5 mitos nutricionales que te enferman

5 mitos nutricionales que te enferman

O te engordan, o te hacen ir mal…

Alguna vez ya te he contado que en algunas cosas, la hemos cagado. Con tanto nutricionismo y tanta estrechez de miras, hemos sentenciado y llegado a conclusiones erróneas. Lo peor, es que estas conclusiones y mitos, están tan extendidos entre la población que cuesta corregirlos. Lo mejor, es que aquí estamos unos cuantos nutricionistas dispuestos a todo para mostrarte la verdad.

Y como más de una persona pensará que todo esto es un lío, que cada uno dice sus teorías (lógico), no hablo yo: hablan los muchísimos estudios que, a día de hoy, demuestran que esos mitos son, sólo eso, mitos. Si te los quieren colar los anuncios de la TV, ya sabes qué es: publicidad e interés comercial. Si te los cuela tu médico de cabecera, que sepas que poca nutrición hacen los médicos en su carrera, pues no es de su competencia. Y si es tu nutricionista, eso sí es grave… dile que por favor, se actualice, se recicle y lea un poco más.

Mito 1: La base de nuestra alimentación mediterránea son los cereales

¡Ni hablar del peluquín! Jamás nuestra dieta se ha basado en los cereales… menos ahora, claro. Es indignante que un grupo de alimentos al que se lo relaciona con tantas enfermedades, pretenda ser nuestra base.

La recopilación científica de Whole Grains Council, cuyos estudios intentan demostrar la relación directa que hay entre la ingesta de cereales y la mejora en la salud, concluye que ninguno de sus estudios ha durado más de 3 meses. Poco se puede deducir  cuando hablamos de dieta y alimentación, en estudios tan cortos en el tiempo.

Seguramente la herramienta más potente que se ha creado para difundir mensajes con tanto interés comercial es la famosa pirámide alimentaria. Sobre este mito, hay 2 posibles teorías:

Existe la teoría que la primera pirámide de los alimentos apareció en los años 60, ante una necesidad, por parte del gremio de agricultores de EEUU de ofrecer sus excedentes de producto. Ahí aparece el Sr. Kellog’s y sus descendientes. Cierto es que la economía del país dependió en gran parte de las ventas de cereales de este gremio.

La teoría europea muestra algo similar: en los años 60 en Europa, y tras vivir años de penúria y miseria postguerra, se intentó potenciar aquél grupo de alimentos más barato y menos perecedero para poder alimentar a la población.

Sea cuál sea el origen, lo que está claro es que la pirámide no es fruto de ninguna sociedad nutricional, médica o sanitaria.

A modo de chiste, démonos un respiro… ¡Dale al play!:

Mito 2: Tienes que comer 5 veces al día

La recomendación de hacer cinco ingestas diarias está muy desmontada ya por diferentes estudios (artículo) y es que jamás de los jamases en la historia de la Humanidad se ha comido tanta cantidad y con tanta frecuencia. Una razón de peso es porque nunca habíamos tenido tanta opulencia alimentaria. El mito en cuestión ya se va desmontando, menos mal (aquí).

Una vez más vimos el tema en cuestión con la lupa del reduccionismo nutricional, y la pauta de comer 5 veces al día únicamente se basó en un supuesto de fisiología: evitar subidas de glucosa sanguínea repartiendo la ingesta durante el día. Obviamente nuestro organismo es mucho más que glucosa.

Mito 3: Necesitas X para estar sano

O sea, crear necesidades específicas. Aquí es donde la industria alimentaria se pone las botas y ha creado necesidades de la nada, jugando con el nutricionismo y la ignoracia de la población general. Juega con nuestro buen corazón y buenas intenciones y, ¡ale, nos hace creer que necesitamos esto o aquello! Menudo mito…

Me explico: ¿Crees de verdad que tu hijo de 6 meses necesitas “Mi Primer Danone” y no puede digerir un yogur natural? ¿Crees que tu marido que tiene el colesterol alto necesita Danacol para mejorar su perfil lipídico? ¿crees que necesitas esa maravillosa barrita energética para rendir mejor en el gimnasio? ¿o recuperarte de tu entreno? ¿De verdad no vas a poder perder peso si tomas un yogur natural en lugar de un Vitalínea? Pongo los ejemplos en los productos lácteos porque es donde lo veo todo más exagerado. Pero donde se me ponen los pelos de punta, ¡menuda barbaridad!, es en los productos destinados a la población infantil.

