¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

O cómo tener la regla sin que te enteres…

Sí, esto de ser mujer, a veces es chungo. Visto objetivamente y así, desde arriba, parece que entre parir, sufrir retención de líquidos y menstruar cada 28 días, nos ha tocado la peor parte en la Evolución. Pero no, amiga, no desesperes, que dar a luz es un milagro increíble, y retener líquidos y sufrir dolores menstruales o síndrome premenstrual, con unos cuantos cuidados, va a ser impresionantemente evitable.

El objetivo es menstruar cada 28 días sin hinchazón, dolores ni mucho menos, bajas médicas. Déjame que te cuente:

Qué es el síndrome premenstrual:

Hablamos de síndrome premenstrual (SPM en adelante) al referirnos a menstruaciones dolorosas, y que empieza unas horas (¿días?) antes de menstruar. Se manifiesta en la fase lútea del ciclo menstrual (en este post te detallé las fases del ciclo menstrual), o sea, desde el día 14 al 28 del ciclo. Los días más chunguis suelen ser el día antes de la menstruación, y el primer y segundo día. Aunque la verdad sea dicha, en consulta me he encontrado mujeres que sufrían el SPM de mil formas distintas.

A veces sólo sufres una pequeña inflamación mamária, o vientre hinchado… y otras tantas, el dolor es tan insoportable que te obliga a tomar analgésicos e incluso a quedarte en cama. Bueno, si este es tu caso, vamos a poner fin a esto ok? ¿SPM tú? ¡Nunca!

Entre los síntomas más frecuentes, tanto físicos como emocionales, puedes encontrarte:

  • Sensibilidad en las mamas
  • Cambios anímicos, irritabilidad, tristeza, melancolía o tienes menos aguante con tus amigos/familiares (¿quizá menos paciencia con tus hijos?)
  • Hinchazón abdominal
  • Retención de líquido, lo que te lleva a pesar más (si te importa lo que dice tu báscula, esos días no te peses, por el bien de tu autoestima)
  • Probablemente te pirres por los dulces y tengas ganas de atracar una tienda de chuches
  • No te concentras ni insonorizando la habitación
  • Migrañas y cefaleas varias
  • Estás cansada, fatigada
  • Te cuesta conciliar el sueño
  • Vas de vientre más a menudo, con heces más líquidas (hay mujeres con estreñimiento que durante el spm van contentas al baño)

“¿Por qué todo esto? ¿Qué he hecho yo para merecer este arsenal de síntomas?”, te dirás. Bueno, en general y sin ánimo de etiquetar ni meter a todas en el mismo saco, las mujeres obesas o con sobrepeso y sedentárias tienen más números de sufrir SPM.

Ahora viene lo que buscabas en este post: el tratamiento del SPM

Si damos con la causa, sabremos encontrar la solución, ¿verdad? Pero el SPM es multifactorial, y si buscamos una verdadera causa esta puede ser:

  • por un exceso de estrógenos (y ahí cabría averiguar por qué hay ese exceso)
  • por una falta de progesterona.

Entre ambas hormonas tiene que haber equilibrio (Ay, ya ves qué importante es el equilibrio en todo nuestro organismo… que si calcio/fósforo, que si ácido/base, que si sodio/potasio… En fin, todo en equilibrio).

Bueno, averiguar esa causa y qué hacer sería cosa mía, pero en general si sigues estos 5 consejos tu SPM mejorará muchísimo:

1- Lo que te da más pereza, lo sé: haz ejercicio físico de forma regular. No hace falta que te apuntes al gimnasio ni que te machaques a dos clases de spinning diarias. Simplemente que el ejercico físico forme parte de tu día a día. Habrá días, como yo, que igual sólo tienes tiempo de hacer 15 minutillos de ejercicios de fuerza. Bien, no pasa nada. Seguro que otros días le puedes dedicar una horita, o el fin de semana haces una ruta de 3 horas. Sea como sea, es prioritario: muévete.

2- No te estreses. Medita, pinta mandalas, haz yoga… Actividades que te conecten contigo misma, te hagan no pensar en tus preocupaciones y te hagan feliz. A mí me gusta, por ejemplo, decorar mi bullet journal, escribir mi diario, dibujar recetas ¡o cantar!

3- Procura descansar. Sí, sé que es muy fácil decirlo, pero si sufres insomnio, miremos cuál es la causa para ponerle solución también.

