Alimentos que disparan la inflamación (y con qué sustituirlos)

¿Qué es la inflamación silenciosa?

6 alimentos que disparan la inflamación

Seguramente has escuchado hablar de la inflamación silenciosa, esa que no se nota a simple vista pero que poco a poco desgasta el cuerpo. No hablo de la inflamación normal que aparece tras un golpe o una herida (esa es necesaria y protectora), sino de la inflamación crónica de bajo grado, la que se mantiene encendida día tras día y puede ser el origen de fatiga, digestiones pesadas, dolores articulares, retención de líquidos e incluso enfermedades más serias.

La buena noticia: la alimentación es una de las llaves más potentes para regularla. Y, aunque muchas veces nos centramos en los “superalimentos” que ayudan a desinflamar, el primer paso siempre debería ser identificar y reducir los alimentos que la disparan.

Hoy quiero compartir contigo cuáles son esos alimentos que más favorecen la inflamación… y lo más importante: qué alternativas reales y sabrosas puedes usar en tu día a día.

1. Azúcar refinado y bebidas azucaradas

El azúcar blanca, los refrescos, los zumos industriales y los productos ultraprocesados cargados de azúcares añadidos son uno de los principales motores de la inflamación. Alteran la microbiota, favorecen picos de glucosa y generan estrés oxidativo.

🔄 Con qué sustituirlos:

  • Fruta fresca entera (mejor que en zumo).

  • Dátiles o pasas en pequeñas cantidades para endulzar recetas caseras.

  • Chocolate negro +85% cacao cuando te apetece algo dulce.

2. Aceites refinados y grasas trans

Los aceites vegetales refinados (girasol, maíz, soja…) presentes en snacks, galletas, bollería o fritos, contienen ácidos grasos omega 6 en exceso y grasas trans que generan inflamación celular.

🔄 Con qué sustituirlos:

  • Aceite de oliva virgen extra (el rey de la dieta antiinflamatoria).

  • Aguacate, frutos secos crudos y semillas.

  • Aceite de coco para cocinar en altas temperaturas.

3. Harinas refinadas y pan blanco

Los productos hechos con harina blanca (pan, pasta, bollería, pizzas…) provocan picos de glucosa, resistencia a la insulina y una cascada inflamatoria.

🔄 Con qué sustituirlos:

  • Pan y pasta integrales 100% (mira siempre la etiqueta).

  • Arroz integral, quinoa, trigo sarraceno o mijo.

  • Pan de masa madre elaborado con harinas de calidad.

4. Carnes procesadas

Salchichas, embutidos, bacon y carnes procesadas contienen aditivos, exceso de sal, grasas de mala calidad y compuestos proinflamatorios que se generan en su procesado.

🔄 Con qué sustituirlos:

  • Carnes frescas y magras de buena calidad, en porciones moderadas.

  • Pescado azul pequeño (sardinas, caballa, boquerones).

  • Legumbres como base proteica vegetal.

5. Lácteos enteros industriales

Aunque cada persona tiene una tolerancia distinta, los lácteos convencionales (especialmente los más grasos y procesados como nata, quesos curados o leche entera de granja intensiva) pueden generar inflamación digestiva, mucosidad y cansancio.

🔄 Con qué sustituirlos:

  • Bebidas vegetales sin azúcares añadidos (avena, almendra, soja bio).

  • Yogur de cabra o de oveja natural, en personas que lo toleran.

  • Kefir o yogur vegetal fermentado con probióticos.

6. Alcohol

El alcohol no solo daña el hígado: también afecta la microbiota intestinal y dispara la inflamación. Incluso el consumo moderado de vino o cerveza puede alterar tu recuperación, sueño y energía.

🔄 Con qué sustituirlo:

  • Agua con gas y rodajas de limón, pepino o hierbas aromáticas.

  • Kombucha sin azúcares añadidos.

  • Mocktails caseros con frutas y especias.

Una idea clave: no se trata de prohibir, sino de elegir mejor

No necesitas vivir en la restricción ni sentir que “te quitan” cosas. La alimentación antiinflamatoria es un camino de descubrimiento: probar nuevos ingredientes, disfrutar de recetas sencillas y notar cómo tu cuerpo se siente más ligero, con más energía y menos molestias.

Recuerda: cada pequeño cambio cuenta. Sustituir un refresco por agua con limón, o cambiar tu pan blanco por un pan integral de masa madre, ya es un paso hacia un cuerpo menos inflamado y más vital.

