La forma más fácil de germinar en casa

La forma más fácil de germinar en casa

Me impresiono sumamente ante todo lo que nos brinda la Naturaleza. Estamos rodeados de pequeños milagros y realmente no nos damos cuenta. ¿No es un milagro maravilloso que de una minúscula semillita pueda brotar una planta? Cada vez que germino semillas, no puedo evitar pensar en los milagros de la vida. Llámame romántica o ñoña… pero me impresiona soberanamente el poder de la Naturaleza. Y en esas estoy, brindándote la fórmula perfecta para que puedas disfrutar de uno de esos pequeños milagros: los germinados.  

¿Qué son los germinados?

Son semillas que iniciaron el proceso de creación de una nueva planta. Se consideran alimentos vivos, crudos, y por lo tanto, de gran poder vital. Añadir germinados a tu dieta hará que ingieras más nutrientes. Son ideales en un contexto detox y excelentes revitalizantes del aparato digestivo. Una ración de germinados te aporta una gran dosis de proteína vegetal, enzimas digestivas, oligoelementos, vitaminas y minerales. Escúchame, conviene que añadas este súper alimento a tu dieta. ¡Es una excelente manera de obtener más vitalidad y cuidar tu aparato digestivo!

Cómo lo hago

Hace años que consumimos en casa semillas germinadas, aunque de hecho, nunca he tenido germinador. Me acostumbré a germinar «a mano», con un tarro de cristal, un bol, una gasa y una goma elástica. Es tan fácil como dejar las semillas en remojo unas horas. Escurrir y tapar con la gasa. Dejar reposando las semillas húmedas colocando el tarro hacia abajo y en diagonal. Cada día, remojar un par de veces y repetir la operación. En 3-4 días tienes tus semillas germinadas. No es difícil, para nada. Tan sólo requiere de constancia y cuidado.

Si tienes hijos en casa, germinar es algo bonito para compartir y hacer con ellos. Además de descubrir la «magia» de la Naturaleza, al «hacerlo ellos» es más probable que les guste luego comer esas pequeñas semillitas germinadas. ¡Y a ti te encantará que las coman por su gran poder nutricional!

Este gráfico ilustra «mi método», que dibujó Imma Mestre para mi libro digital Detoxifícate. He rescatado la ilustración porque creo que es la forma más fácil de que entiendas cómo lo hago…

germinados

También puedes comprarte un germinador, que viene a ser lo mismo que mi método casero, pero en bonito. Es decir, un germinador suele ser un tarro de cristal que incluye un soporte para mantenerlo inclinado e invertido. 

germinados
germinados

¿Cómo como germinados?

Incluir germinados en tu alimentación es facilísimo porque ¡puedes tomarlos donde sea! Los pongas donde los pongas, enriquecerán un 200% ese plato: en ensaladas, en woks de cereales, en bocadillos (déjame recomendarte la combinación de hummus o hummus de aguacate con germinados de alfalfa), en zumos verdes, coronando hamburguesas, como toppings… ¡Donde se te ocurra! Y para que te animes y te sea más fácil probar estas bolsitas milagrosas, te dejo mi cupón de Conasi… ¿Te he dicho ya que son un milagro super nutritivo?

Me encantará saber tu experiencia con los germinados. Si germinas, cómo lo haces. Si lo haces con tus hijos y si les gustan los germinados. Si no lo has hecho nunca y te animas a probar…. ¡Cuéntame tu historia con los germinados y alucina con este milagro natural!

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Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Vídeo-receta Buddha Bowl: ¿qué ?, ¿cómo?, ¿por qué?

Un plato único completo.

Porque es cierto, hay días que no me apetece tirarme horas en la cocina. Ni me apetece romperme mucho la cabeza. O también están esos otros días en los que no tengo más de media hora para comer…un pim pam con conciencia y degustando, eso sí, y a trabajar. Para todos esos días, te presento el Buddha Bowl.

