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Receta fácil de frittata

Receta fácil de frittata

La frittata

Si hace tiempo que me conoces o me sigues por alguna red social sabrás de sobra que me chiflan los huevos. No sólo por su valor nutritivo (eso sí que es un superfood…y lo demás son tonterías), sino también por su versatibilidad.

En otras ocasiones te he explicado las propiedades del huevo o cómo puedes sacarle partido (aquí), y hoy quiero presentarte una auténtica exquisitez: la frittata.

En casa me dicen que es como nuestra tortilla. Vale. Pero no es. Es…frittata. Una deliciosa receta italiana de huevos y verduras.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 6 huevos 
  • 3 hojas de col rizada (kale) 
  • 1 cebolla 
  • 1 rodaja de rulo de queso de cabra (21 gr.)
  • 1 cucharada de mantequilla 
  • 1 cucharadita de ajo en polvo 
  • 50 gramos de jamón serrano o ibérico

Preparación:

Saltea a fuego medio la cebolla a medias lunas y las hojas de kale en una sartén con mantequilla (asegúrate que la sartén sea apta para el horno). Añade un chorrito de agua y tapa para que se cocine bien.

Cuando la verdura esté cocinada, añade a la sartén el jamón a daditos y el ajo en polvo. Deja que se dore unos minutos.

Retira del fuego y casca los huevos batidos, pimienta y sal, y el rulo de cabra desmenuzado. Mezcla bien y hornea unos 20 minutos o hasta que los huevos hayan cuajado.

Degusta…

Así mismo está deliciosa pero otro punto a favor de las frittatas es que puedes hacerlas de lo que sea. Esas verduras que se te están mustiando. Ese trocito de chorizo que no da ni para un bocadillo. 

Con espinacas y gambas, y un chorrito de leche de coco queda también espectacular.

¿Qué me dices? ¿Te apuntas a una frittata y me lo cuentas?

Ringana, el soplo de aire fresco de este 2020

Ringana, el soplo de aire fresco de este 2020

La cosmética y yo, yo y la cosmética

 

Hoy me apetece escribir sobre uno de los temas que siempre me ha gustado y que, aunque no haya de por medio horno ni cacerola, no me negarás que tiene mucho que ver, igual que la alimentación, con el auto-cuidado.

Me refiero a la cosmética. A la buena. ¿Recuerdas cuando en mis inicios por esta travesía del emprendimiento te hablé más de una vez de cosmética natural, eco, etc.? Aquí y aquí escribí sobre ello…¡fíjate ya en el 2016!

Bueno pues hoy volvemos al lío. Porque por si no ha quedado claro mi punto de vista, del mismo modo que me cuido por dentro con alimentos frescos y saludables, y también con pensamientos y emociones positivas, por fuera me gusta cuidarme con productos que respetan mi piel y mis necesidades. Sin cosas feas, vamos 😉

¡Quiero el elixir de la eterna juventud!

Bueno, en realidad no es una de mis prioridades pero oye, no te voy a negar, que a mis cuarenta y tantos, y con lo que me cuido, me hubiese gustado más mantener la piel más tersa durante más tiempo, más firme y ¿por qué no? ¡sin arrugas! Que ya sé que las que tengo son de felicidad, dicen (esas patas de gallo de las risas que nos pegamos…) pero cuando no estaban, me gustaban más 😀

Total, que en nutrición antienvejecimiento una de las palabras claves es “antioxidantes”, así que jamás falta en mi menú diario una buena dosis de vitaminas C, betacarotenos, luteína… una buena ensalada, vamos. Así como el maravilloso colágeno (bendito caldo de huesos…).

Pero, algo fallaba. Porque no sé si ha sido este caprichoso 2020 que nos lo ha puesto todo de patas arriba, y ya te digo yo que estrés, por mucho que medite, he sufrido mucho. Pero este año he sentido algo que nunca había sentido: he envejecido. Así, tal cual. Lo acepto.

Lo acepto pero manos a la obra que esto hay que frenarlo.

Y después de meses de pensar y buscar di con el problema: que seguía haciendo lo mismo que a mis veinte años.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Albert Einstein.

Vale, pues según Albert he estado loca durante mucho tiempo…

¿Qué estaba haciendo mal?

Hay una respuesta rápida para esta pregunta: mi alimentación de los veinte, treinta años, mi forma de entrenar, mis rutinas cosméticas, mis rituales… ya no me funcionaban porque simplemente yo ya no era la misma.

