El caos

Esta es la historia de dos amigas del alma, Ana y Rocío, que descubrieron juntas el Batch Cooking. Las dos compartían muchos gustos, aventuras y… su gran preocupación: su caos en la cocina. Eran listas, inteligentes y les gustaba cuidarse. Fíjate tú, que una de ellas, Ana, incluso hace años hizo un curso de nutrición en formato online. Y es que ambas sabían de la importancia de responsabilizarse de su salud, y claro, necesitaban sentir que llevaban todo en orden. También en la cocina.

Ana era una apasionada emprendedora de 38 años. Por encima de su cocina, pasaban reuniones, citas y tareas mil. Y además, no le gustaba mucho cocinar. No tenía tiempo. Y Rocío… ¡ay Rocío! Con casi 40 años, y una familia a la que sustentar, hacía jornada intensiva en su trabajo del que, aunque no era lo suyo, estaba orgullosa y era una trabajadora muy valorada. Rocío no tenía tiempo de ponerse a cocinar cuando llegaba a casa, tan tarde, para comer.

Ambas, Ana y Rocío, querían llevar un estilo de vida sano. Pero todas sus responsabilidades pasaban por encima de sus ganas de comprar y cocinar sano. Vivían un auténtico caos en la cocina.

El descubrimiento: Batch cooking

Un día Ana, que parecía una auténtica antena viviente, siempre buscando información y estando a la última en todo, llamó a Roció para contarle que había leído algo que igual les iba bien: el Batch Cooking.

Rocío flipó, porque cuando su amiga Ana venía con alguna novedad, podía esperarse de ella cualquier locura. Quedaron para tomar una infusión en la nueva healthy cafetería que habían abierto unos conocidos, y hablaron sobre esa técnica que les iba a salvar su caos.

El Batch Cooking, resulta que era algo como para ahorrarte tiempo en la cocina. Básicamente, tenían que buscar un día de la semana, disponer de una mañana o unas 3 horillas, y cocinar mogollón para tener listo entre semana un menú equilibrado. Claro, no se trataba de cocinar a tutti ple lo que les pasara por la cabeza no… había unas “reglas”. Más bien, unas pautas:

Iban a cocinar:

1- Caldo para toda la semana. Este, podían utilizarlo para sopas, para guisos y estofados sustituyendo el agua, y para hacer cremas para las cenas. Hicieron 3 litros de caldo.

2- Pollo eco para 2 días. Un día lo tomarían tal cual, hecho al horno, y el resto formaría parte de un wok tricolor, un arroz o bien una ensalada. El resto de proteínas de la semana serían carnes, pescados y huevos que podían fácilmente cocinar al momento.

 

3- Arroz para 2 veces también. Llegado el momento podían hacer una sopa con el caldo y el arroz, o bien un rissotto o un salteado, y una ensalada o buddha bowl.

4- Una escalivada para tener lista en la nevera como guarnición o que podrían mezclar con el arroz o las legumbres. También si la trituraban podrían hacer un rico paté de escalivada para aliñar ensaladas o acompañar carnes y pescados.

5- Un sofrito de cebolla y ajo que convertiría cualquier “fast food” en una auténtica delicatesen.

6- Patatas y moniatos al horno para recalentar y tomar en cualquier preparación.

7- Limpiaron unas acelgas, lechugas y canónigos para tener listos en la nevera.

Parecía una gran faena, pero bien organizadas, no les llevó más de dos horas y media. Mientras se hacía el caldo y ponían los tubérculos al horno, se pusieron a hacer primero el arroz y luego garbanzos. Les quedaba un fuego libre para hacer el sofrito.

Claro que ni os cuento cómo quedó la cocina… Pero esa fue solo la primera vez. Después de tres intentos, lo llevaban mucho mejor y su dieta mejoró notablemente:

En apenas 15 minutos cada día cogían un par de bases y hacían sus menús en un periquete.

No sé si Ana y Rocío te han tentado mucho con su aventura en la cocina, pero yo de ti me daba una oportunidad para aprender a organizar así tu caos culinario. Y si crees que esta puede ser la solución a tu falta de imaginación y organización en tus menús, cuenta conmigo, que te enseño, en menos semanas de las que te imaginas, a dominar el Batch Cooking o, lo que es lo mismo, distribuir el menú de toda la semana, organizar la lista de la compra y cocinar bueno, bonito y sano.

Y atenta porque en un plis plás te preparo un taller por todo lo alto, con show cooking incluido, para mostrarte los beneficios del Batch Cooking. Y si no quieres esperar al taller, en el Programa Fem Power ya lo estamos aprendiendo todos los dires y diretes de esta técnica que seguro te va a facilitar tu tiempo, tu menú y tu salud.

 

¿Qué me dices, te apuntas al Batch Cooking? ¿Te tienta la idea del taller?

3 Comentarios

  1. Marta, qué guay tu artículo. Yo soy muy de bath cooking.

    Me soluciona un montón todas las comidas para toda l familia. Suelo hacerlo el lunes, que hay mercado, y en un periquete me queda solucionado toda la semana. Y lo mejor, que así no tengo mecesidad de recurrir a porquerías precocinadas.

    Responder
  2. Hola! Hacéis algún taller en julio o agosto en la provincia de Barcelona?

    Responder
    • Hola Esther! Estamos preparando ya un taller de cara a la próxima temporada, ya. Si quieres que te informemos llegado el momento, puedes apuntarte a mi newsletter, también lo diremos por las redes, ¡estáte atenta!
      Saludos!

      Responder

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