Moussaka paleo

Moussaka paleo

Una receta tradicional versionada

Cuando era pequeña una de mis recetas favoritas era la moussaka. Mi madre solía hacérmela en verano bastante a menudo, quizá porque para algo que me gustaba, aprovechaba para que comiera (era una niña muy inapetente de pequeña) o quizá porque en esa época las verduras de temporada estaban sólo en su temporada. Berenjenas sólo había en verano.

Esto sí, la receta de mi madre llevaba bechamel y toneladas de queso gratinado. La receta que he versionado es sin gluten, sin lácteos y sigue estando absolutamente deliciosa.

Ingredientes:

  • Carne picada (otra versión incluye mitad carne picada mitad champiñones)
  • Berenjenas
  • Tomate triturado natural
  • Ajo
  • Perejil
  • AOVE
  • Sal marina sin refinar
  • Opcional: almendra molida

Preparación:

1- Pela las berenjenas y córtalas en láminas a lo largo. Deja en un escurridor con sal para que “suden” su amargura.

2- Mientras, prepara una bolognesa con la carne picada sazonada, los ajos y perejil picados y el tomate (reserva un poco para el final). Este punto va a ser el que te tienes que esmerar más: saltea unos champiñones para darle otro toque diferente, agrega también si deseas un poco de albahaca, etc. Tiene que quedar una bolognesa de aspecto espeso.

3- Monta en una bandeja de horno capas de berenjena alternando con capas de carne picada. Termina con una capa de berenjena y un poco de tomate triturado. Si lo deseas, espolvorea con almendra en polvo y gratina unos minutos en el horno.

Ahora sí, tenemos una receta de moussaka deliciosa, rica en proteína, fibra y calcio, apta para todos los públicos y en especial para los que siguen una dieta paleo o huyen de harinas, azúcares y lácteos.

Es una de las recetas de mi Menú semanal con Batch Cooking, en el que propuse preparar la bolognesa con antelación (y que puedes usar para otras recetas) y reservarla en la nevera. El día que te apetece mousaka, la tienes en un pimpam.

Cuéntame, ¿la has probado ya?

Entre col y col, lechuga

Receta de un "trinxat" diferente Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los...

leer más

Cómo hacer chucrut casero

La magia de la fermentación Hace unos meses empecé un nuevo curso para actualizar mi formación: Nutrición Clínica Aplicada (nivel I y II). Quién me iba a decir a mí que sería tan suertuda de toparme con profesores tan increíbles. Bueno, no sé si conoces al Dr. Álvaro...

leer más

Receta: caldo de huesos

Un súper caldo Esta es una de esas recetas que tengo siempre a mano. Prueba a integrarla en tu cocina porque realmente es mano de santo. Más que un caldo para cocinar (que también) es todo un señor elixir que nos regala muchísimas propiedades: Rico en gelatina y...

leer más
¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres…

Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga, no desesperes, que dar a luz es un milagro increíble, y retener líquidos y sufrir dolores menstruales o síndrome premenstrual, con unos cuantos cuidados, va a ser impresionantemente evitable.

El objetivo es menstruar cada 28 días sin hinchazón, dolores ni mucho menos, bajas médicas. Déjame que te cuente:

Qué es el síndrome premenstrual:

Hablamos de síndrome premenstrual (SPM en adelante) al referirnos a menstruaciones dolorosas, y que empieza unas horas (¿días?) antes de menstruar. Se manifiesta en la fase lútea del ciclo menstrual (en este post te detallé las fases del ciclo menstrual), o sea, desde el día 14 al 28 del ciclo. Los días más chunguis suelen ser el día antes de la menstruación, y el primer y segundo día. Aunque la verdad sea dicha, en consulta me he encontrado mujeres que sufrían el SPM de mil formas distintas.

A veces sólo sufres una pequeña inflamación mamária, o vientre hinchado… y otras tantas, el dolor es tan insoportable que te obliga a tomar analgésicos e incluso a quedarte en cama. Bueno, si este es tu caso, vamos a poner fin a esto ok? ¿SPM tú? ¡Nunca!

