Qué esperar de tu nutricionista

Qué esperar de tu nutricionista

Se busca nutricionista

Llega el buen tiempo, empiezas a lucir palmito, a recuperar la ropa del verano pasado y… ¡horror! necesitas urgentemente bajar de peso.

Esto es típico, ¿a que sí? Y es e primer error cuando buscas un nutricionista: en realidad estás buscando una solución a esa imagen que está en el espejo y no te gusta, o no cumple las expectativas.

Y además, como estamos acostumbrados a que todo es para ya, rápido, inmediato, que no hay tiempo que perder, en este caso buscas que la solución a esos quilos de más sea también rápida, para ya, que tienes planes (una boda, un día de playa, un planazo… quién sabe).

Fíjate que esa forma de solucionar las cosas requiere de una actitud pasiva, receptiva. Estás buscando que una dieta, una nutricionista (algo que viene de fuera) te solucione tu problema.

¿Lo pillas?

Toma las riendas

Si quieres de verdad sentirte a gusto con tu cuerpo, busca en tu nutricionista a alguien que te muestre el camino, que te acompañe, pero que no te ordene qué tienes que hacer, ni mucho menos te prohíba comida. Esto no va de «ordeno y mando», si no de descubrir juntas qué habitos de vida (alimentación, actividad física, sueño…) son coherentes con tu realidad y puedes sostenerlos en el tiempo fácilmente.

A menudo cuando estoy con amigos alguien suelta el chiste típico «como me vea mi nutri…» agarrando una cerveza, unas patatas bravas o esa comilona que le está esperando. Ja, ja. Como si yo no tuviera nada más que hacer que regañar a mis clientes… No gracias.

Lée bien: eres tú quien tiene que responsabilizarse, tomar las riendas, y tomártelo como un aprendizaje para mejorar tu versión.

De otra forma, eso será otra vez más la típica dieta que tarde o temprano vas a abandonar. Y ya sabes lo que pasa con las dietas que empezamos y acabamos… Que todas nos dejan unos quilos de más (sí claro, los recuperas todos y alguno de gratis) y la autoestima por los suelos.

Los 2 pilares de mi consulta

Yo quiero ayudarte, eso está claro ¿verdad?

Pues después de más de 16 años de experiencia en consulta, de aprender de los errores, de estudiar, de ver qué funciona y qué no, etc. los últimos 5 años siento orgullo de cómo se trabaja en mi consulta. Algo así como si hubiera encontrado mi fórmula. Aún así, no porque haya encontrado mi «consulta perfecta» la dejo ahí, sino que sigo en constante mejora y evolución.

1- Conocimiento:

Esto es algo primordial. ¡Madre mía si la ciencia de la nutrición cambia casi de un día para otro! Bueno, ahí exagero, pero vamos, que lo que yo estudié en la carrera hace ya casi 20 años está prácticamente todo obsoleto. Es necesaria y urgente una actualización en cursos, libros y artículos de  nutrición. Y también, porque la obesidad no es sólo fisiología y calorías sino muchísimos otros factores, es interesante que tu nutricionista sepa «de otras cosas», porque todo suma y todo está relacionado. (Un día te contaré a qué me refiero con «otras cosas»…).

2- Acompañamiento:

Esto fue de lo primero que aprendí: si el contacto con el cliente se limita al día de la sesión, y esta sesión tiene una frecuencia quincenal, ¡o mensual!, lo has perdido. Lo que pasa entre sesión y sesión es casi más importante que lo que se hable en las sesiones. Por ello en mi consulta hacemos sesiones vía Zoom, donde trabajamos con herramientas de coaching nutricional (son sesiones de trabajo, nada de pesar y dar una dieta) y mi cliente tiene acceso a una app que nos permite estar en contacto diario. Eso lo hace por la opción de chat directo conmigo, pero también porque todo lo que escriba en la app (lo que come, cuando entrena, etc.) lo veo al instante y lo puedo comentar. Y de igual forma, lo que yo le recomiendo, mi cliente lo ve ipso facto en su aplicación.

Pongo verdaderamente esfuerzos en mejorar estos dos pilares; mis conococimientos y la calidad de mi acompañamiento.

