5 mitos nutricionales que te enferman

5 mitos nutricionales que te enferman

O te engordan, o te hacen ir mal…

Alguna vez ya te he contado que en algunas cosas, la hemos cagado. Con tanto nutricionismo y tanta estrechez de miras, hemos sentenciado y llegado a conclusiones erróneas. Lo peor, es que estas conclusiones y mitos, están tan extendidos entre la población que cuesta corregirlos. Lo mejor, es que aquí estamos unos cuantos nutricionistas dispuestos a todo para mostrarte la verdad. Y como más de una persona pensará que todo esto es un lío, que cada uno dice sus teorías (lógico), no hablo yo: hablan los muchísimos estudios que, a día de hoy, demuestran que esos mitos son, sólo eso, mitos. Si te los quieren colar los anuncios de la TV, ya sabes qué es: publicidad e interés comercial. Si te los cuela tu médico de cabecera, que sepas que poca nutrición hacen los médicos en su carrera, pues no es de su competencia. Y si es tu nutricionista, eso sí es grave… dile que por favor, se actualice, se recicle y lea un poco más.

Mito 1: La base de nuestra alimentación mediterránea son los cereales

¡Ni hablar del peluquín! Jamás nuestra dieta se ha basado en los cereales… menos ahora, claro. Es indignante que un grupo de alimentos al que se lo relaciona con tantas enfermedades, pretenda ser nuestra base. La recopilación científica de Whole Grains Council, cuyos estudios intentan demostrar la relación directa que hay entre la ingesta de cereales y la mejora en la salud, concluye que ninguno de sus estudios ha durado más de 3 meses. Poco se puede deducir  cuando hablamos de dieta y alimentación, en estudios tan cortos en el tiempo. Seguramente la herramienta más potente que se ha creado para difundir mensajes con tanto interés comercial es la famosa pirámide alimentaria. Sobre este mito, hay 2 posibles teorías: Existe la teoría que la primera pirámide de los alimentos apareció en los años 60, ante una necesidad, por parte del gremio de agricultores de EEUU de ofrecer sus excedentes de producto. Ahí aparece el Sr. Kellog’s y sus descendientes. Cierto es que la economía del país dependió en gran parte de las ventas de cereales de este gremio. La teoría europea muestra algo similar: en los años 60 en Europa, y tras vivir años de penúria y miseria postguerra, se intentó potenciar aquél grupo de alimentos más barato y menos perecedero para poder alimentar a la población. Sea cuál sea el origen, lo que está claro es que la pirámide no es fruto de ninguna sociedad nutricional, médica o sanitaria.
A modo de chiste, démonos un respiro… ¡Dale al play!:

Mito 2: Tienes que comer 5 veces al día

La recomendación de hacer cinco ingestas diarias está muy desmontada ya por diferentes estudios (artículo) y es que jamás de los jamases en la historia de la Humanidad se ha comido tanta cantidad y con tanta frecuencia. Una razón de peso es porque nunca habíamos tenido tanta opulencia alimentaria. El mito en cuestión ya se va desmontando, menos mal (aquí). Una vez más vimos el tema en cuestión con la lupa del reduccionismo nutricional, y la pauta de comer 5 veces al día únicamente se basó en un supuesto de fisiología: evitar subidas de glucosa sanguínea repartiendo la ingesta durante el día. Obviamente nuestro organismo es mucho más que glucosa.

Mito 3: Necesitas X para estar sano

O sea, crear necesidades específicas. Aquí es donde la industria alimentaria se pone las botas y ha creado necesidades de la nada, jugando con el nutricionismo y la ignoracia de la población general. Juega con nuestro buen corazón y buenas intenciones y, ¡ale, nos hace creer que necesitamos esto o aquello! Menudo mito… Me explico: ¿Crees de verdad que tu hijo de 6 meses necesitas «Mi Primer Danone» y no puede digerir un yogur natural? ¿Crees que tu marido que tiene el colesterol alto necesita Danacol para mejorar su perfil lipídico? ¿crees que necesitas esa maravillosa barrita energética para rendir mejor en el gimnasio? ¿o recuperarte de tu entreno? ¿De verdad no vas a poder perder peso si tomas un yogur natural en lugar de un Vitalínea? Pongo los ejemplos en los productos lácteos porque es donde lo veo todo más exagerado. Pero donde se me ponen los pelos de punta, ¡menuda barbaridad!, es en los productos destinados a la población infantil. Esto es feo de verdad. Porque Nestlé, entre otras empresas, sabe obviamente que las mamás lo daremos todo por nuestros hijos. Y claro, una leche o unos cereales que están especialmente diseñados para que nuestros hijos tengan más hierro o crezcan mejor (¿cómo???), cómo no los vamos a comprar? Una leche crecimiento. Unos cereales enriquecidos. Y ¡ojo! lo último: un colacao para bebés. De verdad que no tengo ni fuerza para debatir semejantes barbaridades. Estos productos, todos ellos, son sobre todo ricos en azúcar, pero en cantidades industriales (cómo el etiquetado nutricional nos despista). A este mito ni caso. De todo ello, no necesitas absolutamente nada. Es más, no deberías tomarlos.

