Video receta: chips de kale

Video receta: chips de kale

A menudo las cosas simples nos roban el corazón. En la cocina igual: lo mismo te conquisto con una elaboración compleja, con ingredientes exóticos y horas de cocción… como con una idea bien sencilla y aun así, exquisita. Así sucede con las chips de kale. Un ingrediente, cuatro condimentos y 10 minutos es lo que tardas en conseguir el crec-crec sabrosón en tu boca.

No me voy a alargar explicándote de nuevo las propiedades y usos de la col kale, primero, porque ya te las expliqué en la video receta de Kale Love, y segundo, porque en este vídeo te lo cuento in person

Y sin más preámbulos, dale al play y aprende a hacer unas chips de kale en un horno convencional. Que sí, que lo ideal sería hacerlas en deshidratador… pero a falta de pan, buenas son tortas, que decía uno. Una explosión de textura, sabor y nutrición en tu boca. Genial aporte de calcio, hierro y antioxidantes para un aperitivo, entrante, guarnición o snack ideal para niños, mujeres, en situaciones detox… ¡y para todo el mundo!

Estas chips de kale las puedes condimentarlas a tu gusto. Yo he escogido cúrcuma y pimienta, pero otras veces las hago al toque de orégano, albahaca, pimentón ahumado, jengibre… Prueba tus chips de kale, condimenta a tu gusto, y cuéntame la experiencia. Y lo dicho, a veces lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Permeabilidad intestinal

En nuestro intestino existe una barrera intestinal en forma de microvellosidades, donde reside nuestra microbiota (esas bacterias amigas que viven en nuestro interior). Por debajo de esta microbiota se encuentra el acceso que va a permitir la absorción de los nutrientes que provienen de los alimentos digeridos, y además nos protege del exterior. La jefaza de todo esto es la Celulina, encargada de abrir los canales para que las vellosidades intestinales funcionen correctamente. ¿Qué pasa si la Celulina está por ejemplo, hiperactiva? Eso es lo que se llama permeabilidad intestinal o síndrome del intestino permeable.

¿Fruta antes o después de las comidas?

Esta es casi la pregunta del millón. Y no caduca. Quiero decir, que lo mismo la escucho ahora que tenemos tantísima información (buena y mala, que para eso hay tanta) como hace 20 años cuando estaba terminando la carrera..
El otro día me la volvieron a preguntar. Y me dije «oye Marta, grábate, y así difundes tu respuesta por doquier». Y eso hice.

Desayuno. Café a prueba de balas.

Quizá te suena de haberlo visto por redes sociales. O te lo ha contado tu compi de gimnasio. O lo has probado ya. O te da la sensación que te estoy hablando en chino. Café bulletproof, conocido también como «a prueba de balas».

Desayuno. Yogur con granola

En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

Paquetitos de calabacín

Podría haber titulado esta receta «raviolis de calabacín» o incluso «canelones de calabacín». Así seguro que Google me hubiese posicionado mejor porque, bien pensado, nadie va a buscar una receta que se llame «paquetitos». Pero mira, me ha salido así. Y es que parecen paquetitos.
Bueno al lío. Esta receta es buenísima. La hacía ya hace años cuando impartía un extraescolar para niños de Primaria que se llamaba MiniXef. Y siempre que la hacía, flipaban.
Flipar todo lo que un niño puede flipar cuando una receta «demasiado sana» está rica y deliciosa. Y además, es que te la voy a presentar de dos maneras. La ligera y veraniega, y la más plato contundente.
Mira qué bien, dos recetas en una.

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?

Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Un plato único completo.

Porque es cierto, hay días que no me apetece tirarme horas en la cocina. Ni me apetece romperme mucho la cabeza. O también están esos otros días en los que no tengo más de media hora para comer…un pim pam con conciencia y degustando, eso sí, y a trabajar. Para todos esos días, te presento el Buddha Bowl.

Un Buddha Bowl tiene sus normas. De otro modo, sería un plato cualquiera de ensalada variada. Pero no, es más que eso. Prepararlo es terapéutico, como dibujar un mandala en 3D, y comestible.

Un Buddha Bowl reúne las siguientes condiciones:

  • Es un plato único. O sea, te lo comes, y ya estás. Perfecto para esas cenas que quieres ligeras pero nutritivas.
  • Es 100% vegetal. De hecho, es un plato vegetariano. Yo como no soy partidaria de ponerme etiquetas por mi manera de comer, me da lo mismo de qué dieta provenga un plato si tiene buena pinta y me interesa su composición. Vamos, ¡que ni mucho menos hace falta ser vegetariano para comer un Buddha Bowl!
  • Tiene unos pasos más o menos fijos a seguir:
  1. La base de hojas verdes: espinaca, mezclum, canónigos, etc.
  2. Carbohidratos: quinoa, arroz, mijo, patata, etc.
  3. Proteína: legumbre, frutos secos, tofu, germinados,etc.
  4. Hortalizas asadas: calabaza, calabacín, espárragos, boniato, etc.
  5. Grasas: aguacate, frutos secos, etc.
  6. Salsa: all-i-oli, vinagreta, hummus, etc.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo se hace:

En este caso he escogido espinacas como base.