¿Vas a ponerte a dieta otra vez?

Por milésima vez:las dietas no funcionan.

Pero no funcionan por lo que te he explicado arriba de este artículo: porque la solución no tiene que venir del exterior, sino de ti.

Conmigo trabajaremos la creación y consolidación de hábitos saludables, la eliminación de aquellos hábitos que te hacen daño o que quieres fuera de tu vida, te ayudaré a marcarte objetivos, a alimentarte de forma acorde con las necesidades de tus genes, pero también de tus gustos, tu forma de cocinar, tu entorno… Te ayudaré a organizarte y a sacar todo tu potencial.

Vamos a crear jutnas esa fórmula perfecta, pero aún así flexible, para que estés y te sientas sana, hermosa y merecedora de una vida plena.

¿Estás lista? Puedes ver qué hay más en mi página de servicios, reservar una sesión gratuita conmigo para ver si conectamos o escribirme a contact@martamatocoach.com.

Un abrazo, preciosa 😉

5 principios de la alimentación anti-inflamatoria

5 principios de la alimentación anti-inflamatoria

¿Qué es la dieta anti-inflamatoria?

Porque ya sabemos lo que pasa: algo se pone de moda, todo el mundo empieza a hablar de ello, y al final lo que queda es un poti-poti de información de la cual sólo  un porcentaje chiquitito es cierto.

Porque ahora la llaman «alimentación anti-inflamatoria», pero en realidad no difiere mucho nada de lo que nosotros llevamos años escribiendo en este blog: alimentación paleolítica, saludable, coherente con nuestros genes…

Así que si tengo que buscar una definición para la alimentación antiinflamatoria te diría que es aquella que va acorde con lo que nuestros genes esperan que les demos. Toma ya. Porque de echo, la enfermedad aparece cuando nuestros genes reciben algo que no les conviene…

El orígen de todas las enfermedades de nuestra era es la inflamación crónica sostenida en el tiempo. Esta afecta tu sistema inmune, tu sistema hormonal, tu capacidad digestiva… y en definitiva, te afecta toda, incluso tu peso corporal y tus emociones.

¿Por qué se produce la inflamación?

Los factores que pueden llevarte a una inflamación crónica y, por lo tanto, a muchas enfermedades (problemas vasculares, tiroides, disfunción hormonal, enfermedades autoinmunes), son:

– la obesidad: a más nivel de adiposidad, más inflamación,

– el estrés: eleva el cortisol que, sostenido en el tiempo, provoca una cascada inflamatoria imparable,

– agentes tóxicos: que se encuentran en tus productos de limpieza, higiene diaria, cosmética, así como pesticidas en tus alimentos y disruptores endocrinos (aquí escribí más sobre el tema)

– infecciones persistentes: el esfuerzo que hace tu sistema inmune para combatir esas pequeñas infecciones que se te repiten una y otra vez, te inflama

– microbiota alterada: te lo he dicho un millón de veces, cuida tu microbiota (aquí, aquí)

5 principios de la alimentación antiinflamatoria:

Venga pues vamos a quitar etiquetas y modas y a abordar el tema como es:

1- Control de insulina: procura no comer constantemente, sino más cantidad, de mejor calidad, y menos veces al día. De lo contrario tu cuerpo va a estar todo el día dale que te pego segregando insulina y sin saber qué hacer con todo ese excedente.

2- Completa: obviamente, sin excesos ni carencias. Justa en proteínas, grasas y carbohidratos, abundante en vitaminas y minerales (vegetales).

3- Rica en ácidos grasos omega 3: si no ponemos especial atención a este punto con alimentos y/o suplementos, lo habitual es que nos excedamos de omega 6, y por lo tanto estemos en un desequilibrio graso. (Aquí te presenté los beneficios del omega 3).

4- Rica en sustancias antioxidantes e inmunomoduladoras: come de muchos colores para asegurar todos los fitonutrientes.