Esto es feo de verdad. Porque Nestlé, entre otras empresas, sabe obviamente que las mamás lo daremos todo por nuestros hijos. Y claro, una leche o unos cereales que están especialmente diseñados para que nuestros hijos tengan más hierro o crezcan mejor (¿cómo???), cómo no los vamos a comprar? Una leche crecimiento. Unos cereales enriquecidos. Y ¡ojo! lo último: un colacao para bebés. De verdad que no tengo ni fuerza para debatir semejantes barbaridades. Estos productos, todos ellos, son sobre todo ricos en azúcar, pero en cantidades industriales (cómo el etiquetado nutricional nos despista).

A este mito ni caso. De todo ello, no necesitas absolutamente nada. Es más, no deberías tomarlos.

Mito 4: La grasa es mala

Este mito nos da miedo… Bueno, te lo expliqué alguna vez, y alguna otra, pero básicamente, necesitas grasa para estar san@. En este meta-estudio , que es una revisión de las conclusiones de 21 estudios se demuestra que “no hay pruebas que permitan concluir que la grasa saturada esté asociada con un incremento de enfermedad coronaria o mayor riesgo de infarto”. Está más que dicho y aún así, todavía vamos al médico temiendo el colesterol, la grasa saturada y el temible infarto coronario.

Mito 5: el huevo y el colesterol

Come huevos. Que “el huevo lleva colesterol y el colesterol es malo” es algo que todavía tenemos grabado a cal y canto. Y yo, que ya sé que el huevo es en realidad un superalimento (aquí) que no va a hacer que me suba el colesterol, me lo zampo casi cada día básicamente porque me encanta (aquí) y me nutre.

Y no es por nada, pero parece ser que empezar el día con un par de huevos hace que comas menos (estudio) y que pierdas peso (estudio). Ahí queda eso.

Venga cuéntame, ¿cuantos de estos mitos ya has desterrado? ¿Cuál de ellos no puedes olvidar?

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Cómo leer el etiquetado nutricional…

Cómo leer el etiquetado nutricional…

…sin caer en sus trampas.

Porque de hecho, la mayoría no son más que trampas. Este artículo hace mucho tiempo que estaba entre bastidores… Y es que sé que es algo que me preguntas a menudo, que crees que necesitas saber, pero al final, en mis conclusiones, entenderás por qué lo he ido postergando.

La industria alimentaria tiene una finalidad. Y no, no es que estés sana, que te alimentes bien y que tus hijos crezcan felices. La finalidad de la industria alimentaria es ganar dinero. Crearte una necesidad y que inviertas en ella en tu día a día. Una vez entendido esto, entenderás que las etiquetas nutricionales no son mera información, sino un absoluto y gigante reclamo publicitario. Está dentro de la legalidad subrayar, exagerar u omitir cierta información. Y todo ello para que compres.

Según algunos estudios, parece ser que, después de estar unos años con el etiquetado nutricional, la decisión de compra en el hogar español no ha mejorado en absoluto. Así que… ¿qué decir sobre el etiquetado nutricional?

