6 usos que puedes darle al pollo desmechado

6 usos que puedes darle al pollo desmechado

Llámalo pollo desmechado, desmigado, deshilachado o como más gustes. La cosa es que este trozo de carne hecha hilos te soluciona y de qué manera unas cuantas comidas y/o cenas.

Te dejo primero la receta por si no lo has hecho nunca. Y si es así, en serio, acostúmbrate a comprar pechugas de pollo y tener un tupper de pollo desmechado en la nevera. Luego ya, si eso, me cuentas 😉

Para el pollo desmechado:
Necesitas una pechuga de pollo deshuesada y entera, agua y sal. Tan fácil como poner el agua con sal al fuego y cuando arranque a hervir, añade la pechuga. Deja que se cocine durante unos 30 minutos.
Una vez cocida, espera que se enfríe un poco y… empieza el juego.
Con la ayuda de dos tenedores en posición inversa empieza a desmenuzar o deshilachar el pollo. Te va a quedar como finas líneas de pollo. Mete en un tupper y reserva en la nevera.
La parte de previsora ya la tienes hecha.
6 usos que puedes darle a tu pollo desmechado (y por qué a partir de ahora será un must have en tu cocina):

1. Relleno de tortitas mejicanas o enchiladas. ¿Tienes cebolla salteada, pimientos verdes y rojos? Añade tu pollo desmechado et voilà, una tortilla mejicana en un pis pas. ¿Que no tienes cebolla ni pimientos? Pues con lechuga, tomate y zanahoria, y tu pollo desmechado, un burrito frío en un santiamén.

2. En un bocadillo junto con tiras de lechuga y rodajas de tomate, o caliente con queso y orégano. O, mmm… mejor todavía, al estilo hamburguesa con su cebolla, su lechuga, su queso, etc., pero usando el pollo desmenuzado en lugar de carne picada. (La idea es que sustituya al embutido o las opciones menos saludables de relleno de bocadillo).

3. En ensaladas. Esto, más fácil no puede ser. Una ensalada completa debe estar enriquecida con proteína, tal como atún, queso, tofu, gambitas… y nuestro perfecto pollo desmechado.

4. Con patata al horno. Esta idea es de lujo, fíjate: limpia las patatas enteras y córtalas como si fueras a hacer unas patatas acordeón. Yo antes de hornearlas las cocino al vapor. Luego las aliñas, le metes el pollo desmechado dentro (pero un poco mal, que se vea), queso, y para el horno. Están tremendas.

5. En salteados y woks. Hago un millón a la semana, jaja. Es que si haces el batch cooking es tan fácil coger las verduras que tengas listas, saltearlas, añadirle una proteína (sí, nuestro pollo desmechado por ejemplo) y tienes la cena lista en un abrir y cerrar de ojos. Lista, nutritiva y buenísima. ¿O no?

6. Como topping de sopas y cremas. Que mira, precisamente estoy escribiendo esto a 34º C temperatura ambiente, y con el ventilador apuntando a mi cogote, así que, la verdad, no apetece. Pero tenlo en cuenta para cuando pase esta hola de calor. En una sopita vegetal, o una crema de verduras, sirves con un puñado de pollo desmechado y haces en un momento una cena perfectamente nutritiva y de fácil digestión.

Total, que hay muchísimas más ideas que se te van a ocurrir si cuando abres la nevera que encuentras con un tupper lleno de pollo desmechado. Te ha quedado claro ¿verdad? Que si hasta ahora no lo hacías, ¿qué vas a acostumbrarte a tener siempre en tu cocina? Correcto: pollo desmechado :).

Esto va de huevos

Esto va de huevos

Esta entrada va de huevos. ¿De huevos? Pues sí, porque es uno de los temas que más me preguntáis en consulta. O sea, «¿cuántos huevos puedo comer? ¿Tantos? ¿No me subirá el colesterol? Uy, mi médico dice…».

El huevo es uno de esos alimentos que han sido injustamente demonizados. Nunca me han preguntado si es malo desayunar leche de vaca con galletas, ¡menudo error! y en cambio se cree insano desayunar cada día huevos revueltos… Así que voy a aclararte, de una vez por todas, porque «tu médico dice…». Hoy te cuento todo sobre el huevo. ¿Te quedas?

¿Qué contiene el huevo?

 

Mira, sólo con pensar que de «eso», nacerá un ser vivo, tendría que darnos una pista de cuán rico nutricionalmente hablando es un huevo.