4- Despídete de los dulces, carbohidratos refinados y azúcares. Bueno, si sigues una alimentación de tipo paleo o evolutiva te será fácil. Pero si en tu base se sitúan los cereales, chungo.

5- Atibórrate de todos los macro y micronutrientes que te aportan los vegetales, hortalizas y frutas. Una razón más para meter más verdura en todas tus ingestas.

Así que si sufres SPM, amiga mía, ya sabes qué hacer:

Al despertar, después de haber dormido plácidamente toda la noche, haz un poco de ejercicio físico sobre todo de fuerza (no temas ponerte musculosa, tú dale a la pesa). Desayuna una ensalada de frutas variada con un poco de jamón ibérico. Al mediodía, después de trabajar, tómate un gazpacho fresquito junto con un tataki de atún, por ejemplo, o un pescado al horno con patatitas y cebolla. Tómate tu tiempo de des-conexión con tu hobby favorito. Y un rato antes de acostarte, una cena ligera con una crema de champiñones, y unos huevos revueltos con espárragos.

Aix, lo fácil que es cuidarse…¿verdad?

Moussaka paleo

Una receta tradicional versionada Cuando era pequeña una de mis recetas favoritas era la moussaka. Mi madre solía hacérmela en verano bastante a menudo, quizá porque para algo que me gustaba, aprovechaba para que comiera (era una niña muy inapetente de pequeña) o...

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Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

Todo lo que quieres saber sobre la dieta sin gluten

El gluten, ¿el malo de la película?

Cuando las cosas se ponen feas, en cualquier ámbito, lo más fácil es buscar culpables. Responsabilizar a otros de los errores. Justificar tus cagadas con detalles que no están en tus manos. Con el gluten pasa algo así. Parece que empezó siendo un poco malo, luego bastante malo y ahora parece que se ha convertido en el antihéroe de la obra. El gluten tiene la culpa de todo…

Pues no te emociones, que en este artículo determinaremos qué es el gluten, cómo es una dieta sin gluten, cuándo aplicarla y cuáles son sus beneficios.

Para empezar, y en contra de toda noticia sensacionalista que intenten colarte, el gluten no es un nutriente y por lo tanto no es imprescindible para ningún ser humano. Repito: el gluten no es imprescindible para nadie. El gluten es la parte proteica de muchos cereales como el trigo, el centeno, la espelta, etc. Como el mediterráneo es tierra de trigo, es lógico que todo lo que hacemos con cereales lo hagamos con trigo/gluten: pan, pasta, masas de pizza, bollería…

Si ya has entendido que el gluten no es un alimento, no es un macronutriente y no es inherente a nuestra salud, seguimos.

Los problemas del gluten:

La Enfermedad Celíaca está caracterizada por una intolerancia genética a la proteína gliadina. Aunque la variedad de signos y síntomas es muy amplia y variada, el cuadro clínico tipo se caracteriz por producir una enteritis y una alteración en la absorción de macro y micronutrientes.

Pero el resto del mundo, ¿realmente se beneficia de una dieta sin gluten o es simplemente una moda?

Dieta sin gluten:

Pues casi como todas las dietas, dependiendo del enfoque que tengan, tendrán consecuencias buenas, no tan buenas e incluso malas. Me explico: ¿Realmente crees que sustituir el pan, la pasta y todos los cereales por sus versiones de supermercado gluten free, es sano? Fíjate, que una imagen vale más que mil palabras:

No sé si puedes ampliar las fotos, o incluso búscalas en tu navegador o, mejor aún, ves al súper y lee. Jarabes, aceite de palma, aceite de colza y aditivos infinitos. Obviamente, esto no es más sano que el pan de trigo hecho con harina, sal, levadura y agua.

Este tipo de dieta sin gluten es una absoluta catástrofe y atentado contra tu salud.

Mi dieta sin gluten:

Qué osada digo, que no es mía… me refiero al enfoque que le doy. Si sustituyes esos carbohidratos provenientes de cereales con gluten, por otras fuentes de carbohidratos naturales tales como frutas, tubérculos, verduras y hortalizas, ¿adivinas qué pasa? Independientemente de que el gluten, en mayor o menor medida afecte tu salud y destroce tu microbiota intestinal, el aporte superior de vegetales sin duda beneficiará a cualquiera. Te recuerdo mi idea: come alimentos y no productos, más mercado y menos supermercado, y dale con la comida real.