Partes de la etiqueta:

En un envoltorio cualquiera de un producto alimentario nos encontramos con 3 partes destacadas en cuanto a información nutricional ser refiere:

  1. El reclamo publicitario o promesa. Con esto me refiero a esa palabra en grande y colorida que yo llamo el “reclamo para principiantes”. NI LO LEAS. Palabras como “Bio”, “Sin gluten”, “Light”, “Rico en calcio” y mil memeces más, que la mayoría de las veces son medias verdades o tomaduras de pelo absolutas. O sea, que un queso lleve como reclamo “sin gluten” es… pues eso, una tomadura de pelo! El queso no debería de llevar nunca gluten! Suelen ser reclamos para hacernos creer que el producto en cuestión es más sano, más nutritivo o menos calórico.
  2. El análisis nutricional. Que cuenta lo que no es taaaan importante. Que me diga las calorías no me interesa mucho, la verdad. Si me dice las grasas, pero me mete en el mismo saco las saturadas, las monoinsaturadas y las hidrogenadas, tampoco me sirve para nada. Y si me informa de la cantidad de calcio del producto, está demostrado que el consumidor sólo por el hecho de que aparezca la palabra “calcio”, ya lo interpreta como algo bueno… sin ni siquiera leer la cantidad que lleva.
  3. Los ingredientes. Es lo único que tienes que leer. Los ingredientes de un producto aparecen en orden de mayor a menor cantidad. Así que si de primero ves agua, azúcar, grasa de palma… ya no sigas leyendo. El truqui en este apartado es que nos meten tal cantidad de ingredientes, y con unas letritas tan chiquitas, que es un auténtico horror leerlas.

 

Triquiñuelas:

Vamos a llamarlas así, porque aunque se amparan bajo una legislación muy débil, el objetivo es engañarte. Así que vamos a ver cómo lo consiguen:

Sobre el azúcar, ya sabes que es malo (concluyendo mucho), así que lo camuflan con otros nombres como fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, galactosa (todo lo terminado en -osa es azúcar), maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar invertido (huye de este a toda costa), jarabe de arce, almíbar, jugo de caña, etc.

La información suele aparecer por 100 gramos o mililitros de producto. Esto es una estrategia simple pero muy efectiva: la mayoría de compradores no va a ponerse a calcular cuánto ingerirá realmente de ese producto si la ración son 250 mg y la información aparece en 100 mg.

El “sin azúcar” en realidad esconde un “alto en edulcorantes chungos”. ¡Lo light y bajo en azúcar es tremendamente insano!

Enriquecer o vender una bondad para esconder un error. Típico en los cereales y galletas de desayuno, sobre todo los destinados a los niños. (No le des esas porquerías a tu hijo). En este caso, la etiqueta anuncia que son energéticos, ricos en hierro, favorecen el crecimiento, etc. Pero gira el paquete, gira… ¿has visto la cantidad de azúcar que llevan? Eso, obviamente, anulan todas las posibles bondades que pudiera tener el producto. Personalmente no entiendo cómo esta falta de ética permite a la legislación española vender productos tan nocivos para nuestros hijos.

Quitar la grasa. Y con eso, nos quedamos tan anchos y pensamos que es mejor, más sano. Si quitan algo, grasa en este caso, deben meterle otra cosa… Ejemplo: un yogur natural lleva leche y fermentos. Punto. Un yogur desnatado lleva leche desnatada pasteurizada de vaca, jarabe (maltodextrina, almidón modificado, saborizante idéntico al natural, sucralosa y acesulfame K, sorbato de potasio, ácido láctico, ácido cítrico, simeticona, citrato de sodio), crema pasteurizada de vaca, sólidos de leche, almidón modificado y cultivos lácteos. Sanísimo, vamos…

Conclusiones y consejos:

La mejor conclusión a la que puedo llevar es que comas comida, y no productos. Pero voy a mojarme un pelín más:

  • Los productos sanos no llevan etiqueta. No la necesitan.
  • La etiqueta “bajo en”, “bio” y todas las que he comentado, no son sinónimo de producto sano.
  • Toda la comida basura añade frases para confundir al consumidor. Y se limpia la consciencia bajo la típica frasecilla minúscula “consumir con moderación, en el marco de una dieta equilibrada”. Y se quedan tan anchos! ¡Si hasta el envase de los Cheetos tiene la pirámide nutricional y se pueden consumir “con moderación”!
  • El producto original siempre es mejor que su versión mejorada (mejor un yogur que uno light, enriquecido, para ir de vientre, para crecer o lo que sea).
  • Total: come alimentos, comida real, que no necesite etiqueta. Muchas frutas y verduras, alimentos frescos… Y si algún día te apetece un producto elaborado, tómatelo, pero a sabiendas que es un producto con poco o nulo interés nutricional.
¿Lees las etiquetas antes de comprar? ¿Crees que esto influye en tu decisión final?