Un Buddha Bowl tiene sus normas. De otro modo, sería un plato cualquiera de ensalada variada. Pero no, es más que eso. Prepararlo es terapéutico, como dibujar un mandala en 3D, y comestible.

Un Buddha Bowl reúne las siguientes condiciones:

  • Es un plato único. O sea, te lo comes, y ya estás. Perfecto para esas cenas que quieres ligeras pero nutritivas.
  • Es 100% vegetal. De hecho, es un plato vegetariano. Yo como no soy partidaria de ponerme etiquetas por mi manera de comer, me da lo mismo de qué dieta provenga un plato si tiene buena pinta y me interesa su composición. Vamos, ¡que ni mucho menos hace falta ser vegetariano para comer un Buddha Bowl!
  • Tiene unos pasos más o menos fijos a seguir:
  1. La base de hojas verdes: espinaca, mezclum, canónigos, etc.
  2. Carbohidratos: quinoa, arroz, mijo, patata, etc.
  3. Proteína: legumbre, frutos secos, tofu, germinados,etc.
  4. Hortalizas asadas: calabaza, calabacín, espárragos, boniato, etc.
  5. Grasas: aguacate, frutos secos, etc.
  6. Salsa: all-i-oli, vinagreta, hummus, etc.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo se hace:

En este caso he escogido espinacas como base.

Aunque no soy partidaria de comer cereales habitualmente, esta vez he optado por incluír quinoa, pseudocereal muy rico en proteína, que he lavado a consciencia antes de hervirlo para eliminar sus saponinas.

La proteína utilizada es una mezcla de nueces, germinados de alfalfa y germinados de rábanos. O como ves en la lista de proteína vegetal, puedes poner garbanzos, lentejas o alubias.

Para las hortalizas asadas, qué mejor que calabacín a la plancha.

En cuanto a grasas, escojo mi preferida: el aguacate, aunque también las encuentro en las pocas nueces que ya he puesto.

Y todo Buddha Bowl debe coronarse con una salsa que le de cremosidad y untuosidad. Para el mío, un hummus de brócoli que descubrí un día, así como de casualidad: tahina, brócoli hervido, aceite, ajo, pimentón y sal.

Ya sé que hay días que no apetece cocinar. Pero no por eso vamos a portarnos mal… Te propongo que te inventes tu mandala comestible, y en un momento tienes el Buddha Bowl listo para disfrutarlo.

¿Has probado alguna vez un Buddha Bowl? Me encantaría que compartieras en comentarios la versión de tu Buddha Bowl.

Descubre conmigo Máyikas

Descubre conmigo Máyikas

En los últimos 5 años me han salido bastantes canas, pero mi piel está radiante. Tengo la piel algo sensible y seca en invierno, y como he reído mucho en esta vida… tengo patas de gallo. Créeme si te digo que he probado de toooodo, hasta que descubrí a Máyikas.

Hace mucho que dejé de utilizar cosmética convencional por todos los ingredientes feos que lleva… y lo que pueden hacer éstos dentro de mí (aunque imagino que si me lees a menudo, ya eres consciente de ello). ¿Sabes que incluso el gluten que contienen algunas cremas tiene efectos en el organismo iguales a los que tiene cuando éste es ingerido? (estudio).

Como era una cabra loca que lo experimentaba todo, pasé de los cosméticos convencionales a los aceites vegetales y ungüentos caseros. Eso estuvo bien, pero no era lo ideal, sobre todo porque me salieron granos y mi piel quedó saturada.

En fin, que cuidarse con cosmética natural fue, en algún momento, toda una odisea. Sí, fíjate que he dicho «fue».

Cuatro son mis cuidados básicos:

1- Alimentación saludable, variada, abundante en vegetales, adecuada en cuanto a proteínas y grasas.

2- Cosmética eco, natural, siguiendo el mismo concepto que sigo en cuanto a alimentación. La piel también bebe, come y respira.