5- Sin tóxicos: al igual que lo que te pones en la piel (que eso también entra en tu torrente sanguíneo y te inflama), lo que comes que sea sin tóxicos como additivos, pesticidas, etc. No te sorprendas con esto; fíjate en este dato:

El Dióxido de Titanio (E-171) es un colorante alimentario usado para blanquear comida procesada como quesos, yogures, chicles, galletas… y también pasta de dientes y cremas cosméticas. Bien, pues según el último informe de la EFSA (European Food Safety Authority), en marzo de 2020, ya no se considera seguro. Es un potencial cancerígeno. Aquí puedes ver el informe original de la EFSA.

O sea, que hasta ahora sí era considerado seguro y lo hemos tomado por todas partes. Así que no vale eso de que «si está autorizado es que es seguro». Una cosa es «segura» hasta que deja de serlo.

Conclusión

Por milésima vez: no consumas ultra-procesados. Come comida, y no productos. Y que esta comida sea abundante en vegetales en cada una de tus ingestas. 

Verduras de muchos colores, tubérculos, pescado azul y también huevos y carne de pasto, algún cereal sin gluten pero sin darle más importancia, y corona tus preparaciones culinarias con especias y hierbas aromáticas.

La inflamación aparece cuando tus genes no reciben lo que necesitan, y a cambio le das lo que no están preparados para recibir.
El ABC de zumos y smoothies

El ABC de zumos y smoothies

Todo lo que querías saber sobre zumos y smoothies

Cada vez que saco un detox nuevo, sobre lo que más me preguntáis es sobre zumos y smoothies. Son como dos compañeros inseparables, donde el uno sin el otro no podrían existir. Y, chica, tampoco es así, pero la verdad es que estos dos brebages nos facilitan muchísimo las cosas. Lo cierto es que yo me enganché rapidísimo a los zumos verdes. Pero bueno, partía de la sana costumbre, ya en casa de mis padres, de hacerme un zumo con zanahoria y naranja. Eso fue así desde tiempos remotos. Así que imagino que no me costó mucho dar el paso hacia un zumo verde. Pero como todo en esta vida es probar, cambiar y mejorar, descubrí luego los smoothies. Nada que ver. «¿Pero qué es mejor?», me dirás. Pues los dos, porque son elaboraciones distintas que te irán bien en un caso u otro. Mi opinión personal es «zumos for ever«! Pero la verdad es que los smoothies me han ayudado un montón sobre todo en esos días en que no hay tiempo para nada. Te cuento:

Zumos verdes:

  1. Se elaboran con un extractor de zumos lentos (a falta de éste, licuadora).
  2. Tienen fibra soluble, aunque «no la veas».
  3. Hidratan y alcalinizan muchísimo y son una forma excelente de aportar un extra de antioxidantes y oligoelementos.
  4. Me encanta tomarlos para romper el ayuno, tras el cual vendrá el almuerzo de padre muy señor mío.

Smoothies:

  1. Se preparan con la batidora o el típico vaso americano.
  2. Contienen toda la pulpa íntegra de sus ingredientes (mucha fibra ¿demasiada?).
  3. Nos aportan gran cantidad de micro y macronutrientes, con un poder energizante y saciante.
  4. Cuando me tomo un smoothie de unos 400 ml, ya no me entra nada más en mi barriga…

Mis dos recetas básicas:

Esto que te cuento ahora tampoco te lo tomes al pie de la letra… Que yo a veces hago alguna pequeña variación y alguien me dice «¿pero no dijiste que si lleva esto no puede llevar aquello?» … o algo por el estilo. A ver, esta es la base sobre la que trabajo. Pero luego, a la hora de la verdad, improvisa, inventa, crea, ¡imagina! ¡Lo que me divierto yo probando nuevas combinaciones, colores y sabores!

 

Mi receta base de zumos verdes lleva:

1 pepino (casi siempre) + 1 o 2 puñados de hojas verdes + 1 fruta + 1 superfood (jengibre, cúrcuma…)

Mi receta base de smoothies lleva:

200 ml de agua de coco (o agua) + 2 puñados de hojas verdes + 1 plátano (si es congelado, mucho más rico) + 1 fruta + 1 puñadito de germinados + toppings como aceite de coco o semillas de chía.

 

Lo que he descubierto sobre los smoothies y me ha puesto bailando salsa, es que puedo preparar bolsitas de congelación con los ingredientes ya cortados y preparados para diferentes smoothies. Así que cuando voy con prisas, saco una bolsa del congelador, la echo en la batidora, le añado agua de coco y en un minuto tengo no sólo un smoothie, ¡sino un pedazo de riquísimo extra delicioso smoothie! ¡Quedan muchísimo más ricos!