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Lo más leído del 2017

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El Top 5 del último año

Me gusta escribir. Incluso hace unos meses intenté dejarlo… como quien deja un vicio que sabe que le es malo, porque estaba hiper-estresada… pero lo eché tanto de menos, que volví. Escribir cada semana un artículo para tí, lejos de parecer una obligación, me supone un gesto de amor y de buena voluntad. Quiero explicarte cosas, quiero “iluminarte” con mis consejos, y aunque no domino para nada el arte del copywriting, me gusta.

Ojalá aprendieras algo de mis artículos. Y ojalá te hicieran pasar, además, un buen rato de lectura amena.

A veces, por mucho que me lo haya currado, por muy buena idea que me pareciera el tema, o por muy inspirada que esté, algún artículo que me parecía “lo más”, ha pasado por este blog sin pena ni gloria. Y a veces, alguno de estos ¡ha sido leído por cientos de personas!

Para empezar este 2018 te dejo los 5 artículos más leídos este año. Algunos, incluso escritos en 2016, pero no olvidados y releídos por ti estos últimos 12 meses.

“Venga, dílo: ¿Qué tiene de arte el ir de vientre? Pues mira, creo que entre que media humanidad va estreñida, o va demasiado, o tiene gases, o no va… Y entre todo lo que se está avanzando en cuanto a los descubrimientos sobre la parte de tu aparato digestivo que llega a su fin… la verdad, casi casi que ir de vientre se convierte en todo un arte. ¡Cucha!, que no todo el mundo sabe ir y sabe hacerlo bien, ¿a que no?”

El artículo más escatológico del año… ¡fue el más leído! Si te lo perdiste, léetelo ya.

“Vamos a hablar en plata: la nutrición oficialista, desde los años 50, se ha dedicado a difundir un concepto de alimentación saludable que no encaja en nuestra genética evolutiva. Sobre todo, en el campo de la nutrición deportiva. Conceptos como carga de carbohidratos, plataco de espaguetis o de arroz, superbatidos proteicos o chupitos de glucosa se me vienen a la cabeza cuando hablamos de nutrición deportiva popular. ¿A ti no? ¡Cuánto mito hay pululando sobre este campo!”

Para los más “puestos” en el deporte, este fue el preferido.

“Tengo alma inquieta. En lo personal y en lo profesional. Ya te conté (en más de una ocasión) mi postura acerca de las dietasy mi intención de ayudarte a mejorar tu estilo de vida. Ese es en realidad mi leitmotiv. ¡Revoluciónate! Quiero echarte un cable y mi postura es más tozuda que una mula. Así que, dicho esto, creo que no te va a sorprender lo que te vengo a contar.”

La lógica de este éxitazo viene por el lanzamiento que hice… ¡menudo currazo! Léetelo ya o únete al súper grupo de Facebook que hicimos.

“Esta semana hay post extra. Pero sé que entenderás que la ocasión se lo merece: ¡mi libro está a punto de salir! Si te digo que estoy emocionada, me quedo muy corta. Y no dejo de pensar, que ya que me he liado la manta a la cabeza, vamos a hacerlo inolvidable. ¿No crees?”

¡El lanzamiento de mi libro! Le dediqué un reto chulísimo que me llevó a conocer una cantidad enorme de personas bonitas. Fíjate.

“Dime si es tu caso, o si conoces a alguna amiga, prima o vecina, que le ocurra esto: Desde que tienes uso de razón has ido de dieta en dieta como si del juego de la oca se tratara. Has probado de todo, batidos, detox, y dietas con nombres de lo más variopintos. En el restaurante siempre te pides ensalada y, a lo sumo, algo de plancha de segundo. Y no adelgazas ni a tiros.”