Mito 4: La grasa es mala

Este mito nos da miedo… Bueno, te lo expliqué alguna vez, y alguna otra, pero básicamente, necesitas grasa para estar san@. En este meta-estudio , que es una revisión de las conclusiones de 21 estudios se demuestra que «no hay pruebas que permitan concluir que la grasa saturada esté asociada con un incremento de enfermedad coronaria o mayor riesgo de infarto”. Está más que dicho y aún así, todavía vamos al médico temiendo el colesterol, la grasa saturada y el temible infarto coronario.

Mito 5: el huevo y el colesterol

Come huevos. Que «el huevo lleva colesterol y el colesterol es malo» es algo que todavía tenemos grabado a cal y canto. Y yo, que ya sé que el huevo es en realidad un superalimento (aquí) que no va a hacer que me suba el colesterol, me lo zampo casi cada día básicamente porque me encanta (aquí) y me nutre. Y no es por nada, pero parece ser que empezar el día con un par de huevos hace que comas menos (estudio) y que pierdas peso (estudio). Ahí queda eso.
Venga cuéntame, ¿cuantos de estos mitos ya has desterrado? ¿Cuál de ellos no puedes olvidar?
Cocinar recuerdos

Cocinar recuerdos

Cocinar es, indudablemente, una forma de amar.
Si alguna vez me has leído sobre cómo escogemos nuestros alimentos según nuestro estado de ánimo (¡hola, comer emocional!), hoy aquí lo escribo al revés: cómo lo que comemos nos emociona.

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¿Fruta antes o después de las comidas?

¿Fruta antes o después de las comidas?

Esta es casi la pregunta del millón. Y no caduca. Quiero decir, que lo mismo la escucho ahora que tenemos tantísima información (buena y mala, que para eso hay tanta) como hace 20 años cuando estaba terminando la carrera..
El otro día me la volvieron a preguntar. Y me dije «oye Marta, grábate, y así difundes tu respuesta por doquier». Y eso hice.

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Desayuno. Café a prueba de balas.

Desayuno. Café a prueba de balas.

Quizá te suena de haberlo visto por redes sociales. O te lo ha contado tu compi de gimnasio. O lo has probado ya. O te da la sensación que te estoy hablando en chino. Café bulletproof, conocido también como «a prueba de balas».

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¿Caos en la cocina? Apúntate al Batch Cooking

¿Caos en la cocina? Apúntate al Batch Cooking

El caos

Esta es la historia de dos amigas del alma, Ana y Rocío, que descubrieron juntas el Batch Cooking. Las dos compartían muchos gustos, aventuras y… su gran preocupación: su caos en la cocina. Eran listas, inteligentes y les gustaba cuidarse. Fíjate tú, que una de ellas, Ana, incluso hace años hizo un curso de nutrición en formato online. Y es que ambas sabían de la importancia de responsabilizarse de su salud, y claro, necesitaban sentir que llevaban todo en orden. También en la cocina.

Ana era una apasionada emprendedora de 38 años. Y por encima de su cocina, pasaban reuniones, citas y tareas mil. Y además, no le gustaba mucho cocinar. No tenía tiempo. Y Rocío… ¡ay Rocío! Con casi 40 años, y una familia a la que sustentar, hacía jornada intensiva en su trabajo del que, aunque no era lo suyo, estaba orgullosa y era una trabajadora muy valorada. Rocío no tenía tiempo de ponerse a cocinar cuando llegaba a casa, tan tarde, para comer.

Ambas, Ana y Rocío, querían llevar un estilo de vida sano. Pero todas sus responsabilidades pasaban por encima de sus ganas de comprar y cocinar sano. Vivían un auténtico caos en la cocina.

El descubrimiento: Batch cooking

Un día Ana, que parecía una auténtica antena viviente, siempre buscando información y estando a la última en todo, llamó a Roció para contarle que había leído algo que igual les iba bien: el Batch Cooking.

Rocío flipó, porque cuando su amiga Ana venía con alguna novedad, podía esperarse de ella cualquier locura. Quedaron para tomar una infusión en la nueva healthy cafetería que habían abierto unos conocidos, y hablaron sobre esa técnica que les iba a salvar su caos.

