El mejor yogur de coco del mundo

El mejor yogur de coco del mundo

Receta mejorada…

Ahí te lo dejo, sin pretensiones, el mejor yogur de coco del mundo. Porque de eso se trata en la vida, de mejorar. Y es que de verdad que no hay cosa más fácil en la cocina que hacerte tus propios yogures. Pero resulta que eso que tiene que ser la mar de fácil (un simple yogur de coco), a veces, no sale bien. Me lo habéis dicho vosotros. Unos pocos, que no os salen los yogures con leche de coco.

Así que yo, que me quedo con la mosca detrás de la oreja, me pongo a hacer pruebas, a inventar y a averiguar. Y esto es lo que pasa:

  • Lo ideal es que los hagas con leche de coco casera.
  • Si no puedes, compra una leche con un alto porcentaje en grasa (mejor las de lata que las opciones en tetrabrick).
  • La leche de tetrabrick, sin azúcar. Las leches de coco que llevan azúcar no van bien para hacer yogures. Y quien dice «azúcar», dice también condimentos varios, tipo aromatizantes o edulcorantes.
  • Puedes hacerlos con fermentos propios para hacer yogures, como los de la marca A. Vogel, de venta en herboristerías y tiendas del sector natural.
  • O utilizar probióticos (los famosos Bifidus y Lactobacillus) de farmacia. En ese caso, con un par o tres de cápsulas es suficiente.

 

Manos a la obra:

Necesitamos:

  • 3/4 de litro de leche de coco
  • 2 cápsulas de probióticos
  • 1 c.p. gelatina en polvo o agar agar en polvo

Y por supuesto, mucho amor… Porque ya lo sabes, las recetas hechas con cariño saben mucho mejor, ¡y nutren más!

yogur de coco
Preparación:

Pon al fuego la leche de coco y cuando arranque a hervir añade el agar agar o gelatina. Baja el fuego y déjalo unos 10 minutos sin dejar de remover. Retira del fuego y deja reposar para que se temple. Cuando ya no queme (tienes que ser capaz de introducir el dedo y no quemarte), añade los probióticos, mezcla bien y deja que repose otros 10 minutos más.

Coloca la mezcla en tarros para yogurtera y déjala conectada unas 12 h.

¿Y si no han salido bien?

Pasadas las 12 h (que puedes haber dejado durante la noche), a veces se puede haber formado dos capas. No pasa nada: ¡tus yogures están bien! Simplemente se han separado la parte más acuosa de la más grasa. Remuévelos bien, tápalos y déjalos en la nevera un mínimo de 4 horas antes de degustarlos.

Puedes servirlos con fruta fresca a trocitos, con virutas de coco, miel, frutos secos, etc. o utilizarlos para hacer un pudding de chía demasié.

¿Deliciosos? Sí. ¿Versátiles? También. ¿Fáciles? Por supuesto. Cuéntame, ¿qué te parece esta receta mejorada de yogur de coco?
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Tips y consejos saludables para este verano

En menos que canta un gallo me voy de vacaciones. De hecho, quizá cuando leas/escuches este post ya estaré bronceándome en la arena… Ya me estoy imaginándome tranquila, en paz, tumbada en mi pareo cuqui, sintiéndome fresquita porque acabo de salir del agua, saboreando ese momento en el que el sol empieza a templar la piel antes de acabar de nuevo achicharrada por sus rayos. No sé tú, pero mis planes para este verano son disfrutar, no pensar (eso a mí me cuesta horrores), ser feliz y volver con las pilas renovadas.

Quizá, ahora que lo pienso, tengo algo idealizado el verano en la playa: mi cerebro se empeña en recordar mi luna de miel en la Isla Saona con mi marido y cero prisas, aunque eso sólo sucedió una vez, y la realidad es que me voy año tras año a una playa concurrida, con mi marido, mis 2 hijos y mi gato. Vamos, nada que ver. Pero ese recuerdo de primera playa es el que se quedó fotografiado en mi mente cuando alguien pronuncia el binomio playa-vacaciones.