El problema nº 1 de esta sociedad de la opulencia, el consumismo y en un entorno absolutamente obesogénico. No tiene desperdicio. (Por cierto, sobre este tema tan concurrido, voy a lanzar un taller offline y online que no te puedes perder).

Y ahora ya, con el resumen del año hecho, damos por inaugurada la nueva temporada de artículos del blog. Estoy calentando motores para lucirme en mis artículos este año (es uno de mis propósitos del 2018). Así que…

 

…dime, entre las 3 categorías: deporte, emociones y alimentación (tanto nutrición como recetas), ¿cuál te gusta más?

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

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¿Comer 5 veces al día?

¿Comer 5 veces al día?

Pues si comes 5 veces al día… envejecerás.

 

¿A que no te esperabas eso? ¡Pero si precisamente eso es lo que dice todo el mundo! ¡Todos sabemos que tenemos que comer 5 veces al día para estar sanos! ¿Verdad? Bueno, pues yo te pregunto: y si no, ¿qué? ¿Qué pasa si comes, por ejemplo, 4 veces al día? ¿O 3?

Comer 5 veces al día es uno de los mitos alimentarios que está más profundamente arraigados en la población. Y no está suficientemente justificado. Y así de claro te lo digo: ESTOY EN CONTRA DE COMER 5 VECES AL DÍA.

No quiero que este sea un post muy espeso de contenidos (aunque sin duda el diálogo nos daría para largo). Mi intención es que sea un artículo que te haga reflexionar. Y ya, si tú no comes 5 veces al día, que te quites el peso de la mala consciencia de encima.

Primer pensamiento inocente:

Hacemos tres ingestas principales, desayuno comida y cena; y dos snacks a media mañana y media tarde respectivamente. La importancia de estos snacks nos la recuerda constantemente la industria alimentaria. Un snack saludable que nos da la Naturaleza puede ser fruta o frutos secos. Pero de esos 14 snacks semanales, ¿cuántos son procesados y cuantos saludables? Es decir, ¿cuántas barritas, galletas o bollería tomas en comparación con la fruta?

Sin duda, estas 2 ingestas a media mañana y a media tarde son una excelente apuesta de la industria alimentaria, que sabe que es más probable que meriendes una barrita (energética, con fibra o super healthy) que no un plato de coliflor. Además, ¡menudo rollazo tener que llevar siempre en el bolso algo para picotear!

Es más, en consulta suelo encontrarme personas que llevan muy bien su alimentación diaria y cada día a la hora de la merienda, el monstruo de las galletas se apodera de ellas. La merienda es, sin duda, una hora crítica…

Segundo pensamiento inocente:

Cada vez que comemos ponemos en marcha nuestro Sistema Nervioso Parasimpático, que es el que se encarga principalmente de la digestión y del sueño. Como nuestra principal preocupación como especie es y ha sido siempre sobrevivir, cuando comemos, nuestro organismo pasa de todo lo que no tenga que ver con digerir. Tu cuerpo, en modo “parasimpático” activado va a centrarse en hacer la digestión, dejando otras reacciones metabólicas importantes para otro momento.

Entonces, si comes 5 veces al día, o sea, cada 2-3 horas, ¿cuándo vas a dedicarte a no envejecer, a renovar tus células, a crecer, etc.? ¡Si estás todo el día digiriendo! Y eso también es válido (y mi experiencia en consulta me lo reafirma) sobre todo ante una Diabetis, por ejemplo. ¡Qué mal hechas las dietas tradicionales para tratar la Diabetis, madre mía!

