estamos, aprovecho para lanzarlos ahora, para estrenar el año y degustarlos a lo largo de sus deliciosos 12 meses.

Y es que “renovarse o morir” es uno de mis pensamientos más recurrentes. La teoría y el estudio es básico, y el conocimiento muy importante, pero la práctica y la experiencia, es lo que te hace único. Tras casi 15 años pasando consulta tú me has enseñado lo que funciona y lo que no; me has dado las herramientas para saber cómo conectar contigo, y hasta dónde puedo llegar. Has sido tú la que me has regalado todo ese conocimiento práctico y esa sabiduría, mientras me contabas tus preocupaciones y necesidades. De ese modo nacen mis nuevos programas de coaching nutricional.

Programa Beauty & Happy:

Dedicado a ti, que últimamente tienes la autoestima algo bajota…, que estás cansada de ir de dieta a dieta, te sobran unos quilos, y sobre todo, quieres recuperar tu felicidad. Beauty & Happy.

Es el caso más repetido en mi consulta, no hay muchos quilos a perder pero quizá sí algún malestar digestivo, insomnio u otro síntoma que no acaba de dejarte tranquila. Son sólo 2 meses, pero muy currados, ¡que aquí no hay tiempo que perder!

Programa Fem Power:

El Fem Power és más completo que el Beauty & Happy, para ti, que llevas una casa, una familia y probablemente un trabajo propio… porque necesitas controlarlo todo, saber el por qué de lo que haces y buscas la perfección en todos tus actos. Trabajamos la actividad física y las emociones, pero bajo el gran paraguas de la alimentación: menús prácticos y saludables, no por ello difíciles ni con ingredientes raros… ¡que tampoco tienes mucho tiempo para cocinar!

Cuatro meses para aprender qué comer, cómo gestionar tu compra y tu cocina, escuchar tu cuerpo y tu mente (el estrés últimamente te lleva por el camino de la amargura) y convertir paso a paso todo ese conocimiento en hábitos saludables.

Programa Paleo Vital:

Si hay un preferido entre mis programas, este es sin duda mi “the best”. Descubrí el estilo de vida paleo hace ya 3 años, y lejos de ser una alimentación carnívora y sin sentido, es un estilo de vida que intenta recuperar la humanidad que hay nosotros.

En el programa Paleo Vital trabajamos una alimentación basada en la evidencia científica: mucho vegetal y algo de proteína de alto valor biológico. Ejercicio físico cada día, porque no hay animal sedentario que esté sano (tú y yo tampoco… ¡a moverse!). Descanso reparador. Meditación. Hábitos saludables.

Para empezar…

Si crees que todavía no es tu momento, que no estás preparada para implicarte tanto, puedes empezar con el Plan Reset & Go. Este es facilito, facilito… Y perfecto para que regales o te auto-regales estos Reyes. Porque no sé tú, pero a mi después de tanto empacho navideño lo que me apetece en enero es un reset. Empecemos de cero.

No es un programa propiamante dicho, sino un plan de una semana, con ebook de menús y recetas incluído, para que hagas un punto y a parte y empieces a cuidarte como manda el universo.

Y si nada de esto te cuadra… mi programa más concurrido, el de siempre: te diseño un programa a medida. Tan sólo tenemos una conversación por teléfono o skype, para que puedas contarme tu situación y qué necesitas, y te propongo un plan de acción perfecto para ti.

Anda cuéntame, ¿cuáles serán tus buenos propósitos este año? ¿qué te parecen los programas que te he preparado?

La dieta FODMAP

Una herramienta muy preciada Ya me conoces, soy anti-dietas y contra-etiquetas. Pero no nos engañemos: soy dietista-nutricionista y por lo tanto, mis herramientas para cuidar de ti son las dietas. Antes de liarnos más, te invito a leer el post donde aclaraba estos...

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¿Por qué no adelgazo?

¿Por qué no adelgazo?