Por ese motivo, a menudo en mi consulta me comentan que este tipo de alimentación ha mejorado migrañas, desajustes digestivos, se sienten con más energía… y a veces yo dudo de que sea, no ya por eliminar el gluten, sino por potenciar los alimentos reales y evitar los procesados que hasta el momento formaban parte de su alimentación. Eso, en el peor de los casos.

En los mejores, habla la evidencia científica. Una dieta sin gluten según mi enfoque:

  • Mejora el control glucémico en personas con diabetes tipo 2 (estudio)
  • Mejora el síndrome metabólico (estudio)
  • Mejora el perfil lipídico (estudio)

Mi experiencia en consulta me indica que además se benefician de este tipo de dieta sobre todo las personas con enfermedades autoinmunes y trastornos digestivos (síndrome de intestino irritable, colitis, estreñimiento, diarrea…).

Conclusión:

Mi recomendación es que, si tienes algún trastorno autoinmune, metabólico o digestivo, sigas una dieta sin gluten basada en alimentos naturales: fruta, verdura, carne, pescados, huevos, tubérculos, frutos secos… Para hacerlo bien, acude a un profesional, obviamente, que esté actualizado. Pero no sufras porque no hay absolutamente ningún riesgo si eliminas por tí misma el gluten de tu dieta.

Si no tienes aparentemente ningún trastorno, pero quizá sufres insomnio, migraña, digestiones pesadas… en fin, eso que no estás enferma pero tampoco gozas de una salud estupenda… Pues si ese es tu caso, te recomiendo que pruebes mi pauta, y te observes. Sólo tu propio cuerpo nos dará la respuesta.

Personalmente recomiendo una dieta sin gluten, con pocos/nulos cereales (arroz, quinoa, trigo sarraceno), que en la práctica se traduce en: comer paleo en mi día a día, porque te aseguro que cuando sales el fin de semana, o los eventos sociales te llevan a tomar cereal (trigo) sí o sí. Fíjate.

Moussaka paleo

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Entre col y col, lechuga

Receta de un "trinxat" diferente Una de las cosas que más me gusta es versionar y customizar recetas. Darles mi huella. Y por eso te invito a menudo a que no hagas al pie de la letra las recetas que publico: pruébalas, y luego versiónalas según tus necesidades, los...

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Diabetes, la epidemia más dulce

Diabetes, la epidemia más dulce

Un mundo diabético

Dime ¿cuántas personas conoces que padezcan Diabetes? Ésta, junto con la obesidad, es la epidemia del siglo XXI. Y es que ambas van cogidas de la mano, no por causa sino por consecuencia: a largo plazo, la dieta clásica para tratar la diabetes, con una reducción calórica, provoca una reducción del metabolismo. Cambia la composición corporal, con menos músculo, más grasa.

Según la OMS, la Diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y vasos sanguíneos.

Conocemos que hay Diabetes tipo 1 (insulino dependiente), Diabetes tipo 2 y Diabetes gestacional.

Cambio de paradigma:

Muchas veces cuando nos encallamos en un tema del que no encontramos la solución, es preciso un cambio de paradigma. Tener un punto de vista completamente opuesto al original. En el caso de la Diabetes, el cambio de paradigma es necesario y sería algo así como fijarnos en el glucagón. Porque aunque no conozcas muy bien el tema, estoy segura que sabes (te suena) que hablamos de Diabetes cuando hablamos de insulina, verdad? Bien, cambiemos el enfoque.

Las acciones de la insulina están medidas por el glucagón. En diferentes estudios se demuestra que es éste, el glucagón, el que media en las consecuencias catabólicas de la falta de insulina. Este hecho, aunque a ti no te parezca nada relevante, sin duda plantea un cambio de paradigma, un cambio de tratamiento terapéutico, hacia el paciente diabético.

Tratamiento para la Diabetes:

La pauta nutricional para una persona diabética, obviamente tiene que ser personalizada. Hasta tal punto que no sólo debe estar pautada por un nutricionista especializado, sino que implica un autoconocimiento del propio cuerpo por el mismo paciente. Es muy importante que el paciente haga registros de comidas/tolerancias para que pueda aprender de su condición.