Algunos extras:

Ya puestos, si vamos a por un súper zumo o súper smoothie, te cuento mis 3 últimos descubrimientos:

– Añado a mi smoothie o zumo un sobre del pack A de Ringana. Imprescindible si quiero una piel radiante, si me estoy resfriando o tengo las defensas bajas. Es un plus de antioxidantes brutal para tu cuerpo y sobre todo tu piel. (Puedes ver todo lo que lleva aquí).

– Para un plus de energía añado medio chupito de Chi de Ringana (sólo medio, ya tengo suficiente ;P). Lleva un poco de cafeína, así como raíz de maca, jengibre y romero. Una joya para esos días en que estás más «plof». (Lo tienes disponible aquí).

– Dos gotas de aceites esenciales. Ya casi es un ritual diario en mí. Añado Thieves, limón o menta según me apetezca. (Si quieres más información sobre aceites esenciales, aquí te cuento un poco más).

Tú que eres, ¿más de smoothies o de zumos verdes? ¿Has probado alguna de mis recetas? Cuéntanos tu receta de zumo infalible, anda!

Después de los 40, perder peso no debería ser el único objetivo

Quizá llevas años mirando el número equivocado Hay mujeres que llegan a consulta con una cifra muy clara en la cabeza. «Quiero perder cinco kilos.» A veces son siete. A veces diez. Otras simplemente quieren volver al peso que tenían antes de la menopausia, antes de...

Tu microbiota no necesita que compres más suplementos

Hemos convertido la salud intestinal en otra lista de cosas que comprar Probióticos. Prebióticos. Simbióticos. Enzimas digestivas. Fibras en polvo. Kombucha. Colágeno. Productos que prometen alimentar tus bacterias, mejorar la digestión o conseguir una microbiota más...

¿Por qué llegas a la tarde con hambre aunque “hayas comido bien”?

Una comida puede estar bien elegida y no sostenerte demasiado Hay una escena que se repite bastante en consulta: Una persona me cuenta que por la tarde tiene muchísima hambre y, casi inmediatamente, añade: «Pero si yo como bien». Entonces revisamos el día. El desayuno...

¿Necesito suplementos? La pregunta no es esa.

Hay una pregunta que casi siempre aparece en consulta Después de muchos años de consulta hay preguntas que casi puedo anticipar antes de que aparezcan. Algunas cambian con las modas. Otras llevan años acompañándonos. Pero hay una que sigue repitiéndose una y otra vez....
Dieta anti-estreñimiento

Dieta anti-estreñimiento

En un artículo anterior te expliqué cómo detectar a través de tus heces cuán de sana está tu microbiota.

En este artículo voy a profundizar en la alimentación anti-estreñimiento, poniendo énfasis en aquellos alimentos que te ayudarán más a cuidar tu intestino.

Y es que es muy habitual en consulta encontrarnos personas que, sufriendo estreñimiento, optan por intentar solucionarlo añadiendo más fibra a su dieta. Grosso error. Cierto es que por allá por los años 80, cuando uno sufría estreñimiento e iba a la farmacia o a la herboristería de barrio a buscar un alivio, le vendían salvado de trigo u otros cereales. Creyendo que aumentando la fibra (los salvados son pura fibra) evacuarían más fácilmente. Ese salvado venía con instruciones: debía tomarse con mucha agua.

¿Cuál es el problema?

Imagina que estás en mitad de un atasco de tráfico, en una avenida principal de tu ciudad, no hay salida que valga…en plena hora punta. ¿Se te ocurriría llamar a una grúa para que te quitara de ahí? No, ¿verdad? Pues los coches en ese atasco reflejan las heces; y la grúa, el salvado.

Con este ejemplo tan gráfico puedes entender que en muchos casos, tomar salvado incluso puede empeorar más las cosas… ¡Menudo tapón se va a generar en la Gran Vía si al atasco vemos llegar una grua!