 

El Batch Cooking, resulta que era algo como para ahorrarte tiempo en la cocina. Básicamente, tenían que buscar un día de la semana, disponer de una mañana o unas 3 horillas, y cocinar mogollón para tener listo entre semana un menú equilibrado. Claro, no se trataba de cocinar a tutti ple lo que les pasara por la cabeza no… había unas «reglas». Más bien, unas pautas:

Iban a cocinar:

1- Caldo para toda la semana. Este, podían utilizarlo para sopas, para guisos y estofados sustituyendo el agua, y para hacer cremas para las cenas. Hicieron 3 litros de caldo.

2- Pollo eco para 2 días. Un día lo tomarían tal cual, hecho al horno, y el resto formaría parte de un wok tricolor, un arroz o bien una ensalada. El resto de proteínas de la semana serían carnes, pescados y huevos que podían fácilmente cocinar al momento.

3- Arroz para 2 veces también. Llegado el momento podían hacer una sopa con el caldo y el arroz, o bien un rissotto o un salteado, y una ensalada o buddha bowl.

4- Una escalivada para tener lista en la nevera como guarnición o que podrían mezclar con el arroz o las legumbres. También si la trituraban podrían hacer un rico paté de escalivada para aliñar ensaladas o acompañar carnes y pescados.

5- Un sofrito de cebolla y ajo que convertiría cualquier «fast food» en una auténtica delicatesen.

6- Patatas y moniatos al horno para recalentar y tomar en cualquier preparación.

7- Limpiaron unas acelgas, lechugas y canónigos para tener listos en la nevera.

Parecía una gran faena, pero bien organizadas, no les llevó más de dos horas y media. Mientras se hacía el caldo y ponían los tubérculos al horno, se pusieron a hacer primero el arroz y luego garbanzos. Les quedaba un fuego libre para hacer el sofrito.

Claro que ni os cuento cómo quedó la cocina… Pero esa fue solo la primera vez. Después de tres intentos, lo llevaban mucho mejor y su dieta mejoró notablemente:

En apenas 15 minutos cada día cogían un par de bases y hacían sus menús en un periquete.

No sé si Ana y Rocío te han tentado mucho con su aventura en la cocina, pero yo de ti me daba una oportunidad para aprender a organizar así tu caos culinario. Y si crees que esta puede ser la solución a tu falta de imaginación y organización en tus menús, cuenta conmigo, que te enseño, en menos semanas de las que te imaginas, a distribuir el menú de toda la semana, organizar la lista de la compra y cocinar bueno, bonito y sano.

Con mi Menú Mensual recibes el menú de todo el mes, organizado por semanas, con su lista de la compra, su sesión de batch cooking y su puesta a punto en tu día a día. A mí y a todas las personas que están apuntadas ¡nos libera de un montón de quebraderos de cabeza!

 

¿No te parece estupendo tener el menú de todo el mes organizado y solucionado?
Desayuno. Yogur con granola

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

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Paquetitos de calabacín

Paquetitos de calabacín

Podría haber titulado esta receta «raviolis de calabacín» o incluso «canelones de calabacín». Así seguro que Google me hubiese posicionado mejor porque, bien pensado, nadie va a buscar una receta que se llame «paquetitos». Pero mira, me ha salido así. Y es que parecen paquetitos.
Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
Mira qué bien, dos recetas en una.

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Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?

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Lo que siempre quisiste saber sobre el desayuno… y nunca te contaron

Lo que siempre quisiste saber sobre el desayuno… y nunca te contaron

El desayuno de los campeones.

Imagino que recuerdas el anuncio del que te hablo. ¿De verdad la primera ingesta del día de un campeón es un producto cuyo ingrediente principal es el azúcar? Este tema es uno sobre los que más preguntas recibo, así que, hablemos del desayuno:

Dicen de él que es la ingesta más importante del día. Y debe de serlo, puesto que es la comida que más normas inquebrantables tiene. Puedo quitar los cereales en la cena; recomendar empezar la comida de mediodía con una ensalada; lo que sea será bien aceptado. ¡Pero por Dios, que no os quite el café con leche de la mañana, las tostadas o cualquier otra de vuestras costumbres matutinas! El desayuno es el hábito más arraigado en nuestro día a día, y el que más dudas y problemas plantea en una de mis sesiones de coaching nutricional.

Vayamos por partes:

 

¿Es el desayuno la comida más importante del día?