Pero si me atrevo a generalizar en este artículo, y basándome en los estudios más actualizados y sobre todo en mi experiencia en consulta, puedo resumir el tratamiento diabético en unos puntos:

  • Es mucho más eficaz una pauta nutricional que incluya 2 comidas que no la clásica de 5-6 ingestas (estudio).
  • Una estrategia a tener en cuenta por efectiva en la mayoría de los casos es el Ayuno intermitente.
  • El plan nutricional se muestra más eficaz cuando incluye un desayuno alto en proteínas (algo así como desayunar como un rey y cenar muy ligero) más que no en cualquier otro macronutriente.
  • El metabolismo se comporta mejor cuando tomamos los carbohidratos como segundo plato. Esto sería de primero incluir vegetales, grasas y proteínas, y de segundo carbohidratos.
  • Mi experiencia me demuestra que una pauta de estilo paleo o evolutiva, es decir, sin cereales, azúcares ni lácteos, es la más eficaz para tratar la enfermedad (y revertirla, en DM2), junto con la práctica del ejercicio físico.

¿Algún consejo más?

Muchísimos. Podría hablarte de las maravillas de algunos de los suplementos que existen en el mercado. Y creo que es lo que más esperan la mayoría de personas: una pastilla mágica. Y es que en el fondo nos cuesta responsabilizarnos, hacer cambios, y buscamos esperanzados una cápsula milagrosa. Y no hay milagros. Si quieres revertir tu Diabetes, muévete, cambia tu forma de comer. No hay más.

Pero bueno, si insistes, te diré que tienen un papel muy importante los suplementos simbióticos (probióticos + prebióticos), el magnesio, aloe vera, canela, zinc, cromo, curcumina, vitamina C, vitamina D… Pero no son la solución. La verdadera solución es que te asesores por un nutricionista que esté actualizado y entienda del tema, mucho más allá de la clásica terapia de las 5 comidas que, como se ha visto en este último siglo, no es para nada eficaz.

Si sufres Diabetes y quieres mejorar tu condición, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Sé que puedo ayudarte.

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Todo sobre la dieta paleo

Todo sobre la dieta paleo

La mala fama

No me gusta la palabra “dieta”. Ni me gusta que me encasillen en un tipo de alimentación u otro. Pero la mala fama que tiene la Dieta Paleo me hace salir de mi zona de “yo no me meto” y ahora sí, tengo que “mojarme”.

Porque la Dieta Paleo es lo que más se acerca a mi forma de entender la alimentación saludable y, desde luego, paleo no es carnaca; paleo no es grasa a tutti ple; y paleo no es una dieta hiperproteica.

Estudios que la respaldan y un poquito de historia:

Conocida también como Alimentación Evolutiva, pero famosa por su nombre Paleo, la cosa es que lejos de ser una moda, está respaldada por numerosos estudios.

Todo empezó fijándonos en cómo hemos evolucionado como especie. Punto de vista que, por otro lado, tendría que haber sido el primero y más fiable: el observar qué nos ha permitido evolucionar a nosotros y a cualquier ser vivo tendría que ser nuestro interés principal. Y de hecho, los restos fosilizados de nuestros antepasados reflejan cómo la agricultura perjudicó nuestra salud: perdimos altura y nuestro cerebro se hizo más pequeño.

Aun sin tener que mirar el pasado, las investigaciones en sociedades cazadoras-recolectoras contemporáneas muestran una prevalencia muy baja de las enfermedades occidentales. No deja de alucinarme que en estas sociedades a pesar de carecer de medicina moderna, apenas hay casos de diabetes, de enfermedad cardiovascular (estudio)(estudio), de hipertensión (estudio), de depresión, alergias, miopía, trastornos autoinmunes, cáncer, artritis, insomnio, demencia o dolor de espalda. En esos lares todo ello son enfermedades raras.

Así que, como concluye Marcos Vázquez: “A partir de estas observaciones, se plantea una hipótesisLas enfermedades modernas son en gran parte el resultado de una incoherencia evolutiva. Surgen por las diferencias entre los estímulos que esperan nuestros genes y los que reciben en el mundo moderno. Regresar por tanto a una alimentación más similar a la de nuestros ancestros, debería mejorar nuestra salud.”

Beneficios de la Dieta Paleo con base científica:

  1. Reducción de la inflamación y pérdida de grasa en mujeres durante la menopausia.
  2. Pérdida de peso.
  3. Menor estrés oxidativo que en la dieta convencional.
  4. Mejora la microbiota intestinal.
  5. Mejor respuesta a los síntomas de Síndrome Metabólico que en las recomendaciones oficiales.
  6. Mejora la sensibilidad a la insulina.
  7. Mejora la presión arterial.
  8. Mejora la reducción de riesgo coronario frente a las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón.
  9. Mejor control de la glucosa y pérdida de peso que en la Dieta Mediterránea.