Alimentos amigos de tu intestino

Si bien es cierto que la ingesta de fibra no debe nunca ser inferior a unos 30 gr diarios, estos se consiguen muy fácilmente añadiendo fruta y verdura en nuestros platos. Repito: fruta y verdura.

Pero una advertencia: suponiendo que tu ingesta de fibra se sitúa alrededor de unos 10 gr en lo que sería la típica “dieta de cafetería” (pasta, carne, dulces y poco más), debes subir la cantidad de tu ingesta paulativamente.

Si tu dieta es rica en alimenos M.A.C. (carbohidratos accesibles para la microbiota), probióticos, prebióticos, fructosolisacáridos… no debes preocuparte porque seguro que no sufres estreñimiento. Estos carbohidratos son aquellos que son fermentados: pectina, almidón resistente, fructano, GOS, hemicelulosa.

Entre los alimentos que alimentan tu microbiota encontramos: espárragos, brócoli, setas y champiñones, patatas, boniatos, manzana, ajo, cebolla, chicoria, legumbres…

Además de los M.A.C. todo alimento fermentado va a suponer un gran alimento para tu intestino y para evitar así el estreñimiento. Entre la alimentación habitual el alimento fermentado más consumido es el yogur, en todas sus variantes. También el kéfir, el kéfir de agua, la kombucha, el chucrut o col fermentada, el kimchi (verduras fermentadas).

Detalles con importancia

Dicho esto, hay otros detalles dentro del menú que puedes tener en cuenta. No son la panacea, no busques soluciones rápidas… 

Normalmente esas soluciones rápidas es lo que más se busca y ¡crean dependencia! ¿Cuántas personas conoces que desayunan un kiwi porque si no, no van de vientre? ¿O que necesitan su café con leche para vaciarse por las mañanas? Y ya no hablemos de “soluciones” como tomar agua con lino reposado cada mañana, o una cucharada de aceite en ayunas… Eso, además de ser incómodo y crearte ataduras, no son soluciones, son parches.

Pero algunos detalles que sí puedes hacer además de seguir una alimentación como la que te he detallado son:

 

  • Tomar un caldo de huesos (como este), rico en colágeno y minerales y un gran aliado para tu intestino. Tómate un par de vasos al día con un poco de pimienta cayena, que ayudará a estimular el peristaltismo intestinal (que tu intestino se mueva).
  • Además del caldo, bebe agua. O infusiones. Es muy propio de las personas que sufren estreñimiento que además sean poco bebedoras.
  • Anímate a hacer chucrut*. Es fácil y muy gratificante hacer tus propios fermentados en casa. Te recomendamos este libro para iniciarte: Pura fermentación, de Sandor Ellix
  • Acostúmbrate a tener patatas cocidas en la nevera. (Aquí también te lo explicaba). Es lo que se llama la patata prebiótica o patata del día después. Cuando cocinamos un tubérculo y lo enfriamos, se crea almidón resistente que llega a tu microbiota y la alimenta. Cuando necesites unas patatas de guarnición, o para hacer una tortilla, etc., tómalas de la nevera y caliéntalas a la plancha o añadiéndolas a la receta. Están ricas y cuidas tu intestino.

¿Cómo hacer chucrut en casa?

El chucrut es col fermentada. Dicha fermentación es obra de muchos microorganismos: una bacteria llamada coliforme inicia la fermentación, y mientras se encarga de producir ácido, el entorno se vuelve más favorable para las bacterias leuconostoc.

A medida que el ácido continua aumentado y el pH disminuye, al leuconostoc le siguen los lactobacilos. Y aunque todo esto te suene como si te estuviéramos hablando en swahili, hacer chucrut en casa es mucho más fácil que entenderlo.

  • Necesitas:

Un tarro fermentador. O bien: un tarro de cerámica o cristal de 4 L; un plato de un diámetro más pequeño que el tarro; un peso (puede ser una garrafa de agua).

  • Ingredientes:

Una col de 1 quilo aproximadamente. Dos cucharadas de sal marina sin refinar.

  • Procedimiento:

Corta muy fina la col o repollo y ponla en un cuenco ancho. Ahí la masajeas un rato con una pizca de sal. No te cortes, “amásala” con las manos para romper sus fibras y eliminar su agua. Ve cortando, salando y masajeando. Puedes añadir otras verduras o zanahoria rallada, por ejemplo. Pero si es tu primera vez, te aconsejamos que pruebes sólo con col.

