Cómo leer el etiquetado nutricional…

Cómo leer el etiquetado nutricional…

…sin caer en sus trampas.

Porque de hecho, la mayoría no son más que trampas. Este artículo hace mucho tiempo que estaba entre bastidores… Y es que sé que es algo que me preguntas a menudo, que crees que necesitas saber, pero al final, en mis conclusiones, entenderás por qué lo he ido postergando.

La industria alimentaria tiene una finalidad. Y no, no es que estés sana, que te alimentes bien y que tus hijos crezcan felices. La finalidad de la industria alimentaria es ganar dinero. Crearte una necesidad y que inviertas en ella en tu día a día. Una vez entendido esto, entenderás que las etiquetas nutricionales no son mera información, sino un absoluto y gigante reclamo publicitario. Está dentro de la legalidad subrayar, exagerar u omitir cierta información. Y todo ello para que compres.

Según algunos estudios, parece ser que, después de estar unos años con el etiquetado nutricional, la decisión de compra en el hogar español no ha mejorado en absoluto. Así que… ¿qué decir sobre el etiquetado nutricional?

Partes de la etiqueta:

En un envoltorio cualquiera de un producto alimentario nos encontramos con 3 partes destacadas en cuanto a información nutricional ser refiere:

  1. El reclamo publicitario o promesa. Con esto me refiero a esa palabra en grande y colorida que yo llamo el “reclamo para principiantes”. NI LO LEAS. Palabras como “Bio”, “Sin gluten”, “Light”, “Rico en calcio” y mil memeces más, que la mayoría de las veces son medias verdades o tomaduras de pelo absolutas. O sea, que un queso lleve como reclamo “sin gluten” es… pues eso, una tomadura de pelo! El queso no debería de llevar nunca gluten! Suelen ser reclamos para hacernos creer que el producto en cuestión es más sano, más nutritivo o menos calórico.
  2. El análisis nutricional. Que cuenta lo que no es taaaan importante. Que me diga las calorías no me interesa mucho, la verdad. Si me dice las grasas, pero me mete en el mismo saco las saturadas, las monoinsaturadas y las hidrogenadas, tampoco me sirve para nada. Y si me informa de la cantidad de calcio del producto, está demostrado que el consumidor sólo por el hecho de que aparezca la palabra “calcio”, ya lo interpreta como algo bueno… sin ni siquiera leer la cantidad que lleva.
  3. Los ingredientes. Es lo único que tienes que leer. Los ingredientes de un producto aparecen en orden de mayor a menor cantidad. Así que si de primero ves agua, azúcar, grasa de palma… ya no sigas leyendo. El truqui en este apartado es que nos meten tal cantidad de ingredientes, y con unas letritas tan chiquitas, que es un auténtico horror leerlas.

 

Triquiñuelas:

Vamos a llamarlas así, porque aunque se amparan bajo una legislación muy débil, el objetivo es engañarte. Así que vamos a ver cómo lo consiguen:

Sobre el azúcar, ya sabes que es malo (concluyendo mucho), así que lo camuflan con otros nombres como fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, galactosa (todo lo terminado en -osa es azúcar), maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar invertido (huye de este a toda costa), jarabe de arce, almíbar, jugo de caña, etc.

La información suele aparecer por 100 gramos o mililitros de producto. Esto es una estrategia simple pero muy efectiva: la mayoría de compradores no va a ponerse a calcular cuánto ingerirá realmente de ese producto si la ración son 250 mg y la información aparece en 100 mg.

El “sin azúcar” en realidad esconde un “alto en edulcorantes chungos”. ¡Lo light y bajo en azúcar es tremendamente insano!

Enriquecer o vender una bondad para esconder un error. Típico en los cereales y galletas de desayuno, sobre todo los destinados a los niños. (No le des esas porquerías a tu hijo). En este caso, la etiqueta anuncia que son energéticos, ricos en hierro, favorecen el crecimiento, etc. Pero gira el paquete, gira… ¿has visto la cantidad de azúcar que llevan? Eso, obviamente, anulan todas las posibles bondades que pudiera tener el producto. Personalmente no entiendo cómo esta falta de ética permite a la legislación española vender productos tan nocivos para nuestros hijos.