El caso de la dietoadicta

Dime si es tu caso, o si conoces a alguna amiga, prima o vecina, que le ocurra esto: Desde que tienes uso de razón has ido de dieta en dieta como si del juego de la oca se tratara. Has probado de todo, batidos, detox, y dietas con nombres de lo más variopintos. En el restaurante siempre te pides ensalada y, a lo sumo, algo de plancha de segundo. Y no adelgazas ni a tiros. Tu caso (o el suyo) es el de la “dietoadicta”: toda tu vida a dieta y las pruebas todas, las de la consulta más chic de la ciudad hasta la que te pasa la vecina o lees en la revista de la pelu. Y tu te dices,¿por qué no adelgazo?

Lo que no debes hacer.

Si quieres perder peso y no hay forma humana de conseguirlo, te voy a contar lo que jamás tienes que hacer. Y tú repítete a tí misma (y entiéndelo):

1- No adelgazo por contar calorías. Como dice el anuncio aquél, “la vida no está hecha para contar calorías”, ¿verdad? Pero te voy a decir por qué no debes darle tanta importancia a las calorías, y esto te va a sorprender: el hecho de contar calorías es pasarle la pelota a la dieta. Y la dieta no tiene la culpa de que no adelgaces: tú eres la única responsable de tu salud. No pruebes más dietas, ellas no te van a adelgazar. Toma tú el control de la situación.

2- No adelgazo por tomarlo todo light. Sé que temes a la grasa, pero de verdad verdadera, la grasa no engorda. Es más, la necesitas. Olvídate de los desnatados y lights y come comida real.

3- No adelgazo por comer poco y a menudo. En el artículo de la semana pasada ya te conté por qué no debes comer cada 3 horas pero ahora doy un paso más: si comes poco en las comidas principales, vas a estar todo el día picoteando y, para más inri, tu sistema nervioso simpático no se activará, o sea, que en todo el día no quemarás ni un miligramo de grasa. Comer poco y a menudo, engorda.

4- No adelgazo porque me he acostumbrardo a ir estreñida. Si toda tu vida tu intestino ha sido perezoso, hay que poner ya una solución. Ir estreñida puede darte una pista de que algo no estás haciéndolo bien. Arregla tu intestino, y recupera tu peso y tu salud.

Hazlo al revés

Obsesionarte con el peso deseado va a frustrarte. No lo hagas porque terminarás con tu paciencia y tu motivación inicial se esfumará en un periquete. Hazlo al revés: disfruta del momento de cuidarte. Disfruta, aprecia, agradece el placer de preparar tu comida sana, felicítate cada vez que vas al gimnasio, etc. Celebra el momento actual, el esfuerzo, no lo que quieres conseguir.

Y olvídate de las dietas. Te lo he dicho más de una vez… sé que soy peor que el ajo, pero es que no hay otra. Cuidate: come comida real sin procesados, muévete y haz cosas que te hagan feliz. Eso, cuidarte, es amarte. Yo siempre he pensado que en esta vida me ha tocado un cuerpo, y tengo que ser consciente del estado del mismo, y responsabilizarme para cuidarlo y amarlo. ¿Quién si no lo va a hacer?

Tu sobrepeso u obesidad es un efecto secundario de unos hábitos de vida no saludables. ¡Pero el tratamiento es gratis y sin contraindicaciones!: se trata simplemente de dedicar unos minutos cada día a cuidarte.

Cambia tu forma de comer (aquí te explico cómo hacerlo), de pensar, de moverte, de vivir… y el sobrepeso desaparecerá.

Ya es hora de que dejes de sentirte agobiada y perseguida por cánones de belleza que no puedes alcanzar. Asume la responsabilidad de tu peso y de tu salud, y si crees que es el momento, y necesitas mi apoyo yo seré tu guía para que consigas tu objetivo de sentirte más bonita, más feliz y más sana.

¿Cuántos de esos “errores” cometes? ¿Te atreves a cambiarlos?

Cupido y el sexo

O cómo cuidar tu sexualidad Como cada año entre máscaras y disfraces llega nuestro angelito preferido: rechonchete, con ricitos, un poco lelo y con su arco y sus flechas. ¡Ay... las flechas del amor...! La verdad es que este artículo está muy lejos de darte una receta...

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¡A estudiar!

¡A estudiar!