Entre los síntomas más frecuentes, tanto físicos como emocionales, puedes encontrarte:

  • Sensibilidad en las mamas
  • Cambios anímicos, irritabilidad, tristeza, melancolía o tienes menos aguante con tus amigos/familiares (¿quizá menos paciencia con tus hijos?)
  • Hinchazón abdominal
  • Retención de líquido, lo que te lleva a pesar más (si te importa lo que dice tu báscula, esos días no te peses, por el bien de tu autoestima)
  • Probablemente te pirres por los dulces y tengas ganas de atracar una tienda de chuches
  • No te concentras ni insonorizando la habitación
  • Migrañas y cefaleas varias
  • Estás cansada, fatigada
  • Te cuesta conciliar el sueño
  • Vas de vientre más a menudo, con heces más líquidas (hay mujeres con estreñimiento que durante el spm van contentas al baño)

“¿Por qué todo esto? ¿Qué he hecho yo para merecer este arsenal de síntomas?”, te dirás. Bueno, en general y sin ánimo de etiquetar ni meter a todas en el mismo saco, las mujeres obesas o con sobrepeso y sedentárias tienen más números de sufrir SPM.

Ahora viene lo que buscabas en este post: el tratamiento del SPM

Si damos con la causa, sabremos encontrar la solución, ¿verdad? Pero el SPM es multifactorial, y si buscamos una verdadera causa esta puede ser:

  • por un exceso de estrógenos (y ahí cabría averiguar por qué hay ese exceso)
  • por una falta de progesterona.

Entre ambas hormonas tiene que haber equilibrio (Ay, ya ves qué importante es el equilibrio en todo nuestro organismo… que si calcio/fósforo, que si ácido/base, que si sodio/potasio… En fin, todo en equilibrio).

Bueno, averiguar esa causa y qué hacer sería cosa mía, pero en general si sigues estos 5 consejos tu SPM mejorará muchísimo:

1- Lo que te da más pereza, lo sé: haz ejercicio físico de forma regular. No hace falta que te apuntes al gimnasio ni que te machaques a dos clases de spinning diarias. Simplemente que el ejercico físico forme parte de tu día a día. Habrá días, como yo, que igual sólo tienes tiempo de hacer 15 minutillos de ejercicios de fuerza. Bien, no pasa nada. Seguro que otros días le puedes dedicar una horita, o el fin de semana haces una ruta de 3 horas. Sea como sea, es prioritario: muévete.

2- No te estreses. Medita, pinta mandalas, haz yoga… Actividades que te conecten contigo misma, te hagan no pensar en tus preocupaciones y te hagan feliz. A mí me gusta, por ejemplo, decorar mi bullet journal, escribir mi diario, dibujar recetas ¡o cantar!

3- Procura descansar. Sí, sé que es muy fácil decirlo, pero si sufres insomnio, miremos cuál es la causa para ponerle solución también.

4- Despídete de los dulces, carbohidratos refinados y azúcares. Bueno, si sigues una alimentación de tipo paleo o evolutiva te será fácil. Pero si en tu base se sitúan los cereales, chungo.

5- Atibórrate de todos los macro y micronutrientes que te aportan los vegetales, hortalizas y frutas. Una razón más para meter más verdura en todas tus ingestas.

Así que si sufres SPM, amiga mía, ya sabes qué hacer:

Al despertar, después de haber dormido plácidamente toda la noche, haz un poco de ejercicio físico sobre todo de fuerza (no temas ponerte musculosa, tú dale a la pesa). Desayuna una ensalada de frutas variada con un poco de jamón ibérico. Al mediodía, después de trabajar, tómate un gazpacho fresquito junto con un tataki de atún, por ejemplo, o un pescado al horno con patatitas y cebolla. Tómate tu tiempo de des-conexión con tu hobby favorito. Y un rato antes de acostarte, una cena ligera con una crema de champiñones, y unos huevos revueltos con espárragos.

Aix, lo fácil que es cuidarse…¿verdad?

Reto Wellness 2018

Tras las vacaciones de verano... Hace ya un tiempo que lo pensé. Sabía que iba a hacer algo así pero no tenía la idea bien definida. Ahora sí, lo encontré. Encontré el momento ideal ¡para lanzarte uno de mis retos! Que ya sabes tú, si me conoces de hace tiempo, que me...

leer más

Moussaka paleo

Una receta tradicional versionada Cuando era pequeña una de mis recetas favoritas era la moussaka. Mi madre solía hacérmela en verano bastante a menudo, quizá porque para algo que me gustaba, aprovechaba para que comiera (era una niña muy inapetente de pequeña) o...

leer más
Entre col y col, lechuga

Entre col y col, lechuga

Receta de un “trinxat” diferente

Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los gustos de los comensales o lo que pillas en el mercado.