Lo que no es dieta pero sí paleo:

La visión holística del hombre es sin duda la mejor guía de vida. Es inútil intentar interpretar el ser humano dividiéndolo por partes porque todo está interrelacionado. Por eso, mi visión en consulta va más allá de la dieta, los menús o los nutrientes. Y por eso también me gusta lo paleo (Programa Paleo Vital).

Si lo que perseguimos es escuchar nuestro cuerpo, recuperar la humanidad que nos hizo evolucionar, tendremos en cuenta también:

  • el movimiento, tan innato en el ser humano como necesario. Muévete.
  • el descanso. Duerme de noche siguiendo los ritmos circadianos.
  • la luz solar. Empápate de vitamina D tomando el sol.
  • recuperar los placeres que han asegurado nuestra supervivencia: comer, beber, movernos y hacer el amor.

Esto último, que parece una chorrada, es muy importante. Fíjate, ¿cuántas veces comes sin hambre? Imagina, por ejemplo, la sensación de placer que sientes cuando, tras una caminata estás sedient@ y, por fin, bebes un gran vaso de agua fresca. Puro placer. Recuperar nuestros placeres innatos forma parte de la filosofía paleolítica.

Mi conclusión

Como he dicho al principio, no me gustan las etiquetas y no me agrada que como nutricionista me “encasillen” en un tipo de dieta u otro. Principalmente, porque sea cual sea mi base, mis recomendaciones irán enfocadas a mejorar la situación del cliente y no a todos nos va bien lo mismo.

Pero puestos a etiquetarnos, me siento nutricionista evolutiva o paleo. Pero vamos, que el nombre es lo de menos. Para mí paleo es:

  • Comer alimentos y no productos. Alimentos reales, frescos, como verduras, frutas, hortalizas, pescados, carnes de pasto y huevos eco. Un paleo come más vegetales que un vegetariano tradicional.
  • Comer cuando tengas hambre real. Y no la tendrás 5 veces al día. Los paleo solemos comer 2-3 veces al día. Pero ¡ojo! cuando comemos, comemos!!! No nos conformamos con una ensaladita y un pollo a la plancha no… Nos gusta comer y saciarnos. Porque comer, recuerda, es un placer.
  • Conectar con la Naturaleza. Ya sea en tus sesiones de running o en paseos bajo el sol. Formas parte de ella. Siéntelo.
  • Respetar. Tus necesidades, tu entorno, tus ritmos, tu cuerpo, tu mundo.
Mi recomendación final: no comas nada que tu bisabuela no supiera qué es.

¿Síndrome premenstrual yo? ¡Nunca!

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Cómo organizar tus menús y no perder tiempo cocinando

Cómo organizar tus menús y no perder tiempo cocinando

Del caos al orden

Llámame mente cuadrada, aburrida o poco impulsiva, pero el orden y la organización han sido siempre una fuente de energía para mí. Y lo he recomendado siempre, en temas de alimentación y salud: la improvisación y la desorganización te llevan a comer mal. Hace un tiempo a eso lo llamaron Batch Cooking. Y ahora yo te lo ofrezco en un planazo.

Porque he visto, con clientes de mi consulta e incluso con gente que lee mis artículos y me escribe, que el mayor problema hoy en día, o uno de los grandes problemas, no es tanto el no saber qué comer (no será por falta de información…) sino el cómo llevarlo a la práctica, cómo decidir qué y cuando comer, cómo comprar de forma inteligente y eficaz y, sobre todo, cómo cocinar cuando no tenemos tiempo.

Así que llega mi Plan Batch Cooking Menú.

¿Qué es y de qué me sirve?

El Plan Batch Cooking Menú es un sistema de organización de tu alimentación que, una vez activado, recibirás cómodamente en tu correo:

  1. Se trata de una suscripción mensual (y déjame decirte que a un precio de escándalo) que puedes activar y desactivar según tus necesidades.
  2. Cada viernes recibes en tu correo electrónico un menú semanal perfectamente equilibrado, saludable y delicioso.
  3. Junto con este, lo acompaña también la lista de la compra clasificada por grupos de alimentos.
  4. Las instrucciones para tu Batch Cooking, que no te llevará más de 2 horas de cocina y
  5. Dos recetas extraordinarias

De esta forma tú ganarás en tiempo libre, porque tras el Batch Cooking entre semana tan sólo tendrás que dedicar 15-20 minutos para cocinar tus platos. Aprenderás a organizarte. Conocerás nuevas y deliciosas recetas prácticas y aptas para el día a día ajetreado que llevamos. Ganarás salud, porque todos los menús son ricos en nutrientes, basados en alimentos frescos y sin procesados. Tendrás todo el trabajo hecho.

