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Venga, dílo: ¿Qué tiene de arte el ir de vientre? Pues mira, creo que entre que media humanidad va estreñida, o va demasiado, o tiene gases, o no va… Y entre todo lo que se está avanzando en cuanto a los descubrimientos sobre la parte de tu aparato digestivo que llega a su fin… la verdad, casi casi que ir de vientre se convierte en todo un arte. ¡Cucha!, que no todo el mundo sabe ir y sabe hacerlo bien, ¿a que no?
Bueno, pues en esas estamos. La semana pasada te di las primeras pautas para activar tus defensas, y si escuchaste bien el podcast deberías de haber entendido que tu intestino tiene muchísimo que decir acerca de tu batalla contra los virus. Así que, se me ha ocurrido hablar más profundamente sobre este escatológico y apasionante tema, porque segurísimo que te voy a ayudar… y sorprender.
Contigo, el «5 cosas que deberías saber sobre el arte de ir de vientre»:
1.Tu intestino está en estrecha relación con tu sistema inmune: el 80% de éste se encuentra en el primero. En él, en el intestino, se haya el escenario principal de las bacterias, que se sitúan en un depósito delimitado, la mucosa intestinal (y no se acercan amenazadoras a nuestras células). El sistema inmunitario puede jugar ahí sus batallas sin que haya peligro alguno para nuestro organismo. Cúidalo, te protegerá.
2. La estrechísima relación que hay entre tu intestino y… tus emociones. El experimento de los ratones que nadan es el más relevante en el campo de la investigación en depresión y motivación. Se trató de observar cuánto tiempo nadaban unos ratones metidos en un vaso circular lleno de agua… hasta llegar a la otra orilla (orilla que, como el vaso era circular, no llegaba nunca). ¿Cruel? Sí, como todos los experimentos con animales. Pero a lo que voy: Alimentaron con bacterias probióticas la mitad de los ratones, y observaron que éstos estaban más motivados a seguir nadando que sus compañeros no suplementados. El grupo suplementado, además, obtuvo mejores resultados en las pruebas de memória y aprendizaje, y tenía menos hormonas de estrés en sangre. Adicionalmente, cuando se los cortaba el nervio vago (el que va directamente de tu intestino a tu cerebro), desaparecían las diferencias entre los grupos de ratones. Ámalo, te hará feliz.
3. Sensibilidad al gluten no celíaca y otras intolerancias alimentarias. A los cereales no les gusta que se los coman. Por eso cuando te comes un cereal, éste suelta una pequeña cantidad de saponinas y lectinas, que no hacen otra cosa que inflamar tu intestino. En tu interior, el gluten puede viajar sin ser digerido en parte a través de las células intestinales. De esta forma las proteínas del trigo llengan a zonas donde no deberían de llegar. Esto, tampoco le gusta a tu sistema inmunitario, y sí, también inflama tu intestino. Escúchalo, él te dirá lo que te conviene.
4.¿Sabes cómo es la «caca» ideal? Tres cuartas partes de tus deposiciones son agua. Así que, gracias al contenido óptimo de agua, las heces son suficientemente blandas para transportar hacia el exterior los restos de nuestro metabolismo. Te presento la escala de Bristol, que data de 1977 y muestra la consistencia que puede tener una deposición. ¿La ideal? La tipo 4: marrón, lisa y suave y forma de salchicha. Obsérvalo, no te mentirá.
5.Siéntate bien para ir al baño. Desde tiempos inmemoriales, sentarse en cuclillas fue la posición natural para evacuar. No fue hasta el s. XVIII que apareció el váter como refinamiento para ese acto tan natural. Defecar en posición de cuclillas relaja la musculatura abdominal de tal manera que nos facilita mucho el trabajo a la hora de eliminar aquello que ya no queremos. Curioso es saber que las hemorroides, trastornos intestinales como diverticulitis o estreñimiento sólo se dan en los países en donde evacuamos sentados en el váter. Así que, si te cuesta ir de vientre, o tienes algún problema intestinal, o simplemente quieres cuidarte más, te recomiendo que (no, no cojas el martillo y destroces tu baño…) tengas un taburete cerca del váter para conseguir un ángulo de 45º cada vez que quieras defecar. Posiciónalo, y se lo agradecerás.

Y ahí están las 5 curiosidades que deberías saber sobre este arte.