Pues no. Para nada. Así que, si eres de las que te levantas antes que cante el gallo, y tienes que salir de casa a las 6 de la mañana sin tiempo para desayunar, no te preocupes que no te vas a desmayar de camino al trabajo. Puedes salir de casa sin desayunar. Pruébalo, anda. ¿Ves?

La mayoría de estudios que relacionan el desayuno con un mayor rendimiento escolar, o con el alta/baja tasa de obesidad, por ejemplo, son observacionales. Es decir, generalmente los padres que dan un desayuno equilibrado a sus hijos antes de ir al colegio suelen ser familias de un nivel socio-económico alto o medio, y que se preocupan por la alimentación de sus hijos. De manera que el buen rendimiento escolar, puede deberse a otros muchos factores como el interés de que estudien, la elección de las actividades extraescolares, y del entorno en el que viven. Pero no hay ninguna relación causa-efecto sobre el desayuno matutino y el rendimiento académico.

 

Alimentos «de desayuno»

Esa falacia sí que me hace gracia: que exista en el mercado cosas «de desayuno». Cereales de desayuno. Zumo de desayuno. Galletas de desayuno…. ¡Incluso leche de desayuno (creo que la llaman algo así como «mañanas ligeras»)! ¿En qué momento la naturaleza nos dio alimentos para una hora concreta del día?

Y es que nos lo hemos creído tanto, que todos, absolutamente todos, creemos conocer la fórmula del desayuno perfecto: leche – fruta – cereales. ¿A que sí? Nadie se sorprende si decimos que desayunamos cada día un bol de cereales de desayuno, aunque estén repletos de azúcar, harinas refinadas, y pocos nutrientes. Esos, bañados en una leche de muy dudosa calidad nutricional, y un zumo envasado, que aunque en realidad sea un líquido azucarado que no nos aporta otra cosa que glucosa y calorías vacías, nos limpia la conciencia al interpretarlo como «fruta». En cambio, si contamos que desayunamos una ensalada y unos huevos, aunque obviamente son alimentos mucho más saludables, ¿qué comentarios crees que recibiríamos? Como mínimo, caras de asombro.

Nos hemos dejado engañar por los eslóganes publicitarios y vemos como normal y muy aceptable romper el ayuno con algo de bollería. Y así, como hemos desayunado, ya hemos cumplido. Pues déjame decirte que, antes de optar por este tipo de desayuno, mejor ayuna. Si el desayuno es realmente la ingesta más importante del día, ¿por qué lo llenamos de opciones tan poco saludables?

¿Qué desayunar entonces?

Lo que quieras, mientras sean opciones sanas. Lo que siempre digo: elige alimentos, y no productos. (Creo que esta frase la he escrito en todas mis entradas. Igual podría ser mi eslogan…).

 

  1. Desayuna cuando tengas hambre. Si sales de casa a las 7 de la mañana con el estómago cerrado, no comas. Si a la hora del desayuno en el trabajo son las 9 y tienes más sed que hambre, o no te entra un gran desayuno, no comas. Es decir, si a las 2 horas vuelves a tener hambre, a las 9 o has comido poco, o eso no era hambre de verdad.
  2. No es cierto que necesites desayunar para obtener energía. La energía debe provenir de tu cuerpo, no depender de algo fugaz que en media hora estará digerido. ¿De verdad le vas a dar ese poder a un cruasán?
  3. Desde el punto de vista nutricional, puedes desayunar lo que quieras siempre y cuando haya una coherencia con respecto al resto de nuestras ingestas. Desde luego, mucha mejor elección son los huevos o alubias británicas que el bol de azúcar en forma de cereales o de galletas que comemos los españoles.

Mis opciones preferidas:

Mi primera elección suele ser algo de fruta. A veces la sustituyo por ensalada pero empezar el día mordiendo una naranja o un plátano, o un dulce melocotón en verano, me prepara para una mañana llena de actividad.

Luego suelo desayunar algo de proteína acompañada de vegetales. Eso es, casi siempre, huevos camperos no-fritos, escaldados o revueltos, con verdura que me sobró de la noche anterior, o algo de fruta.

A veces, cuando estoy más caprichosa, me preparo un pudding de chía. Eso siempre que por la noche me haya acordado de poner las semillas en remojo… Por la mañana las mezclo con kéfir o yogur de cabra o de coco, y las enriquezco con trocitos de fruta y frutos secos.