Cómo echar un cable a tus hijos con los exámenes

O a ti, si estás estudiando. Porque los consejos de este artículo van dirigidos a todo aquél que esté en proceso de aprendizaje. Yo misma creo que no voy a dejar de estudiar nunca… y conozco a unas cuantas personas que están como yo. Pero además, soy mamá de 2, niño y niña, que por supuesto y como todas las madres voy a decir que son los más inteligentes, listos y guapos del mundo.

Pero vamos, a lo que voy. Que para estudiar, hay maneras, y maneras. Y como madres/padres podemos hacer mucho para ayudar a nuestros churumbeles en esos menesteres cuando salen de su intensa jornada de 6 horas. Porque yo no sé los tuyos, pero a los míos lo que les apetece a las cinco de la tarde es jugar, bailar y hacer experimentos a su libre albedrío. Sentarse en su escritorio y abrir un libro es la última de sus prioridades.

¿Qué puedo hacer yo, pues, que soy una madre dispuesta y activa para que cumplan con sus obligaciones y en harmonía?

Primero, libéralo:

Antes de sentarlo a hacer deberes haz que se mueva. Puede hacer algún extraescolar movidito, como fútbol, básquet, baile o patinaje. Y si no, agarrad la bici y pedalead juntos un rato. O llévalo al parque y que corra. Al moverse su cerebro va a segregar BDNF, una neurotrofina que ayuda a crecer y fortalecer las conexiones neuronales. Lo que es lo mismo: fomenta el aprendizaje. Está ampliamente documentado que practicar deporte antes de estudiar aumenta la concentración.

Llegado el momento, crea un ambiente adecuado. Esto es de cajón, y es igual que cuando creas un ambiente para dormir, o un ambiente romántico, etc. El entorno, importa. El pequeño empollón debería tener una mesa limpia, libre de distracciones, con todo el material necesario para su labor. Dependiendo de la edad del niño, fuera tecnologías que no necesite: móvil, tablet & company. La mayoría de los deberes de mi hijo mayor ya son en ordenador, así que en ese caso… de eso se libra el perla. Y como yo soy muy “de oler” las cosas, me gusta preparar el ambiente con algún aceite esencial como el de mandarina, que estimula la creatividad y el buen rollo, o bien alguna sinergia con laurel que estimule la concentración.

Cómo alimentamos sus neuronas:

Hay 3 nutrientes que son muy queridos por las neuronas de nuestros pequeños estudiantes:

1- Las grasas. Eso es lo que más. Pero las grasas buenas. Así que ese es otro motivo para eliminar de tu casa (sí, para ti también) todo lo light. ¡Que es una tomadura de pelo! Si un alimento tiene grasa, es que la necesita. Y tú y tu hijo también la necesitáis. Me estoy refiriendo a las grasas que contienen los frutos secos, el aguacate, el huevo, el salmón, atún, boquerones… El huevo además contiene fósforo y otros nutrientes interesantes a la hora de estudiar.

2- Las vitaminas del grupo B. Son las que equilibran y modulan todo el sistema nervioso central, incluido el cerebro. Las encontramos en los vegetales y los alimentos integrales.

3- Los aminoácidos que se hayan en el huevo (nuevamente), la carne de calidad, las legumbres, el pescado.

Como ves, si alimentas a tu hijo con comida real, la de toda la vida, la auténtica, no tendrá ningún problema a la hora de estudiar.

¿Algo a evitar?

Por supuesto. No le des azúcar ni harinas refinadas a tu pequeño. Ni grasas hidrogenadas. Que meriende bollería, galletas y zumitos envasados va a suponer que lo pongas como una moto, pille un berrinche, le cueste concentrarse y los deberes de media hora se conviertan en una tortura de tarde entera.

Nunca debería de tomar este tipo de productos. Jamás se han tomado, y lo que hoy nos parece normal o habitual, lleva tan sólo unos 20 – 30 años entre nosotros. Pero si está en época de exámenes, peor: dale para merendar fruta fresca, frutos secos, un bocadillo de pan de masa madre con aguacate y caballa, después de jugar un rato en el parque y moverse un rato.

Y la fórmula milagrosa para todo: fomentar su aprendizaje con mucho amor y confianza. Y ahora, ¡a estudiar!

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