Vale, ya lo he entendido: bajan las temperaturas, llueve, mi cabellera aumenta considerablemente mi estatura, y en las clases de infantil hay más pupitres vacíos que niños haciendo plastelina. Ha llegado el momento de hablar de tus defensas. Y de las mías. Vamos, que o nos ponemos las pilas o no vamos a ganar para klenex este otoño.
En este artículo te explico, llámalo trucos, hábitos o cosas que puedes hacer de lo más fáciles y simples para aumentar las defensas de toda tu familia y vencer la batalla con todos los virus que pululan a tu alrededor. Y no, no vamos a tomar Actimel ni ninguna otra estafa por el estilo. Venga, ¡activa tus defensas!
La clave está en tu intestino
¿Sabes que tenemos más microbiota intestinal que células humanas? Pero mucha mucha más… como diez veces más. Una vez alguien me dijo que en realidad nosotros, nuestro cuerpo, somos como un autobús que transporta microbiota… Es ella la que manda, nosotros somos tansólo su humilde vehículo. Pero aunque es muy interesante esta historia, la dejamos para otro día y ahora vamos al lío…
Hoy entiende tansólo, que la salud de tu sistema immunitario es directamente proporcional a tu salud intestinal. Vamos, que tus defensas dependen en gran parte de cómo está un intestino.
Qué como y qué no como
Lo más importante: no comas azúcar, si no los virus se van a poner las botas. Y sí, es importante qué comer, pero créeme si te digo que casi más importante aún es que no alimentes a los virus con azúcares insanos, ok? Lo que tienes que conseguir es que los virus no se encuentren a gusto en tu cuerpo (su hogar) ¡y se larguen por patas!
Come caldos, sopas, batidos, etc. Y empieza la mañana con algún super-zumo mañanero que puedes enriquecer con algú superfood tal como cúrcuma, ajo negro, jengibre o polen.
En el siguiente audio, te cuento más y mejor.
(Atención: este artículo es bastante largo, así que déjalo para cuando puedas prepararte una infusión, y cogerlo con ganas).
La cosmética es una parte importante de nuestros cuidados diarios. Y como sé que a ti también te encanta, hoy voy a hablarte de la cosmética eco. Por cierto, quizá el título te sorprende, pero te prometo que si sigues leyendo le verás sentido.
Primero y antes de empezar te aclaro unos conceptos que suelen confundirse: ¿Sabes la diferencia entre cosmética eco, sin tóxicos, natural o nicho?
La cosmética sin tóxicos es la que está libre de todo aquello que puede perjudicar o agredir de alguna forma nuestra piel. Pero puede que no sea eco, ni nicho, aunque suele ser natural. Un ejemplo de ella es la que vende Cocunat.
La cosmética natural no utiliza ingredientes artificiales en su formulación, aunque no por eso sea eco, ni tampoco todo lo natural es libre de tóxicos. Por ejemplo, Lush, que me encanta, usa ingredientes naturales pero a veces no tan buenos para nuestra piel (cosa que me entristece enormemente porque me encanta la filosofía Lush).
La cosmética nicho es la que está llegando con más fuerza en los últimos años. Y aunque suele ser eco o sin tóxicos, no tiene por qué. En este campo Alicia de Attariat es la reina y me atrevería a decir que la pionera en nuestro país.
Finalmente, la cosmética eco, en la que un porcentaje importante de su formulación es de orígen ecológico.
Hace muchos años, como veintipico más o menos, me empezó a picar la cabeza. Bueno, el cuero cabelludo. Tras navegar y navegar por distintos dermatólogos y especialistas, asumí que tenía psoriasis en el cuero cabelludo… Uff, menudo bajón me dió… Pero ahora que lo pienso, casi me alegro de ello, porque si es verdad que estuve años comprando los champús de farmacia y las formulaciones que me recetaba el dermatólogo, hubo un momento en que decidí tomar las riendas de mi situación: de pasiva pasé a ser una paciente activa. Esa es la clave, creo yo, de toda curación… y de todo en esta vida: tu actitud activa.
Así que hoy pienso que si como como como (jeje, juego de palabras), sé lo que sé, y me cuido como me cuido, quizá es porque un día me picó la cabeza.
En definitiva, que sin quererlo me convertí en una experta en ingredientes feos para mi cabeza y mi piel.
