Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

No estás rota. Estás intentando encajar en algo que no es lineal

Hay semanas en las que eres imparable. Te levantas con energía, tienes claridad, eres productiva, social, resolutiva. Comes sin pensar demasiado, entrenas bien, dices que sí a planes y todo parece fluir.

Y entonces, sin aviso aparente, algo cambia.

La energía baja. Las ganas desaparecen. Lo que antes era fácil empieza a costar. Te irritas más, necesitas más espacio, el cuerpo te pide parar… y la cabeza no entiende por qué.

Y ahí llega la explicación que casi todas hemos usado alguna vez: “soy inconstante”.

O peor: “algo me pasa”.

Como si el problema fueras tú… y no la forma en la que estás intentando encajar.

Pero no. Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

El problema no es cambiar. Es que llevas años interpretándolo mal

Vivimos en un sistema que espera lo mismo de ti cada día. La misma energía, el mismo rendimiento, la misma claridad, la misma versión de ti.

Pero tu cuerpo no funciona así.

Funciona en fases. Se mueve, cambia, se expande y se recoge. Y no es aleatorio. A lo largo de tu ciclo hormonal, todo dentro de ti se ajusta: tu energía, tu hambre, tu tolerancia, tu forma de pensar, tu necesidad de conexión o de silencio.

Eso no es inestabilidad. Es información que llevas años ignorando.

El problema no es que cambies. El problema es que intentas no hacerlo.

Intentas comer igual todos los días, entrenar igual todos los días, exigirte igual todos los días. Y cuando tu cuerpo deja de responder a ese ritmo, en lugar de ajustar… aprietas.

Controlas más la comida cuando tienes más hambre. Te exiges más cuando tienes menos energía. Intentas sostener una versión de ti que solo existe en una parte del ciclo.

Y entonces aparece el conflicto: Más hambre. Más irritabilidad. Más sensación de estar “fallando”.

No porque estés haciendo algo mal. Sino porque estás yendo en contra de tu contexto fisiológico.

De hecho, cuando entiendes cómo adaptar tu alimentación a cada fase, muchas de esas fricciones desaparecen (lo explico en profundidad en → cómo comer según el ciclo hormonal). Y lo mismo ocurre con el entrenamiento: no se trata de hacer menos, sino de hacer lo que toca en cada momento (lo desarrollo aquí → cómo entrenar según el ciclo).

No es hacerlo mejor. Es dejar de hacerlo todo igual.

No necesitas más fuerza de voluntad. Necesitas dejar de exigirte ser lineal

Hay una frase que cambia mucho cuando la entiendes de verdad: no te reconoces de una semana a otra.

Normal.

Lo raro sería que fueras igual… cuando todo dentro de ti está cambiando.

Esa mujer clara, social y productiva de hace unos días… y esta que hoy necesita silencio, más comida y menos exigencia. Las dos eres tú. Las dos son reales. Y no se contradicen.

Lo que pasa es que nadie te enseñó que podías ser varias cosas a lo largo del mes sin que eso signifique perder el control. Que no necesitas ser constante de lunes a domingo si tu cuerpo no lo es. Que la estabilidad no viene de hacer lo mismo siempre, sino de saber adaptarte sin pelearte contigo.

No necesitas más fuerza de voluntad. Necesitas dejar de exigirte coherencia en un cuerpo que funciona por fases.

Tu cuerpo no es inestable. Es cíclico.

Y hasta que no dejes de medirlo como si fuera lineal, vas a seguir sintiendo que estás fallando… cuando en realidad, lo único que está pasando es que tu cuerpo está funcionando exactamente como debería.

Alimentación antiinflamatoria y energía femenina: cómo adaptar tu dieta al ciclo hormonal

Alimentación antiinflamatoria y energía femenina: cómo adaptar tu dieta al ciclo hormonal

La alimentación no solo es gasolina para tu cuerpo: también es una herramienta poderosa para modular la inflamación y favorecer el equilibrio hormonal.
En el caso de las mujeres, escuchar y respetar los ritmos del ciclo menstrual puede transformar la manera en que vivimos la energía, la saciedad y hasta el estado de ánimo.

A través de una alimentación antiinflamatoria adaptada a cada fase del ciclo, podemos acompañar las hormonas, sentirnos más ligeras y evitar esos picos de cansancio, antojos o hinchazón que tantas veces nos pasan factura.

La conexión entre inflamación y hormonas femeninas

Cuando la inflamación está descontrolada, las hormonas se vuelven más inestables: el estrógeno y la progesterona pierden ritmo, la insulina sube y baja con más fuerza, y la energía fluctúa de forma irregular. Esto se traduce en reglas dolorosas, síndrome premenstrual intenso, antojos que parecen incontrolables o sensación de cansancio constante.

Por eso, cuidar la inflamación a través de lo que comemos es una forma de recuperar equilibrio, vitalidad y claridad mental.

Cómo adaptar tu alimentación según la fase del ciclo

 

Fase menstrual: más carbohidratos, más energía sostenida

En los días de sangrado, nuestro cuerpo tolera mejor los carbohidratos. Aquí conviene aumentar ligeramente la cantidad de hidratos de carbono complejos: boniato, quinoa, arroz integral, avena, fruta fresca.
Esto ayuda a reponer energía y a mantener el estado de ánimo más estable, ya que el cerebro necesita glucosa para funcionar al 100%.

👉 Ejemplo: crema de calabaza con lentejas y arroz integral, ensalada de garbanzos con boniato asado, porridge de avena con frutos rojos.

