O el laberinto de la obesidad

Porque lo más fácil para los otros, los que no estamos gordos, es pensar “Pero ¿cómo pueden dejarse tanto? ¿Por qué comen tal mal?” etc. Y desde ya te digo que en este artículo lo único que pretendo es ayudarte. Eso sí, no tengo pelos en la lengua, pero espero que mi forma de escribir no te hiera… La obesidad es una auténtica epidemia; y nos estamos acostumbrando a ella. La cuestión es, la persona obesa, ¿quiere ser obesa?

Desde luego que la obesidad no es algo tan simple que se solucione con una dieta. La persona obesa tiene que tratarse desde muchos otros ángulos que poco tienen que ver con la comida en sí.

Si es cuestión de buscar culpables, vamos a ver algún escenario, a ver qué te parece:

Cada día montones de niños de Primaria desayunan antes de ir al cole un cola cao (azúcar), cereales de desayuno (azúcar) y zumo envasado (azúcar). Y se llevan un bocata al cole con embutido, nocilla o peor aún, un simple bollicao. Comentario habitual: “es que son sólo niños”… Perpleja me quedo. Darle a tu hijo tremendas cantidades de azúcar y porquerías está socialmente bien aceptado. De postre, en el colegio, algunos días tienen Natillas. Las meriendas en las puertas del colegio ya son lo más: galletas rellenas de chocolate, pastelitos, zumos envasados, batidos “de niños”…

Perdona que sea tan franca, pero estamos envenenando a nuestros hijos.

Comer mal está bien aceptado por la sociedad. Si a tus hijos les das huevo duro en el desayuno de casa, y se llevan fruta, o un tupper con tomatitos, zanahoria y pimiento rojo, eres raro. Así tal cual. Tu hijo que come sano, es raro. Y encima dirán “pobrecito, lo tienen a dieta”…. Palabra de madre. Si vas en contra del ambiente obesogénico, te miran raro.

Ambiente obesogénico

La sociedad, como ves, desde la publicidad de las grandes marcas, los políticos, y todo hijo de vecino, fomenta la obesidad.

Por eso te digo que es un problema complejo. Que para la persona obesa no es tan fácil como comer lechuga y plancha. El culpable, y lo digo bien alto y claro, es el entorno. Decirle a una persona obesa que no coma burguers ni pasteles es como decirle a un alcohólico que no debería beber alcohol. Inútil. La persona obesa, de alguna forma, se automedica con esa comida placentera para protegerse de algo que siempre, hay detrás. Y esa automedicación la hemos “mamado” de pequeños. Ejemplo: bebe coca-cola para ser feliz, come helado de chocolate que es puro placer, y otros tantísimos eslóganes que se nos han ido grabando en la memoria.

Luchemos contra el entorno obesogénico

Te pido, amiga, que si eres obesa, te responsabilices. Y te pido sobre todo a ti, que no eres obesa, que ayudes a tu amiga, vecina o cuñada que sí tiene esos cuantos quilos de más. ¿Sabes el efecto mariposa? Yo creo en él. Creo que tu pequeño gesto, y el mío y el de la otra, puede con toda seguridad cambiar el mundo. Nuestro pequeño gesto es ayudar a evitar ese ambiente, ese entorno que rodea a la persona obesa… No se lo pongamos más chungo.

Podemos hacer muchas cosas:

1- Intentar cambiar el menú del cole. Soy dietista-nutricionista, y te aseguro que aunque el menú del cole de tu hijo esté avalado por un dietista, no es para nada garantía de que sea correcto ni equilibrado. Es un negocio, una empresa. Palabra de dietista. Promueve que sea rico en vegetales y comida real. ¡Y por lo que tú más quieras, que esté exento de nuggets, pizzas y postres azucarados!

2- Cada vez que vayas a un hospital y te acerques a la máquina exponedora, esa que incluso tiene la barra de poner eslóganes como de que eso es sano… aix… ¡pon una queja! Es vergonzoso que en un hospital se promueva la comida basura, los productos azucarados y las bebidas refrescantes. Patético. Y ya no entremos en los menús para los ingresados (tema para otro artículo porque tiene tela…).

3- Cada vez que veas a un famoso, influencer o actor, hablando maravillas de sus patatas Lays, o su tarro de Nocilla… deja de seguirlo. ¡Vendido! Me enfada soberanamente cómo juegan así con nuestra mente. No debería de ser posible que una persona que tiene millones de seguidores y fans, promocione comida basura. Me parece terrible.

4- Podemos quejarnos a los gobiernos, ayuntamientos, cada vez que sacan alguna campaña para promocionar hábitos saludables entre la población infantil. Y no, no me he vuelto majara: la última, de la Generalitat de Catalunya, incluye un libro cuento, muy mono, en donde no sé qué le pasa al protagonista, porque cuando vi en la contraportada del mismo, unos quince logotipos de todas las empresas de la industria alimentaria como Hero, Nestlé, Danone, Findus, Cola cao…. se me cayó el alma al suelo. Menudos vendidos… Los niños tienen que comer alimentos, no inventos como leches de crecimiento, cereales para campeones, ni ocho cuartos.

Así que, por favor, amiga, ayúdame a luchar contra este entorno que potencia la obesidad. Que no piensa en tu salud ni en la mía. Ni tan siquiera en la suya… Sólo en favor de su bolsillo. Siempre, el bolsillo…

La persona obesa necesita nuestro apoyo. Dime, ¿de qué forma te sientes tú influenciada por el ambiente?

5 Comentarios

  1. Hola Marta!
    La tele i la publicitat en general estan fent molt mal. Jo sóc mare d’una nena obesa “en lluita” i és súper difícil fer-li entendre a una nena de 7 anys que és millor que es mengi una fruita que les galetes que porten les seves amigues i anuncien a la tele (per posar un exemple).
    Continuarem lluitant! Gràcies pels teus consells.

    Una abraçada.

    Responder
  2. Muy interesante tu post de hoy Marta, ha ido in crescendo… vamos, casi hago una pancarta en contra de todo lo procesado jajaja Tienes toda la razón, te venden vida saludable y , en cambio, tienes máquinas vending con productos “light” y poco saludables a la salida, por ejemplo, de un gimnasio. Es muy difícil luchar contra esto, pero poco a poco se pueden cambiar los hábitos , o eso espero… yo intento comer cada día más verduras y fruta (soy poco frutera, lo confieso). Un abrazo!

    Responder
  3. Se nota que este asunto te hierve la sangre. Fiel seguidora de tu efecto mariposa. ¡A revolucionar este planeta! 😉

    Responder
  4. Me uno al efecto mariposa!!! Yo también creo que puede cambiar el mundo. Vamos a ello!!!!!

    Responder
  5. Gracias por abrirnos los ojos cada vez más Marta. Me ha pasado como a Silvia, me han dado ganas de hacerme unas pancartas y salir por ahí a reivindicar las incongruencias que nos venden a diario.
    Uno de mis propósitos no es adelgazar sino comer cada vez mejor, espero ir mejorando mis hábitos.
    Un abrazo Marta.

    Responder

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