¿Sabes cuál es el ingrediente principal de tu lavaplatos? El Lauril Sulfato de Amonio (LSA) y el Lauril Sulfato de Sodio (LSS). Exactamente el mismo que el de tu champú tradicional. ¿Cómo? Venga, que te doy unos minutos para que lo asimiles…
Bien, seguimos. Los sulfatos son poderosos detergentes abrasivos que irritan y dañan el cuero cabelludo, debilitan el cabello y estimulan su caída. Son la principal causa de que tu champú haga tanta espuma, pero también de que te pique la cabeza. ¡Me pregunto por qué asimilamos la espuma con poder de limpieza! Es como si algo sin espuma no limpiara, cuando en realidad no es la espuma el agente limpiador.
Luego están las siliconas. Normalmente en algún champú pero sobre todo en los acondicionadores y mascarillas. Las conocerás porque en el listado de ingredientes aparecen con nombres con prefijos como cyclo- , PEG-(número) o sufijos -cone.
Las siliconas las entiendo como un maquillaje para tu melena: son plásticos que enmascaran tu fibra capilar, dejándola suave y brillante, pero no es tuya… es su envoltura. Y el problema de las siliconas es que para eliminarlas tienes que usar un champú lo suficientemente agresivo como uno que contenga sulfatos.
El pez que se muerde la cola.
Así llego yo, después de muchos años de comprar, gastar y probar diferentes marcas de cosmética SIN cosas que no quiero y CON ingredientes que me gustan, con L’Arganier Organics. La marca nació de la mano de 3 amigos que creían, como yo, en una cosmética más sostenible y buena para ti y para el medio ambiente. Sólo fabrican 4 productos, y su principio activo principal es el aceite de argán.
Este es EL champú. No hay otro que me guste tanto y que me trate tan bien como él. Está realizado con aceite de argán, e indicado en cueros cabelludos sensibles, con caspa, irritados, y cabellos finos y sin volumen. Aunque no hace falta tener la cabeza enferma para usarlo: todos los cabellos se benefician de sus ingredientes, no lleva sulfatos, siliconas ni parabenos. Tiene una textura perfecta, trasparente, y para ser eco y natural, hace bastante espuma. No hay cuero cabelludo que se le resista.
Para mi cabello seco, medio y rizado va genial. Para el cabello de mi hija graso, fino y liso ¡también!
Aunque el best seller de la marca es la mascarilla, para mí este serum es mi favorito. Conocí este sérum o aceite seco hace unos 3 años, en verano, y desde entonces somos inseparables. Es todo lo práctico que puede ser un aceite seco: se absorve con facilidad en tu piel, la hidrata, la deja satinada… Pero en verano además me lo reparto por mi cabello antes de entrar en el agua, ya sea playa o piscina, y tras el baño. Y de verdad que mi cabello al final del verano ¡está incluso más sano y bonito que en primavera!
Cuando lo utilizo tras la ducha o antes de mi hidratante facial a modo de sérum me suelen preguntar por mi perfume… Y ya no digo más…
Un buen champú necesita una buena pareja. Y ahí está ella. Llámala «acondicionador» o llámala «mascarilla», porque ésta es un dos en uno. En tu día a día puedes usarla como un acondicionador ligero, pero muy agradable de usar e hidratante. Si tienes más tiempo, déjala actuar 15 minutos en tu cabellera y lucirás una melenaza espectacular. Tiene una textura densa pero que se reparte muy bien a lo largo de la cabellera; además, como no es excesivamente líquida, va perfecta para ponértela como mascarilla sin que te caigan chorretones. El resultado es un cabello muy hidratado, nutrido, desenredado y brillante, de aspecto sanísimo.
Ah! Y su aroma… El aroma, igual que el resto de productos de la marca, es indescriptible: algo sensual, ligero, suave… embriagador.
La joya de la corona. Un tesoro. Oro líquido. Puedo inventarme otros adjetivos así de increíbles para describirlo, pero hasta que no lo tienes en tus manos y lo pruebas, no lo entiendes. De gran poder nutritivo y regenerador, esta aceite puede usarse de los pies a la cabeza para diferentes indicaciones: tratamiento pre-lavado para el cabello, antiarrugas, protector del frío, regenerante de cicatrices, pre-base de maquillaje… y un sinfín de aplicaciones. Ha sido premiado en 2014 y 2015 como el mejor aceite de argán de Marruecos.