Yo creo en el huevo. Es uno de los super-alimentos que nunca faltan en mi cocina. Fíjate:

1- Cuando fuí a la universidad me explicaron que se consideraba la del huevo como la proteína neutra. Eso quiere decir, la mejor proteína biológica que existe. Chapeau.

2- Tiene una gran diversidad y riqueza de vitaminas y minerales (Vit. A, D, K, B2, B5, B12, hierro, fósforo, potasio y selenio). Mejor que tomar un suplemento vitamínico.

3- Excepcional para el cerebro, pues es una grandísima fuente de colina. Dáles a tus hijos un huevo antes de ir al colegio, en lugar de cereales o galletas, y verás cómo se concentran mejor (y hay menos hiperactividad por las aulas).

4- Contiene luteína y zeaxantina, nutrientes que actualmente se suplementan para mejorar y prevenir problemas visuales como cataratas o glaucoma.

5- Rica fuente de omega 3. O grasas, mis amadas grasas… (Aquí, aquí y aquí puedes leer más artículos sobre alimentos con grasas buenas).

Y ahora te cuento lo más divertido (nota ahí mi sarcasmo): la mayor parte de esos nutrientes, incluídas las proteínas, se encuentran en la yema. Así que no cometas nunca más el asesinato de tirar la yema y hacerte una tortilla o un batido con sólo las claras…

 

Pero el huevo tiene colesterol…

 

Ya, eso te ha dicho tu médico ¿verdad? Bueno, no estoy diciendo que te haya engañado, pero sí que entre unos y otros, nos equivocamos. ¡Ey! ¡que dicen que equivocarse es de sabios!

Ante todo tienes que quitarte de la cabeza la errónea idea de que el colesterol es malo. Numerosas reacciones metabólicas son posibles gracias al colesterol. Luego, el principal responsable de que tengas colesterol en tu cuerpo es el hígado, que es el encargado de fabricarlo. Y si tu cuerpo está sano, funcionará así: si comes mucho colesterol, tu hígado producirá menos; si comes poco o nada, tu hígado fabricará más. Así pues, que comas más o menos colesterol en realidad no cambiará mucho tus análisis de sangre…

Los estudios más recientes (a esto me refería antes cuando he escrito que «rectificar es de sabios») indican que un aumento significativo de colesterol en tus menús no producirá ningún aumento de colesterol sanguíneo. Repito: en los años 70, creímos que sí, y por eso limitamos su consumo a 3 a la semana. Pero hoy ya sabemos que eso no es cierto. Repito: no-es-cierto. Si comes más de 3 huevos a la semana, ni te subirá el colesterol, ni tendrás más riesgo de enfermedad cardiovascular (estudio).

No todos los huevos son iguales

 

Ahora te voy a explicar una cosa bien simple y vas a entender lo importante que es comer comida de calidad.

Imagina una gallina enjaulada. De esas que nunca han visto el sol, y que tienen día y noche unas lámparas encendidas para que pongan huevos sin cesar. A esa pobre gallina que jamás ha abierto las alas, la alimentan con granos medicados, para que nunca enferme, pues bajaría la producción… También recibe hormonas, a parte de antibióticos, para que pronto sea fértil y no pare de poner huevos. Pobre gallina. Imagina su estilo de vida: está enferma.

Ahora imagina una gallina libre, que campa a sus anchas por su granja. Que cuando quiere pasea por fuera picoteando granos, gusanos y lo que sea que le apetezca a la feliz gallina. Esa gallina se levanta temprano, cuando amanece, y se acuesta en la puesta de sol. Come libre, nunca la han medicado porque nunca se ha puesto enferma, ni mucho menos le han dado hormonas, y hace ejercicio paseando por la granja… es una super-gallina. ¡Qué salud rebosa!

Teniendo a las 2 gallinas presentes, ¿sabrías decirme cuál de las dos pondrá unos hijos-huevos más sanos? ¿La enferma que tiene el hígado y todos sus órganos anquilosados o la sana? Lógicamente, un animal sano tendrá unos hijos sanos. Igual que nosotros, vamos… Así que te aviso: no todos los huevos son iguales.

El código del huevo:

Ya sabes, compra huevos cuyo primer dígito sea un 0 (ecológico) o un 1 (de gallinas criadas en libertad). Y no tengas miedo a desayunarlo cada día. Es más, deja ya tus corn flakes y hazte unos huevos revueltos; verás qué diferencia!

Pronto haré otro post explicando la mejor forma de cocinar los huevos para sacarles el máximo beneficio. ¿Te interesa? ¿Y tú, cuántos huevos comes a la semana? ¿Eres de las que les da miedo el huevo o por el contrario nunca falta en tu nevera?