¿Qué pedir en un bar?

¿Qué pedir en un bar?

Esa es una pregunta que me suelen hacer bastante a menudo sobre todo cuando llega el buen tiempo. Y es que el verano es una época en que se presta más el quedar con amigos en una terracita de un bar…y tomar algo. Pero la pregunta del millón cuando intentas cuidar tu alimentación ante esta situación es “Marta, ¿qué puedo pedir en un bar?”.

La respuesta no es sencilla.

¿Para qué quieres tomar algo?

Primero de todo tienes que preguntarte qué pasa si vas a tomar algo, y qué rol vas a representar. Es decir, con las personas que vas, ¿cómo te sientes? Es evidente, por ejemplo, que si yo voy con mi marido y mis hijos a tomar algo, no me importará pedir algo que me haga sentir “rara”; en cambio, si voy con compañeros de trabajo de mi marido, querré pasar desapercibida y no llamar mucho la atención.

Entonces, la pregunta es ¿cómo me siento con las personas con las que voy a tomar algo? Deberíamos de sentirnos siempre libres de tomar las decisiones que nosotras creamos. No me sirve “me pido una cerveza porque todos los otros se piden cerveza”. Si te la tomas, que sea porque realmente te apetece.

Y siguiendo con el “para qué”, ¿necesitas ir a tomar algo? Estoy segura que si en tu día a día te cuidas, comes suficiente sano y rico, descansas, te mueves, etc., una cerveza un día a la semana no va a hacer que rompas nada.

¿Con qué frecuencia vas a tomar algo? Una vez un chico que venía a mi consulta de pronto se estancó. No entendíamos qué estaba pasando hasta que le pedí un registro escrito para determinar si esos “extras” que hacíamos en nuestra dieta flexible tenían algo que ver. Obviamente, tenían que ver: su quedada del finde con los amigos empezaba nada menos que el jueves por la noche y terminaba el domingo. Por mucho que cuidáramos la alimentación entre semana, la mayor parte de su tiempo (casi cuatro días/semana) comía y bebía en exceso.

Algunas ideas:

Una vez has entendido que si sales y pides en un bar tienes todo el derecho a manifestar tus gustos y decisiones, no tengas vergüenza, pide por esa boquita. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Nada.
Si estás en un bar o terraza de tu ciudad, tendrás más opciones que las que te pueda ofrecer, en general, un pueblo. Algunas de ellas son:
– zumo de tomate natural
– agua saborizada
– agua con gas y una rodajita de limón
– agua (con o sin gas) y pide que te traigan medio limón para escurrírtelo en el vaso
– infusiones o tes con hielo picado y hierbas aromáticas
– café con hielo.
No son mejores opciones los refrescos light, bajos en calorías o sin azúcar. En este reciente estudio puedes ver cómo las opciones light de los refrescos están igualmente asociados a altas tasas de obesidad, sobrepeso y diabetes.

Y la úlmitam opción, si vas a una terraza de vez en cuando, y te apetece un montón…¡tómate lo que quieras! Opciones saludables en un bar tradicional no hay, porque el concepto del bar, ya no es saludable. Por lo tanto, quizá sería mejor opción cambiar la frecuencia del mismo que no la elección del refresco.

¿Cómo llevas tú este tema? ¿Te supone un problema pedir en un bar? ¿Qué sueles tomar?
Todo sobre la dieta paleo

Todo sobre la dieta paleo

La mala fama

No me gusta la palabra “dieta”. Ni me gusta que me encasillen en un tipo de alimentación u otro. Pero la mala fama que tiene la Dieta Paleo me hace salir de mi zona de “yo no me meto” y ahora sí, tengo que “mojarme”.

Porque la Dieta Paleo es lo que más se acerca a mi forma de entender la alimentación saludable y, desde luego, paleo no es carnaca; paleo no es grasa a tutti ple; y paleo no es una dieta hiperproteica.

Estudios que la respaldan y un poquito de historia:

Conocida también como Alimentación Evolutiva, pero famosa por su nombre Paleo, la cosa es que lejos de ser una moda, está respaldada por numerosos estudios.

Todo empezó fijándonos en cómo hemos evolucionado como especie. Punto de vista que, por otro lado, tendría que haber sido el primero y más fiable: el observar qué nos ha permitido evolucionar a nosotros y a cualquier ser vivo tendría que ser nuestro interés principal. Y de hecho, los restos fosilizados de nuestros antepasados reflejan cómo la agricultura perjudicó nuestra salud: perdimos altura y nuestro cerebro se hizo más pequeño.

