Presa de las dietas

Esto es un no parar. Empiezas en la adolescencia, o sobre los veintipico, o en la treintena…y toda la vida estás a dieta. Ojo, hablo sólo o principalmente de las mujeres. Quizás has probado ya de todo, batidos, detox, y dietas con nombres de lo más variopintos. En el restaurante siempre te pides ensalada y, a lo sumo, algo de plancha de segundo. Y no adelgazas ni a tiros.

Tu caso es el de la “dietoadicta” y que lo sepas, formas parte de un negocio muy rentable para todas las empresas que viven de tus quilos: farmacéuticas, alimentarias y sí, también empresas que se dedican a hacerte perder peso con mucho dinero de por medio y poco esfuerzo por tu parte. Eso vende que te mueres (lo de “poco esfuerzo”, digo).

Toda tu vida a dieta y las pruebas todas, las de la consulta más chic de la ciudad hasta la que te pasa la vecina o lees en la revista de la pelu. Y tu te dices, ¿por qué no adelgazo?

Lo que no debes hacer.

Si quieres perder peso y no hay forma humana de conseguirlo, te voy a contar lo que jamás tienes que hacer y siempre te han dicho que hicieras:

1- No cuentes calorías. Como dice el anuncio aquél, “la vida no está hecha para contar calorías”, ¿verdad? Pero te voy a decir por qué no debes darle tanta importancia a las calorías, y esto te va a sorprender: el hecho de contar calorías es pasarle la pelota a la dieta. Y la dieta no tiene la culpa de que no adelgaces: tú eres la única responsable de tu salud. No pruebes más dietas, ellas no te van a adelgazar. Toma tú el control de la situación. Fíjate en esta figura todos los factores que están relacionados con la obesidad:

2- No te pases a lo light. Sé que temes a la grasa, pero de verdad verdadera, la grasa no engorda. Es más, como esxpliqué en este artículo, la necesitas. Olvídate de los desnatados y lights y come comida real.

3- No picotees ni hagas tropocientasmil ingestas al día (ni 5). En el artículo de la semana pasada ya te conté por qué no debes comer cada 3 horas pero ahora doy un paso más: si comes poco en las comidas principales, vas a estar todo el día picoteando y, para más inri, tu sistema nervioso simpático no se activará, o sea, que en todo el día no quemarás ni un miligramo de grasa. Comer poco y a menudo, engorda.

4- No hagas dieta. En serio, ya así, de bote pronto, la palabra “dieta” pone los pelos de punta, porque lleva implícito sufrimiento, hambre, obligación, etc. En mi consulta nadie hace dietas. Comemos comida, aprendemos cuáles son las mejores fuentes de hidratos para saciarnos y dejamos de temer a las grasas. Y de verdad te digo, que disfrutamos comiendo. Ah, y como “no hacemos dieta”, si tenemos un bodorrio, o una paella o simplemente nos apetece alguna “guarranada” de vez en cuando, pues lo hacemos con disfrute. Y aquí no ha pasado nada.

Recupera tu salud

Obsesionarte con el peso deseado va a frustrarte. No lo hagas porque terminarás con tu paciencia y tu motivación inicial se esfumará en un periquete. Hazlo al revés: disfruta del momento de cuidarte. Disfruta, aprecia, agradece el placer de preparar tu comida sana, felicítate cada vez que vas al gimnasio, etc. Celebra el momento actual, el esfuerzo, no lo que quieres conseguir.

Y olvídate de las dietas. Te lo he dicho más de una vez… sé que soy peor que el ajo, pero es que no hay otra. Cuidate: come comida real sin procesados, muévete cada día y haz cosas que te hagan feliz. Eso, cuidarte, es amarte. Yo siempre he pensado que en esta vida me ha tocado un cuerpo, y tengo que ser consciente del estado del mismo, y responsabilizarme para cuidarlo y amarlo. ¿Quién si no lo va a hacer?

Tu sobrepeso u obesidad es un efecto secundario de unos hábitos de vida no saludables. ¡Pero el tratamiento es gratis y sin contraindicaciones!: se trata simplemente de dedicar unos minutos cada día a cuidarte.

Cambia tu forma de comer (aquí te explico cómo hacerlo), de pensar, de moverte, de vivir… y el sobrepeso desaparecerá.

Ya es hora de que dejes de sentirte agobiada y perseguida por cánones de belleza que no puedes alcanzar. Asume la responsabilidad de tu peso y de tu salud, y si crees que es el momento, y necesitas mi apoyo yo seré tu guía para que consigas tu objetivo de sentirte más bonita, más feliz y más sana.

¿Cuántos de esos “errores” cometes? ¿Te atreves a cambiarlos?

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