Comer cinco veces al día (y otros mitos nutricionales que nos hemos tragado)

Comer cinco veces al día (y otros mitos nutricionales que nos hemos tragado)

Durante años nos han repetido frases como si fueran verdades universales, casi leyes de la naturaleza: “Hay que comer cinco veces al día”, “el desayuno es la comida más importante”, “los cereales son la base de la alimentación”, “la grasa es mala”.

El problema no es que sean consejos. El problema es que no son verdades biológicas, sino ideas relativamente recientes, nacidas en contextos muy concretos.
Y tu cuerpo, por mucho que se empeñen algunos manuales, no vive en un folleto nutricional del siglo XX.

Vamos a desmontar algunos de los mitos más arraigados de la nutrición moderna. Sin dogmas. Con historia. Y con sentido común.

El gran mito: “hay que comer cinco veces al día”

Este es, sin duda, el rey de los mitos nutricionales. El que más ansiedad ha generado. Y el que más desconexión ha creado entre las personas y su propio cuerpo.

Nos dijeron que si no comes cada tres horas el metabolismo se “ralentiza”, el cuerpo entra en “modo ahorro», engordas y, básicamente, estás haciendo todo mal.

¿Qué ocurre en realidad? El metabolismo no funciona como un interruptor que se apaga si no comes a media mañana.
Si fuera así, la humanidad no habría sobrevivido ni dos generaciones.

Durante la mayor parte de la historia:

  • no había comida constante

  • no había snacks

  • no había neveras llenas

  • no se comía “porque toca”

El cuerpo humano está diseñado para adaptarse, no para recibir comida cada tres horas como si fuera una máquina de vending.

Entonces, ¿de dónde sale esta idea? Principalmente de la normalización de horarios laborales rígidos, la abundancia constante de comida, la industria del snack “saludable” y una visión muy simplificada (y errónea) del metabolismo.

Comer cinco veces al día no acelera el metabolismo.
Lo que sí puede hacer es impedir que aparezca el hambre real, mantener niveles de insulina constantemente elevados, dificultar la regulación natural del apetito…

Y, sobre todo, enseñarte a no escuchar a tu cuerpo.

Comer más veces no es comer mejor.
Comer cuando no hay hambre no es autocuidado.

Hace años ya escribí sobre este tema con calma y profundidad en el blog, cuando empecé a cuestionar seriamente esta idea:
[Comer cinco veces al día: ¿realmente es necesario?]

El desayuno no es “la comida más importante del día”

Otra frase repetida hasta la saciedad.

El desayuno puede ser importante… pero no lo es para todo el mundo, ni de la misma manera, ni a la misma hora.

La idea de que desayunar nada más levantarse es obligatorio se populariza a mediados del siglo XX, muy ligada a horarios escolares y laborales, mensajes publicitarios y productos específicos para el desayuno.

Desde un punto de vista fisiológico el cuerpo viene de un ayuno nocturno normal; no pasa nada por alargarlo un poco más e incluso muchas personas rinden mejor comiendo más tarde.

El cuerpo necesita energía.
No necesita rituales impuestos.

“Los cereales son la base de la alimentación”

Este mito merece capítulo aparte.

La famosa pirámide con los cereales en la base no es ancestral, ni tradicional, ni milenaria. Es un constructo moderno, nacido en contextos de producción masiva, bajo coste, miedo a la grasa (otro temazo) e intereses agrícolas e industriales.

Históricamente, la alimentación humana ha sido estacional y adaptada al entorno, basada en lo disponible. Que un alimento sea barato, almacenable y rentable no lo convierte automáticamente en la base óptima de la alimentación.

Y menos aún cuando vemos las consecuencias metabólicas actuales.

“La grasa es mala”

Durante décadas se demonizó la grasa como si fuera el origen de todos los males. ¿El resultado? Productos light, más azúcar, más ultraprocesados, más inflamación, más confusión. Productos que se siguen vistiendo de sanos con el fin de huir de la grasa. 

Hoy sabemos que no todas las grasas son iguales, y que es necesaria.

El miedo a la grasa no fue un error inocente.