Y su presentación es divina.
En cuanto a cosmética eco y natural, el aceite de argán es uno de los mejores aceites que existen.
No hace mucho te contaba cómo usaba yo el aceite de coco, mi otro enamorado… Y el aceite de argán no se queda corto, y entre los dos forman un estupendo equipo.
Un tratamiento semanal estupendo para tu cabello es aplicar aceite de argán bien repartido a lo largo de tu cabellera. Envuelve la cabeza en una toalla caliente y relájate como mínimo 1/2 hora (aunque puedes dejarlo como yo, toda la noche). Luego lávate con un champú suave y deja secar al aire. Pelazo sano y bonito.
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Si me conoces no te va a sorprender nada que te recomiende olvidarte de la leche de vaca y que empieces a aficionarte a las bebidas vegetales en su lugar. Hace tiempo escribí en otro sitio un post donde daba mis razones por las cuales te aconsejo que dejes de beber la leche de vaca del súper. Hoy no voy a entrar en ese tema, pero si te apetece algún día volveré a escribir sobre ello.
Así que partiendo de que ya bebes leche vegetal, o te estás iniciando en ello, hoy te doy unas buenas razones para que NO COMPRES MÁS TETRABRICKS. Muchas veces cuando en consulta recomiendo dejar la leche de vaca, me suelen decir que las bebidas vegetales son muy caras, y yo añado además, que llevan azúcar o edulcorante en exceso. Así que te digo: ¡Hazte tú misma la leche vegetal! Es fácil, es económico y es 100% personalizable.
Remoja los anacardos durante 6 horas en agua y la sal. Cuela y enjuaga bien. Pon los anacardos con 1/2 litro de agua en la batidora a máxima potencia durante un par de minutos. Añade el resto del agua y vuelve a batir. No hace falta colarla, de manera que tampoco queda residuo. Traspasa a una botella de cristal y refrigera, un máximo de 3 días.
Pon las almendras en remojo durante 10-12 horas con el agua y la sal. Cuela las almendras y enjuágalas. Ponlas en la batidora con la mitad de agua y bate a máxima potencia durante 2 minutos. Añade el resto de agua y vuelve a batir. Cuela con un colador forrado o una bolsa especial para leches vegetales. Traspasa en botella de cristal y refrigera un máximo de 3 días. La pasta sobrante puedes aprovecharla para hacer galletas o barritas de cereales.
Calienta el agua sin que llegue a hervir. Añade el coco rallado y mezcla en la batidora a máxima potencia durante 2 minutos. Cuela con un colador, que puede ser forrado o una bolsa para hacer leches vegetales, y traspasa a una botella de cristal. Refrigera hasta un máximo de 3 días.
La pasta sobrante puedes deshidratarla de nuevo o utilizarla para hacer recetas de galletas u otra repostería.
¿Has visto lo fácil que es hacer leches vegetales en casa? Es mejor que las guardes hechas de esta forma, y cuando vayas a tomarte un vaso, la endulces y condimentes como prefieras: azúcar de coco, sirope, canela, ralladura de limón, etc. Si optas por endulzarla entera te durará menos tiempo refrigerada.
¿Consumes leches vegetales? Si es así, ¿las compras o las haces tú misma? Te animo a que pruebes alguna de las propuestas y me comentes más abajo tu experiencia. Y si te ha gustado el vídeo y/o la entrada, comparte y ¡ponme un «like» y me pondrás contenta!
Vamos a hablar en plata: la nutrición oficialista, desde los años 50, se ha dedicado a difundir un concepto de alimentación saludable que no encaja en nuestra genética evolutiva. Sobre todo, en el campo de la nutrición deportiva. Conceptos como carga de carbohidratos, plataco de espaguetis o de arroz, superbatidos proteicos o chupitos de glucosa se me vienen a la cabeza cuando hablamos de nutrición deportiva popular. ¿A ti no? ¡Cuánto mito hay pululando sobre este campo!
Como entiendo el funcionamiento de nuestro metabolismo, veo claramente que nada es menos aconsejable antes de una maratón o un partido de fútbol que un plato repleto de cereales… Pero este y otros conceptos te los iré contando poco a poco.
Hoy tansólo voy a explicarte una práctica de nutrición deportiva muy especial: el ayuno intermitente.