El famoso “trinxat de la Cerdanya” es uno de mis platos favoritos. De hecho, si me sigues por Instagram seguro que me has visto más de una vez con este delicioso manjar.

Sin embargo, la receta que te traigo hoy es algo diferente. Te diría… ni mejor, ni peor…simplemente diferente. La aprendí de Mel Sánchez y la reajusté a mi forma de cocinar. Es una de las recetas del menú de mi servicio #menusemanalmm porque ya casi nos quedamos sin coles y… ya conoces el dicho: “entre col, y col, lechuga” ;).

Ahí va la receta. ¡Espero que te guste!

Ingredientes:

  • 1/2 col blanca
  • 1 calabacín grande
  • 1 trozo de panceta ibérica
  • 2 dientes de ajo
  • pimienta Cayena
  • pimienta negra
  • AOVE

Preparación:

Limpia y trocea la col y el calabacín. Mete en una olla y cubre de agua al ras. Deja hirviendo unos 20 minutos.

Mientras, calienta aceite en una sartén con el ajo picado y la panceta cortada a taquitos. Cuando estén dorados, retira de la sartén y en el mismo aceite echa las verduras ya cocidas y escurridas. Mientras se doran a fuego alto, ve chafándolas con un tenedor de madera, más o menos unos 20 minutos o hasta que estén sin nada de agua.

Añade la panceta, las pimientas y una pizca de sal marina sin refinar a tu gusto. Dale forma de tortilla girando la sartén varias veces.

Al sustituir la patata habitual por calabacín, te aportará menos hidratos de carbono, opción interesante si estás siguiendo una alimentación low carb, y un buen pellizco de fibra. ¿Qué me dices, la pruebas y me cuentas?

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres... Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga,...

leer más

Entre col y col, lechuga

Receta de un "trinxat" diferente Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los...

leer más

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

El gluten, ¿el malo de la película? Cuando las cosas se ponen feas, en cualquier ámbito, lo más fácil es buscar culpables. Responsabilizar a otros de los errores. Justificar tus cagadas con detalles que no están en tus manos. Con el gluten pasa algo así. Parece que...

leer más
Guía fácil para hacer tu menú semanal

Guía fácil para hacer tu menú semanal

Organízate y triunfarás

Si hay algo que se me pide constantemente entre diferentes tipos de clientes, eso es la organización y la planificación. Diseñé varios servicios para ayudar a planificar el menú semanal, precisamente porque es lo que más cuesta…

En el podcast de hoy te cuento cómo planificar tu menú para ti y tu familia, semana a semana.

Aquí te puedes descargar, si te apetece, mi planificador de menú semanal:

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres... Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga,...

leer más

Entre col y col, lechuga

Receta de un "trinxat" diferente Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los...

leer más

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

El gluten, ¿el malo de la película? Cuando las cosas se ponen feas, en cualquier ámbito, lo más fácil es buscar culpables. Responsabilizar a otros de los errores. Justificar tus cagadas con detalles que no están en tus manos. Con el gluten pasa algo así. Parece que...

leer más
Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

El gluten, ¿el malo de la película?

Cuando las cosas se ponen feas, en cualquier ámbito, lo más fácil es buscar culpables. Responsabilizar a otros de los errores. Justificar tus cagadas con detalles que no están en tus manos. Con el gluten pasa algo así. Parece que empezó siendo un poco malo, luego bastante malo y ahora parece que se ha convertido en el antihéroe de la obra. El gluten tiene la culpa de todo…

Pues no te emociones, que en este artículo determinaremos qué es el gluten, cómo es una dieta sin gluten, cuándo aplicarla y cuáles son sus beneficios.

Para empezar, y en contra de toda noticia sensacionalista que intenten colarte, el gluten no es un nutriente y por lo tanto no es imprescindible para ningún ser humano. Repito: el gluten no es imprescindible para nadie. El gluten es la parte proteica de muchos cereales como el trigo, el centeno, la espelta, etc. Como el mediterráneo es tierra de trigo, es lógico que todo lo que hacemos con cereales lo hagamos con trigo/gluten: pan, pasta, masas de pizza, bollería…

Si ya has entendido que el gluten no es un alimento, no es un macronutriente y no es inherente a nuestra salud, seguimos.