Tercer pensamiento inocente:

Este tiene que ver con el movimiento, con el uso de tu energía. Pues cuando estás en modo parasimpático, como te he dicho después de comer, tu fuente energética es de muy mala calidad, corta, ineficaz y patosa. Te lo expliqué bien en mi artículo sobre el Ayuno intermitente, pero básicamente, si vas a hacer deporte (algo imprescindible para que tu cuerpo esté sano y ágil), o vas a trabajar o a hacer cualquier cosa en que tengas que estar activo, comiendo 5 veces al día no encuentras el momento ideal para ello.

¡Deja descansar tu cuerpo (tu digestión), y sal a correr!

Cuarto pensamiento inocente:

Evolutivamente hablando no es ni lógico ni natural pensar que hemos comido a lo largo de nuestra historia evolutiva cada 3 horas. A ver, que llevamos más de 1,990.000 años en este mundo, y obviamente, no hemos tenido neveras ni reservas alimentarias hasta hace un suspiro de vida. ¿A quién se le ocurre decir que estaremos sanos comiendo 5 veces al día, cuando llevamos tantos miles de años haciéndolo una o dos veces? Perdona que lo diga así, pero los del s.XXI realmente tenemos una prepotencia alucinante.

Jamás de los jamases se ha comido tanto. Ni tantas veces, ni tanta cantidad.

Quinto pensamiento inocente:

Siempre he sido de letras. Y las pasé canutas en la universidad cuando tenía que estudiar química, farmacia y qué sé yo… A mí que tanto me tira el arte, la escritura, la música… no soy de números. Y una vez más, te lo demuestro: es más importante la calidad de tu dieta que no el número de veces que comes.

¿Crees que una dieta formada por desayuno, comida y cena saludables, va a ser más sana si le añadimos a media mañana un bocadillo de nocilla o unas galletas? ¡No! ¡Por supuesto que no! Ni tan siquiera si le añades una barrita paleo sin gluten y sugar free.

Así que olvídate de la cantidad de veces que comes, y céntrate en el contenido de tus ingestas (aquí te expliqué cómo mejorar tu dieta). Sé que estás acostumbrada a comer 5 veces al día, porque nos lo han grabado en sangre… Pero si vas tomando consciencia de tu cuerpo, de tus necesidades reales, sabrás distinguir esa hambre emocional o esa hambre rutinaria (porque toca, porque es la hora) del hambre real. Por ejemplo, cuando me dicen “es que Marta, a media mañana necesito aunque sea 2 galletas y un café, que si no me desmayo”; bueno, querida, si con 2 galletas te sacias, te aseguro que eso no es hambre real, ok?

Es mejor opción comer de verdad pocas veces, que comer poco y muy a menudo. Mi moraleja de hoy: COME CUANDO TENGAS HAMBRE, ni más, ni menos. Pero hambre real.

Un poquito más en este estudio, este y este.

 

¿Cuántas veces comes al día? Y si hay media mañana o media tarde, ¿cuál es tu elección?

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Training gratuito RevoluciónaTE

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Coge las riendas de tu vida

Tengo alma inquieta. En lo personal y en lo profesional. Ya te conté (en más de una ocasión) mi postura acerca de las dietas y mi intención de ayudarte a mejorar tu estilo de vida. Ese es en realidad mi leitmotiv. ¡Revoluciónate! Quiero echarte un cable y mi postura es más tozuda que una mula. Así que, dicho esto, creo que no te va a sorprender lo que te vengo a contar.

En mi inquietud laboral y mi tozudez por guiarte, hace tiempo, mucho mucho tiempo, tuve una idea. Así, como vienen todas las buenas idas, de sopetón. Luego, claro, tuve que trabajarla, amoldarla, depurarla y finalmente darle la forma final deseada. ¡Esa idea es un ideón! Algo con lo que hacía tiempo soñaba y esperaba que llegara el momento de que viera la luz.

Así que, hace algo así como tres años (¡caramba, cómo pasa el tiempo!) me iluminé, y desde hace año y medio que estoy en ello. Porque claro, como una a parte de inquieta es tiquismiquis, cada dos por tres repaso y modifico algún detalle o tontez que, en ese momento, me parece importante.