Fue una decisión histórica con consecuencias reales.

El problema no es la nutrición. Es cómo nos la enseñaron.

La mayoría de estos mitos tienen algo en común: no tienen en cuenta a la persona real.

No tienen en cuenta el ciclo hormonal (eso ya está cambiando, por fin…), ni nuestro nivel de estrés o cómo lo gestionamos, la actividad física, tu etapa vital ni la relación que puedas teber con la comida.

Nos enseñaron a comer siguiendo normas externas, no señales internas.
A cumplir horarios, no a escuchar el cuerpo.
A controlar, más que a comprender.

No se trata de desmontarlo todo ni de vivir en guerra con la nutrición.
Se trata de dejar de obedecer normas que no respetan tu biología ni tu contexto.

La alimentación no es una religión.
No es una lista de mandamientos.
Es una relación.

Y como cualquier relación, conviene revisarla de vez en cuando.

Mis 2 desayunos antiinflamatorios preferidos (y por qué no me canso de ellos)

Mis 2 desayunos antiinflamatorios preferidos (y por qué no me canso de ellos)

Si hay algo que puede marcar la diferencia en cómo te sientes durante el día, es cómo rompes el ayuno.
Y no, no me refiero a hacerte un smoothie de unicornio con polvo de hadas y proteína sabor “galleta feliz”.
Me refiero a desayunar de verdad: alimentos reales, equilibrados y antiinflamatorios que nutren tu cuerpo y calman tu sistema nervioso.

Hoy quiero compartirte mis dos desayunos básicos, los que repito una y otra vez porque son rápidos, equilibrados y me dejan con esa sensación de “empiezo el día cuidándome en serio”.

DESAYUNO BÁSICO I

(Yogur + avena + chía + huevo)

Un formato que no falla. Contiene todos los nutrientes en las proporciones ideales para empezar el día: proteínas, grasas buenas, fibra y antioxidantes.

Ingredientes principales:

  • Yogur griego natural

  • Avena y semillas de chía

  • Arándanos y frutos secos

  • Huevo duro con aceite de oliva y sal marina

Por qué me encanta:
✔ Se prepara en 10 minutos (o menos, si dejas la avena y la chía en remojo la noche anterior).
✔ Te mantiene saciada durante horas.
✔ Es dulce sin necesidad de azúcar, y encima nutre tu microbiota intestinal.
✔ El toque del huevo y el aceite de oliva aporta proteínas y grasas que estabilizan la glucemia y reducen la inflamación.

Tip: cambia los arándanos por plátano, fresa o melocotón según la temporada. Así evitas aburrirte y aprovechas frutas frescas.

DESAYUNO BÁSICO II

(Huevos + aguacate + tomate)

Este es mi favorito cuando quiero algo salado, saciante y rápido.
Lo preparo casi sin pensar: es simple, delicioso y 100 % antiinflamatorio.

Ingredientes principales:

  • Huevos revueltos (o duros)

  • Aguacate y tomate troceados

  • Aceite de oliva virgen extra y sal marina

Por qué me encanta:
✔ Es un chute de aminoácidos, ácidos grasos y antioxidantes.
✔ No hay nada ultraprocesado.
✔ Te deja con energía estable, sin picos de glucosa ni hambre a las dos horas.
✔ Perfecto para quienes prefieren desayunos salados o siguen una alimentación más baja en carbohidratos.

Extra: acompáñalo con una infusión, un café o incluso una taza de caldo de huesos.

En resumen

Ambos desayunos son antiinflamatorios, reales y equilibrados.
Uno más tipo “bol dulce” y el otro más salado, para que elijas según tu apetito o tu estado de ánimo.
Lo importante no es el formato, sino la sensación con la que empiezas el día: ligera, fuerte y en calma.
Y eso no te lo da ningún ultraprocesado.

Desayuno. Yogur con granola

Desayuno. Yogur con granola

Algo que lleva años sorprendiéndome es lo poco que me importa el desayuno (el mío, el de mis clientes, seguidores, amigos…) y lo mucho que les importa a ellos. No acabo de entender por qué se le da tanta importancia a la primera ingesta del día ni por qué perdemos tanta energía pensando sobre él.