Quitar la grasa. Y con eso, nos quedamos tan anchos y pensamos que es mejor, más sano. Si quitan algo, grasa en este caso, deben meterle otra cosa… Ejemplo: un yogur natural lleva leche y fermentos. Punto. Un yogur desnatado lleva leche desnatada pasteurizada de vaca, jarabe (maltodextrina, almidón modificado, saborizante idéntico al natural, sucralosa y acesulfame K, sorbato de potasio, ácido láctico, ácido cítrico, simeticona, citrato de sodio), crema pasteurizada de vaca, sólidos de leche, almidón modificado y cultivos lácteos. Sanísimo, vamos…

Conclusiones y consejos:

La mejor conclusión a la que puedo llevar es que comas comida, y no productos. Pero voy a mojarme un pelín más:

  • Los productos sanos no llevan etiqueta. No la necesitan.
  • La etiqueta “bajo en”, “bio” y todas las que he comentado, no son sinónimo de producto sano.
  • Toda la comida basura añade frases para confundir al consumidor. Y se limpia la consciencia bajo la típica frasecilla minúscula “consumir con moderación, en el marco de una dieta equilibrada”. Y se quedan tan anchos! ¡Si hasta el envase de los Cheetos tiene la pirámide nutricional y se pueden consumir “con moderación”!
  • El producto original siempre es mejor que su versión mejorada (mejor un yogur que uno light, enriquecido, para ir de vientre, para crecer o lo que sea).
  • Total: come alimentos, comida real, que no necesite etiqueta. Muchas frutas y verduras, alimentos frescos… Y si algún día te apetece un producto elaborado, tómatelo, pero a sabiendas que es un producto con poco o nulo interés nutricional.
¿Lees las etiquetas antes de comprar? ¿Crees que esto influye en tu decisión final?

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¿Caos en la cocina? Apúntate al Batch Cooking

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El caos

Esta es la historia de dos amigas del alma, Ana y Rocío, que descubrieron juntas el Batch Cooking. Las dos compartían muchos gustos, aventuras y… su gran preocupación: su caos en la cocina. Eran listas, inteligentes y les gustaba cuidarse. Fíjate tú, que una de ellas, Ana, incluso hace años hizo un curso de nutrición en formato online. Y es que ambas sabían de la importancia de responsabilizarse de su salud, y claro, necesitaban sentir que llevaban todo en orden. También en la cocina.

Ana era una apasionada emprendedora de 38 años. Por encima de su cocina, pasaban reuniones, citas y tareas mil. Y además, no le gustaba mucho cocinar. No tenía tiempo. Y Rocío… ¡ay Rocío! Con casi 40 años, y una familia a la que sustentar, hacía jornada intensiva en su trabajo del que, aunque no era lo suyo, estaba orgullosa y era una trabajadora muy valorada. Rocío no tenía tiempo de ponerse a cocinar cuando llegaba a casa, tan tarde, para comer.

Ambas, Ana y Rocío, querían llevar un estilo de vida sano. Pero todas sus responsabilidades pasaban por encima de sus ganas de comprar y cocinar sano. Vivían un auténtico caos en la cocina.

El descubrimiento: Batch cooking

Un día Ana, que parecía una auténtica antena viviente, siempre buscando información y estando a la última en todo, llamó a Roció para contarle que había leído algo que igual les iba bien: el Batch Cooking.

Rocío flipó, porque cuando su amiga Ana venía con alguna novedad, podía esperarse de ella cualquier locura. Quedaron para tomar una infusión en la nueva healthy cafetería que habían abierto unos conocidos, y hablaron sobre esa técnica que les iba a salvar su caos.

El Batch Cooking, resulta que era algo como para ahorrarte tiempo en la cocina. Básicamente, tenían que buscar un día de la semana, disponer de una mañana o unas 3 horillas, y cocinar mogollón para tener listo entre semana un menú equilibrado. Claro, no se trataba de cocinar a tutti ple lo que les pasara por la cabeza no… había unas “reglas”. Más bien, unas pautas:

Iban a cocinar:

1- Caldo para toda la semana. Este, podían utilizarlo para sopas, para guisos y estofados sustituyendo el agua, y para hacer cremas para las cenas. Hicieron 3 litros de caldo.

2- Pollo eco para 2 días. Un día lo tomarían tal cual, hecho al horno, y el resto formaría parte de un wok tricolor, un arroz o bien una ensalada. El resto de proteínas de la semana serían carnes, pescados y huevos que podían fácilmente cocinar al momento.