No es un Batch Cooking para cocinillas. Ni para probar recetas healthies que están de moda. Son menús de batalla, de los de toda la vida, para las que no tenemos tiempo de cocinar pero queremos comer comida real. Mi plan está trabajado desde mi punto de vista de nutriconista, madre, trabajadora y… como la mayoría de mujeres de mi entorno, casi malabarista ;).

Mis clientas como ejemplo:

Porque de hecho ellas, mis clientas, han sido, son y serán siempre, mi fuente de inspiración. Son sus necesidades y sus comentarios los que me inspiran a crear estos servicios. Te dejo con ellas:

“Acudí a Marta porque necesitaba poner orden en mi vida y mi alimentación. La verdad es que he leído muchos libros y blogs de alimentación porque siempre me han interesado, pero en mi día a día no tengo tiempo de cocinar y, sobre todo, de pensar qué hacer cada día para comer al mediodía y para las cenas en familia. Marta me ha enseñado lo fácil que es planificar menús equilibrados y lo práctico de invertir 2 horas del fin de semana a cocinar. ¡Me encanta el Bach Cooking!”. Eva.

“Contacté con Marta hace muchos meses por un problema de salud. En unas semanas de tratamiento empecé a mejorar y en sólo 3 meses aprendí a manejar mi situación. Pero luego le volví a pedir socorro, porque aunque aprendí qué comer y cómo, y lo integré enseguida (lo aprendido hace más de medio año es todavía hoy un hábito) no sabía cómo organizar mi compra y mis menús. Oí hablar del sistema de Batch Cooking y le pregunté. Marta siempre escucha las necesidades de la gente y adapta sus métodos a lo que queremos. Esta forma de organizar mis menús y cómo Marta te lo transmite es alucinante.” Mónica.

¿Qué te parece esta idea? Me encantaría saber tu opinión!

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Guía fácil para hacer tu menú semanal

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5 mitos nutricionales que te enferman

5 mitos nutricionales que te enferman

O te engordan, o te hacen ir mal…

Alguna vez ya te he contado que en algunas cosas, la hemos cagado. Con tanto nutricionismo y tanta estrechez de miras, hemos sentenciado y llegado a conclusiones erróneas. Lo peor, es que estas conclusiones y mitos, están tan extendidos entre la población que cuesta corregirlos. Lo mejor, es que aquí estamos unos cuantos nutricionistas dispuestos a todo para mostrarte la verdad.

Y como más de una persona pensará que todo esto es un lío, que cada uno dice sus teorías (lógico), no hablo yo: hablan los muchísimos estudios que, a día de hoy, demuestran que esos mitos son, sólo eso, mitos. Si te los quieren colar los anuncios de la TV, ya sabes qué es: publicidad e interés comercial. Si te los cuela tu médico de cabecera, que sepas que poca nutrición hacen los médicos en su carrera, pues no es de su competencia. Y si es tu nutricionista, eso sí es grave… dile que por favor, se actualice, se recicle y lea un poco más.

Mito 1: La base de nuestra alimentación mediterránea son los cereales

¡Ni hablar del peluquín! Jamás nuestra dieta se ha basado en los cereales… menos ahora, claro. Es indignante que un grupo de alimentos al que se lo relaciona con tantas enfermedades, pretenda ser nuestra base.

La recopilación científica de Whole Grains Council, cuyos estudios intentan demostrar la relación directa que hay entre la ingesta de cereales y la mejora en la salud, concluye que ninguno de sus estudios ha durado más de 3 meses. Poco se puede deducir  cuando hablamos de dieta y alimentación, en estudios tan cortos en el tiempo.

Seguramente la herramienta más potente que se ha creado para difundir mensajes con tanto interés comercial es la famosa pirámide alimentaria. Sobre este mito, hay 2 posibles teorías:

Existe la teoría que la primera pirámide de los alimentos apareció en los años 60, ante una necesidad, por parte del gremio de agricultores de EEUU de ofrecer sus excedentes de producto. Ahí aparece el Sr. Kellog’s y sus descendientes. Cierto es que la economía del país dependió en gran parte de las ventas de cereales de este gremio.