Y bueno, al final, escribo bastante sobre el tema porque claro, todo esto es para ti, no para mí.

Así que en este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos.

Quizá también porque sin darme cuenta yo misma llevo semanas desayunando prácticamente lo mismo cada día. Y créeme que en esta primera ingesta diaria he probado de todo: dulce, salado, completo, vago, no desayunar…

… lo dicho, de todo.

Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano:

Yogur con granola:

Pero ni cualquier yogur, ni con cualquier granola.

Primero y como siempre digo, desayuna cuando tengas hambre. Si te levantas con hambre voraz, desayuna. Si por el contrario, pasan un par de horas (o las que sean) desde que te levantas hasta que desayunas, también, adelante. Así que no hagas caso a lo que se dice por ahí y aprende a escuchar tus necesidades.

Vale y no me enrrollo más con este tema porque en uno de los artículos que te comparto más arriba ya doy mis argumentos y bien expuestos. Ahora, a lo que voy:

No cualquier yogur. Ni desnatados ni con sabores. Ni mucho menos con propiedades mágicas (como bajar el colesterol, adelgazar o subir tus defensas).

Yogur: leche entera y microorganismos vivos. Mis preferidos son el yogur griego natural y el yogur de coco. Y a veces me los curro en casa (receta yogur de coco) y otras tantas lo compro y sin problemas.

Ni cualquier granola. Esta sí, granola casera que es súper mega fácil hacerla. Y si es comprada asegúrate que no lleve azúcar añadido porque este, de verdad, sobra.

Mi bol de desayuno de yogur lleva, más o menos:

– unos 100 gr de yogur

– una cucharada de granola casera

– una pieza de fruta troceada (melocotón, kiwi gold, paraguayo…) o bien un buen puñado de arándanos y/o moras

– unas virutas de coco (esto es por puro vicio)

– una cucharadita de postre de nibs de cacao puro

Opcional (porque me lo echo cuando no se me olvida y solo una de las 3 opciones):

– una cucharadita de café de Dukkah Gold, que es una mezcla de frutos secos y especias,

– un sobre de Antiox, concentrado de frutos del bosque que es súper mega antioxidante

– o bien simplemente un poco de canela.

No sé si te lo puedes llegar a imaginar pero queda un bol más lleno de cosas que de yogur

Y a este yogur, le suele acompañar normalmente un vaso de agua y un huevo duro con hilillo de aceite de oliva y pizca de sal.

Que al igual no pegan, probable. Pero si me apetece, es que se puede ;P Y al final, nos quedamos con un desayuno muy muy rico en proteínas, grasas saludables, fibra, probióticos, vitaminas y minerales y energía.

A ver cómo superamos este desayuno… Ah bueno, sí, se me ocurre hablarte del te matcha pero…eso será en la próxima entrega de desayunos.

Desayuno para todos

Desayuno para todos

La comida más importante del día

Eso no es verdad ¿ok?, sólo lo he escrito para llamar tu atención. Porque el desayuno, o la primera ingesta del día, no es más que eso: la primera ingesta del día. Pero se lo ha mitificado tanto, que aunque yo personalmente no le de mucha importancia, es casi sobre lo que más preguntas recibo tanto en consulta como en las redes sociales.

Sobre lo que hay de ciencia y nutrición del desayuno ya te lo conté en este artículoasí que hoy voy a centrarme en la parte más práctica y no científica: qué comer según cada situación.

Qué desayuno si no tengo hambre…

Si eres de las que madruga y sales de casa pitando es más que probable que no tengas hambre. En casos similares tienes 4 ideas:

Tomarte sólo una infusión, un café solo o una taza de caldo, con el fin de entrar en calor y, a lo mucho, tener un mini-ritual matutino.

Una fruta suele entrar bien, casi sin hambre, ya sea entera o bien servida a trocitos con virutas de coco y chorritín de miel.

