La pirámide alimentaria no es eterna: historia, contexto y cómo interpretar la nueva pirámide de EE. UU.

La pirámide alimentaria no es eterna: historia, contexto y cómo interpretar la nueva pirámide de EE. UU.

Cuando la nutrición vuelve a arder

Cada cierto tiempo, la nutrición vuelve a convertirse en un campo de batalla. Esta vez le ha tocado a la nueva pirámide alimentaria publicada en Estados Unidos. Para algunas personas es una barbaridad; para otras, una moda más; para muchas, una traición a todo lo que aprendieron en el colegio. Se habla de exceso de proteína, de confusión, de intereses ocultos. Y, como suele pasar, el debate se llena de ruido antes incluso de hacerse la pregunta más importante.

Porque antes de decidir si esta nueva pirámide es acertada o no, quizá conviene detenerse un momento y mirar más atrás. Mucho más atrás. Y preguntarse algo que casi nunca nos preguntamos: ¿desde cuándo existe realmente la pirámide alimentaria que consideramos “la de toda la vida”?

Para entender la polémica actual, primero hay que conocer la historia de la pirámide alimentaria, cómo se creó y por qué ha ido cambiando con el tiempo.

La sensación de que “esto ha sido así siempre”

La mayoría de personas tiene la sensación de que la pirámide con cereales en la base ha estado siempre ahí. Como si fuera una ley natural, casi biológica. Si creciste viendo ese dibujo en libros de texto, consultas médicas y campañas de salud pública, es normal que lo sientas así. Lo que se aprende de pequeño, y se repite durante décadas, acaba pareciendo incuestionable.

Pero esa sensación no viene de la biología ni de la historia de la humanidad. Viene de la repetición.
La realidad es que la pirámide alimentaria es un invento muy reciente. Tan reciente que, desde el punto de vista de la historia humana, apareció hace cuatro días.

La primera pirámide no nació por salud, sino por economía

La primera pirámide alimentaria no nació en una consulta ni en un laboratorio, ni siquiera en Estados Unidos. Nació en Suecia, en los años setenta, en un contexto muy concreto: crisis del petróleo, encarecimiento de los alimentos y una necesidad clara de garantizar que la población pudiera alimentarse de forma suficiente sin que el coste se disparara.

El objetivo no era optimizar la salud metabólica ni reducir la inflamación crónica. El objetivo era práctico y social: responder a una pregunta urgente y muy concreta. Cómo comer de forma equilibrada gastando poco.

Este matiz suele pasar desapercibido, pero lo cambia todo. La pirámide no nació como una verdad universal sobre cómo debería comer el ser humano en cualquier época y contexto. Nació como una herramienta útil para un momento histórico concreto. Y eso no la invalida, pero sí la pone en su sitio.

1992: cuando los cereales se colocaron en la base

Avanzamos unas décadas y llegamos a la imagen que se nos quedó grabada a fuego. En 1992, el USDA publica la pirámide alimentaria que marcaría a generaciones enteras. La famosa pirámide con cereales, pan, arroz y pasta ocupando la base, y las grasas relegadas a la cúspide, casi como algo a evitar.

Esa imagen se difundió masivamente y se convirtió en el símbolo de lo que significaba “comer bien”. Reflejaba fielmente el pensamiento nutricional dominante de finales del siglo XX: miedo a la grasa, obsesión por las calorías y una enorme confianza en que los carbohidratos complejos debían ser la base de la alimentación.

También reflejaba algo menos visible, pero igualmente real: el contexto agrícola e industrial del momento. No fue un engaño ni una conspiración. Fue una fotografía bastante honesta de su tiempo.

Entender este contexto es fundamental para comprender la historia de la pirámide alimentaria y por qué no puede interpretarse como una verdad eterna.

No fue un error, fue contexto histórico

El problema no fue crear esa pirámide. El problema fue convertirla en dogma. Asumir que una herramienta diseñada en un contexto concreto debía servir para todos los cuerpos, en todas las etapas de la vida y durante décadas sin apenas revisión.

La biología humana no funciona así. Y la nutrición tampoco debería hacerlo.