Aun sin tener que mirar el pasado, las investigaciones en sociedades cazadoras-recolectoras contemporáneas muestran una prevalencia muy baja de las enfermedades occidentales. ¿No te parece alucinante que en estas sociedades “primitivas” apenas haya casos de enfermedades tan actuales en nuestra sociedad? Hablo de ausencia diabetes, de enfermedad cardiovascular (estudio)(estudio), de hipertensión (estudio), de depresión, alergias, miopía, trastornos autoinmunes, cáncer, artritis, insomnio, demencia o dolor de espalda. En esos lares todo ello son enfermedades raras.

Queda evidente que todas estas enfermedades modernas en general son resultado de una incoherencia evolutiva. La modernidad nos enferma. Volver a la alimentación de nuestros antepasados debería de aportarnos salud.

Beneficios de la Dieta Paleo, Evolutiva o Ancestral, con base científica:

  1. Reducción de la inflamación y pérdida de grasa en mujeres durante la menopausia.
  2. Pérdida de peso.
  3. Menor estrés oxidativo que en la dieta convencional.
  4. Mejora la microbiota intestinal.
  5. Mejor respuesta a los síntomas de Síndrome Metabólico que en las recomendaciones oficiales.
  6. Mejora la sensibilidad a la insulina.
  7. Mejora la presión arterial.
  8. Mejora la reducción de riesgo coronario frente a las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón.
  9. Mejor control de la glucosa y pérdida de peso que en la Dieta Mediterránea.
dieta paleo

Lo que no es dieta pero sí paleo:

La visión holística del hombre es sin duda la mejor guía de vida. Es inútil intentar interpretar el ser humano dividiéndolo por partes porque todo está interrelacionado. Por eso, mi visión en consulta va más allá de la dieta, los menús o los nutrientes. Y por eso también me gusta lo paleo (Consulta).

Si lo que perseguimos es escuchar nuestro cuerpo, recuperar la humanidad que nos hizo evolucionar, tendremos en cuenta también:

  • el movimiento, tan innato en el ser humano como necesario. Muévete.
  • el descanso. Duerme de noche siguiendo los ritmos circadianos.
  • la luz solar. Empápate de vitamina D tomando el sol.
  • recuperar los placeres que han asegurado nuestra supervivencia: comer, beber, movernos y hacer el amor.

Esto último, que parece una chorrada, es muy importante. Fíjate, ¿cuántas veces comes sin hambre? Imagina, por ejemplo, la sensación de placer que sientes cuando, tras una caminata estás sedient@ y, por fin, bebes un gran vaso de agua fresca. Puro placer. Recuperar nuestros placeres innatos forma parte de la filosofía paleolítica.

Mi conclusión

Como he dicho al principio, no me gustan las etiquetas y no me agrada que como nutricionista me “encasillen” en un tipo de dieta u otro. Principalmente, porque sea cual sea mi base, mis recomendaciones irán enfocadas a mejorar la situación del cliente y no a todos nos va bien lo mismo.

Pero puestos a etiquetarnos, me siento nutricionista evolutiva o paleo. Pero vamos, que el nombre es lo de menos. Para mí paleo es:

  • Comer alimentos y no productos. Alimentos reales, frescos, como verduras, frutas, hortalizas, pescados, carnes de pasto y huevos eco. Un paleo come más vegetales que un vegetariano tradicional.
  • Comer cuando tengas hambre real. Y no la tendrás 5 veces al día. Los paleo solemos comer 2-3 veces al día. Pero ¡ojo! cuando comemos, comemos!!! No nos conformamos con una ensaladita y un pollo a la plancha no… Nos gusta comer y saciarnos. Porque comer, recuerda, es un placer.
  • Conectar con la Naturaleza. Ya sea en tus sesiones de running o en paseos bajo el sol. Formas parte de ella. Siéntela.
  • Respetar. Tus necesidades, tu entorno, tus ritmos, tu cuerpo, tu mundo.
Mi recomendación final: no comas nada que tu bisabuela no supiera qué es.
Cuéntame, ¿qué te parece el estilo de vida paleo?
¿Qué pedir en un bar?

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Cómo hacer pulled pork en casa paso a paso

Cómo hacer pulled pork en casa paso a paso

Esta es una de esas recetas tan deliciosas que, la verdad, no sé cómo he tardado tanto en publicarla. El pulled pork es una de mis comidas favoritas pero que sólo tomaba cuando comía fuera en restaurante o en la típica food track: si había pulled pork en la carta, no se hablaba más. ¡Me chifla!