Una fruta y algo de proteína, por ejemplo, un plátano y un huevo duro, si no tienes hambre y luego no vas a tener tiempo de sentarte a desayunar bien, esta es tu mejor baza

Ayunar, sin duda, mi opción preferida. Si no tengo tiempo ni hambre para desayunar, no desayuno y no, no me da ningún yuyu ni me muero en mitad de una reunión.

Qué desayuno si me levanto con hambre voraz…

Hay quien se levanta y ya le ruge el estómago. Ya sea porque cena temprano y ligero o porque se despierta tarde. Si es tu situación, te propongo la opción más nutritiva, combinar proteína con grasa:

Huevos revueltos + picadillo de aguacate. Haz un revuelto con un par de huevos y un poco de pimentón, o cúrcuma y pimienta negra, y espolvorea con orégano. Sirve con un aguacate, cebolla y tomate picados.

Huevo no-frito + ensalada de espinaca y aguacate o nueces. Haz un huevo no-frito (tapado) y sirve con la ensalada de espinaca.

Las sobras de la cena, mi opción preferida. Si cenamos tortilla de patata o fritatta, por ejemplo, fijo que la hago más grande para tener mi ración de desayuno al día siguiente. Si han sobrado verduras, las salteo y quizá casco un huevo… Todo es válido.

Tortilla dulce. Seguro que tanto a ti como a tus hijos les gusta una tortilla rellena de láminas de pera y canela, o manzana y miel, o plátano y cacao. ¡Las tortillas dulces son fáciles de hacer y exquisitas!

Si eres más tradicional, un porridge de avena con canela y pasas seguro que te reconforta. Deja la avena en remojo la noche anterior, y por la mañana calienta con leche animal o vegetal, y añade tus toppings preferidos: arándanos, pasas, canela, almendras…

Para mejorar el estreñimiento y sentirte saciada nada mejor que un pudding de chía con trocitos de fruta. En el artículo que te mencionaba en el primer párrafo te explico cómo hacerlo pero básicamente es cubrir un par de cucharadas de semillas de chía con leche, agua o yogur. Lo preparas por la noche y mantienes cerrado en la nevera. Por la mañana sírvelo con fruta fresca, compota o mermelada casera.

Qué desayuno si me llevo tupper…

Si eres de desayunar bien, pero en casa no te da tiempo, el tupper es tu aliado. Aquí puedes currártelo o preparar algo rápido:

Tortilla de patata + tomate aliñado o fruta. Puede servirte la que cenaste anoche.

Bastoncitos de zanahoria, pimiento y pepino + huevo duro (perfecto para el cole de los niños). Es simple y la verdad, no hace falta complicarse la vida… Puedes añadir a los bastoncitos algo de hummus o guacamole.

Ensalada de espinaca con huevo duro o frutos secos y aguacate, y virutas de jamón ibérico. Si eres muy tradicional, este te va a costar, pero ¿por qué no llevarse una ensalada para desayunar? Es altamente nutritiva y una maravillosa forma de empezar el día.

La opción simple: algo de proteína (huevo duro, queso, jamón, tofu…) + bastoncitos de hortalizas crudas o fruta.

Que desayuno si me va el bocata dulce…

Coge un pan bueno, nada de molde, tipo pagés, de rebanada grande, y tu sandwitchera, y verás como tú y tus hijos os pirráis por estas ideas:

Biquini de plátano. Coge unas rodajas de plátano y coloca encima del pan. Espolvorea con cacao puro y avellana picada. Mete unos minutos en la sandwichera y deja que se tueste… Espectacular.

Nocilla casera. Ponte en acción porque merece la pena. Con esta receta verás como tus hijos disfrutarán de una crema de cacao y avellanas sin aceites de palma ni grasas hidrogenadas ni cosas feas. Avellanas, leche de coco y cacao. Tritura un vaso de avellanas con una cucharada de aceite de coco hasta que quede una mantequilla de avellana. Añade un par de cucharadas de cacao puro, medio vaso de leche de coco y un chorrito de miel. Tritura 4-5 minutos o hasta que quede una textura nocilla. Se conserva en la nevera unos cinco días.