3- Movimiento constante. No todo el tiempo, claro, pero sí cada día, algo de deporte (nadar, correr, bailar) y llevar una vida activa.

4- Equilibrio emocional, practicando mindfulness, gratitud, respiración consciente.

Sobre cosmética eco:

Ya te hablé de mi amor por L’Arganier. Tanto su aceite como sus 2 productos capilares llevan años conmigo y seguirán en mi baño hasta el fín de los días… Pero en cuanto al resto de productos cosméticos, iba dando un poco palos de ciego… probando de aquí, otro poco de allí… Y descubrí Máyikas. Sigue leyendo porque te traigo buenas noticias:

Conocí a Isabel a través de mi red social favorita, Instagram. Ella es una mujer emprendedora, inteligente, con mucha fuerza y un gran proyecto por delante. Te invito a que le eches un vistazo a su página: Isabel es farmacéutica y ama la cosmética. Así que decidió emprender en un laboratorio donde ella misma formula cada una de sus cremas. Su proyecto es transparente, cuidado, con rigor científico y una filosofía similar a la mía. Es mi alma gemela cosmética.

Isabel dice: “MÁYIKAS es una marca de Cosmética Natural y Ecológica, elaborada con materias primas naturales cargadas de principios activos fitocosméticos concentrados, que actúan sobre la piel respetando su equilibrio y fisiología, que se absorben fácilmente y actúan desde el interior de la dermis y epidermis, sin agredir el delicado equilibrio fisiológico de la Naturaleza de la piel.”

máyikas

Desde que conocí a Isabel empecé a usar sus productos porque entre sus ingredientes encuentro aceites vegetales de primera presión, extractos de plantas hidroglicerinados e hidrolatos, la gran mayoría procedentes de cultivos ecológicos. Los perfumes son aceites esenciales naturales (igual ya conoces mi faceta de aromaterapeuta y el uso que hago yo con los aceites esenciales, así que… ¡otro punto más por Máyikas!), los conservantes son los aceptados por los organismos certificadores de cosmética ecológica.

Del mismo modo que como sano, eco y fresco, no entra en mi cabeza el embadurnarse con parabenes, conservantes ni colorantes sintéticos, aceites minerales, grasas ni emulsionantes derivados del petróleo, siliconas, bases detergentes irritantes, compuestos halógeno-orgánicos, sales de amonio …

«En Máyikas no encontrarás compuestos perjudiciales para la salud humana o para la salud del medio ambiente.»

mayikas

Personalmente he probado 4 productos de la marca, y son los que se quedarán seguro en mi tienda online:

1- Facial para pieles sensibles, SENS. Te puedo asegurar que si tu piel se irrita con facilidad ya sea por el frío, los contaminantes o incluso el estrés, Sens será tu salvación. Dentro tiene cosas tan bonitas como caléndula, mimosa o manteca de karité. Un confort real para tu piel dañada.

2- Facial antiarrugas, ANTIOX. Mano de santo. De verdad que Antiox ¡quita las patas de gallo! Hace sólo un mes que la uso (y me queda todavía mucho más de medio bote) y me acabó de convencer cuando mi madre me dijo «hija, quiero eso que te estás poniendo que pareces más joven…». Lleva gingeng, centella asiática y comino negro, perfecto para disminuir las manchas producidas por la edad.

3- Corporal pieles sensibles, HIDRACALM. Es perfecta para pieles reactivas, aunque yo la utilizo tras la depilación: ni una rojez ni tirantez tras los tirones. También calma e hidrata la piel con picores propios de la excesiva sequedad, ya que es sobre todo rica en aceite de macadamia, karité y manzanilla.

4- Corporal superhidratante, HIDRAMAX. Déjame hacer el chiste: Hidramax es lo max (jaja). Vale ya paro. Es extra-hidratante y extra-nutritiva incluso en pieles descamadas. Lleva preciosidades como aceite de aguacate, borraja y extracto de mimosa.

Cuatro delicias deliciosas.