Conclusión

Los alimentos que más disparan la inflamación —azúcar, aceites refinados, harinas blancas, carnes procesadas, lácteos industriales y alcohol— están muy presentes en la dieta actual. Pero tienes a tu alcance alternativas deliciosas y nutritivas que, además de desinflamar, te ayudan a recuperar tu energía y bienestar.

👉 Empieza poco a poco, sustituyendo un alimento inflamatorio por su versión antiinflamatoria. Verás cómo, con constancia, tu cuerpo responde y te lo agradece.

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Cómete tu ansiedad

Cómete tu ansiedad

¿Tu estado de ánimo condiciona tu alimentación o tu alimentación modifica tu estado de ánimo? Ambas respuestas son correctas y en este vídeo te comparto sobretodo cómo tus alimentos pueden determinar tus emociones.

Al final del vídeo te propongo un ejercicio de autoconocimiento en dos fases:

1- Observa en qué estado de ánimo te encuentras cuando escoges qué vas a comer. ¿En qué grado influye tu decisión cómo te sientes?

2- Cuando pases por unos malos días, o complicados (más estrés, más tristeza, etc.) recuerda qué has estado comiendo en los días previos.

¿Vamos al vídeo?

Tu plan B de menú saludable

Tu plan B de menú saludable

Lo ideal, ideal, ideal, ya sabemos lo que es. O por lo menos, lo que queremos que sea. Pero la vida a veces tiene otros planes y, antes de que la improvisación te lleve a tomar decisiones poco sanas, te invito, en este vídeo, a que tengas tu plan B.

Dale al play, y cuéntame, ¿tienes ya tus listas hechas para tu plan B?

Recuerda el ejercicio:

1. Haz las listas lo más completas posibles.

2. Asegúrate de tener esos alimentos de la lista en tu nevera o despensa de forma habitual.

3. Escribe 4 ideas de combinaciones para que tengas a mano cuando tengas que recurrir a tu plan B.

¡Qué aproveche!

Permeabilidad intestinal

Permeabilidad intestinal

Esta entrada en el blog nace de la consulta. De una necesidad. Porque cada vez vemos más casos de personas a las que se les ha diagnosticado intestino permeable. O enfermedades que derivan de este intestino permeable. Así que, hablemos de ello: ¿qué es el intestino permeable?

Imagina tu intestino. Ese tubo abdominal por el que se deslizan las heces. Y por donde absorbes los nutrientes de lo que hayas comido.

Bien, pues en su interior existe una barrera en forma de microvellosidades. Y ahí precisamente es donde reside nuestra famosa microbiota (esas bacterias amigas que viven en nuestro interior). Por debajo de esta microbiota se encuentra el acceso que va a permitir la absorción de los nutrientes que provienen de los alimentos digeridos, y además nos protege del exterior. 

La jefaza de todo este proceso es la Celulina. Esta se encarga de abrir los canales para que las vellosidades intestinales funcionen correctamente. ¿Pero te imaginas qué podría pasar si la Celulina estuviese hiperactiva? O que tuviera algún percance y necesitara unas vacaciones.

Bien, amiga, pues cuando pasa eso tenemos  permeabilidad intestinal o síndrome del intestino permeable.

En el diagnóstico no vemos una Celina estresada o ausente o hiperactiva, no… Vemos síntomas como que:

1- aumenta el riesgo de toxicidad

2- aumenta la inflamación

3- disminuye la absorción de nutrientes (o sea, sufrimos carencias alimentarias)

4- y el sistema inmune no responde como debiera.

Por eso cualquier enfermedad autoinmune tiene su origen en el intestino permeable, y muchas otras patologías se gestan ahí mismo. De alguna forma, el cribaje que esperamos para decidir qué absorbemos y qué desechamos, no funciona. 

¿Qué factores pueden provocar permeabilidad intestinal?

A día de hoy se conocen bien 3 factores determinantes:

1- Se sabe que los péptidos no digeridos del gluten activan demasiado la celulina.

2- La caseína de la leche de vaca (que no la lactosa, que por mucha leche sin lactosa que quieran venderte, esa azúcar lácteo no es el peor de tus problemas con la leche).

3- Algunos fármacos, sobre todo los que nos llevan a hipoclorhidria, como un bloqueador de la bomba de protones, alias el omeprazol, prescrito seguramente para inactivar el ácido del estómago.