Aunque no soy partidaria de comer cereales habitualmente, esta vez he optado por incluír quinoa, pseudocereal muy rico en proteína, que he lavado a consciencia antes de hervirlo para eliminar sus saponinas.

La proteína utilizada es una mezcla de nueces, germinados de alfalfa y germinados de rábanos. O como ves en la lista de proteína vegetal, puedes poner garbanzos, lentejas o alubias.

Para las hortalizas asadas, qué mejor que calabacín a la plancha.

En cuanto a grasas, escojo mi preferida: el aguacate, aunque también las encuentro en las pocas nueces que ya he puesto.

Y todo Buddha Bowl debe coronarse con una salsa que le de cremosidad y untuosidad. Para el mío, un hummus de brócoli que descubrí un día, así como de casualidad: tahina, brócoli hervido, aceite, ajo, pimentón y sal.

Ya sé que hay días que no apetece cocinar. Pero no por eso vamos a portarnos mal… Te propongo que te inventes tu mandala comestible, y en un momento tienes el Buddha Bowl listo para disfrutarlo.

¿Has probado alguna vez un Buddha Bowl? Me encantaría que compartieras en comentarios la versión de tu Buddha Bowl.

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Y llegó el primer catarro de la temporada (igual no seguiste mis consejos…). ¿Qué es lo que más apetece cuando te sientes con la nariz taponada, debilucha y con templeques? Sí, ya sé, tumbarte en el sofá con esa mantita llena ya de pelotillas de tanta historia, y que la abuela te traiga su sopa de cebolla calentita. ¿A que sí? Bueno, el sofá y la manta lo pones tú, y en lugar de la abuela, voy a ser yo quien te cocine virtualmente mi sopa de cebolla inmunológica.

Esta sopa parte de una receta de Mel Sánchez que he versionado a mi estilo y usanza. Y está repletita de buenos nutrientes que cuidan tus defensas, tus mucosas y tu barriguita (Si notas que escribo en demasiado diminutivo, es porque estoy entrando en el papel de cuidadora, que estás enfermita mujer…).

La base es la cebolla, con excelentes propiedades expectorantes, bactericidas y funguicidas, y también una gran mucolítica. O sea, que en épocas de frío tenla siempre a mano, aunque sea para aromatizar tu habitación con sus aceites esenciales volátiles en esas noches de tos constante (tuya o de tu partener).

Pero además he incluído setas, también con gran poder inmunoestimulante, y 3 de mis especias preferidas: cúrcuma, pimienta negra y tomillo.

Ahí va la receta:

Ingredientes:

  • 3 cebollas grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 100 gr. setas trompetas de la muerte
  • 1 c.p. tomillo
  • 1 c.p. cúrcuma
  • 1 pizca de pimienta negra recién molida
  • 1’5 L. caldo
  • AOVE
  • 1 huevo por comensal (opcional)

Corta la cebolla a medias lunas y el ajo a láminas, y póchalos en una cazuela tapada con un chorrito de aceite (dibuja un 6 y listo), junto con la pimienta, cúrcuma y tomillo. Déjala cocinar así durante una media hora larga. Tritura y añade las setas cortadas, el caldo, y pon a hervir 5 minutos. Sirve colocando un huevo crudo en el centro del plato y echando por encima la sopa hirviendo para que cuaje. Puedes tomarla simplemente sin huevo y será una excelente sopa vegana inmunológica, pero con el huevo está exquisitamente más buena, y se convierte en una cena perfecta para cuando estás resfriada o cogiendo algún virus.

sopa de cebolla

Te incluyo la video-receta para que veas bien todos los pasos. Es realmente facilísima y ¿te cuento un secreto? Yo la he llegado a hacer cuando he tenido invitados en casa, servida con gracia, a lo «vichisoise» con mucho estilo… y nadie sospechó que fuera una sopa para enfermos: ¡así de exquisita está! Templadita, suave, aterciopelada… Además, si te sobra puedes convertirla en un puré pasándolo todo por el túrmix. Es un primer plato o entrante perfecto para estos días de otoño.

Así que ya lo sabes, llena tu despensa de estos 6 alimentos mágicos: cebollas, ajos, setas, cúrcuma, pimienta y tomillo, pásatelo bien cocinando esta pócima inmunológica, y deléitate con su textura y su sabor. ¡Y fuera resfriados!

Te invito a que hagas la prueba, estés o no estés enferma, y me comentes las maravillas de esta sopa de cebolla. ¿Qué te ha parecido?