Y mi opción preferida sn duda es…¡los restos de la cena! Un poco de tortilla de patata de anoche o las sobras de verdura calentadas en la sartén con un huevo o jamón ibérico añadido… Eso sí es un desayuno de campeones.

desayuno 2

Eso sí, entre semana yo desayuno en casa y muy tarde, cuando tengo HAMBRE. Y «hambre» así en mayúsculas. Porque mi trabajo así me lo permite, y bajo mi techo tengo mi hogar, mi oficina y hasta mi gimnasio. Pero si tu única opción es un bocadillo porque te es lo más práctico para llevarte, apunta:

 

  1. Escoge pan de larga fermentación y con levadura madre.
  2. El relleno suele ser proteico, así que las mejores opciones son: huevo duro, tortilla, jamón ibérico, sardinas en lata, caballa en conserva o, por qué no, restos de la cena del día anterior.
  3. Ahora que lo tienes más o menos listo, embadúrnalo de todos los vegetales que puedas: unta el pan con aguacate, o corta el mismo a trocitos; lechuga, canónigos, rúcula y hojas varias; zanahoria rallada; patés vegetales (el de alcachofa, me chifla); rodajas de tomate; germinados… ¡Abre la nevera y busca opciones!

 

El desayuno no tiene por qué regirse por normas diferentes a las del resto de las ingestas. Y por los horarios laborales habituales, tiene que serte cómodo de preparar, y lo mismo puede ser fugaz que el desayuno de un rey. Busca cuál es tu mejor opción, pero recuerda siempre que es mejor no desayunar, a escoger productos de baja calidad nutricional.

Planazo: si quieres saber más sobre el desayuno, aprender y cocinar diferentes opciones saludables y pasar una buena mañana, el sábado 2 de marzo imparto un taller en Barcelona. Tienes toda la información en esta página de la organizadora, Meraki by Marta. ¿Cocinamos junt@s?

Desayuno. Café a prueba de balas.

Quizá te suena de haberlo visto por redes sociales. O te lo ha contado tu compi de gimnasio. O lo has probado ya. O te da la sensación que te estoy hablando en chino. Café bulletproof, conocido también como «a prueba de balas».

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

Paquetitos de calabacín

Podría haber titulado esta receta «raviolis de calabacín» o incluso «canelones de calabacín». Así seguro que Google me hubiese posicionado mejor porque, bien pensado, nadie va a buscar una receta que se llame «paquetitos». Pero mira, me ha salido así. Y es que parecen paquetitos.
Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
Mira qué bien, dos recetas en una.

5 tips de la dieta cetogénica (parte 1)

5 tips de la dieta cetogénica (parte 1)

Ceto, cetogénica o keto

No te me alarmes. Si estás algo puesta en este sarao, seguramente el nombre «dieta cetogénica» como mínimo te sonará. Si estás flipando pepinillos, tranquila: no te voy a vender ninguna dieta de moda. Sigo siendo yo, la nutricionista anti-dietas. Pero es que últimamente se habla mucho en las redes sobre una tal «dieta cetogénica, ceto o keto», e incluso he visto que la anuncian como la panacea anti-cáncer y anti-todo.

Así que, aquí vengo yo, a explicarte de una forma muy sencilla qué es la dieta cetogénica y por qué se habla tanto de ella. Como ya me conozco y tu a mí también, he decidido hacer el post en 2 partes, para que no nos den las uvas con la lectura… Porque escribir de esta dieta, da para mucha tecla.

Carbohidratos vs. grasas:

Tú, yo, y todo hijo de vecino disponemos de 2 fuentes principales de energía: la glucosa y la grasa. Cuando comes hidratos de carbono, el cuerpo los metaboliza en glucosa. ¡Pero para ello también gasta mucho! Así que, para generar energía, gasta mucha de la misma. La glucosa nos permite conseguir un pico de energía en un momento dado, cuando lo necesitas, pero nos consume mucho. Y que ésta sea nuestra principal fuente de energía nos agota (y nos obliga a estar comiendo cada dos por tres).

La segunda fuente energética son tus grasas (ácidos grasos). De esta ruta metabólica se obtiene mucha más energía, constante y de larga duración. Así que las grasas son una fuente energética más lenta pero más eficiente que los hidratos de carbono.

Entendido este pequeño paréntesis, ¿en qué consiste la dieta cetogénica? Pues precisamente en reducir el consumo de hidratos de carbono e incrementar el consumo de grasas buenas, a fin de forzar al organismo a quemar grasa. O sea, que la grasa sea tu combustible. Parecida a la dieta paleo, pero con unas proporciones mucho más escandalosas (esto ya te lo explicaré la semana que viene en la Parte 2).

Tip 1- Adelgaza:

Aunque no sea una dieta propiamente dicha para adelgazar, el hecho de que enseñes a tu metabolismo a combustionar grasas en lugar de depender del aporte de glucosa constante, lleva como efecto secundario, la pérdida de peso. Obvio: si quemas grasas, pierdes peso. Además, hay muchos estudios que comparan estrategias de pérdida de peso mediante dietas hipocalóricas y dietas cetogénicas, y parece que en estos últimos casos, se consigue más estabilidad en esa pérdida de peso. O sea, si pierdes peso mediante una keto, raro es que lo recuperes.