La primera vez que me topé con la receta fue de la mano de Marta Miranda, de Crokpotting y hace poco buscando recetas para Instant Pot di con la de Eva Muerde la Manzna y me gustó mucho el toque final de mezclar los jugos con la carne. Total, que sin más, voy a enseñarte lo facilísimo que es.

Pero primero lo primero: ¿Sabes qué es el pulled pork? Literalmente significa “cerdo deshebrado”, y es un plato muy típico en estados unidos. Suele tomarse como relleno de un bocadillo con cebolla frita, o bien como relleno de unos tacos. Las posibilidades son infinitas y si tienes pulled pork en la nevera, ¡lo tomarás a todas horas!

Vamos a por la receta:

Ingredientes:

Para el macerado:
zumo de ½ limón
 1 c.c. de mostaza 
 1 c.c. de ajo en polvo
 1 c.c. de pimentón de la Vera
 1 c.c. de comino en polvo
 1 c.c. de canela en polvo
 1 c.p. de miel cruda
 2 c.s. de vinagre de manzana
 Sal
Para el pulled:
 1/2 kg de cerdo (el trozo entero)
 AOVE
 ½ cebolla roja, picada
 ½ rama de apio, picada
 ½ zanahoria, picada
 1 vaso de caldo de carne

Preparación:

Esta receta es ideal si tienes una slow cooker (yo tengo esta y esta) o Instant Pott (me la compré hace un par de años y estoy súper contenta). Pero te dejo también la opción en olla tradicional.
  • Mezcla en un bol los ingredientes del macerado y remueve hasta integrar.
  • Unta el cerdo con la maceración hasta quede impregnado del adobo y deja marinar un par de horas (o mejor, toda la noche).
  • Añade a la slow cooker 2 c.s. AOVE, las verduras troceadas, el cerdo y cubre con el caldo.
  • Pon la tapa y cocina 8 horas en baja.
  • Retira la carne, deshuesa y desmenuza.
  • Tritura el caldo con las verduras y mezcla con la carne.
  • Mezcla todos los ingredientes del macerado y remueve hasta integrar.
  • Unta la carne y remueve hasta quede impregnada del adobo. Deja marinar toda la noche en la nevera o durante al menos un par de horas.
  • Enciende la Instant Pot opción “Sauté”.
  • Añade 2 c.s. de AOVE, el cerdo y rehoga durante 5 minutos por cada lado hasta que se dore. Retira y reserva.
  • En el mismo aceite, añade las verduras y rehoga durante unos 8 minutos.
  • Incorpora de nuevo el cerdo y cubre con el caldo.
  • Cancela, coloca la tapa y gira la válvula de presión a la posición “Sealing”. Opción “Pressure Cook” y programa 50 minutos.
  • Cuando haya completado el ciclo, deja liberar el vapor de forma natural. Abre la tapa cuando puedas hacerlo con seguridad. Comprueba que la carne está en su punto si se separa del hueso y se desmiga con facilidad. Debe quedar muy tierna.
  • Retira la carne, deshuesa y desmenuza.
  • Tritura el caldo sobrante con las verduras y mezcla con la carne.
  • Mezcla en un bol los ingredientes del macerado y unta el cerdo con la mezcla hasta quede impregnado del adobo.
  • Deja marinar toda la noche en la nevera o durante al menos 3 horas.
  • Pon una cazuela a fuego medio-alto con 2 c.s. de AOVE. Coloca una rejilla de vapor para tu olla, coloca la carne sobre ella y echa el caldo y las verduras.
  • Pon a fuego bajo con la tapa.
  • Cocina durante 3-4 horas o hasta que la carne se desmigue con facilidad. Debe quedar muy tierna. Si la olla se quedara sin jugo, ve añadiendo algo más de caldo.
  • Retira el cerdo y desmenuza ayudándote de dos tenedores.
  • Tritura las verduras y el caldo restante y mezcla con la carne.

Ya ves que prepara pulled pork en casa lleva su tiempo, pero tampoco mucho trabajo. Y compensa sobradamente la cantidad de usos que puedes darle: desde un relleno de tarta, tacos, un wok, sustituto de los embutidos industriales…

 

¿Has probado el pulled pork? Si pruebas de hacer la receta en casa me encará leerte. ¿Me lo cuentas?