Los problemas del gluten:

La Enfermedad Celíaca está caracterizada por una intolerancia genética a la proteína gliadina. Aunque la variedad de signos y síntomas es muy amplia y variada, el cuadro clínico tipo se caracteriz por producir una enteritis y una alteración en la absorción de macro y micronutrientes.

Pero el resto del mundo, ¿realmente se beneficia de una dieta sin gluten o es simplemente una moda?

Dieta sin gluten:

Pues casi como todas las dietas, dependiendo del enfoque que tengan, tendrán consecuencias buenas, no tan buenas e incluso malas. Me explico: ¿Realmente crees que sustituir el pan, la pasta y todos los cereales por sus versiones de supermercado gluten free, es sano? Fíjate, que una imagen vale más que mil palabras:

No sé si puedes ampliar las fotos, o incluso búscalas en tu navegador o, mejor aún, ves al súper y lee. Jarabes, aceite de palma, aceite de colza y aditivos infinitos. Obviamente, esto no es más sano que el pan de trigo hecho con harina, sal, levadura y agua.

Este tipo de dieta sin gluten es una absoluta catástrofe y atentado contra tu salud.

Mi dieta sin gluten:

Qué osada digo, que no es mía… me refiero al enfoque que le doy. Si sustituyes esos carbohidratos provenientes de cereales con gluten, por otras fuentes de carbohidratos naturales tales como frutas, tubérculos, verduras y hortalizas, ¿adivinas qué pasa? Independientemente de que el gluten, en mayor o menor medida afecte tu salud y destroce tu microbiota intestinal, el aporte superior de vegetales sin duda beneficiará a cualquiera. Te recuerdo mi idea: come alimentos y no productos, más mercado y menos supermercado, y dale con la comida real.

Por ese motivo, a menudo en mi consulta me comentan que este tipo de alimentación ha mejorado migrañas, desajustes digestivos, se sienten con más energía… y a veces yo dudo de que sea, no ya por eliminar el gluten, sino por potenciar los alimentos reales y evitar los procesados que hasta el momento formaban parte de su alimentación. Eso, en el peor de los casos.

En los mejores, habla la evidencia científica. Una dieta sin gluten según mi enfoque:

  • Mejora el control glucémico en personas con diabetes tipo 2 (estudio)
  • Mejora el síndrome metabólico (estudio)
  • Mejora el perfil lipídico (estudio)

Mi experiencia en consulta me indica que además se benefician de este tipo de dieta sobre todo las personas con enfermedades autoinmunes y trastornos digestivos (síndrome de intestino irritable, colitis, estreñimiento, diarrea…).

Conclusión:

Mi recomendación es que, si tienes algún trastorno autoinmune, metabólico o digestivo, sigas una dieta sin gluten basada en alimentos naturales: fruta, verdura, carne, pescados, huevos, tubérculos, frutos secos… Para hacerlo bien, acude a un profesional, obviamente, que esté actualizado. Pero no sufras porque no hay absolutamente ningún riesgo si eliminas por tí misma el gluten de tu dieta.

Si no tienes aparentemente ningún trastorno, pero quizá sufres insomnio, migraña, digestiones pesadas… en fin, eso que no estás enferma pero tampoco gozas de una salud estupenda… Pues si ese es tu caso, te recomiendo que pruebes mi pauta, y te observes. Sólo tu propio cuerpo nos dará la respuesta.

Personalmente recomiendo una dieta sin gluten, con pocos/nulos cereales (arroz, quinoa, trigo sarraceno), que en la práctica se traduce en: comer paleo en mi día a día, porque te aseguro que cuando sales el fin de semana, o los eventos sociales te llevan a tomar cereal (trigo) sí o sí. Fíjate.

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres... Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga,...

leer más

Entre col y col, lechuga

Receta de un "trinxat" diferente Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los...

leer más

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

El gluten, ¿el malo de la película? Cuando las cosas se ponen feas, en cualquier ámbito, lo más fácil es buscar culpables. Responsabilizar a otros de los errores. Justificar tus cagadas con detalles que no están en tus manos. Con el gluten pasa algo así. Parece que...

leer más