Vierte la col masajeada y salada en la vasija, poco a poco y por capas, para poder chafar cada capa y evitar que quede aire estancado. El chucrut debe quedar bien comprimido.

Cubre con un plato y colócale encima el peso. Tapa con un paño limpio para evitar que caiga polvo ¡o bichos!

Déjalo fermentar tranquilamente en un rincón de tu cocina, y cada día más o menos ejerce presión sobre el chucrut para que se mantenga en salmuera. El tiempo de preparación puede oscilar entre 1 a 4 semanas, dependiendo de la temperatura de la habitación.

Para finalizar…

Cuando todo esta base alimentaria está bien construída, nos movemos habitualmente para activar el peristaltismo intestinal (movimientos intestinales), y aún así no acabamos de conseguir mejorar este estreñimiento, entonces sí podemos echar mano de complementos nutricionales no como parches sino para que nos ayuden a arreglar el orígen del problema.

Te hablo básicamente de probióticos vivos y con cepas concretas y de fibras prebióticas que los nutran. Y el tándem que mejores resultados me ha dado en mis casi 17 años de profesión, es el Cleansing (fibra prebiótica) junto con los probióticos Biotic. El primero todamos más o menos de forma regular y con pequeños descansos, y el segundo cada 4 meses.

En mi comunidad de WhatsApp presentaré un video explicando mejor sus beneficios y cómo y cuándo tomarlos. 

Receta de pan keto

Receta de pan keto

Esta receta nació en la consulta. Conversando con una paciente, cuando le propuse un pan de trigo sarraceno, y ella me preguntó qué me parecía «su pan keto». Llevaba un tiempo haciéndolo en casa desde que lo vio en algún sitio de internet, era fácil de hacer y oye, está la mar de rico.

Normalmente cuando me pedían una receta de pan baja en carbohidratos les recomendaba mis bollitos keto (aquí puedes ver el vídeo). Hasta ahora.

Obviamente, me picó la curiosidad, así que le pedí si me podía pasar su receta, le di un par de vueltas y… voilà, un fácil, delicioso y nutritivo pan apto para una dieta low carb, cetogénica, paleo o, simplemente, si quieres reducir los carbohidratos de tu dieta. Esta opción, sin duda, es mucho más interesante desde el punto de vista nutricional. Fíjate en sus ingredientes:

Ingredientes:

– 300 gr harina de almendra

– 10 c.s. semillas de chía molidas

– 4 c.p. polvo para hornear

– 4 c.p. vinagre de manzana

– 2 c.p. sal marina sin refinar

– 3 huevos grandes

– 500 ml agua hirviendo

 

Preparación:

Precalienta el horno a 180ºC. Mezcla en un bol los ingredientes secos hasta que estén bien integrados. Bate los huevos, mezcla con el vinagre y añade al bol mezclando suavemente.

Cuando esté todo bien integrado, si lo haces con tu robot de cocina bate a una velocidad lenta mientras vas añadiendo el agua hirviendo poco a poco. Si lo haces a mano, con una batidora manual, bate lentamente, para y añade agua. Repite el proceso hasta que la masa tenga una consistencia de plastilina.

Con las manos húmedas, forma bolas y disponlas en una bandeja de horno con papel de hornear.

Hornea durante 50 minutos dándoles la vuelta a mitad de cocción.

Parece una receta complicada pero al final, es como todo, a medida que la vas haciendo te parece cada vez más fácil y la acabas haciendo con los ojos cerrados.

¡Y la haces mucho porque realmente quedan espectaculares!

¿Estreñimiento? Tu microbiota tiene la solución

¿Estreñimiento? Tu microbiota tiene la solución

¿Sabes que los primeros estreñimientos datan de por lo menos el s. XVIII? Algo tan sencillo como comer – digerir – evacuar… parece que a menudo no es tan simple.

Se considera estreñimiento a la dificultad de ir de vientre entre 2-3 veces a la semana y por lo general, con heces duras y secas.