Si Máyikas fuera comida sería un zumo verde, una ensalada con germinados y semillas, y una crema de verduras con lino… De ella te he traído estos 4 tesoros porque realmente creo en ellos. Son espectaculares, ecológicos y absolutamente poderosos. Y deseo que te sean muy útiles y que formen parte de los cuidados de tu estilo de vida saludable.

En fin, tengo canas, pero mi piel está radiante.

Botiquín natural: 2 jarabes DIY imprescindibles

Botiquín natural: 2 jarabes DIY imprescindibles

Desde el inicio de los tiempos hemos aprendido qué podemos coger y qué no de todo lo que nos ofrece la Naturaleza. Hemos descubierto, hemos desarrollado y hemos inventado lo necesario para sobrevivir y evolucionar. Gracias al estupendo método del ensayo y error supimos que con 5 hojas de esa planta y 4 semillas de esa otra podíamos hacer brevajes para sobrellevar mejor las infecciones, enfermedades o heridas de accidentes inevitables. Teníamos nuestro botiquitín natural.

¿Quién sabe hoy en día hacer sus propias pócimas? ¿Te atreves? Hoy te voy a contar mis 2 jarabes naturales preferidos y verás como, con ingredientes que sueles tener en tu casa, puedes ayudar a tu organismos a que ese resfriado, gripe o congestión se acorte notablemente… ¡y sin tener que pasar por la farmacia!

Ahí van:

Jarabe de pera

 

¿Sabes cuando te levantas por la mañana con un ligero picor en la garganta, como un pequeño quemazón, que si no atiendes en un plis se convierte en cualquier «-itis» (eso es bronquitis, amigdalitis, etc.)?

Bueno, pues atiende bien, que aquí está la solución, casi mágica, para estos casos.

Se trata de un jarabe para dolor de garganta y tos seca. Aunque la verdad es que a mí me funciona espectacularmente como mucolítico, cuando notas que tienes mucosidad interna y no hay manera de soltarla.

Necesitas: peras. Y ya. ¿Fácil verdad?

Pon 4 peras cortadas a trozos en una cazuela y cubre de agua. Si tienes una slow cooker o olla de cocción lenta chiquitita, te irá de fábula. Si no, con tu cazuela habitual sirve. Pon a hervir, baja el fuego al mínimo, y deja cocer durante 2 horas. Puedes añadirle una rodajita de jengibre para potenciar la acción mucolítica del jarabe.

Pasado este tiempo, cuela y trapasa a un tarro de cristal con tapa. Las peras, resérvalas para tomar como una buenísima compota, acompañar un yogur de coco o lo que se te ocurra (estarán divinas). Tómate el jugo a cucharaditas a lo largo del día. Y alucina con los resultados. De veras, fuera tos, flema y dolor de garganta.

botiquín natural

Jarabe de cebolla

¿Recuerdas el sabor de esos caramelos cuadrados de miel y limón? Esa sensación de pecho refrescante… Cuando pruebes el jarabe de cebolla tendrás esa sensación.

Es ideal cuando tienes tos «bronquítica» y dolor de garganta, gracias a la maceración de la mágica cebolla

Necesitas: 1 cebolla, 1 c.s. de miel cruda, 1 limón.

Corta la cebolla a juliana y coloca en el fondo de un tarro de cristal. Añade el zumo de 1 limón ecológico, y 1 c.s. de miel cruda. Mezcla bien, tapa y deja macerar como mínimo 8 horas. Puedes prepararlo antes de acostarte y por la mañana ya tienes el jarabe hecho.

Ves tomando cucharaditas a lo largo del día cuando necesites alivio o tengas tos. Este es… mano de santo.

Evidentemente, hay unas medidas básicas que expliqué en un post anterior. O sea, si te hinchas de galletas, comes pocos o nulos vegetales y te mueves menos que la estatua de la libertad, tus defensas se van a largar de vacaciones durante este otoño-invierno… Pero con una buena base, un estilo de vida sano, una mente tranquila y feliz, el primer virus que te ataque huirá cual ciudadano de Pompeya cuando huela la primera cucharada de cualquier de estos dos jarabes casi mágicos.