Pues hoy quiero contarte qué puede pasar este verano. En el mío, y en el tuyo. Porque para qué nos vamos a engañar, en las vacaciones de la mayoría de seres terrestres normales, se cumplen 3 verdades universales:

1- Volvemos más relajados y felices.

2- También más pobres de bolsillo… ¡pero ricos de espíritu!

3- Puede que volvamos más grandes. O sea, con un trasero y una panza con mucha personalidad.

En el audio de hoy te cuento cómo hago yo para sobrevivir al chiringuito de verano y que sólo 2 de estas 3 verdades se cumplan. Venga, dale al play:

Y colorín colorado, este post, con visualización de playa incorporado, se ha terminado.

 

¡Felices vacaciones!

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Me impresiono sumamente ante todo lo que nos brinda la Naturaleza. Estamos rodeados de pequeños milagros y realmente no nos damos cuenta. ¿No es un milagro maravilloso que de una minúscula semillita pueda brotar una planta? Cada vez que germino semillas, no puedo evitar pensar en los milagros de la vida. Llámame romántica o ñoña… pero me impresiona soberanamente el poder de la Naturaleza. Y en esas estoy, brindándote la fórmula perfecta para que puedas disfrutar de uno de esos pequeños milagros: los germinados.  

¿Qué son los germinados?

Son semillas que iniciaron el proceso de creación de una nueva planta. Se consideran alimentos vivos, crudos, y por lo tanto, de gran poder vital. Añadir germinados a tu dieta hará que ingieras más nutrientes. Son ideales en un contexto detox y excelentes revitalizantes del aparato digestivo. Una ración de germinados te aporta una gran dosis de proteína vegetal, enzimas digestivas, oligoelementos, vitaminas y minerales. Escúchame, conviene que añadas este súper alimento a tu dieta. ¡Es una excelente manera de obtener más vitalidad y cuidar tu aparato digestivo!

Cómo lo hago

Hace años que consumimos en casa semillas germinadas, aunque de hecho, nunca he tenido germinador. Me acostumbré a germinar «a mano», con un tarro de cristal, un bol, una gasa y una goma elástica. Es tan fácil como dejar las semillas en remojo unas horas. Escurrir y tapar con la gasa. Dejar reposando las semillas húmedas colocando el tarro hacia abajo y en diagonal. Cada día, remojar un par de veces y repetir la operación. En 3-4 días tienes tus semillas germinadas. No es difícil, para nada. Tan sólo requiere de constancia y cuidado.

Si tienes hijos en casa, germinar es algo bonito para compartir y hacer con ellos. Además de descubrir la «magia» de la Naturaleza, al «hacerlo ellos» es más probable que les guste luego comer esas pequeñas semillitas germinadas. ¡Y a ti te encantará que las coman por su gran poder nutricional!

Este gráfico ilustra «mi método», que dibujó Imma Mestre para mi libro digital Detoxifícate. He rescatado la ilustración porque creo que es la forma más fácil de que entiendas cómo lo hago…

germinados

También puedes comprarte un germinador, que viene a ser lo mismo que mi método casero, pero en bonito. Es decir, un germinador suele ser un tarro de cristal que incluye un soporte para mantenerlo inclinado e invertido. 

germinados
germinados

¿Cómo como germinados?

Incluir germinados en tu alimentación es facilísimo porque ¡puedes tomarlos donde sea! Los pongas donde los pongas, enriquecerán un 200% ese plato: en ensaladas, en woks de cereales, en bocadillos (déjame recomendarte la combinación de hummus o hummus de aguacate con germinados de alfalfa), en zumos verdes, coronando hamburguesas, como toppings… ¡Donde se te ocurra! Y para que te animes y te sea más fácil probar estas bolsitas milagrosas, te dejo mi cupón de Conasi… ¿Te he dicho ya que son un milagro super nutritivo?

Me encantará saber tu experiencia con los germinados. Si germinas, cómo lo haces. Si lo haces con tus hijos y si les gustan los germinados. Si no lo has hecho nunca y te animas a probar…. ¡Cuéntame tu historia con los germinados y alucina con este milagro natural!

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Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Un plato único completo.