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres…

Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga, no desesperes, que dar a luz es un milagro increíble, y retener líquidos y sufrir dolores menstruales o síndrome premenstrual, con unos cuantos cuidados, va a ser impresionantemente evitable. El objetivo es menstruar cada 28 días sin hinchazón, dolores ni mucho menos, bajas médicas. Déjame que te cuente:

Qué es el síndrome premenstrual:

Hablamos de síndrome premenstrual (SPM en adelante) al referirnos a menstruaciones dolorosas, y que empieza unas horas (¿días?) antes de menstruar. Se manifiesta en la fase lútea del ciclo menstrual (en este post te detallé las fases del ciclo menstrual), o sea, desde el día 14 al 28 del ciclo. Los días más chunguis suelen ser el día antes de la menstruación, y el primer y segundo día. Aunque la verdad sea dicha, en consulta me he encontrado mujeres que sufrían el SPM de mil formas distintas. A veces sólo sufres una pequeña inflamación mamária, o vientre hinchado… y otras tantas, el dolor es tan insoportable que te obliga a tomar analgésicos e incluso a quedarte en cama. Bueno, si este es tu caso, vamos a poner fin a esto ok? ¿SPM tú? ¡Nunca! Entre los síntomas más frecuentes, tanto físicos como emocionales, puedes encontrarte:
  • Sensibilidad en las mamas
  • Cambios anímicos, irritabilidad, tristeza, melancolía o tienes menos aguante con tus amigos/familiares (¿quizá menos paciencia con tus hijos?)
  • Hinchazón abdominal
  • Retención de líquido, lo que te lleva a pesar más (si te importa lo que dice tu báscula, esos días no te peses, por el bien de tu autoestima)
  • Probablemente te pirres por los dulces y tengas ganas de atracar una tienda de chuches
  • No te concentras ni insonorizando la habitación
  • Migrañas y cefaleas varias
  • Estás cansada, fatigada
  • Te cuesta conciliar el sueño
  • Vas de vientre más a menudo, con heces más líquidas (hay mujeres con estreñimiento que durante el spm van contentas al baño)
“¿Por qué todo esto? ¿Qué he hecho yo para merecer este arsenal de síntomas?”, te dirás. Bueno, en general y sin ánimo de etiquetar ni meter a todas en el mismo saco, las mujeres obesas o con sobrepeso y sedentárias tienen más números de sufrir SPM.

Ahora viene lo que buscabas en este post: el tratamiento del SPM

Si damos con la causa, sabremos encontrar la solución, ¿verdad? Pero el SPM es multifactorial, y si buscamos una verdadera causa esta puede ser:
  • por un exceso de estrógenos (y ahí cabría averiguar por qué hay ese exceso)
  • por una falta de progesterona.
Entre ambas hormonas tiene que haber equilibrio (Ay, ya ves qué importante es el equilibrio en todo nuestro organismo… que si calcio/fósforo, que si ácido/base, que si sodio/potasio… En fin, todo en equilibrio). Bueno, averiguar esa causa y qué hacer sería cosa mía, pero en general si sigues estos 5 consejos tu SPM mejorará muchísimo: 1- Lo que te da más pereza, lo sé: haz ejercicio físico de forma regular. No hace falta que te apuntes al gimnasio ni que te machaques a dos clases de spinning diarias. Simplemente que el ejercico físico forme parte de tu día a día. Habrá días, como yo, que igual sólo tienes tiempo de hacer 15 minutillos de ejercicios de fuerza. Bien, no pasa nada. Seguro que otros días le puedes dedicar una horita, o el fin de semana haces una ruta de 3 horas. Sea como sea, es prioritario: muévete. 2- No te estreses. Medita, pinta mandalas, haz yoga… Actividades que te conecten contigo misma, te hagan no pensar en tus preocupaciones y te hagan feliz. A mí me gusta, por ejemplo, decorar mi bullet journal, escribir mi diario, dibujar recetas ¡o cantar! 3- Procura descansar. Sí, sé que es muy fácil decirlo, pero si sufres insomnio, miremos cuál es la causa para ponerle solución también. 4- Despídete de los dulces, carbohidratos refinados y azúcares. Bueno, si sigues una alimentación de tipo paleo o evolutiva te será fácil. Pero si en tu base se sitúan los cereales, chungo. 5- Atibórrate de todos los macro y micronutrientes que te aportan los vegetales, hortalizas y frutas. Una razón más para meter más verdura en todas tus ingestas.

