Esto de poner títulos lo llevo fatal. Quería buscar un título para este artículo que llamara la atención, que invitara a leer, etc. Pero no. No me sale. Así que ahí va mi lección de hoy. Lo puedo decir más alto pero no más claro: Come más vegetales.

Y es que esto es lo más importante que saco de todos los años que llevo en el campo de la nutrición. Fíjate que, entre todas las corrientes dietéticas que hay (las que hay con evidencia científica, digo, no las modas y las locuras de gurús televisivos), hay algo en lo que siempre están de acuerdo: come más vegetales. Da igual que te tire una alimentación paleo, o que quieras ser vegetariano, o que te inspires con la macrobiótica… Todas ellas coinciden en cómo se beneficia tu salud cuando aumentas el consumo de vegetales.

Hace una semana y algo lancé un concurso para motivarte a consumir verduras en diferentes presentaciones. Lo llamé el Green Power y tienes toda la información aquí (con tus ideas locas veggie puedes ganar, además, un descuento en uno de mis servicios y mi libro digital “Detoxifícate”, lleno de recetas vegetales).

Voy a darte un empujón con mis ideas verdes. A ver qué te parece:

Zumos: en tus zumos verdes, ya sabes, con tres verduras por una fruta (aquí expliqué cómo hacer un zumo verde perfecto). Una forma facilísima de ingerir más verde.

Batidos: lo mismo. Añade hojas de col a tu batido, por ejemplo, y además de antioxidantes y micronutrientes ingerirás más fibra.

Tortillas: me encantan las tortillas entre otras cosas por su versatilidad. ¡Hazlas de lo que se te ocurra! Espárragos, ajetes, kale, escalibada…

Revuelto: lo mismo. Imagina un revuelto esponjoso y jugoso de setas y puerro…mmm…

Ensaladas: inventa ensaladas diferentes cada día. Si te falta práctica, ves anotándolas en una libretita, porque tenemos tendencia a hacer siempre la misma: abrir la nevera, a ver qué le pongo, y acabar haciéndola siempre igual. No, piensa qué ensalada quieres y hazla tal cual. Ensalada de tomate y aguacate, espaguetis de calabacín, kale love salad, gazpachos…

Horno: las verduras al horno son una delicia. Alcachofas al horno, escalibada, calabacín gratinado…

Pochar: una guarnición muy recurrida en mi casa es la cebolla pochada. Le da ese calor y toque dulce y suave a los platos fuertes que alimenta no solo el cuerpo sino también mi alma. Ahí déjame hacerte un inciso: si tras comer tienes ansia de dulce, prueba de hacer más dulce tu menú, cocinando con cariño, y añadiendo dulzor a tus platos, tal como la cebolla pochada, o fruta en la ensalada, pasas en los arroces, etc.

 

vegetales

Patés: nada es más fácil que hacerte tus propios patés vegetales. ¿Mi preferido? El de alcachofa. Hierve corazones de alcachofa, escurre y tritura con aceite, sal y pimienta. Listo. Pero puedes hacer de pimiento rojo, de calabacín, de berenjena, etc. Es una forma fácil de vegetalizar tus bocadillos o de servirlos en tu aperitivo.

Empanadas y pizzas: ¿quién dice que una pizza no puede ser saludable? Con espinacas, puerro, brócoli, champiñones…

Quiche y otras masas: cualquier masa de hojaldre o quebrada puedes sanearla con tonos verdes, rojos y amarillos.

Woks: una de las formas que más me gusta de comer verdura es cortada a bastoncitos y saltearla en aceite de coco en un wok. Queda crujiente, sabrosa y absolutamente apetecible.

Estofados: en meses fríos, nada como un buen estofado. Aprovecha para hacerlo con una buena base de sofrito con mucho vegetal, y trozos de calabaza, calabacín, guisantes….

Cremas: fácil y sin complicaciones. ¿Mis preferidas? De shitake, de cebolla, de champiñones, de calabaza y manzana, y de calabacín. Bueno, ¡y muchas más!

Rebozadas: es el tipo de cocción menos recomendable, pero de vez en cuando, gusta. En casa les chifan los libritos de berenjena: cortas las berenjenas con una mandolina y pones en sal, para que llore un rato. Montas un librito de 2 berenjenas y un trocito de queso en el interior, rebozas con huevo y pan rallado y fríes. Repito, rebozado y frito para nada es recomendable, pero es una forma de comer verdura a tener en cuenta cuando otras opciones no gustan.

Deshidratadas / chips: ya sea en horno convencional (aquí te mostré cómo hacer chips de kale) como en una deshidratadora, las hortalizas, frutas y verduras deshidratadas suponen no sólo un snack muy saludable sino un toque especial en una ensalada, para coronar un plato de arroz o cereales, o como picatostes originales en una crema.

Ahora ya no tienes excusa porque, como ves, hay muchísimas opciones para incluir vegetales a lo largo del día. Prueba, testea, inventa, y participa en el concurso Green Power: ganarás salud, me ayudarás a que otras personas coman más verde, y vamos a disfrutar del poder, de la energía y de la vitalidad que nos aportan nuestros platos verdes. Espero que, aunque haya puesto un título espantoso a este artículo, haya conseguido llamar tu atención para que lo leas y tengas unas cuantas ideas y ganas de aumentar tu ingesta de vegetales: ¡come más vegetales!

Dime, ¿alguna idea te ha sorprendido? Si tienes alguna más en mente, compártela en comentarios. ¡A por tu Green Power!

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