Cómo vivir con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)

Cómo vivir con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)

Voy directa al grano: hoy hablaremos de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP a partir de ahora). ¿Te suena? Si no lo sufres ni tampoco ninguna mujer de tu entorno lo sufren, quizá no sepas de qué estoy hablando y te suene a chino esta palabreja… Pero quiero que sepas que hay muchas, muchísimas mujeres con trastornos hormonales a las que un día su médico les suelta: «Tienes SOP. Toma tu pastilla a partir de ahora, y aprende a vivir con los síntomas.» Bueno, tampoco se lo sueltan así (espero), pero vamos, para que te hagas una idea.

Y es que actualmente, y ya no me refiero sólo a SOP, pero parece que lo normal es sufrir dolores menstruales. En serio, ¿cuántas mujeres de tu entorno tienen una regla que ni se enteran? Me apuesto a que casi todas sufren o dolor de barriga, o retención de líquidos, o estado de ánimo alteradillo…

En unos artículos anteriores te explicaba cómo comer y entrenar según tu ciclo menstrual. Hoy me centraré en un trastorno muy común: el SOP.

Porque podemos hacer mucho para tratarlo. Y la respuesta está en la alimentación y en el deporte. ¿Sorprendida? Espera, que te cuento:

El SOP se diagnostica cuando se cumplen como mínimo 2 de los siguientes síntomas:

  • Niveles elevados de andrógenos (hormonas masculinas)
  • Ausencia de ovulación
  • Muchos quistes pequeños en los ovarios.

Como síndrome, los síntomas varían bastante de una mujer a otra. Hay mujeres por ejemplo que sufren hirsutismo (crecimiento excesivo de vello en la cara, cuello, abdomen y espalda), períodos menstruales irregulares o ausentes, acné, alopecia, infertilidad, sobrepeso…

Muchas mujeres con SOP tienen resistencia a la insulina (RI): el cuerpo se resiste a sus efectos con lo cual tiene que producir más insulina. Este aspecto está relacionado con la obesidad, la diabetis tipo II y los niveles elevados de andrógenos. ¿Y qué puede hacer la obesidad en estos casos? Pues como temíamos, la obesidad puede aumentar los niveles de insulina y, sí, lo has adivinado, agravar los síntomas de SOP.

La propuesta:

No todo está perdido, ni mucho menos, que tienes mucho trabajo que hacer. Pero mi experiencia en consulta tratando SOP me confirma lo que pensaba: tu calidad de vida viviendo con SOP va a mejorar sustancialmente en la medida en la que te responsabilices de ello. No esperes milagros en forma de pastilla; pero si te implicas, la mejora será brutal:

Alimentación:
Si has entendido que los desarreglos metabólicos, tales como la resistencia a la insulina, son una de las causas del SOP, entenderás por qué propongo una alimentación baja en azúcares, low carb, a fin de mantener la insulina bajo control:

  • Abundancia de vegetales ecológicos, sin pesticidas ni aditivos, frescos.
  • Huye de las harinas refinadas y el exceso de cereales, con lo que además te ahorras el gluten. Para tu aporte de carbohidratos, escoje tubérculos y hortalizas en detrimento de los cereales.
  • Asegura un buen aporte de grasas tales como aguacate, aceite de coco, aceite de oliva, pescado azul.

Deporte:

Muévete, muévete y vuélvete a mover. Cuando entiendas el efecto que tiene el movimiento frente a la regulación de tu metabolismo, no podrás dejar de bailar, correr o nadar.

No te cuento nada nuevo si te digo que cuando te mueves pierdes grasa. Pero además, perder grasa significa que tu inflamación disminuye y recuperas tu sensibilidad a la insulina (problema resuelto, pensarás). Bueno, más o menos…

Si te mueves en unas condiciones determinadas (como expliqué en el artículo sobre el ayuno intermitente), además permites que tu músculo capte rápidamente el azúcar de la sangre sin necesidad de insulina. ¡Esto es genial! Significa que con el movimiento evitas que tu cuerpo tenga que recurrir a la liberación extra de insulina que tus desarreglos hormonales te provocan (relee el apartado de RI).

Conclusión:

Si tuviera que recomendar un estilo de vida (no hablo sólo de dieta) tal como trabajo en mi consulta, sin duda sería paleo, que incluye comer alimentos, no productos, abundantemente vegetales, grasas buenas como el pescado azul, aguacate, aceite de oliva o jamón ibérico, y proteína de calidad. En un entorno que promueva la actividad física y el movimiento, el descanso reparador y las digestiones al día.

Verás que estos consejos tan simples y lógicos (así hemos vivido millones de años), tendrán un impacto muy positivo sobre los síntomas de tu SOP.

Espero que este artículo te haya ayudado, al menos a conocer que realmente podemos hacer mucho y mejorar tu calidad de vida. Y si quieres más, te hago dos propuestas:

  1. Podemos tener una charla para ver cómo te puedo ayudar, ya sea en mi consulta presencial de Barcelona o bien online.

2. Puedes comprar la Guía SOP escrita por las protagonistas del blog PaleoSop, María Requejo y María Cajo. Escrito con un lenguaje llano entenderás fácilmente cómo hacer frente al síndrome. Contiene información útil para entender cómo mejorar tus síntomas y también un menú entero para un mes y… ¡un montón de recetas! 

A parte de la completa guía, las fundadoras de PaleoSOP han creado un grupo de Facebook exclusivo para las que adquieran el ebook, en donde poder compartir las recetas, dudas, inquietudes… Yo misma estoy dentro del grupo y no puedo dejar de recomendarlo ;).

¿Sufres SOP? Cuéntame tu caso, y te animo a que empieces con estos cambios. Y si conoces alguna mujer en tu entorno que lo padece, comparte este artículo para que pueda entender que hay formas de mejorar su calidad de vida.
Desayuno. Café a prueba de balas.

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Quizá te suena de haberlo visto por redes sociales. O te lo ha contado tu compi de gimnasio. O lo has probado ya. O te da la sensación que te estoy hablando en chino. Café bulletproof, conocido también como «a prueba de balas».

Desayuno. Yogur con granola

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En este blog ya tienes varias entradas sobre los mitos que rodean el concepto del desayuno (aquí), y algunas ideas para que rompas el ayuno nocturno (aquí). Pero hoy se me ha ocurrido abrir dentro de la categoría de «Recetas», una exclusiva para los desayunos. Así que hoy te presento mi desayuno más habitual este verano: Yogur con granola.

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Tengo SIBO, ¿y ahora qué?

Llevas tiempo con malas digestiones, la barriga hinchada y después de probar mil remedios, infusiones, pastillas, detox… das con alguien (nutricionista o médico) que te pide unas pruebas raras.
Te han hecho tomar un brebaje de lactulosa o glucosa, y soplar en diferentes momentos en lo que se llama el test de aliento. El objetivo del test es determinar la cantidad de hidrógeno y metano del aliento.
Si tienes más de 20 ppm de hidrógeno o un aumento de 10 ppm de metano respecto al valor basal, está diagnosticado: tienes SIBO.
O lo que es lo mismo, Sobrecremiento Bacteriano.
Pues vale, tú, ni idea. Y ahora, ¿qué?