Este 2020 no sólo he vivido un confinamiento, una mudanza algo muy caótica sino que ¡mis hormonas se han vuelto locas! Premenopáusica estoy. O peri, no sé (otro día te cuento la diferencia), pero vamos, que mis niveles de estrógenos están en el fondo del mar…

Así que en realidad, todo mi universo Ringana empezó gracias a buscar un suplemento natural que me echara un cable con mis ciclos menstruales.  Pero si sigo por ahí, me lío, porque eso va a ser temazo para otra historia (te lo cuento otro día ok?).

Resumen: buscando un suplemento de estrógenos o que ayudara a mi ciclo menstural, di con… la mejor cosmética ecológica, vegana y fresca que he conocido nunca.

¿Qué tiene Ringana que no tenga otra cosmética?

Lo primero, de verdad de la buena, es que funciona. Así de simple. Y mira que hace años que uso Lush, Cocunat, Freshly, y otras marcas que me voy encontrando por la vida.

Ringana es una empresa que lleva 24 años desarrollando sus productos. Su cosmética la llama “fresca” del mismo modo que podríamos hablar de una ensalada recién puesta. ¿Verdad que si la guardas se estropea? Pues los productos de Ringana igual. Con el fin de mantener intactas las propiedades beneficiosas de las esencias vegetales que utilizan, no usan conservantes artificiales. Por ello no la encontrarás en tiendas físicas porque, básicamente, no puede haber mucho stock de sus productos. Que caduque pronto es buena señal.

En este enlace puedes leer su filosofía. Una marca con unos principios y valores que me enamoran.

Una marca fresca, eficaz, ecológica y consecuente

En los productos Ringana sólo encontrarás sustancias 100% frescas (por eso elaboran bajo demanda), y 100% activas, sin aditivos, conservantes ni colorantes. Sostenible en todos los sentidos y 100% ética.

Ringana ha sido un soplo de aire fresco

La verdad es que empecé con sus cuidados básicos faciales, pero poco a poco iré probando a medida que se me terminen los aceites y cremas que tengo actualmente.

Si nunca has probado Ringana, te animo a que des el paso. Yo estoy alucinada desde el primer uso, por cómo sientes sus nutrientes frescos en la piel, su comodidad, y resultados en poquísimo tiempo. Puedes ir reemplazando aquellos productos que se te van terminando, o empezar por ejemplo con sus kits de inicio.

¿Mi lista de deseos? Jeje, la gama Overnight, antienvejecimiento, no tardaré mucho en comprarla, porque las amigas que la han probado han quedado alucinadas.

Consejos finales

Si tú también has pasado un año “difícil”, mira lo que te digo: no puedes hacer nada para cambiar lo que pasa ahí fuera. No te focalices en las malas noticias que escuchamos diariamente. Pon foco en lo que sí está en tus manos: cuidarte.

Come suficientes vegetales, más o menos la mitad de tu plato, variados y con mucho color. No te olvides de las ensaladas y los alimentos precursores de vitamina D, como el pescado azul.

Muévete cada día. Yoga, gimnasia, sal a correr, y no sólo en modo “deporte”, sino que tu actividad diaria sea movidita: no pases mucho tiempo sentada y sube por las escaleras en lugar de coger el ascensor.

Medita. Si no lo has hecho nunca, busca al menos unos minutos al día para poner atención al presente. Sin pensamientos. Respírate y sonríete.

Cúidate con productos que respeten tu piel y no añadan tóxicos ni cosas varias. El mismo momento de aplicártelos puede ser ese momento tuyo diario para autocuidarte.

Cuéntame, ¿conocías Ringana? ¿Reservas esos minutos diarios para estar contigo?
La ensalada perfecta

La ensalada perfecta

De algo aburrido a todo un manjar

 

La ensalada, un plato tan rico y completo, a menudo lo asociamos a “dieta”, a pasar hambre, o a algo aburrido. ¿Cómo puede ser que algo tan repleto de nutrientes y tan versátil se convierta en un plato de segundas?

Imagino que por la fama que tiene de estar asociado a dietas para perder peso, que ya de por sí suelen ser poco apetecibles. Y quizá también porque cuando hacemos una ensalada, no usamos demasiado la imaginación.

Pero en este artículo voy a mostrarte todos los beneficios de la ensalada y la infinidad de versiones que puedes crear, imaginación al poder, para que tu ensalada deje de ser aburrida, sosa y sin sabor. Paso número uno: olvida el trío iceberg-tomate-zanahoria. ¿Ok?

Paso número dos: sigue leyendo.