 

3- Arroz para 2 veces también. Llegado el momento podían hacer una sopa con el caldo y el arroz, o bien un rissotto o un salteado, y una ensalada o buddha bowl.

4- Una escalivada para tener lista en la nevera como guarnición o que podrían mezclar con el arroz o las legumbres. También si la trituraban podrían hacer un rico paté de escalivada para aliñar ensaladas o acompañar carnes y pescados.

5- Un sofrito de cebolla y ajo que convertiría cualquier “fast food” en una auténtica delicatesen.

6- Patatas y moniatos al horno para recalentar y tomar en cualquier preparación.

7- Limpiaron unas acelgas, lechugas y canónigos para tener listos en la nevera.

Parecía una gran faena, pero bien organizadas, no les llevó más de dos horas y media. Mientras se hacía el caldo y ponían los tubérculos al horno, se pusieron a hacer primero el arroz y luego garbanzos. Les quedaba un fuego libre para hacer el sofrito.

Claro que ni os cuento cómo quedó la cocina… Pero esa fue solo la primera vez. Después de tres intentos, lo llevaban mucho mejor y su dieta mejoró notablemente:

En apenas 15 minutos cada día cogían un par de bases y hacían sus menús en un periquete.

No sé si Ana y Rocío te han tentado mucho con su aventura en la cocina, pero yo de ti me daba una oportunidad para aprender a organizar así tu caos culinario. Y si crees que esta puede ser la solución a tu falta de imaginación y organización en tus menús, cuenta conmigo, que te enseño, en menos semanas de las que te imaginas, a dominar el Batch Cooking o, lo que es lo mismo, distribuir el menú de toda la semana, organizar la lista de la compra y cocinar bueno, bonito y sano.

Y atenta porque en un plis plás te preparo un taller por todo lo alto, con show cooking incluido, para mostrarte los beneficios del Batch Cooking. Y si no quieres esperar al taller, en el Programa Fem Power ya lo estamos aprendiendo todos los dires y diretes de esta técnica que seguro te va a facilitar tu tiempo, tu menú y tu salud.

 

¿Qué me dices, te apuntas al Batch Cooking? ¿Te tienta la idea del taller?

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¿Preparada? Reset & Go

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Reset…el punto cero que estabas esperando

Este invierno he estado en crisis. Yo no sé tú, pero yo me he hartado de que por las redes me dijeran una y otra vez que nos hemos empachado y que en enero haremos un detox. Detox, detox, detox… Esto es un no parar. Ya te conté aquí mi opinión sobre los detox, y estoy de las botellitas y las falsas promesas hasta la coronilla. Quiero un reset.

El problema, amiga mía, no es que hayas comido turrones y polvorones estas Navidades. El problema no son las copas de cava ni los bombones y brindis a ritmo de la zambomba. El problema es que no te cuidas en todo el año. ¡No culpemos más a las Navidades, por favor!!! ¡Que tendríamos que estar hartas de prometernos lo mismo cada enero! Y ¡ojo!, que con eso será que me estoy perjudicando porque, al final, si tú entras en esa rueda, la que se beneficia soy yo, que año tras año te hago una dieta y listo.

Pero no, chica, ni las Navidades nos engordan tanto, ni en enero necesitas un detox.

¿Entonces tu reset no es un detox?

Soy partidaria del ayuno como estrategia nutricional. Los ayunos y semi-ayunos han existido siempre. Pero como todo en esta vida, se le puede hacer un mal o un buen uso. No lo llamo “detox”, sinceramente, porque estoy hasta la chimbamba de la palabreja esta. Y la palabra “reset” implica (al menos en el fuero interno de mis neuronas) que es un comienzo. Implica un tratamiento, una aventura, un “a partir de aquí”… ¿me explico?

Yo puedo prometer y prometo, que tras mi Plan Reset & Go tu vida cambiará. O al menos tu plato.

  • ¿Perderé peso? Sí, obviamente y en función de si tienes o no retención de líquidos, podrás perder entre 2 a 5 quilos.
  • ¿Mejoraré mis digestiones? Sí, el plan supondrá un descanso digestivo a base de comida real, sin harinas, gluten ni azúcares.
  • ¿Estaré más bella? Bueno, seguramente… sí, porque tu piel y tu aspecto mejorará.
  • ¿Tendré más energía? Por supuesto que sí, cuando empieces a seguir el plan y te vayas adaptando, en seguida te sentirás más ligera y con más energía.