Tip 2- Mejora tu rendimiento deportivo:

Si usas tus grasas como fuente energética de tus entrenamientos, obtendrás una energía de mejor calidad (algo así como comparar gasolina y diésel en tu coche), la recuperación será mucho más rápida y, además, no tendrás que ir repostando cada 2 por 3. Comerás menos veces y obtendrás un rendimiento superior.

Tip 3- Mejora la inflamación:

Cuando tu cuerpo funciona de manera cetogénica, los niveles de citoquinas inflamatorias (estudio) bajan. La inflamación, ya te he contado muchas veces que es más o menos el quid de la cuestión. Cada vez que comes, te inflamas o te desinflamas. E inflamarte supone problemas de salud, desde sobrepeso, alergias, migrañas y trastornos metabólicos más heavies.

Tip 4- Anti-cáncer:

Buf, lo he tenido que soltar… Supongo que por eso está siendo famosilla la keto… No te creas a nadie que te quiera vender la moto de que una dieta tal o cual te protegerá del cáncer. A estas alturas ha quedado claro que es algo más complicado que eso, ¿verdad? Lo que sí es cierto es que las células cancerígenas se pirran por el azúcar, y se ha visto, por lo tanto, que algunos tumores llegaban a morir (de hambre) al eliminar la glucosa y utilizar la grasa como fuente energética.

Sin duda es una estrategia interesante y lógica. Además se suele experimentar más vitalidad y claridad mental….

Y me quedo el tip 5 para la semana que viene, que te será menos curioso, pero mucho más útil.

¿Conocías la dieta cetogénica? Si la has probado o has experimentado con ella, ¡no dudes en comentarlo para ilustrarnos a tod@s!
Desayuno. Yogur con granola

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

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Paquetitos de calabacín

Paquetitos de calabacín

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Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
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Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?

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¿Comer 5 veces al día?

¿Comer 5 veces al día?

Pues si comes 5 veces al día… envejecerás.

  ¿A que no te esperabas eso? ¡Pero si precisamente eso es lo que dice todo el mundo! ¡Todos sabemos que tenemos que comer 5 veces al día para estar sanos! ¿Verdad? Bueno, pues yo te pregunto: y si no, ¿qué? ¿Qué pasa si comes, por ejemplo, 4 veces al día? ¿O 3? Comer 5 veces al día es uno de los mitos alimentarios que está más profundamente arraigados en la población. Y no está suficientemente justificado. Y así de claro te lo digo: ESTOY EN CONTRA DE COMER 5 VECES AL DÍA. No quiero que este sea un post muy espeso de contenidos (aunque sin duda el diálogo nos daría para largo). Mi intención es que sea un artículo que te haga reflexionar. Y ya, si tú no comes 5 veces al día, que te quites el peso de la mala consciencia de encima.

Primer pensamiento inocente:

Hacemos tres ingestas principales, desayuno comida y cena; y dos snacks a media mañana y media tarde respectivamente. La importancia de estos snacks nos la recuerda constantemente la industria alimentaria. Un snack saludable que nos da la Naturaleza puede ser fruta o frutos secos. Pero de esos 14 snacks semanales, ¿cuántos son procesados y cuantos saludables? Es decir, ¿cuántas barritas, galletas o bollería tomas en comparación con la fruta? Sin duda, estas 2 ingestas a media mañana y a media tarde son una excelente apuesta de la industria alimentaria, que sabe que es más probable que meriendes una barrita (energética, con fibra o super healthy) que no un plato de coliflor. Además, ¡menudo rollazo tener que llevar siempre en el bolso algo para picotear! Es más, en consulta suelo encontrarme personas que llevan muy bien su alimentación diaria y cada día a la hora de la merienda, el monstruo de las galletas se apodera de ellas. La merienda es, sin duda, una hora crítica…

Segundo pensamiento inocente:

Cada vez que comemos ponemos en marcha nuestro Sistema Nervioso Parasimpático, que es el que se encarga principalmente de la digestión y del sueño. Como nuestra principal preocupación como especie es y ha sido siempre sobrevivir, cuando comemos, nuestro organismo pasa de todo lo que no tenga que ver con digerir. Tu cuerpo, en modo «parasimpático» activado va a centrarse en hacer la digestión, dejando otras reacciones metabólicas importantes para otro momento. Entonces, si comes 5 veces al día, o sea, cada 2-3 horas, ¿cuándo vas a dedicarte a no envejecer, a renovar tus células, a crecer, etc.? ¡Si estás todo el día digiriendo! Y eso también es válido (y mi experiencia en consulta me lo reafirma) sobre todo ante una Diabetis, por ejemplo. ¡Qué mal hechas las dietas tradicionales para tratar la Diabetis, madre mía!