Contigo, mucho mejor:

Créeme si te digo, con la mano en el corazón, que estoy emocionadísima por este paso que voy a dar. Y como todo siempre es gracias a ti (por y para ti escribo este blog, publiqué mi libro, lancé detox online…) no se me ocurre otra cosa más bonita que hacerte partícipe del lanzamiento de mi ideón. ¿Cómo? Fíjate:

He creado un extracto de mi trabajo, un básico, con todo el cariño del mundo, para poder entregártelo en formato online y gratuito.

revolucionate

¿Qué vas a conseguir?

El training gratuito RevoluciónaTE te va a mostrar cómo, en tres simples pasos, mejorar tu estilo de vida y tus hábitos.

 

  1. Olvidarte de las dietas.
  2. Encontrar cuál es tu estilo alimentario.
  3. Las claves para que tu alimentación sea saludable.
  4. Cómo activar tu día a día.
  5. Escoger los mejores alimentos para ti y tu familia.
  6. Organizar tus menús.
  7. Hacer una lista de la compra inteligente.

¿Cómo lo haremos?

Al apuntarte sólo te pido tu nombre y la dirección de correo electrónico donde quieres recibir el training. El lunes 18 de septiembre recibirás en tu bandeja de entrada un correo con el enlace al training. Allí, en formato web, tendrás toda la teoría con los pasos a seguir, descargables que podrás usar for ever and ever (preciosos, prácticos, que te ayudarán a organizar tus rutinas saludables), y donde podrás dejar tus comentarios, preguntas y dudas que yo responderé durante 4 días. (El acceso al contenido del training lo tendrás para siempre; lo que caducará es mi acompañamiento). Será en vivo, en directo, y sólo de lunes a jueves para que te comprometas a RevolucionarTE. Yo me comprometo a RevolucionarME contigo, a guiarte y a acompañarte en tu camino.

Así que inquieta, tozuda y bienintencionada, dime, ¿te apuntas a RevoluciónaTE? ¿Qué te parece la idea? ¡Espero tus comentarios y sugerencias!

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No sufras estreñimiento nunca más

El mal de todos los tiempos Te lo prometo, que de entre todas las conversaciones sobre alimentación y salud que tengo con mis clientes, amigos, seguidores, conocidos y un largo etcétera, el tema del estreñimiento aparece en un 80% de los casos. Estoy segurísima que o...

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Cómo organizar tus menús y no perder tiempo cocinando

Del caos al orden Llámame mente cuadrada, aburrida o poco impulsiva, pero el orden y la organización han sido siempre una fuente de energía para mí. Y lo he recomendado siempre, en temas de alimentación y salud: la improvisación y la desorganización te llevan a comer...

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Todo lo que querías saber sobre coaching nutricional

Todo lo que querías saber sobre coaching nutricional

¿Dietista o coach nutricional?

Y es que se me ha ocurrido que jamás te he explicado bien todo este follón, y fijo que estás hecha un lío. Que si voy a una dietista; que si un nutricionista sabe más; que si lo más in es el coaching nutricional… Total, que tú, que sólo quieres perder algún quilillo, o quizá tienes un intestino que te está dando la lata y quieres poner fin a esa situación, o has empezado a entrenar y quieres aprovechar todo tu potencial con menús adecuados a tus entrenamientos, no sabes a quién acudir. ¡Lógico, si entre intrusismo, oferta y coaches de moda estamos todos en el mismo saco! ¿Cómo lo hacemos?

Vale, pues eso: voy a hablarte en plata. Y voy a contarte lo que es un dietista-nutricionista y un coach. Y quién soy yo, también.