Sí, sí y a todo eso, sí. Y lo mejor de todo es que estarás conmigo en todo momento para acompañarte… Bueno, eso no sé si es lo mejor, pero mola. Quizá lo mejor es que al final tendrás una pauta que te servirá como modelo para continuar practicando en una alimentación acorde con tu biología y con tu evolución, centrada en comida y no productos… ¡y disfrutarás comiendo!

¿Cuál es el truco?

Porque… sin truco, no hay trato. El truco es que quieras cambiar. Que te responsabilices de tu salud y tomes el control de una vez por todas. El truco es que te olvides de todos los mitos y chuminadas que corren por ahí y que estés abierta de verdad a aprender a conectar contigo misma. El truco es que esto, aunque dure una semana, no tenga fecha de caducidad. El truco es que pases del concepto “dieta” y empieces a quererte más. El truco es que valores y disfrutes tu día a día.

¿Por qué ahora?

Bueno, en realidad lo he sacado ahora porque el mes pasado muchas que habían hecho el año pasado mi Detox Group me preguntaron por él. El año pasado la verdad es que lo disfruté un montón… ¡porque lo hicimos todos a la vez mediante correos y redes sociales! Funcionó como alguno de los retos que propongo a menudo.

Y nada, que este año pensé no en mejorar, sino en bordarlo… Así que aquí estoy en enero con este planazo. Pero en realidad no necesitas estrenar año ni mes para tener un propósito… El momento es siempre ahora.

¿Qué te parecen los detox y estar a dieta constantemente? Venga, cuéntame… ¿estás tan hartita como yo? ¿Cuál es tu plan para este año?

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Año nuevo, programas nuevos

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Nuevos propósitos de Año Nuevo

No hay momento del año en que tengamos más buenas intenciones que el primero de sus meses. Que si apuntarse al gimnasio, que si dejar de fumar (¿todavía hay gente que fuma?), que si hacer dieta… Aix, ¡los buenos propósitos! Yo hace tiempo que estoy trabajando para mejorar nuevos y más completos programas y, en vistas de las fechas en que estamos, aprovecho para lanzarlos ahora, para estrenar el año y degustarlos a lo largo de sus deliciosos 12 meses.

Y es que “renovarse o morir” es uno de mis pensamientos más recurrentes. La teoría y el estudio es básico, y el conocimiento muy importante, pero la práctica y la experiencia, es lo que te hace único. Tras casi 15 años pasando consulta tú me has enseñado lo que funciona y lo que no; me has dado las herramientas para saber cómo conectar contigo, y hasta dónde puedo llegar. Has sido tú la que me has regalado todo ese conocimiento práctico y esa sabiduría, mientras me contabas tus preocupaciones y necesidades. De ese modo nacen mis nuevos programas de coaching nutricional.

Programa Beauty & Happy:

Dedicado a ti, que últimamente tienes la autoestima algo bajota…, que estás cansada de ir de dieta a dieta, te sobran unos quilos, y sobre todo, quieres recuperar tu felicidad. Beauty & Happy.

Es el caso más repetido en mi consulta, no hay muchos quilos a perder pero quizá sí algún malestar digestivo, insomnio u otro síntoma que no acaba de dejarte tranquila. Son sólo 2 meses, pero muy currados, ¡que aquí no hay tiempo que perder!

Programa Fem Power:

El Fem Power és más completo que el Beauty & Happy, para ti, que llevas una casa, una familia y probablemente un trabajo propio… porque necesitas controlarlo todo, saber el por qué de lo que haces y buscas la perfección en todos tus actos. Trabajamos la actividad física y las emociones, pero bajo el gran paraguas de la alimentación: menús prácticos y saludables, no por ello difíciles ni con ingredientes raros… ¡que tampoco tienes mucho tiempo para cocinar!

Cuatro meses para aprender qué comer, cómo gestionar tu compra y tu cocina, escuchar tu cuerpo y tu mente (el estrés últimamente te lleva por el camino de la amargura) y convertir paso a paso todo ese conocimiento en hábitos saludables.

Programa Paleo Vital:

Si hay un preferido entre mis programas, este es sin duda mi “the best”. Descubrí el estilo de vida paleo hace ya 3 años, y lejos de ser una alimentación carnívora y sin sentido, es un estilo de vida que intenta recuperar la humanidad que hay nosotros.