Tercer pensamiento inocente:

Este tiene que ver con el movimiento, con el uso de tu energía. Pues cuando estás en modo parasimpático, como te he dicho después de comer, tu fuente energética es de muy mala calidad, corta, ineficaz y patosa. Te lo expliqué bien en mi artículo sobre el Ayuno intermitente, pero básicamente, si vas a hacer deporte (algo imprescindible para que tu cuerpo esté sano y ágil), o vas a trabajar o a hacer cualquier cosa en que tengas que estar activo, comiendo 5 veces al día no encuentras el momento ideal para ello. ¡Deja descansar tu cuerpo (tu digestión), y sal a correr!

Cuarto pensamiento inocente:

Evolutivamente hablando no es ni lógico ni natural pensar que hemos comido a lo largo de nuestra historia evolutiva cada 3 horas. A ver, que llevamos más de 1,990.000 años en este mundo, y obviamente, no hemos tenido neveras ni reservas alimentarias hasta hace un suspiro de vida. ¿A quién se le ocurre decir que estaremos sanos comiendo 5 veces al día, cuando llevamos tantos miles de años haciéndolo una o dos veces? Perdona que lo diga así, pero los del s.XXI realmente tenemos una prepotencia alucinante. Jamás de los jamases se ha comido tanto. Ni tantas veces, ni tanta cantidad.

Quinto pensamiento inocente:

Siempre he sido de letras. Y las pasé canutas en la universidad cuando tenía que estudiar química, farmacia y qué sé yo… A mí que tanto me tira el arte, la escritura, la música… no soy de números. Y una vez más, te lo demuestro: es más importante la calidad de tu dieta que no el número de veces que comes. ¿Crees que una dieta formada por desayuno, comida y cena saludables, va a ser más sana si le añadimos a media mañana un bocadillo de nocilla o unas galletas? ¡No! ¡Por supuesto que no! Ni tan siquiera si le añades una barrita paleo sin gluten y sugar free. Así que olvídate de la cantidad de veces que comes, y céntrate en el contenido de tus ingestas (aquí te expliqué cómo mejorar tu dieta). Sé que estás acostumbrada a comer 5 veces al día, porque nos lo han grabado en sangre… Pero si vas tomando consciencia de tu cuerpo, de tus necesidades reales, sabrás distinguir esa hambre emocional o esa hambre rutinaria (porque toca, porque es la hora) del hambre real. Por ejemplo, cuando me dicen «es que Marta, a media mañana necesito aunque sea 2 galletas y un café, que si no me desmayo»; bueno, querida, si con 2 galletas te sacias, te aseguro que eso no es hambre real, ok? Es mejor opción comer de verdad pocas veces, que comer poco y muy a menudo. Mi moraleja de hoy: COME CUANDO TENGAS HAMBRE, ni más, ni menos. Pero hambre real.

Un poquito más en este estudio, este y este.

 
¿Cuántas veces comes al día? Y si hay media mañana o media tarde, ¿cuál es tu elección?
Desayuno. Yogur con granola

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

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Paquetitos de calabacín

Paquetitos de calabacín

Podría haber titulado esta receta «raviolis de calabacín» o incluso «canelones de calabacín». Así seguro que Google me hubiese posicionado mejor porque, bien pensado, nadie va a buscar una receta que se llame «paquetitos». Pero mira, me ha salido así. Y es que parecen paquetitos.
Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
Mira qué bien, dos recetas en una.

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Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?

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Halloween: un menú terroríficamente saludable

Halloween: un menú terroríficamente saludable

 

Pero haber, ¿puede existir un menú terrorífico, y a la vez que sea saludable? ¡Pues claro que sí! La verdad es que este es el primer año que estoy metida en este berengenal del Halloween… Solía ser más de panellets y castañas, por eso de la tradición. Pero oye, que digo yo, que bien podemos celebrar un menú terrorífico y luego brindar acompañados de unos ricos panellets, ¿verdad?

El año pasado te expliqué por las redes mi receta de panellets sanotes… y esta vez, contagiada por el entusiasmo de mi amiga Idoia de Villucraft, que es una forofa de Halloween (¡me contó que montaban unas fiestukis de miedo!), pues me dije, oye Marta, haz un menú saludable, que inspire a todas aquellas personas como Idoia, que celebran una noche de susto.