Cuando eso ocurre, ni los supositorios ni los laxantes son la solución porque éstos últimos además acaban empeorando el problema.

¿Por qué vas estreñida?

Lo primero que deberíamos hacer es averiguar la causa de tu estreñimiento:

¿Será por una dieta demasiado seca, rica en harinas y pobre en frutas o vegetales?

¿Debido a los efectos secundarios de algún medicamento?

¿Quizá sufres estreñimiento sólo cuando viajas (una de cada dos personas lo sufren cuando están fuera de casa)?

¿Podríamos estar ante una Diabetes Mellitus no diagnosticada?

¿O a un problema de tiroides?

Obviamente esto no es tan sencillo pero con la ayuda de tu nutricionista y de tu médico seguro que averiguamos la causa.

Una vez descartadas posibles intolerancias, alergias y las causas que acabamos de mencionar, toca actuar.

La primera norma: mira tus heces.

Te lo digo en serio, la costumbre de mirar cómo son nuestras heces te puede ayudar a averiguar muchísimas cosas.

En la tabla de aquí al lado tenemos la “Escala de Bristol”, una herramienta para describir los distintos tipos de heces que hay.

Lo ideal sería que tus heces se parecieran al tipo 4. Si es así, no modifiques nada de lo que estés haciendo porque seguro que disfrutas de una microbiota intestinal sana y eficiente.

ir de vientre

Hay vida dentro de ti: la microbiota

La microbiota es el conjunto de los microorganismos (todas las bacterias, arqueas, eucariotas y virus) presentes en un entorno definido. La microbiota que se situa en el tracto intestinal se la denomina, pues microbiota intestinal.

La microbiota intestinal de un individuo medio se compone de más de 100 billones de microorganismos y pesa alrededor de 200 gramos. Tienes de 150 a 200 veces más genes en tu microbiota intestinal que en el conjunto de tus células.

Toda esta gran (enorme) población en tu interior tiene 4 funciones principales:

1- Función metabólica. Es decir, se dedica a fermentar los alimentos no digeribles, a absorver los nutrientes (vitaminas, aminoácidos, etc.) mediante las células del intestino para favorecer la digestión.

2- Función de barrera. Tu microbiota te defiende contra los microbios y toxinas. Y además son las responsables de formar la película mucosa que protege tu pared intestinal.

3- Función de defensa. Y es que tu microbiota intestinal es el campamento base de tu sistema inmunológico.

4- Función de mantenimiento. Mantiene la mucosa intestinal, el buen funcionamiento del tubo digestivo y la actividad enzimática de la mucosa.

Como ves, te interesa cuidar tu microbiota no sólo si sufres estreñimiento, sino por el cuidado de tu salud en general.

Para ello debes distinguir entre probióticos y prebióticos. Los primeros son microorganismos vivos que en las cantidades adecuadas otorgan un beneficio en la salud del huésped…que eres tú. Y los segundos son fibras no digeribles que sin embargo nutren a los primeros. Entre los prebióticos encontramos fructooligosacáridos, galactooligosacáridos, oligofructosa e inulina.

Te dejo el enlace aquí de una interesantísima entrevista de Gut Microbiota News Watch: entrevista.

Dicho esto, tu alimentación dedicada a cuidar tu microbiota debería centrarse en la pareja que te acabode presentar. Sin embargo, para remediar el estreñimiento hasta no hace muchos años se ponía énfasis en tomar fibra. Y actualmente se ha comprobado que eliminarla puede ser incluso mejor solución. ¿Por qué? Porque si sufres estreñimiento es que tus heces están alojadas en el último tracto del recto y no pueden salir. Si comes más fibra, lo que sucederá es que tus heces todavía se compactarán más.

La ingesta de fibra en estreñimiento crónico produce gases, flatulencias y distensión abdominal, causando malestar y dolor.

Conclusión

Si sufres estreñimiento la clave está en el cuidado de tu microbiota intestinal. Y para ello deberías asegurarte que en tu mesa haya especias, MAC (carbohidrato accesible para la microbiota), alimentos fermentados como el chucrut, yogur y kéfir, cebolla, ajo, plátano…

¿Te das cuenta de la importancia de cuidar tu microbiota? ¿Crees que tienes una buena salud intestinal?