Así que si sufres SPM, amiga mía, ya sabes qué hacer:

Al despertar, después de haber dormido plácidamente toda la noche, haz un poco de ejercicio físico sobre todo de fuerza (no temas ponerte musculosa, tú dale a la pesa). Desayuna una ensalada de frutas variada con un poco de jamón ibérico. Al mediodía, después de trabajar, tómate un gazpacho fresquito junto con un tataki de atún, por ejemplo, o un pescado al horno con patatitas y cebolla. Tómate tu tiempo de des-conexión con tu hobby favorito. Y un rato antes de acostarte, una cena ligera con una crema de champiñones, y unos huevos revueltos con espárragos. Aix, lo fácil que es cuidarse…¿verdad?
¿Qué pedir en un bar?

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Guía fácil para hacer tu menú semanal

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Organízate y triunfarás

Si hay algo que se me pide constantemente entre diferentes tipos de clientes, eso es la organización y la planificación. Diseñé varios servicios para ayudar a planificar el menú semanal, precisamente porque es lo que más cuesta…

En el podcast de hoy te cuento cómo planificar tu menú para ti y tu familia, semana a semana.

Aquí te puedes descargar, si te apetece, mi planificador de menú semanal. Con él podrás poner en práctica lo que te cuento en el podcast.

Y recuerda que la práctica hace al maestro. Así que es normal que al principio se te eche el tiempo encima, pero semana a semana, verás como hacer tu menú será bien fácil:

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Desayuno para todos

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La comida más importante del día

Eso no es verdad ¿ok?, sólo lo he escrito para llamar tu atención. Porque el desayuno, o la primera ingesta del día, no es más que eso: la primera ingesta del día. Pero se lo ha mitificado tanto, que aunque yo personalmente no le de mucha importancia, es casi sobre lo que más preguntas recibo tanto en consulta como en las redes sociales.

Sobre lo que hay de ciencia y nutrición del desayuno ya te lo conté en este artículoasí que hoy voy a centrarme en la parte más práctica y no científica: qué comer según cada situación.

Qué desayuno si no tengo hambre…

Si eres de las que madruga y sales de casa pitando es más que probable que no tengas hambre. En casos similares tienes 4 ideas:

Tomarte sólo una infusión, un café solo o una taza de caldo, con el fin de entrar en calor y, a lo mucho, tener un mini-ritual matutino.

Una fruta suele entrar bien, casi sin hambre, ya sea entera o bien servida a trocitos con virutas de coco y chorritín de miel.

Una fruta y algo de proteína, por ejemplo, un plátano y un huevo duro, si no tienes hambre y luego no vas a tener tiempo de sentarte a desayunar bien, esta es tu mejor baza

Ayunar, sin duda, mi opción preferida. Si no tengo tiempo ni hambre para desayunar, no desayuno y no, no me da ningún yuyu ni me muero en mitad de una reunión.

Qué desayuno si me levanto con hambre voraz…

Hay quien se levanta y ya le ruge el estómago. Ya sea porque cena temprano y ligero o porque se despierta tarde. Si es tu situación, te propongo la opción más nutritiva, combinar proteína con grasa:

Huevos revueltos + picadillo de aguacate. Haz un revuelto con un par de huevos y un poco de pimentón, o cúrcuma y pimienta negra, y espolvorea con orégano. Sirve con un aguacate, cebolla y tomate picados.

Huevo no-frito + ensalada de espinaca y aguacate o nueces. Haz un huevo no-frito (tapado) y sirve con la ensalada de espinaca.

Las sobras de la cena, mi opción preferida. Si cenamos tortilla de patata o fritatta, por ejemplo, fijo que la hago más grande para tener mi ración de desayuno al día siguiente. Si han sobrado verduras, las salteo y quizá casco un huevo… Todo es válido.

Tortilla dulce. Seguro que tanto a ti como a tus hijos les gusta una tortilla rellena de láminas de pera y canela, o manzana y miel, o plátano y cacao. ¡Las tortillas dulces son fáciles de hacer y exquisitas!

Si eres más tradicional, un porridge de avena con canela y pasas seguro que te reconforta. Deja la avena en remojo la noche anterior, y por la mañana calienta con leche animal o vegetal, y añade tus toppings preferidos: arándanos, pasas, canela, almendras…

Para mejorar el estreñimiento y sentirte saciada nada mejor que un pudding de chía con trocitos de fruta. En el artículo que te mencionaba en el primer párrafo te explico cómo hacerlo pero básicamente es cubrir un par de cucharadas de semillas de chía con leche, agua o yogur. Lo preparas por la noche y mantienes cerrado en la nevera. Por la mañana sírvelo con fruta fresca, compota o mermelada casera.