La ensalada, un multinutriente muy versátil

Vamos a empezar, antes de ahondar en la receta de la ensalada perfecta, en aprender qué nos aporta la ensalada y cuáles son sus beneficios. Bueno, seguro que me dejo muchísimos, pero de buenas a primeras se me ocurren unas cuantas justificaciones para incorporar ensaladas en tus menús diarios:

1- Su densidad nutricional. Aunque obviamente dependerá del contenido de cada ensalada, en términos generales un plato de vegetales crudos nos aporta muchos micronutrientes a cambio de poquísimas calorías. Eso interesa.

2- Fibra fermentable. La ensalada es un plato prebiótico, alimento para tu microbiota, y si encima la coronamos con algún alimento fermentado, como chucrut o pickels, será también probiótico.

3- Comer ensalada de primero se asocia a comer menos cantidad tras la misma. O sea que por tu alto contenido en fibra y agua, si de primero comes ensalada, de segundo no arrasarás con excesiva cantidad de paella. Esto es fácil comprovarlo por ti misma pero también nos lo dice este estudio.

4- La ensalada es un plato que regula nuestra saciedad.

5- Riquísimo en polifenoles, compuestos vegetales altamente antioxidantes.

¿Has visto lo interesante que es la maravillosa ensalada?

A por la ensalada perfecta

 Pero lo dicho. Una ensalada puede ser absolutamente aburrida y sin sabor, a pasar a ser una perfecta combinación de macro y micronutrientes repleta de sabor, color y texturas diferentes. ¿Queremos esta última versión de ensalada, verdad? Pues vamos a ello.

Empieza por una base de hojas verdes.

Puedes añadirle un plus de otros vegetales interesantes, crudos o ligeremente cocinados (escaldados, a la plancha…).

Añade una fuente de carbohidrato (no te estoy hablando sólo de la pasta, imaginación al poder).

Un poco de grasa que la hará sabrosa, densa y apetecible.

Complétala con proteína y corónala con aceite.

Et voilá, la ensalada perfecta.

Vamos a ver diferentes opciones por sección:

Lechuga romana

Espinacas

Canónigos

Rúcula

Escarola

Col 

Col lombarda

Brócoli

Espárragos

Judía tierna

Manzana

Uva

Zanahoria

Patata cocida

Boniato cocido

Piña

Naranja

Aguacate

Nueces

Anacardos

Aceitunas

Huevo duro

Pollo cocido

Boquerones

Atún

Tofu a la plancha

Sardinillas

Aceite de oliva virgen extra

Aceite de aguacate

Aceite de semillas

Y me dijo muchísimas alternativas. ¿Se te ocurren más alimentos de cada grupo? Venga, lluvia de ideas 😉 ¡Vamos a crear la ensalada perfecta!

5 beneficios del hueso del aguacate

5 beneficios del hueso del aguacate

Cuatro curiosidades del aguacate antes de empezar

 

El aguacate, ese fruto que inunda tantos posts en Instagram, tan rico, cremoso y fotogénico… ¿Te gusta tanto como a mí? Te he hablado muchas veces sobre él, tanto en recetas como en propiedades, en este mismo blog, Instagram o en La News (que por cierto, si no la recibes te puedes apuntar aquí mismo). 

Hoy quiero hablarte las maravillas del hueso del aguacate. Pero antes, alguna curiosidad:

La palabra “aguacate”, proviene del náhuatl, de la palabra “ahuacatl”, que significa “testículo”. Sí, has leído bien. Parece que su forma oval y alargada, y además que cuelga del árbol, recuerda a este órgano sexual masculino.

Para más inri, parece ser que para una correcta polinización, los árboles de aguacate requieren crecer por parejas, es decir, junto con otro árbol, (macho y hembra a la vez). Por ello, los aztecas consideraban la fruta como símbolo del amor y la fertilidad.

De orígen mexicano y del norte de Guatemala, llegó a España sobre el año 1600.

Propiedades y recetas

 

No voy a extenderme mucho sobre las propiedades del aguacate ni sobre todas las ideas o recetas que puedes hacer, porque en este blog ya te he hablado millones de veces de él (aquí).

Es uno de los alimentos que más me gusta recomendar en mi consulta y ahora también en Nutrihelp porque ya sabrás que soy una fiel defensora de las grasas saludables y el aguacate está repleto de ellas.

Contiene pues, grasas monoinsaturadas (las mismas que el aceite de oliva), vimanina E, provitamina A, y minerales como potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro, cobre y cinc.