Si hoy sentimos que esa pirámide ha existido siempre es, simplemente, porque la aprendimos cuando aún estábamos formando nuestra mirada del mundo. La infancia fija creencias, la repetición las refuerza y la autoridad las consolida.

Pero pongamos las cosas en perspectiva: la especie humana lleva cientos de miles de años comiendo. La pirámide con cereales en la base tiene poco más de treinta. Históricamente hablando, eso es ayer.

Cuando incluso las guías oficiales empezaron a dudar

Con el paso del tiempo, las grietas empezaron a verse. Primero llegó MyPyramid, más técnica y menos clara. Después MyPlate, intentando simplificar el mensaje y hacerlo más comprensible. Y ahora, la nueva propuesta de 2025–2026, que vuelve a cambiar el enfoque.

Cada modificación no es un capricho. Es una señal clara de algo que a veces cuesta aceptar: la nutrición también evoluciona.

La nueva pirámide de Estados Unidos y la incomodidad que genera

La nueva pirámide (o modelo invertido) rompe con una imagen muy interiorizada. Reduce el protagonismo del cereal, da más espacio a la proteína, pone el foco en alimentos reales y resta importancia a los ultraprocesados.

Y eso incomoda. Porque no cuestiona solo un dibujo. Cuestiona una narrativa aprendida durante décadas.

Desde una mirada clínica y antiinflamatoria, hay aspectos de esta nueva propuesta que tienen sentido: menos productos ultraprocesados, más atención a la saciedad, más calidad nutricional. Y también hay aspectos que requieren matices, porque ningún mensaje simplificado funciona igual en todos los cuerpos.

En mi práctica no trabajo siguiendo pirámides al pie de la letra. Trabajo interpretándolas. Porque ningún esquema puede sustituir a un cuerpo real, a su historia, a sus síntomas o a su momento vital.

Una alimentación antiinflamatoria no busca encajar en un dibujo rígido. Busca reducir ruido, estrés metabólico y confusión. Y eso requiere criterio, no obediencia.

La nutrición no es religión, es evolución

Quizá el verdadero error de fondo sea seguir buscando una pirámide universal, válida para todos. No existe una base perfecta ni un reparto ideal que funcione igual en todos los cuerpos.

La pirámide alimentaria no es eterna. Nunca lo ha sido. Es una foto tomada en un momento histórico concreto, condicionada por la economía, la cultura y la ciencia disponible en ese instante. Entender esto no debilita nuestra forma de comer; la hace más libre, más consciente y, paradójicamente, más saludable.

Porque cuando dejamos de seguir reglas ciegas, empezamos a comer con criterio.
Y eso, al final, es profundamente antiinflamatorio.

Tu plan B de menú saludable

Tu plan B de menú saludable

Lo ideal, ideal, ideal, ya sabemos lo que es. O por lo menos, lo que queremos que sea. Pero la vida a veces tiene otros planes y, antes de que la improvisación te lleve a tomar decisiones poco sanas, te invito, en este vídeo, a que tengas tu plan B.

Dale al play, y cuéntame, ¿tienes ya tus listas hechas para tu plan B?

Recuerda el ejercicio:

1. Haz las listas lo más completas posibles.

2. Asegúrate de tener esos alimentos de la lista en tu nevera o despensa de forma habitual.

3. Escribe 4 ideas de combinaciones para que tengas a mano cuando tengas que recurrir a tu plan B.

¡Qué aproveche!

6 usos que puedes darle al pollo desmechado

6 usos que puedes darle al pollo desmechado

Editado el 9 de enero de 2026.

Llámalo pollo desmechado, desmigado, deshilachado o como más gustes. La cosa es que este trozo de carne hecha hilos te soluciona y de qué manera unas cuantas comidas y/o cenas.

Te dejo primero la receta por si no lo has hecho nunca. Y si es así, en serio, acostúmbrate a comprar pechugas de pollo y tener un tupper de pollo desmechado en la nevera. Luego ya, si eso, me cuentas 😉

Para el pollo desmechado:
Necesitas una pechuga de pollo deshuesada y entera, agua y sal. Tan fácil como poner el agua con sal al fuego y cuando arranque a hervir, añade la pechuga. Deja que se cocine durante unos 30 minutos.
Una vez cocida, espera que se enfríe un poco y… empieza el juego.
Con la ayuda de dos tenedores en posición inversa empieza a desmenuzar o deshilachar el pollo. Te va a quedar como finas líneas de pollo. Mete en un tupper y reserva en la nevera.
La parte de previsora ya la tienes hecha.