Aquí viene la pauta que debes seguir para cualquier práctica deportiva: lo adecuado es comer carbohidratos de fácil digestión 2h antes de hacer ejercicio, siempre y cuando éste sea de larga duración. O sea, ejercicio de más de 2 horas. Si sales a hacer running, BTT, o cualquier clase dirigida en tu gimnasio, y dura 45 minutos, por ejemplo, no comas nada. En este caso con una correcta hidratación es suficiente.
Hacer ejercicio en una situación cetogénica mejorará tu rendimiento. Para que me entiendas, una «situación cetogénica» quiere decir que estás utilizando tu grasa corporal como fuente energética en lugar de glucosa. Marc Vergés en su libro «Paleo dieta para deportistas» ilustra esta explicación haciendo referencia a nuestros antepasados, que corrían a buscar comida (cazar) con el estómago vacío (situación cetogénica), y el alimento conseguido se convertía así en el premio o la recompensa al esfuerzo físico realizado.
Sí, ya sé que esto dista mucho de lo que te ha dicho todo el mundo hasta ahora, pero créeme si te digo que la pauta nutricional convencial en realidad no está apoyada por suficientes evidencias.
Fíjate cómo funcionas, y lo entenderás:
¿Qué sucede cuando entrenas en ayunas?
1º- Durante los primeros 30 minutos obtendrás energía del glucógeno hepático, primero, y muscular después.
2º- Cuando tus reservas de glucógeno hepático se hayan acabado, utilizarás los ácidos grasos de tus reservas para seguir entrenando. Estas reservas proceden de la grasa perivisceral, de la grasa abdominal (el tan temido flotador) y de la grasa que hay entre las fibras musculares.
Sobra decirte que utilizar la grasa abdominal y perivisceral es un gran favor que le haces a tu salud, ya que es archiconocida la relación que tienen estas grasas con enfermedades como las cardiopatías, la diabetes o la resistencia a la insulina.
Estas grasas que utilizamos como energía son en forma de triglicéridos. ¿Te suenan? Genial, pues vamos a «quemarlos» (a oxidarlos) para poder utilizarlos como energía, produciendo ATP.
No toda la energía es igual…
Imagina que nuestro cuerpo es un coche. Y aunque yo no entiendo mucho de coches, sé que no es lo mismo gasolina súper, que gasolina diésel… ¿verdad? Pues en nuestro metabolismo ocurre algo similar. Si utilizamos una fuente de glucosa a la que llamamos gasolina súper, obtendremos 31 ATP; y si en cambio utilizamos la fuente de grasa alias gasolina diésel, obtendremos más de 100 ATP.
Entiéndelo: utilizar la grasa corporal como fuente de gasolina diésel te da una capacidad mayor de gasto, así que harás más quilómetros sin tener que para a repostar.
El ayuno intermitente
El ayuno intermitente consiste en someter tu cuerpo a una ingesta nula de alimentos sólidos durante un período de tiempo que suele oscilar entre 12 y 16 horas.
Es una técnica fantástica para recuperar el consumo de grasas de tu organismo. Pero…. ¡no te lances a ello sin más! Debes hacerlo progresivamente si no estás acostumbrado a utilizar tus grasas como fuente energética. Es útil sobre todo en entrenamientos de media duración, ya que te libera de la dependencia de consumir alimentos antes y/o durante el ejercicio, y de las inevitables molestias digestivas. En el blog de la Clínica Regenera lo explican así.
Entrenar en ayunas también es un gran método si estás bajando de peso y te has estancado. Es muy común en procesos de pérdida de peso que, antes de llegar a la meta… nos estancamos. Si ese es tu caso, sal a correr/bailar/nadar… lo que quieras, en ayunas.
Si decides ponerlo en práctica, te aconsejo que te pongas en manos de un profesional que esté acostumbrado al método, y que en las primeras salidas tengas a mano algo de sustento por si las moscas… Cada vez hay más deportistas que utilizan el ayuno intermitente como una manera de sobreentreno, y mejoran considerablemente rendimiento.
Si eres deportista y practicas el ayuno intermitente me encantará que compartas tu experiencia con nosotros. Y si practicas deporte de forma habitual (espero que sea así) o estás perdiendo peso y parece que no avanzas, anímate y pídeme consejo.
Al final de la página puedes compartir el post en tus redes sociales, o simplemente darle un «like»;).
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