Fase ovulatoria: proteína y fuerza

La ovulación es la etapa donde solemos sentirnos con más energía, fuerza y seguridad. Aprovecha este momento para priorizar proteínas de calidad y vegetales frescos que apoyen la detoxificación de estrógenos, como los crucíferos (brócoli, kale, coles).
Aquí la alimentación antiinflamatoria con pescado azul, huevos, semillas y aceite de oliva refuerza el rendimiento físico y mental.

👉 Ejemplo: ensalada grande con salmón a la plancha, brócoli al vapor y aguacate; huevos revueltos con espinacas y champiñones.

Fase premenstrual: casi “keto” para calmar antojos

En los días previos a la regla, las hormonas bajan y es normal sentir más hambre, ansiedad y antojos dulces.
La clave es reducir carbohidratos rápidos y aumentar grasas saludables (aguacate, frutos secos, aceite de oliva, pescado azul) junto con proteína.
Este enfoque “casi keto” regula el apetito, estabiliza la glucosa y evita los altibajos de energía.

👉 Ejemplo: pechuga de pollo al horno con calabacín y salsa de tahini; huevos duros con aguacate; crema de brócoli con semillas de calabaza.

Claves antiinflamatorias que aplican en todas las fases

  • Verduras y hortalizas en abundancia, mejor frescas y variadas.

  • Especias como cúrcuma, jengibre o canela, que ayudan a modular la inflamación.

  • Fuentes de omega-3 (pescado azul, semillas de lino, nueces).

  • Evitar ultraprocesados, azúcares refinados y grasas trans.

  • Hidratación adecuada e infusiones que apoyen la digestión y el descanso.

Conclusión

La energía femenina fluye mejor cuando escuchamos nuestros ritmos hormonales y adaptamos la alimentación a ellos. Seguir un patrón antiinflamatorio y ajustar carbohidratos, proteínas y grasas según la fase del ciclo te permitirá sentirte más ligera, fuerte y en calma… sin esa montaña rusa de antojos y cansancio.

Y recuerda: no se trata de hacerlo perfecto, sino de aprender a escucharte y elegir lo que de verdad te hace bien. Que la comida no sea tu enemiga, sino tu aliada para vivir con más energía y alegría.

✨ ¿Quieres dar el siguiente paso? En mis consultas 1 to 1 trabajamos justo esto: cómo adaptar tu alimentación a tu ciclo y a tu vida real (sí, con cafés, cenas y todo lo demás). Escríbeme y te cuento cómo puedo ayudarte.

Come según tu ciclo menstrual

Come según tu ciclo menstrual

Parece algo normal, como que está socialmente aceptado que cuando nos va a venir la regla estamos insoportables. Que si estamos más sensibles, que si tenemos un humor de perros, que si nuestros antojos nos poseen, que si, que si, que si. ¡Y un cuerno! ¡Si es que hasta nosotras lo aceptamos! Estamos de broma, ¿o qué? Ser mujer es maravillos. Es mágico. Y tener la regla no es estar enferma.

Sólo hace falta entenderla. A ella y a nosotras. Y aceptar y amar. Nuestro ciclo menstrual es un vaivén de hormonas que sigue un patrón, y estas determinan nuestra hambre y nuestras necesidades.

En fin, vamos al lío, que hoy esto es profundo:

Fases del ciclo menstrual:

Nuestro ciclo menstrual generalmente tiene una duración de 28 días:

ciclo menstrual
  1. Fase Folicular: día 1 a 13, comienza justo el día de la menstruación y termina el día antes de la ovulación. Se caracteriza por una mayor sensibilidad a la insulina, mayor uso de glucógeno y reducción del metabolismo.
  2. Ovulación: día 14. El óvulo baja al útero y espera a ser fecundado. Se reduce nuestro apetito, el aumento de progesterona produce un ligero incremento de la fuerza.
  3. Fase Lútea: día 15 a 28, la fase final del período, y para muchas, la del SPM (síndrome premenstrual). Aumenta el apetito, menos sensibilidad a la insulina, mayor uso de grasa como combustible. Puede que sufras retención de líquidos, alteraciones del humor, abdomen dolorido…

Come en la fase Folicular:

En esta fase tenemos una alta sensibilidad a la insulina o, lo que es lo mismo, toleras más los hidratos de carbono, pero tu TMB (metabolismo basal) es baja. Come más patatas, boniatos, frutas y otros tubérculos. También podrías tomar arroz, quinoa o trigo sarraceno. Es el momento ideal para darte un capricho, puesto que tu organismo lo va a metabolizar mucho mejor.

Come durante la ovulación:

Tu TMB está media, la sensibilidad a la insulina se mantiene alta pero sientes menos hambre porque tu cuerpo necesita comer menos. Escúchalo.

Come en la fase Lútea:

Es la que tradicionalmente nos trae más quebraderos de cabeza, nuestro síndrome premenstrual… Pero oye, ahí lo que pasa es que tu metabolismo aumenta, consumes más energía y, por lo tanto, sientes más hambre. Fisiológicamente tu sensibilidad a la insulina baja pero sube la termogénesis, así que, disminuye los carbohidratos, incluso puedes hacer una dieta low carb, y aumenta las grasas en tu dieta.

A modo de resumen, básicamente te aconsejor seguir siempre una alimentación rica en vegetales, proteínas las justas y de calidad, y grasas (¡no temas a las grasas!). En el período crítico, el tan conocido SPM, baja lo que más puedas los carbohidratos y come muchos aguacates, huevos, aceite de oliva…

Sí, ya sé que te ha parecido súper interesante. Pero la lección no termina ahí, hasta aquí sólo has aprendido cómo comer según tu ciclo menstrual. La próxima semana te explicaré cómo adaptar el ejercicio físico a tu ciclo menstrual.

¿Eres de las que sientes muchos antojos antes del periodo? ¿O por el contrario, de la regla, ni te enteras?

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