4- El factor estrés.

En resumen, afecta la permeabilidad intestinal todo aquello que active en exceso o bien inactive la celulina.

¿Qué puedes hacer para cuidar tu intestino?

A parte de eliminar los factores que te acabo de mencionar, prioriza en tu alimentación la materia primera, verdura, tubérculos, grasas saludables y proteína de calidad.

Añade aloe vera y almidón resistente, pues te ayudará a restablecer el equilibrio en las microvellosidades intestinales. El almidón resistente lo conseguimos de forma sencilla enfriando un tubérculo cocido, así que un buen consejo es tener siempre a mano patatas y boniatos cocidos, que puedes almacenar en la nevera y tener listas para cocinar tus menús.

Si necesitas una ayuda más personalizada, te invito a una sesión de valoración para ver juntas qué servicio se ajusta más a tus necesidades.

Recuerda: la mayoría de enfermedades se cuecen en el intestino…

¿Fruta antes o después de las comidas?

¿Fruta antes o después de las comidas?

Esta es casi la pregunta del millón. Y no caduca. Quiero decir, que lo mismo la escucho ahora que tenemos tantísima información (buena y mala, que para eso hay tanta) como hace 20 años cuando estaba terminando la carrera..

El otro día me la volvieron a preguntar. Y me dije «oye Marta, grábate, y así difundes tu respuesta por doquier». Y eso hice.

Aquí te dejo el vídeo. Interesante, mucho. Corto, también. Probablemente es el vídeo más corto que he grabado y que grabaré nunca.

Porque normalmente me voy por los cerros de Úbeda, como ahora. Pero el día que grabé el vídeo, fui al grano.

Venga, prepárate una naranja con canela, un plátano con nibs de cacao o una manzana con mantequilla de cacahuete y dale al play:

Si lo que te ha hecho llegar a este contenido es tu interés por mejorar tus hábitos, deshincharte, perder peso desde una mirada amable y cuidada, puedes formar parte de La Comunidad. Donde nos cuidamos, crecemos y nutrimos nuestra alma.

Desayuno. Café a prueba de balas.

Desayuno. Café a prueba de balas.

Quizá te suena de haberlo visto por redes sociales. O te lo ha contado tu compi de gimnasio. O lo has probado ya. O te da la sensación que te estoy hablando en chino. Café bulletproof, conocido también como «a prueba de balas».

Se introdujo con el boom de la dieta cetogénica, amigo de las dietas bajas en carbohidratos y de todos los que somos frikis de la alimentación.

Si no te suena de nada, tranqui, que en seguida te cuento.

Qué es y para qué sirve:

El café a prueba de balas es una bebida energética que suele tomarse en el desayuno de las dietas cetogénicas. O puedes tomarlo hagas la dieta que hagas, vamos. Y lleva sólo 3 ingredientes:

Un café largo, 1 c.p. de aceite de coco y 1 c.p. de ghee o mantequilla de pasto.

Receta: lo único que tienes que hacer es batir estos tres ingredientes y listo :).

Espera, no arrugues la nariz porque aunque cuesta de imaginarlo, el resultado es una bebida suave, densa, confortable y de verdad que está muy buena. Eso sí, para que sea un brevaje saludable es importante que el café sea natural (no torrefacto ni en cápsulas) y molido en casa. El ghee o mantequilla que sean de vacas de pasto, y el aceite de coco de primera presión en frío. ¿Son importantes estos detalles? Sí, porque el contenido nutricional de tu café bulletproof depende de ello.

Fíjate:

Propiedades y beneficios:

1- Es una bebida que te aporta energía (mucha) sin tener que echar mano de los carbohidratos. Por ello normalmente es una opción de desayuno y se toma solo.

2- Por su contenido en polifenoles y cafeína es un excelente estimulante físico y mental (en este otro artículo te hablé de las virtudes del café).

3- Como hemos quedado que el ghee era de pasto, contiene ácidos grasos conjugados, linoleico y omega 3. Las grasas buenas de las que siempre te hablo.

4- Rico en las vitaminas liposolubles A, K, E, D.

5- Al ser bastante saciante, es una opción a considerar si estás siguiendo una dieta cetogénica o antiinflamatoria con el objetivo de perder grasa/peso.

¿Qué te parece? ¿Lo has probado alguna vez? Si no es así te invito a que lo pruebes y veas cómo te sienta.