 

Si este tipo de ideas te resultan útiles y te hacen la vida más fácil, en mi newsletter comparto cada semana recursos prácticos para comer bien sin complicarte ni vivir a dieta.

Son emails pensados para mujeres reales, con poco tiempo, pero con ganas de cuidarse con cabeza.

👉 Puedes apuntarte aquí y recibirlos directamente en tu email.

6 usos que puedes darle a tu pollo desmechado (y por qué a partir de ahora será un must have en tu cocina):

1. Relleno de tortitas mejicanas o enchiladas. ¿Tienes cebolla salteada, pimientos verdes y rojos? Añade tu pollo desmechado et voilà, una tortilla mejicana en un pis pas. ¿Que no tienes cebolla ni pimientos? Pues con lechuga, tomate y zanahoria, y tu pollo desmechado, un burrito frío en un santiamén.

2. En un bocadillo junto con tiras de lechuga y rodajas de tomate, o caliente con queso y orégano. O, mmm… mejor todavía, al estilo hamburguesa con su cebolla, su lechuga, su queso, etc., pero usando el pollo desmenuzado en lugar de carne picada. (La idea es que sustituya al embutido o las opciones menos saludables de relleno de bocadillo).

3. En ensaladas. Esto, más fácil no puede ser. Una ensalada completa debe estar enriquecida con proteína, tal como atún, queso, tofu, gambitas… y nuestro perfecto pollo desmechado.

4. Con patata al horno. Esta idea es de lujo, fíjate: limpia las patatas enteras y córtalas como si fueras a hacer unas patatas acordeón. Yo antes de hornearlas las cocino al vapor. Luego las aliñas, le metes el pollo desmechado dentro (pero un poco mal, que se vea), queso, y para el horno. Están tremendas.

5. En salteados y woks. Hago un millón a la semana, jaja. Es que si haces el batch cooking es tan fácil coger las verduras que tengas listas, saltearlas, añadirle una proteína (sí, nuestro pollo desmechado por ejemplo) y tienes la cena lista en un abrir y cerrar de ojos. Lista, nutritiva y buenísima. ¿O no?

6. Como topping de sopas y cremas. Que mira, precisamente estoy escribiendo esto a 34º C temperatura ambiente, y con el ventilador apuntando a mi cogote, así que, la verdad, no apetece. Pero tenlo en cuenta para cuando pase esta hola de calor. En una sopita vegetal, o una crema de verduras, sirves con un puñado de pollo desmechado y haces en un momento una cena perfectamente nutritiva y de fácil digestión.

Total, que hay muchísimas más ideas que se te van a ocurrir si cuando abres la nevera que encuentras con un tupper lleno de pollo desmechado. Te ha quedado claro ¿verdad? Que si hasta ahora no lo hacías, ¿qué vas a acostumbrarte a tener siempre en tu cocina? Correcto: pollo desmechado :).

Si leer este artículo te ha hecho pensar “vale, necesito organizarme un poco mejor con la comida”, que sepas que eso es justo lo que trabajamos en NutriHelp.

NutriHelp es un acompañamiento continuo donde te ayudo a crear hábitos sencillos, tener ideas claras para tus comidas y dejar de improvisar cada día, sin dietas rígidas ni normas imposibles.

👉 Aquí puedes ver cómo funciona NutriHelp y si encaja contigo.

Beneficios de tomar el sol

Beneficios de tomar el sol

Es protagonista de refranes populares y expresiones, de muchísimas canciones y hasta en algunos tiempos se lo consideraba una divinidad. Hablo del Astro Rey, el Sol, nuestro centro, la estrella más potente y centro del sistema solar. Y sin embargo, lo tememos y amamos a partes iguales.

Los efectos de sus rayos son la causa de quemaduras y melanomas, lesiones cutáneas y envejecimiento prematuro. Y digo yo, ya que nos aporta tanto (luz, calor, vida) ¿y si intentamos mejorar nuestra relación con él?

