Hacer tu cosmética en casa

La verdad es que yo he ido haciendo alguna vez cosmética casera con buenos ingredientes aunque en mi día a día prefiero usar los productos que Ringana nos ofrece. Primero porque su alta eficacia (jamás, repito, jamás he usado productos que transformaran mi piel del modo como lo ha hecho Ringana).

Segundo, porque son veganos, sostenibles y frescos, y del mismo modo como escojo alimentos sin pesticidas y frescos para comer, para el resto de compras (higiene, cosmética…) sigo siendo fiel a mis principios.

Y tercero porque Ringana como marca me flipa y sé que con mi compra estoy participando en potenciar marcas que se lo curran para mejorar este mundo.

Dicho esto… de vez en cuando me gusta hacer mis propios potingues cosméticos, para jugar, porque son un chute de nutrientes para mi piel, y porque quiero y puedo ;).

Así que aquí va una receta que aprendí de Rocío Rivera, maestra de cosmética casera, y que he customizado con mis aceites esenciales.

Ingredientes para tu mascarilla facial:

Necesitas:

– 1/2 zanahoria hervida

– 1/2 aguacate

– 1 c.s. de miel pura

– 2 gotas de aceite esencial a tu elección

La receta es tan sencilla como chafar y mezclar en un bol el aguacate y la zanahoria. Añadimos la cucharada de miel y mezclamos bien. Cuando ya la tenemos bien emulsionada añadimos 2 gotas (sí, sólo 2) de aceite esencial. Te recomiendo especialmente y según tus necesidades:

– A.e. pachulí: antiarrugas

– A.e. ylang ylang: aporta luz a tu piel y controla el exceso de grasa.

– A.e. sándalo: antiarrugas y adecuado en pieles con acné

– A.e. geranio: nutre la piel seca, suaviza las líneas de expresión.

El ritual:

Convierte tu baño en un spa. Te sugiero que conviertas ese momento, esa rutina facial, en un ritual. Tener un ritual diario te empodera y cuida tu autoestima.

Puedes encender alguna vela, poner tu difusor con tus aceites esenciales favoritos, un poco de música agradable… Aplícate la mascarilla a consciencia y sin prisas. Túmbate y relájate acompañada de la música y el aroma del ambiente.

¿Te das cuenta de qué diferente es una rutina facial con prisas y por obligación, que un ritual como este? Como en todo, la diferencia está en tu actitud, y en la intención de reservarte unos minutos al día (de los 1.440 que tiene un día) para ti.

Si pruebas esta receta cuéntame cómo ha dejado tu piel 😉

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