Qué desayuno si me llevo tupper…

Si eres de desayunar bien, pero en casa no te da tiempo, el tupper es tu aliado. Aquí puedes currártelo o preparar algo rápido:

Tortilla de patata + tomate aliñado o fruta. Puede servirte la que cenaste anoche.

Bastoncitos de zanahoria, pimiento y pepino + huevo duro (perfecto para el cole de los niños). Es simple y la verdad, no hace falta complicarse la vida… Puedes añadir a los bastoncitos algo de hummus o guacamole.

Ensalada de espinaca con huevo duro o frutos secos y aguacate, y virutas de jamón ibérico. Si eres muy tradicional, este te va a costar, pero ¿por qué no llevarse una ensalada para desayunar? Es altamente nutritiva y una maravillosa forma de empezar el día.

La opción simple: algo de proteína (huevo duro, queso, jamón, tofu…) + bastoncitos de hortalizas crudas o fruta.

Que desayuno si me va el bocata dulce…

Coge un pan bueno, nada de molde, tipo pagés, de rebanada grande, y tu sandwitchera, y verás como tú y tus hijos os pirráis por estas ideas:

Biquini de plátano. Coge unas rodajas de plátano y coloca encima del pan. Espolvorea con cacao puro y avellana picada. Mete unos minutos en la sandwichera y deja que se tueste… Espectacular.

Nocilla casera. Ponte en acción porque merece la pena. Con esta receta verás como tus hijos disfrutarán de una crema de cacao y avellanas sin aceites de palma ni grasas hidrogenadas ni cosas feas. Avellanas, leche de coco y cacao. Tritura un vaso de avellanas con una cucharada de aceite de coco hasta que quede una mantequilla de avellana. Añade un par de cucharadas de cacao puro, medio vaso de leche de coco y un chorrito de miel. Tritura 4-5 minutos o hasta que quede una textura nocilla. Se conserva en la nevera unos cinco días.

Qué desayuno si me va el bocata salado…

Es la opción más tradicional, pero vamos a sustituir la baguette de fuet por un pan bueno, mejor fermentado con masa madre e integral. La norma del relleno es que tiene que llevar tanto vegetales como proteínas y formaríamos un piso tal que así:

Base vegetal. Rodajas de tomate, pepino, escalivada o pimientos asados, remolacha cocida.

Proteína. Restos de pollo asado, huevo duro o en tortilla, hummus en todas sus variantes, sardinas en lata, atún en conserva, queso.

Grasa. Riega con aceite de oliva, crema de cacahuete, mayonesa casera, guacamole.

Toppings sanos. Añade láminas de aguacate, champiñones laminados, aceitunas o pepinillos.

Hojas. Corona con espinaca cruda, lechuga, germinados, rúcula.

Y el finde toca repostería casera…

Que una de las premisas para que tus hijos o tu familia no quieran comer lo que no quieres que coman, es ofrecerles tú algo mejor. Mis 3 opciones preferidas de repostería casera:

Brownie de berenjena. Te sonará raro pero es espectacular. Añadir una berenjena asada a la masa del brownie hace que este adquiera una textura más esponjosa y sabe a gloria.

Banana bread. Otro de los descubrimientos que hice al buscar alternativas a la repostería con gluten y azúcar. Es tan sencillo como meter todos los ingredientes en la batidora, echar en el molde y hornear. 

Crêpes de harina de trigo sarraceno. Tres ingredientes: harina, leche y huevos. Fácil y en un pim-pam, tenemos crêpes para desayunar.

Para no hacer este artículo extremadamente largo, a estas tres recetas, más elaboradas, les dedicaré un artículo propio, o bien un descargable…

Todas estas ideas sirven tanto para ti como para tus hijos. La primera premisa para comer es tener hambre, así que edúcales para que sientan y respeten lo que sientan. De verdad que en realidad, todo esto de comer sano es mucho más sencillo de lo que nos han hecho ver. Come comida, y punto. En mi ebook Desayúnate el mundo te propongo 7 ideas más de desayuno dulce y 7 de desayuno salado.

¿Cómo lleváis en casa los desayunos?

¿Qué pedir en un bar?

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Esa es una pregunta que me suelen hacer bastante a menudo sobre todo cuando llega el buen tiempo. Y es que el verano es una época en que se presta más el quedar con amigos en una terracita de un bar...y tomar algo. Pero la pregunta del millón cuando intentas cuidar tu...

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