En el programa Paleo Vital trabajamos una alimentación basada en la evidencia científica: mucho vegetal y algo de proteína de alto valor biológico. Ejercicio físico cada día, porque no hay animal sedentario que esté sano (tú y yo tampoco… ¡a moverse!). Descanso reparador. Meditación. Hábitos saludables.

Para empezar…

Si crees que todavía no es tu momento, que no estás preparada para implicarte tanto, puedes empezar con el Plan Reset & Go. Este es facilito, facilito… Y perfecto para que regales o te auto-regales estos Reyes. Porque no sé tú, pero a mi después de tanto empacho navideño lo que me apetece en enero es un reset. Empecemos de cero.

No es un programa propiamante dicho, sino un plan de una semana, con ebook de menús y recetas incluído, para que hagas un punto y a parte y empieces a cuidarte como manda el universo.

Y si nada de esto te cuadra… mi programa más concurrido, el de siempre: te diseño un programa a medida. Tan sólo tenemos una conversación por teléfono o skype, para que puedas contarme tu situación y qué necesitas, y te propongo un plan de acción perfecto para ti.

Anda cuéntame, ¿cuáles serán tus buenos propósitos este año? ¿qué te parecen los programas que te he preparado?

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5 tips de la dieta cetogénica (parte 2)

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Háblame de comida…

La semana pasada te empecé a explicar qué es eso de lo que todo el mundo habla, de la dieta cetogénica (y si no lo leíste, antes de seguir, échale un ojo). Ya viste que casi es la panacea a muchos males… Bueno, hace tiempo que dejé de creer en los milagros, pero la dieta cetogénica, keto o ceto, es realmente una excelente herramienta para muchos nutricionistas.

De el anterior artículo me dejé el quinto tip. Que de hecho, creo que es el más esperado. Así, que, ahí voy:

Tip 5 – Qué como:

La idea es reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono e incrementar las grasas. Así, reduciremos pan, cereales, legumbres, frutas… y comeremos más aguacate y aceites. ¿Por qué? El objetivo es hacer que tu combustible sea la grasa (ya te lo he dicho, si no leíste el artículo anterior, no acabarás de entenderlo).

Si una dieta equilibrada acostumbra a tener este aspecto:

  • 55 % HC
  • 20-25 % Pr
  • 20-25 % Gr

En la dieta cetogénica sería algo así:

  • 65-75 % Gr
  • 20 % Pr
  • 15-5 % HC

¿Ves cómo tu principial fuente energética será la grasa? Que esto sea así, supone unos beneficios que te comenté en los tips 1 a 4. ¡Pero cuidadín! Ya te dije que no lo hagas sola, porque si no lo pillas bien, habrá complicaciones, ok? De todas formas, ya te digo que la dieta cetogénica no es un estilo de alimentarse: es un tratamiento puntual. Y en ese caso es genial.

En el plato:

Todo esto se traduce en comer vegetales de bajo contenido en carbohidratos como espinacas, lechuga, brócoli…, grasas buenas como ghee o mantequilla clarificada, aceite de oliva virgen extra, aguacate… y fuentes proteicas como el pescado azul (sardinas, salmón, atún…).

Para que te hagas una idea más clara, un menú cetogénico podría ser:

Desayuno: Aguacate + jamón ibérico + infusión o café

Comida: Endivias con anchoas + salmón a la plancha

Cena: Alcachofas al horno + pinchos de pollo y tomatitos cherry

En mi consulta, donde gran parte de mis clientes son mujeres que no se sienten a gusto con su cuerpo, y quieren arreglar desajustes digestivos u hormonales o mejorar su rendimiento deportivo, es una herramienta que uso a menudo. No mucho tiempo, tan sólo un par de semanas para “activar” el metabolismo y, la verdad, es que estoy encantada con la dieta cetogénica. Repito: no es un estilo de alimentación; pero sí un excelente tratamiento puntual con muchas ventajas.

Cuéntame, ¿has seguido alguna vez una dieta cetogénica?

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5 tips de la dieta cetogénica (parte 1)

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Ceto, cetogénica o keto

No te me alarmes. Si estás algo puesta en este sarao, seguramente el nombre “dieta cetogénica” como mínimo te sonará. Si estás flipando pepinillos, tranquila: no te voy a vender ninguna dieta de moda. Sigo siendo yo, la nutricionista anti-dietas. Pero es que últimamente se habla mucho en las redes sobre una tal “dieta cetogénica, ceto o keto”, e incluso he visto que la anuncian como la panacea anti-cáncer y anti-todo.