Acemás su poder saciante y su textura lo convierten en un gran aliado para regular la sensación de saciedad en una dieta para perder peso/grasa, por ejemplo.

El hueso

 

Pero vamos a lo que vamos: los beneficios del hueso del aguacate.

Porque este fruto es tan completo que hasta su hueso podemos aprovechar (algo que te recomiendo, ya que suele tener un precio prohibitivo…).

1- Más de un 70% de los antioxidantes del aguacate se encuentra en el hueso.

2- Es antifungicida (adiós hongos).

3- Antimicrobiano (adiós microbios).

4- Previene problemas circulatorios.

5- Refuerza el sistema inmunitario.

Te diría que después del Covid19 lo incluyas diariamente en tu alimentación, pero en realidad, ¡inclúyelo siempre, con covid o sin él!

Para beneficiarte de todas sus propiedades sólo tienes que coger el rallador de queso, y aderezar con el polvillo de hueso de aguacate tus ensaladas, cremas y la mayoría de tus platos. Les dará un toque anuezado muy rico y, es una forma genial de enriquecer tus platos y aprovechar toda esta joya de fruto.

Cuéntame, ¿conocías este tip del hueso de aguacate? ¿Cómo te gusta tomarlo a ti?

¿Qué pedir en un bar?

¿Qué pedir en un bar?

Esa es una pregunta que me suelen hacer bastante a menudo sobre todo cuando llega el buen tiempo. Y es que el verano es una época en que se presta más el quedar con amigos en una terracita de un bar…y tomar algo. Pero la pregunta del millón cuando intentas cuidar tu alimentación ante esta situación es “Marta, ¿qué puedo pedir en un bar?”.

La respuesta no es sencilla.

¿Para qué quieres tomar algo?

Primero de todo tienes que preguntarte qué pasa si vas a tomar algo, y qué rol vas a representar. Es decir, con las personas que vas, ¿cómo te sientes? Es evidente, por ejemplo, que si yo voy con mi marido y mis hijos a tomar algo, no me importará pedir algo que me haga sentir “rara”; en cambio, si voy con compañeros de trabajo de mi marido, querré pasar desapercibida y no llamar mucho la atención.

Entonces, la pregunta es ¿cómo me siento con las personas con las que voy a tomar algo? Deberíamos de sentirnos siempre libres de tomar las decisiones que nosotras creamos. No me sirve “me pido una cerveza porque todos los otros se piden cerveza”. Si te la tomas, que sea porque realmente te apetece.

Y siguiendo con el “para qué”, ¿necesitas ir a tomar algo? Estoy segura que si en tu día a día te cuidas, comes suficiente sano y rico, descansas, te mueves, etc., una cerveza un día a la semana no va a hacer que rompas nada.

¿Con qué frecuencia vas a tomar algo? Una vez un chico que venía a mi consulta de pronto se estancó. No entendíamos qué estaba pasando hasta que le pedí un registro escrito para determinar si esos “extras” que hacíamos en nuestra dieta flexible tenían algo que ver. Obviamente, tenían que ver: su quedada del finde con los amigos empezaba nada menos que el jueves por la noche y terminaba el domingo. Por mucho que cuidáramos la alimentación entre semana, la mayor parte de su tiempo (casi cuatro días/semana) comía y bebía en exceso.

Algunas ideas:

Una vez has entendido que si sales y pides en un bar tienes todo el derecho a manifestar tus gustos y decisiones, no tengas vergüenza, pide por esa boquita. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Nada.
Si estás en un bar o terraza de tu ciudad, tendrás más opciones que las que te pueda ofrecer, en general, un pueblo. Algunas de ellas son:
– zumo de tomate natural
– agua saborizada
– agua con gas y una rodajita de limón
– agua (con o sin gas) y pide que te traigan medio limón para escurrírtelo en el vaso
– infusiones o tes con hielo picado y hierbas aromáticas
– café con hielo.
No son mejores opciones los refrescos light, bajos en calorías o sin azúcar. En este reciente estudio puedes ver cómo las opciones light de los refrescos están igualmente asociados a altas tasas de obesidad, sobrepeso y diabetes.

Y la úlmitam opción, si vas a una terraza de vez en cuando, y te apetece un montón…¡tómate lo que quieras! Opciones saludables en un bar tradicional no hay, porque el concepto del bar, ya no es saludable. Por lo tanto, quizá sería mejor opción cambiar la frecuencia del mismo que no la elección del refresco.

¿Cómo llevas tú este tema? ¿Te supone un problema pedir en un bar? ¿Qué sueles tomar?