La teoría europea muestra algo similar: en los años 60 en Europa, y tras vivir años de penúria y miseria postguerra, se intentó potenciar aquél grupo de alimentos más barato y menos perecedero para poder alimentar a la población.

Sea cuál sea el origen, lo que está claro es que la pirámide no es fruto de ninguna sociedad nutricional, médica o sanitaria.

A modo de chiste, démonos un respiro… ¡Dale al play!:

Mito 2: Tienes que comer 5 veces al día

La recomendación de hacer cinco ingestas diarias está muy desmontada ya por diferentes estudios (artículo) y es que jamás de los jamases en la historia de la Humanidad se ha comido tanta cantidad y con tanta frecuencia. Una razón de peso es porque nunca habíamos tenido tanta opulencia alimentaria. El mito en cuestión ya se va desmontando, menos mal (aquí).

Una vez más vimos el tema en cuestión con la lupa del reduccionismo nutricional, y la pauta de comer 5 veces al día únicamente se basó en un supuesto de fisiología: evitar subidas de glucosa sanguínea repartiendo la ingesta durante el día. Obviamente nuestro organismo es mucho más que glucosa.

Mito 3: Necesitas X para estar sano

O sea, crear necesidades específicas. Aquí es donde la industria alimentaria se pone las botas y ha creado necesidades de la nada, jugando con el nutricionismo y la ignoracia de la población general. Juega con nuestro buen corazón y buenas intenciones y, ¡ale, nos hace creer que necesitamos esto o aquello! Menudo mito…

Me explico: ¿Crees de verdad que tu hijo de 6 meses necesitas “Mi Primer Danone” y no puede digerir un yogur natural? ¿Crees que tu marido que tiene el colesterol alto necesita Danacol para mejorar su perfil lipídico? ¿crees que necesitas esa maravillosa barrita energética para rendir mejor en el gimnasio? ¿o recuperarte de tu entreno? ¿De verdad no vas a poder perder peso si tomas un yogur natural en lugar de un Vitalínea? Pongo los ejemplos en los productos lácteos porque es donde lo veo todo más exagerado. Pero donde se me ponen los pelos de punta, ¡menuda barbaridad!, es en los productos destinados a la población infantil.

Esto es feo de verdad. Porque Nestlé, entre otras empresas, sabe obviamente que las mamás lo daremos todo por nuestros hijos. Y claro, una leche o unos cereales que están especialmente diseñados para que nuestros hijos tengan más hierro o crezcan mejor (¿cómo???), cómo no los vamos a comprar? Una leche crecimiento. Unos cereales enriquecidos. Y ¡ojo! lo último: un colacao para bebés. De verdad que no tengo ni fuerza para debatir semejantes barbaridades. Estos productos, todos ellos, son sobre todo ricos en azúcar, pero en cantidades industriales (cómo el etiquetado nutricional nos despista).

A este mito ni caso. De todo ello, no necesitas absolutamente nada. Es más, no deberías tomarlos.

Mito 4: La grasa es mala

Este mito nos da miedo… Bueno, te lo expliqué alguna vez, y alguna otra, pero básicamente, necesitas grasa para estar san@. En este meta-estudio , que es una revisión de las conclusiones de 21 estudios se demuestra que “no hay pruebas que permitan concluir que la grasa saturada esté asociada con un incremento de enfermedad coronaria o mayor riesgo de infarto”. Está más que dicho y aún así, todavía vamos al médico temiendo el colesterol, la grasa saturada y el temible infarto coronario.

Mito 5: el huevo y el colesterol

Come huevos. Que “el huevo lleva colesterol y el colesterol es malo” es algo que todavía tenemos grabado a cal y canto. Y yo, que ya sé que el huevo es en realidad un superalimento (aquí) que no va a hacer que me suba el colesterol, me lo zampo casi cada día básicamente porque me encanta (aquí) y me nutre.

Y no es por nada, pero parece ser que empezar el día con un par de huevos hace que comas menos (estudio) y que pierdas peso (estudio). Ahí queda eso.

Venga cuéntame, ¿cuantos de estos mitos ya has desterrado? ¿Cuál de ellos no puedes olvidar?

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