Un apunte

No voy a entrar en hablarte de intrusismo ni voy a meterme en camisas de once varas… Todos sabemos que cuando algo está de moda, salen oportunidades como champiñones. Y la salud, y la alimentación natural, está de moda. Así que si encuentras a un “profesional” que te sabe ayudar gratis, o te promete salud a cambio de cero esfuerzo y/o dinero, pues allá tú, felicidades. Pero paso de hablar de comerciales de Herbalife y de otros tantos oportunistas que sin estudios ni experiencia se atreven a jugar con la salud de las personas. Los dietistas-nutricionistas hemos hecho, como el resto de profesionales de lo que sea, una inversión de nuestro tiempo y de nuestro dinero; así que raro es si acudes a una consulta en el que el tiempo y sabiduría del dietista no se precien (pero lo pagues con productos y potingues).

El artículo de hoy no va de esto, ¿ok?

Bien, a lo que iba:

Nutricionista:

Un nutricionista suele estar diplomado en Nutrición Humana y Dietética. Aunque como titulación oficial actualmente también puedes encontrarte Técnicos en Dietética y Nutrición.

Déjame ir al grano: estos somos los profesionales de la salud que sabemos más acerca de alimentación, de nutrientes, y de cómo afectan estos términos en la salud de una persona sana y ante cualquier enfermedad. Así que si quieres recibir asesoramiento sobre qué comer ante cualquier situación fisiológica (tus hijos, tu embarazo, tu menopausia, etc.) o patológica (hipercolesterolemia, alergia, colitis, etc.) este, el nutricionista, es tu profesional ideal.

coaching nutricional

Coach nutricional:

La palabra “coach” está de moda. Mola tanto ser coach que te puedes encontrar coaches de lo que sea que te salen de debajo las piedras. Y sí, el término en sí ya empieza a cansar. Porque de nuevo, cuando algo está de moda, al final se quema y nos asquea a todos.

“Coach” significa entrenador, guía. Aplicado en nutrición el coach será el que te guiará en tu cambio de hábitos alimentarios. El papel del coach nutricional va a ser el compañero que te coge la mano, te escucha, te plantea cuestiones, te apoya, en el camino hacia un estilo de vida saludable. El coach será la herramienta que hará posible la transformación entre la persona que eres y la que puedes llegar a ser.

coaching nutricional

Así que si tú estás ya harto/a de dietas, llevas toda la vida probando batidos, pautas, pastillas… y por fin has entendido que la única forma de poner fin a tu situación es responsabilizándote de ella, acude a un coach. Digo “responsabilizándote de ella” porque fíjate que cuando pones toda tu ilusión en una dieta, batido o pastilla, el éxito o fracaso del tratamiento recaen en estos, no en ti. El coaching nutricional te invita a que cojas las riendas de tu vida, que te impliques al 100% y que pongas remedio a eso que no te gusta.

Mi situación:

Obviamente mi situación es la mejor, bajo mi punto de vista. ¡Espera, espera! ¡No me llames engreída! Me refiero a que, lo mío me ha costado llegar hasta donde estoy, y lo he hecho porque creo que esta es la solución, el camino. Creo que ello. Un nutricionista que no sea coach se queda corto porque acaba siendo un vendedor de dietas, tal como te expliqué en mi artículo “Por qué no quiero ser dietista”. Un coach buenísimo, empático, pero sin los conocimientos que tiene un nutricionista, va a cojear en muchos aspectos.

La forma que tengo de trabajar en mi Programa de Nutrición a medida  es aunando ambas disciplinas. La sesión, la escucha y la empatía la trabajo desde una perspectiva de coach; y el tratamiento y estrategia la abordo acompañada de un plan nutricional adaptado a la situación particular. ¡Y no sabes lo feliz que me hace acompañar a mis clientes en su transformación!

Sé que no es fácil llevar una vida sana hoy en día. No tenemos tiempo para hacer deporte, ni para cocinar, ni para disfrutar. Y encima nos bombardean y nos tientan con comodidades que estropean nuestra salud. Pero yo me comprometí conmigo misma hace muchos años que iba a cuidarme. Y que ayudarte y guiarte a ti sería mi forma de vida. Porque de eso se trata: de un compromiso.

¿Has acudido alguna vez a algún nutricionista-dietista? ¿Y a un coach? ¿Qué opinión tienes sobre el sistema?

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