Hoy voy a hablarte de los beneficios de tomar el sol, y ya de paso, mis consejos sobre cómo hacerlo de forma consciente.

Beneficios de tomar el Sol

Somos una especie animal que ha evolucionado a lo largo de miles de años en espacios exteriores. Jamás habíamos estado tan “encerrados” como ahora. Fíjate que muchas son las personas que en invierno sobre todo, llegan a su lugar de trabajo antes de salir el sol y salen del mismo cuando este ya se ha puesto. 

El Sol es una de nuestras más valiosas medicinas, más allá de la vitamina D. Necesitamos luz solar para vivir:

  • La luz solar refuerza nuestra inmunidad innata
  • Mejora el descanso nocturno y en general nuestro ritmo circadiano (estudio)
  • Mejora nuestra actividad cerebral y productividad (estudio)
  • Evita y mejora la depresión (estudio)
  • Modula la microbiota intestinal a través del eje piel-intestino (estudio) (ya, si eres fan de la microbiota como yo, seguro que ahora has flipado en colores).

Y podríamos seguir porque cada uno de estos puntos da para desarrollarlo e investigar más. 

Es una pena que el mensaje que nos llega a la mayoría de personas sea tan simplista como “el sol provoca cáncer”, conociendo los tantísimos beneficios que nos aporta. Fíjate cómo nos ha ido recientemente después de estar confinados: la mayoría hemos tenido déficit de vitamina D, trastornos mentales, han aumentado las tasas de depresión, ansiedad, obesidad y la mayoría de enfermedades autoinmunes.

Obviamente todas estas enfermedades que comento son multifactoriales, pero el Sol tiene mucho que decir en todas ellas.

Cómo tomar el sol

Usa protección solar, sí, pero sobretodo usa la cabeza (aquí te hablé cómo protegerte desde dentro).

La luz solar más beneficiosa es la matutina, así que toma el sol a primera hora de la mañana, sobretodo si quieres beneficiarte a nivel mental (y empezar el día con buen humor y energía). O también a partir de las 6 de la tarde, para ir relajándonos y disminuir nuestros niveles de estrés.

Eso quiere decir, que entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde no son buenas horas para tomar el Sol. ¡Si es que hace una calor tremendo! A menudo me preguntan si el Sunscreen de Ringana es suficiente para protegernos. Lo primero que yo respondo siempre es que si tomas el sol al mediodía, ni el de Ringana ni el de Ringuna. Ningún solar va a protegerte de esas horas cuyas temperaturas ya te echan para atrás. Repito: usa la cabeza.

El tema de los solares da para otro post y bien completito: que sea de filtro físico y no químico, resistente al agua, que no contamine los mares (me pongo a llorar cada vez que miro el mar y veo esa capa aceitosa en la superfície…¿cómo podemos tratar así a nuestro hogar?).

Y por último, que la exposición solar sea gradual. Deberíamos de tomar el sol todo el año, pero si no es así y empiezas en la temporada de playas, empieza poco a poco: un paseo de media horita por la playa, cada día un ratito más para que tu piel y tu organismo se vaya acostumbrando a la exposición.

Cuentamé, ¿vas a usar la cabeza este verano cuando te expongas al sol? ¿sabías de todos estos beneficios de la luz solar?

Qué esperar de tu nutricionista

Qué esperar de tu nutricionista

Se busca nutricionista

Llega el buen tiempo, empiezas a lucir palmito, a recuperar la ropa del verano pasado y… ¡horror! necesitas urgentemente bajar de peso.

Esto es típico, ¿a que sí? Y es e primer error cuando buscas un nutricionista: en realidad estás buscando una solución a esa imagen que está en el espejo y no te gusta, o no cumple las expectativas.

Y además, como estamos acostumbrados a que todo es para ya, rápido, inmediato, que no hay tiempo que perder, en este caso buscas que la solución a esos quilos de más sea también rápida, para ya, que tienes planes (una boda, un día de playa, un planazo… quién sabe).

Fíjate que esa forma de solucionar las cosas requiere de una actitud pasiva, receptiva. Estás buscando que una dieta, una nutricionista (algo que viene de fuera) te solucione tu problema.

¿Lo pillas?