Así que, aquí vengo yo, a explicarte de una forma muy sencilla qué es la dieta cetogénica y por qué se habla tanto de ella. Como ya me conozco y tu a mí también, he decidido hacer el post en 2 partes, para que no nos den las uvas con la lectura… Porque escribir de esta dieta, da para mucha tecla.

Carbohidratos vs. grasas:

Tú, yo, y todo hijo de vecino disponemos de 2 fuentes principales de energía: la glucosa y la grasa. Cuando comes hidratos de carbono, el cuerpo los metaboliza en glucosa. ¡Pero para ello también gasta mucho! Así que, para generar energía, gasta mucha de la misma. La glucosa nos permite conseguir un pico de energía en un momento dado, cuando lo necesitas, pero nos consume mucho. Y que ésta sea nuestra principal fuente de energía nos agota (y nos obliga a estar comiendo cada dos por tres).

La segunda fuente energética son tus grasas (ácidos grasos). De esta ruta metabólica se obtiene mucha más energía, constante y de larga duración. Así que las grasas son una fuente energética más lenta pero más eficiente que los hidratos de carbono.

Entendido este pequeño paréntesis, ¿en qué consiste la dieta cetogénica? Pues precisamente en reducir el consumo de hidratos de carbono e incrementar el consumo de grasas buenas, a fin de forzar al organismo a quemar grasa. O sea, que la grasa sea tu combustible. Parecida a la dieta paleo, pero con unas proporciones mucho más escandalosas (esto ya te lo explicaré la semana que viene en la Parte 2).

Tip 1- Adelgaza:

Aunque no sea una dieta propiamente dicha para adelgazar, el hecho de que enseñes a tu metabolismo a combustionar grasas en lugar de depender del aporte de glucosa constante, lleva como efecto secundario, la pérdida de peso. Obvio: si quemas grasas, pierdes peso. Además, hay muchos estudios que comparan estrategias de pérdida de peso mediante dietas hipocalóricas y dietas cetogénicas, y parece que en estos últimos casos, se consigue más estabilidad en esa pérdida de peso. O sea, si pierdes peso mediante una keto, raro es que lo recuperes.

*Atención: jamás hagas una dieta cetogénica para perder peso durante mucho tiempo y sol@. Si tu objetivo es perder peso, yo te puedo ayudar a valorar cuál es la mejor estrategia para ti. Si lo que temes son las Navidades… ven a mi Workshop Super Navidades y te enseñaré a surfear las olas de turrones y mantecados.

Tip 2- Mejora tu rendimiento deportivo:

Si usas tus grasas como fuente energética de tus entrenamientos, obtendrás una energía de mejor calidad (algo así como comparar gasolina y diésel en tu coche), la recuperación será mucho más rápida y, además, no tendrás que ir repostando cada 2 por 3. Comerás menos veces y obtendrás un rendimiento superior.

Tip 3- Mejora la inflamación:

Cuando tu cuerpo funciona de manera cetogénica, los niveles de citoquinas inflamatorias (estudio) bajan. La inflamación, ya te he contado muchas veces que es más o menos el quid de la cuestión. Cada vez que comes, te inflamas o te desinflamas. E inflamarte supone problemas de salud, desde sobrepeso, alergias, migrañas y trastornos metabólicos más heavies.

Tip 4- Anti-cáncer:

Buf, lo he tenido que soltar… Supongo que por eso está siendo famosilla la keto… No te creas a nadie que te quiera vender la moto de que una dieta tal o cual te protegerá del cáncer. A estas alturas ha quedado claro que es algo más complicado que eso, ¿verdad? Lo que sí es cierto es que las células cancerígenas se pirran por el azúcar, y se ha visto, por lo tanto, que algunos tumores llegaban a morir (de hambre) al eliminar la glucosa y utilizar la grasa como fuente energética.

Sin duda es una estrategia interesante y lógica.

Y me quedo el tip 5 para la semana que viene, que te será menos curioso, pero mucho más útil.

¿Conocías la dieta cetogénica? Si la has probado o has experimentado con ella, ¡no dudes en comentarlo para ilustrarnos a tod@s!

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