He pecado. A menudo. Y te digo más: tú, también deberías pecar, de vez en cuando. A ver, que hablo de comida eh?!… Yo como desde que tengo uso de razón, lo que algunos llaman “muy saludable”. Es que me gusta, me encanta, me chifla cuidarme. Realmente disfruto con un mega-zumo verde, una enorme ensalada o un menú estupendamente cocinado con curiosidades vegetales. Pero a veces, he pecado. Ojalá cuando quedo con mis amigas celebremos en sitios tan chulísimos como el Flax & Kale, o el Bindu. De hecho hace un par de semanas descubrí con mis amigas emprendedoras (¡os quiero, genias!) un brunch que me encantó, el Somewhere Café. Así da gusto pecar, claro, porque además de buenísimo es todo saludable… Pero vamos, que si quedamos en una pizzería, no voy a pedirme una ensalada y un agua, ¿vale? A veces, una, tiene que pecar.

Hoy te escribo todo esto algo raro, porque es algo que observo habitualmente entre mis clientes, ¡o incluso amigas y familiares! La rigidez cuando estamos a dieta. Cuando sigues un estilo de vida, o unos hábitos determinados, quizá te son un problema para quedar con tus amigas, celebrar con tu familia o, simplemente, disfrutar. Y disfrutar de la vida es importante. ¿Para qué, si no, vamos a estar por aquí? Pues te lo digo yo: para disfrutar y ser felices.

Te lo cuento en el audio en más detalle. Pero te lo avanzo un poquitín: de vez en cuando, ¡desmelénate, mujer!

A menos que estés en un período detox o en medio de un tratamiento dietético con fecha de caducidad (persiguiendo un objetivo concreto), tu dieta, tus hábitos habituales, que te den frescura, vitalidad, energía… de vez en cuando tienen que ser rotos por un pecado. Sé flexible. Lo decía la semana pasada en un correo a algunos de mis clientes: SI ERES FLEXIBLE, TE MANTENDRÁS RECTO. Ser flexible en tu vida, y pecar de vez en cuando, te equilibra.

¿Cómo eres tú: estricta en tu dieta, o pecaminosa? ¡Cuéntame! Yo lo confieso: he pecado.

3 Comentarios

  1. ¡exquisita incorrección, la que nos propones! a mi me gusta pecar también. Es la sal de la vida 😉

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    • Claro que sí, Imma! La rigidez y la estrechez de miras no se llevan bien con la felicidad. Vamos a llevar un estilo de vida sano… y flexible ;).

      Responder
  2. Que buen post Marta!! Yo vivo pecando jajaja, pero peco más es saltando comidas, que me pasa mucho que no desayuno y voy directo a la comida de almuerzo.

    Responder

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