Porque es cierto, hay días que no me apetece tirarme horas en la cocina. Ni me apetece romperme mucho la cabeza. O también están esos otros días en los que no tengo más de media hora para comer…un pim pam con conciencia y degustando, eso sí, y a trabajar. Para todos esos días, te presento el Buddha Bowl.

Un Buddha Bowl tiene sus normas. De otro modo, sería un plato cualquiera de ensalada variada. Pero no, es más que eso. Prepararlo es terapéutico, como dibujar un mandala en 3D, y comestible.

Un Buddha Bowl reúne las siguientes condiciones:

  • Es un plato único. O sea, te lo comes, y ya estás. Perfecto para esas cenas que quieres ligeras pero nutritivas.
  • Es 100% vegetal. De hecho, es un plato vegetariano. Yo como no soy partidaria de ponerme etiquetas por mi manera de comer, me da lo mismo de qué dieta provenga un plato si tiene buena pinta y me interesa su composición. Vamos, ¡que ni mucho menos hace falta ser vegetariano para comer un Buddha Bowl!
  • Tiene unos pasos más o menos fijos a seguir:
  1. La base de hojas verdes: espinaca, mezclum, canónigos, etc.
  2. Carbohidratos: quinoa, arroz, mijo, patata, etc.
  3. Proteína: legumbre, frutos secos, tofu, germinados,etc.
  4. Hortalizas asadas: calabaza, calabacín, espárragos, boniato, etc.
  5. Grasas: aguacate, frutos secos, etc.
  6. Salsa: all-i-oli, vinagreta, hummus, etc.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo se hace:

En este caso he escogido espinacas como base.

Aunque no soy partidaria de comer cereales habitualmente, esta vez he optado por incluír quinoa, pseudocereal muy rico en proteína, que he lavado a consciencia antes de hervirlo para eliminar sus saponinas.

La proteína utilizada es una mezcla de nueces, germinados de alfalfa y germinados de rábanos. O como ves en la lista de proteína vegetal, puedes poner garbanzos, lentejas o alubias.

Para las hortalizas asadas, qué mejor que calabacín a la plancha.

En cuanto a grasas, escojo mi preferida: el aguacate, aunque también las encuentro en las pocas nueces que ya he puesto.

Y todo Buddha Bowl debe coronarse con una salsa que le de cremosidad y untuosidad. Para el mío, un hummus de brócoli que descubrí un día, así como de casualidad: tahina, brócoli hervido, aceite, ajo, pimentón y sal.

Ya sé que hay días que no apetece cocinar. Pero no por eso vamos a portarnos mal… Te propongo que te inventes tu mandala comestible, y en un momento tienes el Buddha Bowl listo para disfrutarlo.

¿Has probado alguna vez un Buddha Bowl? Me encantaría que compartieras en comentarios la versión de tu Buddha Bowl.

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Y llegó el primer catarro de la temporada (igual no seguiste mis consejos…). ¿Qué es lo que más apetece cuando te sientes con la nariz taponada, debilucha y con templeques? Sí, ya sé, tumbarte en el sofá con esa mantita llena ya de pelotillas de tanta historia, y que la abuela te traiga su sopa de cebolla calentita. ¿A que sí? Bueno, el sofá y la manta lo pones tú, y en lugar de la abuela, voy a ser yo quien te cocine virtualmente mi sopa de cebolla inmunológica.

Esta sopa parte de una receta de Mel Sánchez que he versionado a mi estilo y usanza. Y está repletita de buenos nutrientes que cuidan tus defensas, tus mucosas y tu barriguita (Si notas que escribo en demasiado diminutivo, es porque estoy entrando en el papel de cuidadora, que estás enfermita mujer…).

La base es la cebolla, con excelentes propiedades expectorantes, bactericidas y funguicidas, y también una gran mucolítica. O sea, que en épocas de frío tenla siempre a mano, aunque sea para aromatizar tu habitación con sus aceites esenciales volátiles en esas noches de tos constante (tuya o de tu partener).

Pero además he incluído setas, también con gran poder inmunoestimulante, y 3 de mis especias preferidas: cúrcuma, pimienta negra y tomillo.