Qué desayuno si me va el bocata salado…

Es la opción más tradicional, pero vamos a sustituir la baguette de fuet por un pan bueno, mejor fermentado con masa madre e integral. La norma del relleno es que tiene que llevar tanto vegetales como proteínas y formaríamos un piso tal que así:

Base vegetal. Rodajas de tomate, pepino, escalivada o pimientos asados, remolacha cocida.

Proteína. Restos de pollo asado, huevo duro o en tortilla, hummus en todas sus variantes, sardinas en lata, atún en conserva, queso.

Grasa. Riega con aceite de oliva, crema de cacahuete, mayonesa casera, guacamole.

Toppings sanos. Añade láminas de aguacate, champiñones laminados, aceitunas o pepinillos.

Hojas. Corona con espinaca cruda, lechuga, germinados, rúcula.

Y el finde toca repostería casera…

Que una de las premisas para que tus hijos o tu familia no quieran comer lo que no quieres que coman, es ofrecerles tú algo mejor. Mis 3 opciones preferidas de repostería casera:

Brownie de berenjena. Te sonará raro pero es espectacular. Añadir una berenjena asada a la masa del brownie hace que este adquiera una textura más esponjosa y sabe a gloria.

Banana bread. Otro de los descubrimientos que hice al buscar alternativas a la repostería con gluten y azúcar. Es tan sencillo como meter todos los ingredientes en la batidora, echar en el molde y hornear. 

Crêpes de harina de trigo sarraceno. Tres ingredientes: harina, leche y huevos. Fácil y en un pim-pam, tenemos crêpes para desayunar.

Para no hacer este artículo extremadamente largo, a estas tres recetas, más elaboradas, les dedicaré un artículo propio, o bien un descargable…

Todas estas ideas sirven tanto para ti como para tus hijos. La primera premisa para comer es tener hambre, así que edúcales para que sientan y respeten lo que sientan. De verdad que en realidad, todo esto de comer sano es mucho más sencillo de lo que nos han hecho ver. Come comida, y punto. En mi ebook Desayúnate el mundo te propongo 7 ideas más de desayuno dulce y 7 de desayuno salado.

¿Cómo lleváis en casa los desayunos?

La comida no es el problema. El control sí.

La comida no es el problema. El control sí.

Muchas mujeres sienten ansiedad por la comida, pero en realidad el problema no siempre es el hambre, sino la necesidad de control y la desconexión de las señales del cuerpo.La comida rara vez es solo comida Hay mujeres que viven pensando constantemente en la comida....

leer más
Estás en menopausia. Y no es como te dijeron

Estás en menopausia. Y no es como te dijeron

Muchas mujeres viven la menopausia como una etapa confusa porque los síntomas no siempre coinciden con lo que les han explicado, afectando a su energía, descanso y relación con el cuerpo.Lo que te dijeron… y lo que realmente estás viviendo Nadie te habla de la...

leer más
Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

No estás rota. Estás intentando encajar en algo que no es lineal Hay semanas en las que eres imparable. Te levantas con energía, tienes claridad, eres productiva, social, resolutiva. Comes sin pensar demasiado, entrenas bien, dices que sí a planes y todo parece fluir....

leer más
5 tips para sanear tu dieta

5 tips para sanear tu dieta

Me apuesto lo que quieras a que con tanta moda de dietas, tantos expertos rondando por ahí y tantas celebrities confesando sus excentricidades culinarias tú no sabes qué comer ni cómo hacerlo. Tú, que lo único que quieres es estar sano, comer equilibrado y asegurar una buena alimentación a tu familia… ¡no sabes qué corriente o moda seguir! Que si dieta macrobiótica, que si paleo, que si vegana…

Bueno, olvídate de todo eso. Alguna vez te he dado más de una pauta para seguir una alimentción equilibrada (artículo, artículo, artículo). Hoy te voy a explicar 5 sencillos tips para convertir tu dieta, sea cual sea, en una súper dieta:

Estos son algunos de los pilares que trabajamos en consulta y que, a partir de ahí podemos ir construyendo el tratamiento adecuado. Pero esta base, estos 5 tips, son claves. Y tú, ¿sigues alguna dieta de moda? ¿Saneas tus menús? Cuéntame cómo haces para mejorar tu alimentación.