Así que, ya lo sabes, ves a la verdulería (que no farmacia), prepárate un botiquín natural con estas pócimas, y ¡dale tiempo a tu organismo a que luche contra esos insensatos que se atreven a invadirte!

¿Has probado alguno de estos dos jarabes? ¿Cómo ha sido tu experiencia? ¿Con cuál te quedas?

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Video-receta: mi sopa de cebolla antigripe

Y llegó el primer catarro de la temporada (igual no seguiste mis consejos…). ¿Qué es lo que más apetece cuando te sientes con la nariz taponada, debilucha y con templeques? Sí, ya sé, tumbarte en el sofá con esa mantita llena ya de pelotillas de tanta historia, y que la abuela te traiga su sopa de cebolla calentita. ¿A que sí? Bueno, el sofá y la manta lo pones tú, y en lugar de la abuela, voy a ser yo quien te cocine virtualmente mi sopa de cebolla inmunológica.

Esta sopa parte de una receta de Mel Sánchez que he versionado a mi estilo y usanza. Y está repletita de buenos nutrientes que cuidan tus defensas, tus mucosas y tu barriguita (Si notas que escribo en demasiado diminutivo, es porque estoy entrando en el papel de cuidadora, que estás enfermita mujer…).

La base es la cebolla, con excelentes propiedades expectorantes, bactericidas y funguicidas, y también una gran mucolítica. O sea, que en épocas de frío tenla siempre a mano, aunque sea para aromatizar tu habitación con sus aceites esenciales volátiles en esas noches de tos constante (tuya o de tu partener).

Pero además he incluído setas, también con gran poder inmunoestimulante, y 3 de mis especias preferidas: cúrcuma, pimienta negra y tomillo.

Ahí va la receta:

Ingredientes:

  • 3 cebollas grandes
  • 3 dientes de ajo
  • 100 gr. setas trompetas de la muerte
  • 1 c.p. tomillo
  • 1 c.p. cúrcuma
  • 1 pizca de pimienta negra recién molida
  • 1’5 L. caldo
  • AOVE
  • 1 huevo por comensal (opcional)

Corta la cebolla a medias lunas y el ajo a láminas, y póchalos en una cazuela tapada con un chorrito de aceite (dibuja un 6 y listo), junto con la pimienta, cúrcuma y tomillo. Déjala cocinar así durante una media hora larga. Tritura y añade las setas cortadas, el caldo, y pon a hervir 5 minutos. Sirve colocando un huevo crudo en el centro del plato y echando por encima la sopa hirviendo para que cuaje. Puedes tomarla simplemente sin huevo y será una excelente sopa vegana inmunológica, pero con el huevo está exquisitamente más buena, y se convierte en una cena perfecta para cuando estás resfriada o cogiendo algún virus.

sopa de cebolla

Te incluyo la video-receta para que veas bien todos los pasos. Es realmente facilísima y ¿te cuento un secreto? Yo la he llegado a hacer cuando he tenido invitados en casa, servida con gracia, a lo «vichisoise» con mucho estilo… y nadie sospechó que fuera una sopa para enfermos: ¡así de exquisita está! Templadita, suave, aterciopelada… Además, si te sobra puedes convertirla en un puré pasándolo todo por el túrmix. Es un primer plato o entrante perfecto para estos días de otoño.

Así que ya lo sabes, llena tu despensa de estos 6 alimentos mágicos: cebollas, ajos, setas, cúrcuma, pimienta y tomillo, pásatelo bien cocinando esta pócima inmunológica, y deléitate con su textura y su sabor. ¡Y fuera resfriados!

Te invito a que hagas la prueba, estés o no estés enferma, y me comentes las maravillas de esta sopa de cebolla. ¿Qué te ha parecido?