Y en estas estoy: te presento mi menú terroríficamente saludable.

Sopa de sapo:

Aunque muchos son los que hablan delicias de las ancas de rana, yo no, no las he probado nunca y vamos a hacer una sopita mucho más veggie… La gracia de esta sopa, al igual que el resto del menú, será la presentación. Es una sopa verde, porque es de aguacate súper healthy, pero la llamamos «de sapo». ¡Para algo estamos en Halloween!

Ingredientes:

  • 1 kg aguacates en su punto
  • sal y pimienta
  • zumo de limón
  • AOVE
  • 1/2 L de caldo de huesos (también puedes hacerla con caldo vegetal)

Rocía los aguacates pelados con zumo de limón. Tritura la carne del aguacate con un poquito de caldo, sal y pimienta. Cuando esté bien triturado, sigue añadiendo caldo hasta conseguir la textura deseada. Sirve con gracia, en un bol envejecido, a lo bruja pirula.

Pimientos lúgubres del cementerio:

La verdad, si se te ocurren títulos mejores para el menú, te lo dejo en tus manos… Aquí sí que tienes que demostrar que eres algo «manitas». ¿Sabes la típica calabaza vacía con ojos y boca de miedo? Pues vamos a hacer lo mismo con unos pimientos rojos lo más cuadrados e iguales posibles. Uno por comensal.

Ingredientes:

  • 1 pimiento rojo por persona
  • Arroz basmati integral
  • Ajos negros
  • Cebolla morada
  • AOVE
  • Sal

Primero limpia y vacía los pimientos, y dales ojos y boca. Reserva. Hierve el arroz (1 taza por persona) en agua y sal, escurre y resera. Pon en una sartén con un poquito de aceite una cebolla morada picada con una pizca de sal marina. Saltéala hasta que cambie de color, vigilando que no se queme. Añade unos ajos negros picados (también, uno por persona), y deja que se mezclen aromas y sabores junto con la cebolla. Añade el arroz para darle unas vueltas. Deja que se temple y sírvelo dentro de los pimientos.

Langostinos asesinos con…

Ay madre, qué fatal poniendo nombres… no me lo tengas en cuenta. Esto ni es una receta. Simplemente servirás unos langostinos hechos al horno con ajo, perejil y sal Maldon, en un cuenco cóncavo, puestos alrededor del mismo, como saliendo de éste.

… huevos arácnidos

Estos huevos son una monada. Bueno, pero monos en plan miedo ¡eh! ¡que estamos en Halloween!

Ingredientes:

  • huevos duros
  • aguacate
  • atún en conserva
  • aceitunas negras sin hueso

Una vez tengas los huevos cocidos, pártelos por la mitad a lo largo y vacía la yema. En un bol, con la ayuda de un tenedor haz una mezcla bien homogénea con las yemas de los huevos, el aguacate y el atún en conserva escurrido. Rellena los huevos con esta mezcla. Ahora vuelve a conectar con tu parte más delicada: parte por la mitad, a lo largo, las aceitunas negras. Encima de cada huevo (encima del relleno), pon media aceituna y con la otra mitad de la aceituna haz «patitas». Cada huevo tendrá una araña.

Pinchos de Halloween

Porque todo en este mundo tiene su color. Navidad es roja y verde (¿o será blanca?), San Valentín rojo, primavera verde y multicolor. Y Halloween es naranja y negro. Así que buscamos un postre sano que nos de ese toque colorista… ¡y qué fácil es! Unas moras negras y un mango. Mmm….

Simplemente haremos unos pinchos a modo de banderola, alternando las moras con cubitos de mango.

Todo este menú es rico en fibra, antioxidante, con aminoácidos esenciales, nada feo que nos ponga malos… y con algo de atrezzo y mucha actitud, se convertirá en un auténtico menú terroríficamente saludable… hahaha (risa de miedo). Idoia, amiga, cuéntame qué te parece, chica: ¿te da susto este menú?

¿Sueles celebrar Halloween? Si es así, me encantaría que probaras mi menú. Y si es tu primera vez, atrévete… está de miedo… 😉 ¡Cuéntame, anda!
Desayuno. Yogur con granola

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

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Paquetitos de calabacín

Paquetitos de calabacín

Podría haber titulado esta receta «raviolis de calabacín» o incluso «canelones de calabacín». Así seguro que Google me hubiese posicionado mejor porque, bien pensado, nadie va a buscar una receta que se llame «paquetitos». Pero mira, me ha salido así. Y es que parecen paquetitos.
Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
Mira qué bien, dos recetas en una.

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Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?

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