Zumo verde bronceador

Zumo verde bronceador

Hace ya unos cuantos años que nos llegó la moda de los zumos verdes. Primero era algo excéntrico que practicaban las celebrities, luego las grandes gurús de la alimentación, nutricionistas, coaches, cocineros e incluso bloggers influyentes empezaron a sacar libros de recetas de zumos verdes. Todo son modas. Pero a veces las modas están bien! Oye, ¡ojalá todas las modas nos aportaran tantos beneficios como la moda de los zumos verdes!

En uno de los talleres que impartí hace un tiempo sobre zumos verdes (¡qué tiempos aquellos en los que mis talleres eran presenciales…!), conté que no todo zumo de color verde podía considerarse un zumo verde, ni todo zumo verde era… ¡de color verde! ¿Me explico? Va, vuélvelo a leer, que te espero…

Un zumo verde auténtico tiene una fórmula mágica con la que nunca fallas. A partir de ésta, échale imaginación y déjate seducir por los sabores frescos y revitalizantes. ¡Las combinaciones son infinitas!

VERDURA HIDRATANTE + VERDURA DE HOJA VERDE + 1 FRUTA + 1 SUPERFOOD O TOPPING 

Verdura hidratante
  • Pepino
  • Hinojo
  • Apio
Verdura de hoja verde
  • Lechuga
  • Espinaca
  • Acelga
  • Col kale
  • Col rizada
Fruta
  • Limón
  • Manzana
  • Pomelo
  • Naranja
  • Pera
Superfood
  • Jengibre
  • Polen
  • Semillas de cáñamo
  • Semillas de chía

Tal como te expliqué en este otro artículo, entre los expertos en zumos verdes que llenan las librerías de recetas y explican sus propias fórmulas, hay 2 grandes grupos: los que abogan por triturados y los que lo hacen en favor de los licuados. ¿La diferencia? La pulpa. Yo, por cierto, soy de los que no quiero pulpa en mi zumo. Sí, ya sé que es buena y que contiene mucha fibra. Pero generalmente yo prefiero un zumo sin pulpa por varias razones:

1- La fibra en ayunas me «empacha» el estómago.

2- Si me tomo 1/2 L de zumo en ayunas… Con fibra no sería capaz de tomarme ni 200 gr…

3- La fibra, que tomo mucha, me la tomo en la ensalada, en las hortalizas, en las patatas, en fin… en el desayuno no la hecho de menos para nada.

4- A todo esto, y como buena defensora de la flexibilidad, si me apetece un smoothie (o sea batido, triturado) pues me lo tomo y punto.

Bueno, pues adaptando esta lección de zumos verdes a la estación y a mis necesidades de preparar mi piel para el verano ya mismo, te cuento MI zumo verde del momento.

INGREDIENTES:

  • 1 manzana
  • 5 zanahorias
  • 1 puñado de espinacas
  • 1 rodajita de jengibre
  • 1 cucharada de polen

Lavamos y cortamos todas las verduras. Licuamos. Añadimos el polen, y tomamos. Vamos a la playa o pisicina, nos ponemos protección, y cuidamos nuestra piel y mucosas mientras nos ponemos guapas.

Bueno, y ya si quieres un extra de betacarotenos y antioxidantes para tu piel, tómate la fórmula recién actualizada de las Caps Protect de Ringana y presume de una piel radiante, sana y bronceada en un periquete. Yo me las empecé a tomar hace ya un mes porque me protegen también de la luz azul de las pantallas, así que con tanta antelación, ya te contaré cómo va el bronceado este verano ;P (Aquí tienes más información de las Caps Protect)

¿Tienes tú algún truco para cuidar tu piel en verano? ¿Desayunas zumos verdes? ¡Cuéntame!

¿Cómo elaborar un helado sanísimo?

¿Cómo elaborar un helado sanísimo?

Que levante la mano al que le gusten los helados. Bien. Ahora que levante la mano aquél que crea que helado es igual a calorías, celulitis, cartucheras y demás. ¿Has levantado la mano? ¡Pues bájala ahora mismo!

Te voy a dar la receta infalible para que puedas hacer un helado fácil, sano y… ¡sin remordimientos!foodiesfeed.com_gelato-on-the-riverside

Apunta, porque esta entrada te interesa:

  • 1 plátano congelado a trozos
  • 1 fruta a tu elección, pelada, limpia y a trozos
  • 1 c.s. de aceite de coco (opcional)
  • toppings y otros ingredientes a tu gusto: cacao, canela, coco rallado, frutos secos troceados…

Es tan requetefácil como poner en tu Thermomix o el robot de cocina que tengas, la fruta congelada y triturar. El plátano es obligatorio, porque será el encargado de darle cremosidad al helado. Si quieres más textura, añádele la cucharada de aceite de coco.

Puedes hacerlo de melocotón, de fresas, de frutos rojos, etc. Tansólo debes tener en cuenta que la fruta esté muy madura, así será más dulce y no necesitarás añadir azúcar.

Para que lo veas in situ, aquí te dejo un vídeo.

 

Te invito a que pruebes de hacerlo y me comentas. Ah! Y porfi, si le das un like al vídeo o a la entrada me harás requetefeliz.