Toma las riendas

Si quieres de verdad sentirte a gusto con tu cuerpo, busca en tu nutricionista a alguien que te muestre el camino, que te acompañe, pero que no te ordene qué tienes que hacer, ni mucho menos te prohíba comida. Esto no va de «ordeno y mando», si no de descubrir juntas qué habitos de vida (alimentación, actividad física, sueño…) son coherentes con tu realidad y puedes sostenerlos en el tiempo fácilmente.

A menudo cuando estoy con amigos alguien suelta el chiste típico «como me vea mi nutri…» agarrando una cerveza, unas patatas bravas o esa comilona que le está esperando. Ja, ja. Como si yo no tuviera nada más que hacer que regañar a mis clientes… No gracias.

Lée bien: eres tú quien tiene que responsabilizarse, tomar las riendas, y tomártelo como un aprendizaje para mejorar tu versión.

De otra forma, eso será otra vez más la típica dieta que tarde o temprano vas a abandonar. Y ya sabes lo que pasa con las dietas que empezamos y acabamos… Que todas nos dejan unos quilos de más (sí claro, los recuperas todos y alguno de gratis) y la autoestima por los suelos.

Los 2 pilares de mi consulta

Yo quiero ayudarte, eso está claro ¿verdad?

Pues después de más de 16 años de experiencia en consulta, de aprender de los errores, de estudiar, de ver qué funciona y qué no, etc. los últimos 5 años siento orgullo de cómo se trabaja en mi consulta. Algo así como si hubiera encontrado mi fórmula. Aún así, no porque haya encontrado mi «consulta perfecta» la dejo ahí, sino que sigo en constante mejora y evolución.

1- Conocimiento:

Esto es algo primordial. ¡Madre mía si la ciencia de la nutrición cambia casi de un día para otro! Bueno, ahí exagero, pero vamos, que lo que yo estudié en la carrera hace ya casi 20 años está prácticamente todo obsoleto. Es necesaria y urgente una actualización en cursos, libros y artículos de  nutrición. Y también, porque la obesidad no es sólo fisiología y calorías sino muchísimos otros factores, es interesante que tu nutricionista sepa «de otras cosas», porque todo suma y todo está relacionado. (Un día te contaré a qué me refiero con «otras cosas»…).

2- Acompañamiento:

Esto fue de lo primero que aprendí: si el contacto con el cliente se limita al día de la sesión, y esta sesión tiene una frecuencia quincenal, ¡o mensual!, lo has perdido. Lo que pasa entre sesión y sesión es casi más importante que lo que se hable en las sesiones. Por ello en mi consulta hacemos sesiones vía Zoom, donde trabajamos con herramientas de coaching nutricional (son sesiones de trabajo, nada de pesar y dar una dieta) y mi cliente tiene acceso a una app que nos permite estar en contacto diario. Eso lo hace por la opción de chat directo conmigo, pero también porque todo lo que escriba en la app (lo que come, cuando entrena, etc.) lo veo al instante y lo puedo comentar. Y de igual forma, lo que yo le recomiendo, mi cliente lo ve ipso facto en su aplicación.

Pongo verdaderamente esfuerzos en mejorar estos dos pilares; mis conococimientos y la calidad de mi acompañamiento.

¿Vas a ponerte a dieta otra vez?

Por milésima vez:las dietas no funcionan.

Pero no funcionan por lo que te he explicado arriba de este artículo: porque la solución no tiene que venir del exterior, sino de ti.

Conmigo trabajaremos la creación y consolidación de hábitos saludables, la eliminación de aquellos hábitos que te hacen daño o que quieres fuera de tu vida, te ayudaré a marcarte objetivos, a alimentarte de forma acorde con las necesidades de tus genes, pero también de tus gustos, tu forma de cocinar, tu entorno… Te ayudaré a organizarte y a sacar todo tu potencial.

Vamos a crear jutnas esa fórmula perfecta, pero aún así flexible, para que estés y te sientas sana, hermosa y merecedora de una vida plena.

¿Estás lista? Puedes ver qué hay más en mi página de servicios, reservar una sesión gratuita conmigo para ver si conectamos o escribirme a contact@martamatocoach.com.