Ahí va la receta:

Ingredientes:

  • 3 cebollas grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 100 gr. setas trompetas de la muerte
  • 1 c.p. tomillo
  • 1 c.p. cúrcuma
  • 1 pizca de pimienta negra recién molida
  • 1’5 L. caldo
  • AOVE
  • 1 huevo por comensal (opcional)

Corta la cebolla a medias lunas y el ajo a láminas, y póchalos en una cazuela tapada con un chorrito de aceite (dibuja un 6 y listo), junto con la pimienta, cúrcuma y tomillo. Déjala cocinar así durante una media hora larga. Tritura y añade las setas cortadas, el caldo, y pon a hervir 5 minutos. Sirve colocando un huevo crudo en el centro del plato y echando por encima la sopa hirviendo para que cuaje. Puedes tomarla simplemente sin huevo y será una excelente sopa vegana inmunológica, pero con el huevo está exquisitamente más buena, y se convierte en una cena perfecta para cuando estás resfriada o cogiendo algún virus.

sopa de cebolla

Te incluyo la video-receta para que veas bien todos los pasos. Es realmente facilísima y ¿te cuento un secreto? Yo la he llegado a hacer cuando he tenido invitados en casa, servida con gracia, a lo «vichisoise» con mucho estilo… y nadie sospechó que fuera una sopa para enfermos: ¡así de exquisita está! Templadita, suave, aterciopelada… Además, si te sobra puedes convertirla en un puré pasándolo todo por el túrmix. Es un primer plato o entrante perfecto para estos días de otoño.

Así que ya lo sabes, llena tu despensa de estos 6 alimentos mágicos: cebollas, ajos, setas, cúrcuma, pimienta y tomillo, pásatelo bien cocinando esta pócima inmunológica, y deléitate con su textura y su sabor. ¡Y fuera resfriados!

Te invito a que hagas la prueba, estés o no estés enferma, y me comentes las maravillas de esta sopa de cebolla. ¿Qué te ha parecido?

Activa tus defensas

Activa tus defensas

Vale, ya lo he entendido: bajan las temperaturas, llueve, mi cabellera aumenta considerablemente mi estatura, y en las clases de infantil hay más pupitres vacíos que niños haciendo plastelina. Ha llegado el momento de hablar de tus defensas. Y de las mías. Vamos, que o nos ponemos las pilas o no vamos a ganar para klenex este otoño.

En este artículo te explico, llámalo trucos, hábitos o cosas que puedes hacer de lo más fáciles y simples para aumentar las defensas de toda tu familia y vencer la batalla con todos los virus que pululan a tu alrededor. Y no, no vamos a tomar Actimel ni ninguna otra estafa por el estilo. Venga, ¡activa tus defensas!

La clave está en tu intestino

¿Sabes que tenemos más microbiota intestinal que células humanas? Pero mucha mucha más… como diez veces más. Una vez alguien me dijo que en realidad nosotros, nuestro cuerpo, somos como un autobús que transporta microbiota… Es ella la que manda, nosotros somos tansólo su humilde vehículo. Pero aunque es muy interesante esta historia, la dejamos para otro día y ahora vamos al lío…

Hoy entiende tansólo, que la salud de tu sistema immunitario es directamente proporcional a tu salud intestinal. Vamos, que tus defensas dependen en gran parte de cómo está un intestino.

Qué como y qué no como

Lo más importante: no comas azúcar, si no los virus se van a poner las botas. Y sí, es importante qué comer, pero créeme si te digo que casi más importante aún es que no alimentes a los virus con azúcares insanos, ok? Lo que tienes que conseguir es que los virus no se encuentren a gusto en tu cuerpo (su hogar) ¡y se larguen por patas!

Come caldos, sopas, batidos, etc. Y empieza la mañana con algún super-zumo mañanero que puedes enriquecer con algú superfood tal como cúrcuma, ajo negro, jengibre o polen.

En el siguiente audio, te cuento más y mejor.

¿Qué te ha parecido? ¿Sigues alguno de estos consejos? ¿Cuál es tu fórmula para no resfriarte?