Esa es una pregunta que me suelen hacer bastante a menudo sobre todo cuando llega el buen tiempo. Y es que el verano es una época en que se presta más el quedar con amigos en una terracita de un bar…y tomar algo. Pero la pregunta del millón cuando intentas cuidar tu alimentación ante esta situación es “Marta, ¿qué puedo pedir en un bar?”.

La respuesta no es sencilla.

¿Para qué quieres tomar algo?

Primero de todo tienes que preguntarte qué pasa si vas a tomar algo, y qué rol vas a representar. Es decir, con las personas que vas, ¿cómo te sientes? Es evidente, por ejemplo, que si yo voy con mi marido y mis hijos a tomar algo, no me importará pedir algo que me haga sentir “rara”; en cambio, si voy con compañeros de trabajo de mi marido, querré pasar desapercibida y no llamar mucho la atención.

Entonces, la pregunta es ¿cómo me siento con las personas con las que voy a tomar algo? Deberíamos de sentirnos siempre libres de tomar las decisiones que nosotras creamos. No me sirve “me pido una cerveza porque todos los otros se piden cerveza”. Si te la tomas, que sea porque realmente te apetece.

Y siguiendo con el “para qué”, ¿necesitas ir a tomar algo? Estoy segura que si en tu día a día te cuidas, comes suficiente sano y rico, descansas, te mueves, etc., una cerveza un día a la semana no va a hacer que rompas nada.

¿Con qué frecuencia vas a tomar algo? Una vez un chico que venía a mi consulta de pronto se estancó. No entendíamos qué estaba pasando hasta que le pedí un registro escrito para determinar si esos “extras” que hacíamos en nuestra dieta flexible tenían algo que ver. Obviamente, tenían que ver: su quedada del finde con los amigos empezaba nada menos que el jueves por la noche y terminaba el domingo. Por mucho que cuidáramos la alimentación entre semana, la mayor parte de su tiempo (casi cuatro días/semana) comía y bebía en exceso.

Algunas ideas:

Una vez has entendido que si sales y pides en un bar tienes todo el derecho a manifestar tus gustos y decisiones, no tengas vergüenza, pide por esa boquita. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Nada.
Si estás en un bar o terraza de tu ciudad, tendrás más opciones que las que te pueda ofrecer, en general, un pueblo. Algunas de ellas son:
– zumo de tomate natural
– agua saborizada
– agua con gas y una rodajita de limón
– agua (con o sin gas) y pide que te traigan medio limón para escurrírtelo en el vaso
– infusiones o tes con hielo picado y hierbas aromáticas
– café con hielo.
No son mejores opciones los refrescos light, bajos en calorías o sin azúcar. En este reciente estudio puedes ver cómo las opciones light de los refrescos están igualmente asociados a altas tasas de obesidad, sobrepeso y diabetes.

Y la úlmitam opción, si vas a una terraza de vez en cuando, y te apetece un montón…¡tómate lo que quieras! Opciones saludables en un bar tradicional no hay, porque el concepto del bar, ya no es saludable. Por lo tanto, quizá sería mejor opción cambiar la frecuencia del mismo que no la elección del refresco.

¿Cómo llevas tú este tema? ¿Te supone un problema pedir en un bar? ¿Qué sueles tomar?

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