Un abrazo, preciosa 😉

5 principios de la alimentación anti-inflamatoria

5 principios de la alimentación anti-inflamatoria

¿Qué es la dieta anti-inflamatoria?

Porque ya sabemos lo que pasa: algo se pone de moda, todo el mundo empieza a hablar de ello, y al final lo que queda es un poti-poti de información de la cual sólo  un porcentaje chiquitito es cierto.

Porque ahora la llaman «alimentación anti-inflamatoria», pero en realidad no difiere mucho nada de lo que nosotros llevamos años escribiendo en este blog: alimentación paleolítica, saludable, coherente con nuestros genes…

Así que si tengo que buscar una definición para la alimentación antiinflamatoria te diría que es aquella que va acorde con lo que nuestros genes esperan que les demos. Toma ya. Porque de echo, la enfermedad aparece cuando nuestros genes reciben algo que no les conviene…

El orígen de todas las enfermedades de nuestra era es la inflamación crónica sostenida en el tiempo. Esta afecta tu sistema inmune, tu sistema hormonal, tu capacidad digestiva… y en definitiva, te afecta toda, incluso tu peso corporal y tus emociones.

¿Por qué se produce la inflamación?

Los factores que pueden llevarte a una inflamación crónica y, por lo tanto, a muchas enfermedades (problemas vasculares, tiroides, disfunción hormonal, enfermedades autoinmunes), son:

– la obesidad: a más nivel de adiposidad, más inflamación,

– el estrés: eleva el cortisol que, sostenido en el tiempo, provoca una cascada inflamatoria imparable,

agentes tóxicos: que se encuentran en tus productos de limpieza, higiene diaria, cosmética, así como pesticidas en tus alimentos y disruptores endocrinos (aquí escribí más sobre el tema)

– infecciones persistentes: el esfuerzo que hace tu sistema inmune para combatir esas pequeñas infecciones que se te repiten una y otra vez, te inflama

– microbiota alterada: te lo he dicho un millón de veces, cuida tu microbiota (aquí, aquí)

5 principios de la alimentación antiinflamatoria:

Venga pues vamos a quitar etiquetas y modas y a abordar el tema como es:

1- Control de insulina: procura no comer constantemente, sino más cantidad, de mejor calidad, y menos veces al día. De lo contrario tu cuerpo va a estar todo el día dale que te pego segregando insulina y sin saber qué hacer con todo ese excedente.

2- Completa: obviamente, sin excesos ni carencias. Justa en proteínas, grasas y carbohidratos, abundante en vitaminas y minerales (vegetales).

3- Rica en ácidos grasos omega 3: si no ponemos especial atención a este punto con alimentos y/o suplementos, lo habitual es que nos excedamos de omega 6, y por lo tanto estemos en un desequilibrio graso. (Aquí te presenté los beneficios del omega 3).

4- Rica en sustancias antioxidantes e inmunomoduladoras: come de muchos colores para asegurar todos los fitonutrientes.

5- Sin tóxicos: al igual que lo que te pones en la piel (que eso también entra en tu torrente sanguíneo y te inflama), lo que comes que sea sin tóxicos como additivos, pesticidas, etc. No te sorprendas con esto; fíjate en este dato:

El Dióxido de Titanio (E-171) es un colorante alimentario usado para blanquear comida procesada como quesos, yogures, chicles, galletas… y también pasta de dientes y cremas cosméticas. Bien, pues según el último informe de la EFSA (European Food Safety Authority), en marzo de 2020, ya no se considera seguro. Es un potencial cancerígeno. Aquí puedes ver el informe original de la EFSA.

O sea, que hasta ahora sí era considerado seguro y lo hemos tomado por todas partes. Así que no vale eso de que «si está autorizado es que es seguro». Una cosa es «segura» hasta que deja de serlo.

Conclusión

Por milésima vez: no consumas ultra-procesados. Come comida, y no productos. Y que esta comida sea abundante en vegetales en cada una de tus ingestas. 

Verduras de muchos colores, tubérculos, pescado azul y también huevos y carne de pasto, algún cereal sin gluten pero sin darle más importancia, y corona tus preparaciones culinarias con especias y hierbas aromáticas.

La inflamación aparece cuando tus genes no reciben lo que necesitan, y a cambio le das lo que no están preparados para recibir.